Holaaaa! :3
Ya estoy aquí una vez más con el capítulo del día.
Debo decir que, en lo personal, este capítulo me dio mucha risa xD fue divertido escribirlo, y un poco raro *COFCOFCHOTOCOFCOF* xD Así que me gustaría ver cual es su opinión x3
También debo pedir disculpas por las faltas de ortografía de capítulos anteriores, que son horribles , yo las odio, y molestan mucho la vista... pero el faqin word no me corrige como es debido, y aunque tengo buena ortografía individualmente (sin presumir, porque me falla algunas veces, y muy feo), sigo siendo una mortal como cualquiera :C tristemente(?)
También, para terminar... No soy experta en Marvel, de hecho, me acabo de iniciar en el fandom, y además es el primer fanfic y sueño guajiro que me atrevo a redactar debidamente y compartir, así que realmente no sé mucho acerca de personajes y así... por eso se desubicarán tal vez un poco y no verán mucha variedad de personajes... mas que Thor, Loki... y conocidos... y alguno que me ponga a investigar por ahí para no hacerlo tan Epic Fail xD
Y... eso sería todo! Muchísimas gracias por leer este capítulo, espero que les guste, o que mínimo no les haga vomitar xDD
Cuídense mujeres hermosas! ;w;
Higurashi Out!
Loki va conduciendo el camino, sin tener ningún problema con ello, agarrándolo de la mano. Estando fuera de la enfermería llama insistentemente para que le abrieran. Sale una enfermera como de unos 35 años aproximadamente.
- Adelante chicos, ¿qué pasa?- es entonces cuando le suelta la mano al rubio y dice con calma.
- La tormenta quebró un vidrio en nuestra habitación y lo hirió en la espalda.-
- No es nada grave… –dice Thor interrumpido por la enfermera.
- Grave o no tengo que curarte, así que vamos –dice tomándolo del brazo y sentándolo en una camilla- a ver, quítate la sudadera para ver tu espalda.
Thor obedeció sin chistar la orden de la enfermera, y Loki desvió la mirada hacia la pared derecha del lugar, según su posición.
- ¡Madre de Dios! –dice la enfermera viendo la espalda del rubio- tienes vidrios incrustados, ¿Cuánto tiempo tiene esto? Tu sangre está seca.-
Con la pregunta el menor, de repente, se sintió culpable, sin que nadie lo señalara. Pero había sido por su miedo a los truenos que Thor se había preocupado, era porque se iba a lastimar que Thor se atravesó a ayudarle y, maldita sea, era por él que se había quedado mucho tiempo, quizá hasta horas, esperando a que la tormenta pasara y ya no tuviera miedo. Ese Thor conseguía ponerle los nervios de punta, hacerle sentir culpable y sorprenderse desde que lo conocía. ¿Por qué lo hacía? Por el momento sólo pudo bajar la cabeza y no dijo nada.
- No tiene mucho… -responde el rubio. Aunque había sido largo el tiempo no echaría de cabeza.
- Bueno, comenzaré a quitarte los vidrios –responde la enfermera poniéndose guantes y tomando los instrumentos quirúrgicos necesarios.
Comienza con su trabajo, a lo que Thor aprieta con las manos la camilla, ya que sí le dolía. Y hacía uno que otro sonido de dolor. Loki se sienta en una de las sillas de la pequeña sala de espera y entrelaza sus dedos para jugar con sus pulgares, mientras esperaba que la enfermera terminara con su trabajo. Después de un rato la enfermera concluyó.
- Listo, cuando te bañes te lavas bien la zona y te pones este ungüento.-
- Gracias –dice Thor poniéndose de nuevo su sudadera y tomando el ungüento. Loki se pone de pie y, con gesto sincero, agradece.
- Muchas gracias de verdad, Srta. Maximoff.-
- Es mi trabajo cuidarlos chicos. Tienen que avisar de la ventana rota.-
- Claro. Hasta luego –dice con una media sonrisa y dándose la vuelta para salir de ahí.
