Esta es parte de un proyectito llamado: RETO 100 TEMAS NINJA TURTLES que estoy llevando a cabo junto con la talentosa Iukarey. Abordaremos una lista de temas y las adaptamos a la vida familiar de Splinter y las tortugas, así que tal vez en algún momento la cosa se ponga algo cursi, así que si ese tipo de historias no es de su agrado, que pena.

Estamos realizando este reto, un tema ella, otro yo, y aquí publicaré mi parte de dicho reto, el resto pueden buscarlo en su Fanfiction, también lo publicaremos en Deviantart. XD

Las Tortugas ninja no me pertenecen, y son de propiedad intelectual de Kevin Eastman y Peter Laird

Solo escribo esto como diversión y espero deleite suyo.

RETO 18: NOCHE

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Noche.

Donde la mayoría de habitantes Neoyorquinos descansan de un agotador día, permitiendo que sus cuerpos se recuperen del desgaste diario- o al menos eso intentan, Nueva York es una ciudad estresante- y en la noche, el resto de los seres se ponen en activo.

Aún abajo, en las alcantarillas, Splinter trata de mantener una rutina con sus hijos, gracias a la luz que tienen en el salón del árbol, pueden percibir el paso del tiempo gracias a la luz natural que se cuela por encima de su copa.

De modo que, al oscurecer, acostaba a sus pequeños para dormir, pues de esa forma, él podía salir a buscar alimento para sus hijos, cobijado a las protectoras sombras que le brindaba la noche.

Era definitivo en el día no podría hacerlo, de modo que pasaba buena parte de la noche fuera de su guarida, siempre alerta, si algo le pasaba, sus hijos estarían indefensos. No podía más que dejarlos solos, al amparo de la pequeña lámpara de noche y pidiendo al espíritu de su amada esposa que les protegiera mientras el salía.

Por ello, la noche era su aliada. Gracias a sus habilidades ninja, lograba pasar casi desapercibido, disfrazado, se acercaba a los basureros, los callejones y demás sitios donde la gente tiraba comida, o dejaban cosas para que los indigentes pudiesen tomar lo que desearan.

Después de abastecerse en un callejón de un salón de fiestas donde; al parecer hubo un festival y tiraron mucha comida, en perfecto estado –era una pena ver que preparan tanta comida y apenas la tocaran- pero gracias a eso él y sus hijos tendrían suficiente para un par de días.

La única desventaja de salir de noche era que no lograba descansar lo suficiente, al día siguiente, se levantaba temprano y no gozaba de un sueño reparador como el resto de los habitantes. Pero todo valía la pena.

Al llegar a su hogar, descubrió; aliviado, a sus pequeños aún dormidos, dejó las cosas que consiguió en el viejo refrigerador- ya las mostraría al otro día con sus pequeños- y se retiró a descansar… en poco tiempo les enseñaría a moverse entre las sombras y hacer de la noche su aliada, pero ahora… era hora de dormir.

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Ay, anduve medio mal, pero, bueno, logré terminar mi fic, espero sea de su agrado y no se vea forzado – no sé porque siento eso- y no se olviden de pasar y leer la parte del reto que le toca a Iukarey, y déjenle comentarios n.n

Ciao.