Thor sale junto con Loki. Pero no dice nada. Meditando lo que había pasado antes. ¿Por qué habría protegido a Loki? Lo protegió como si fuera alguien muy querido por él, que no era para nada el caso. ¿Qué le estaba pasando? Loki prefería caminar delante y sin esperar ni ver al rubio. No quería que viera que, extrañamente, se sentía más aliviado y perturbado a la vez por su repentino interés en el bienestar del otro. Ese rubio tenía algo, Desde el primer día que lo vio notó que era distinto a todas las personas con las que le habían obligado a convivir. Además, inmediatamente al otro día lo había hecho sufrir, como acostumbraba comúnmente con sus compañeros de habitación, y en vez de echarse a reír y alegrarse por hacer llorar a Thor había ido a preguntarle cómo estaba. Eso no era para nada normal.
Thor al llegar a la habitación ve que los cristales están en la cama de Loki desperdigados, y que aparte esta estaba toda mojada y con algunas manchas de sangre. Loki ya había llegado, pero eso era algo que ya esperaba, por lo que no se sorprendió. Se encontraba parado ahí frente a su cama, pensando en todas esas cosas que se le venían de golpe a la mente. Realmente era frustrante no saber lo que le ocurría.
- Ah, puedes dormir en mi cama… -dice observando al moreno.
- ¿Eh? –Loki fue sacado de su mente con estas palabras, que al principio no pudo procesar; el ruido dentro de su mente era tanto que no escuchó bien lo que Thor había querido decirle.
- Que puedes dormir en mi cama –repite el rubio.
- Ah –sólo alcanzó a decir el moreno. Y sin embargo no supo que responder. Normalmente habría respondido "no molestes" o un sarcástico "claro, no hay problema amigo mío, cuenta con ello". Pero como algo no andaba bien en ese momento, para ser exactos, desde ese momento detestable en la mañana, no supo que decir.
- Bueno, si quieres ahí está la cama –dice el rubio sin obtener respuesta. Y se sentó en su escritorio a sumergirse de nuevo en su libro ya que estaba un poco confundido para platicar con Loki.
- Claro… -al fin responde Loki, pero en un susurro muy leve. Luego ve a su alrededor y piensa en ponerse la pijama.
Thor seguía en su lectura, a pesar de que no la entendía. También sus pensamientos se amontonaban en su cabeza. ¿Qué le pasaba? Al final Loki se echó en la cama del rubio sin decir nada. Sabía que esas vacaciones debió haber llevado esa bolsa de dormir. Algo dentro de él se lo había dicho, pero al final descartó la opción y regresó sin aquella herramienta que en ese momento mataría por tener, aunque hubiera tenido que cargarla, cosa que fue una de sus principales excusas para no llevarla. A pesar de todo su coraje y frustración por lo ocurrido ese día, pudo notar que la cama era especialmente cómoda, muy suave y que, además, despedía un aroma bastante agradable. Esto último, después de razonarlo lo reprendió y, de no ser porque estaba tan a gusto se habría parado y dado de topes contra la pared. Thor se duerme en la silla de su escritorio ya que no quería incomodar a Loki, pero por qué hacía todo eso era algo que aún no comprendía.
Era el otro día. Loki dormía plácidamente en la cama de Thor, y dado que estaba del otro lado de la habitación, esta vez no fue despertado por los rayos del sol alumbrando insistentemente su rostro. De hecho, aún no se despertaba. Thor estaba saliendo de bañarse ya vestido. Al ver a Loki en la cama se acerca suavemente y le dice moviéndolo un poco.
- Loki, despierta.-
El aludido sólo dio un suspiro descansado y armonioso como respuesta. Se removió un poco y encogió un poco más sus piernas. Estaba hecho un capullo entre las sabanas de Thor, pero se veía bastante relajado, en comparación a lo nervioso y aterrorizado que había estado el día anterior. Quien no lo conociera y lo hubiera podido ver dormir así jamás hubiera sospechado que tenía un carácter de los mil demonios, y los que ya lo conocían jamás pensarían que se podría ver tan tranquilo, e incluso podrían llegar a desconocerlo por un instante.
- Loki, despierta. Tienes que ir a clases…- dice el rubio volviendo a moverlo.
Loki arrugó un poco la nariz, abrió los ojos y se encontró con la imagen de Thor despertándolo. En ese momento regresó a su cabeza todo lo que pensó haber eliminado en la noche. Se enderezo tranquila y lentamente, se talló los ojos y se estiró mientras bostezaba. Luego dirigió a Thor su mirada y, porque le dio la gana, lo saludó.
- Hola Thor.-
- Buenos días –respondió el otro.
Loki se pone de pie y se dirige hacia su ropero, notando que el estúpido sol hoy si había decidido salir y limpiar los estragos que había ocasionado la lluvia. Refunfuñó levemente y luego sacó un poco de ropa para irse a cambiar al baño. Se sintió decepcionado al ver su cama totalmente empapada y goteando abundantemente en la alfombra, y decidió que tenía que poner por lo menos un plástico donde antes se encontraba el vidrio en la ventana, en lo que la gente que debía arreglar la ventana iba, y por supuesto, en lo que avisaba.
- Ya reporté lo de la ventana y tu cama, en la tarde vendrán a arreglar todo –dice el rubio poniéndose los lentes.
- Ah, gracias… yo iba a hacerlo –dice un poco contrariado, pero a la vez aliviado.
- Sí, no te preocupes. Entra a todas tus clase por favor.-
- Claro Thor, como digas, si es que me dejan entrar –dice el moreno sin poder evitar fastidiar al rubio, pero, antes de entrar al baño a cambiarse, se da la vuelta y preguntó un poco preocupado y sin tener claro por qué- ¿te sientes mejor?-
- Si –respondió el rubio sonriéndole.
- ¿Seguro? No quiero que al rato estés quejándote y tenga que llevarte a la enfermería, ¿eh?-
- No, tranquilo. Estoy bien –dice el rubio aún con su sonrisa.
El moreno se le quedó mirando otro rato con los ojos entrecerrados, y luego sonrió para darse la vuelta.
- Bueno, si tú lo dices… -gira la manija de la puerta del baño y desaparece detrás de ella.
- Bueno, nos vemos –dice Thor abriendo la puerta para ir a sus clases.
- ¡Claro! –grita Loki desde el baño y oye como se cierra la puerta principal. Después de esto se pone su playera y toma su pantalón para terminar de vestirse y comienza a arreglarse el cabello que siempre le amanecía levemente rizado.
Thor estaba en sus clases de física. Estaba concentrado en la clase cuando en un momento recordó el beso que le dio Loki, sintiendo el contacto de sus labios. ¿Por qué sentía todo eso?
Por su parte, Loki se fue a dar un paseo por el patio del instituto, dado que no podría entrar a clases ni aunque les rogara a los profesores. Cosa que no iba a hacer. Estaba con una obra de Shakespeare en la mano, bajo la sombra de un árbol. Tal vez eso le ayudaría a despejar su mente de las cosas que le atormentaban. Thor, por ejemplo.
Thor trata de poner atención, pero ahora… ¿por qué veía los ojos esmeralda de Loki? ¡Qué rayos le pasaba! él no era así. Cuando estaba en clases estaba atento y participativo, cosa que ese día no era así.
Del mismo modo, a pesar de estar con el libro físicamente ahí, su mente flotaba muy lejos. Últimamente nada de lo que le sucedía era normal. Otro ejemplo de ello era que, siempre que hacía algo como leer ponía entera atención. Y esta vez miraba fijamente a una mancha en la hoja, fruto del envejecimiento del papel, y seguía dándole vueltas al mismo asunto que, pareciera a propósito, no le dejaba en paz. Ese estúpido rubio se estaba enterrando en su mente poco a poco, y eso le molestaba mucho
Al finalizar la clase Thor es el primero en salir, caso muy raro, ya que, por lo general, él todavía hacía preguntas a los maestros o platicaba con ellos. ¿Por qué ese recuerdo era el que estaba más clavado en su mente? Loki decide dejar de leer, pues no estaba poniendo atención, y se dirige al interior del edificio, buscando uno de los dispensadores de agua que se encontraban en ese pasillo para refrescarse un poco. Se metió en la fila de bastantes otros estudiantes que querían tomar agua y refrescarse al igual que él, pero al tratarse precisamente de él ninguno se atrevió a decir nada. Seguía echándose más y más agua, pero no parecía surtir efecto.
Thor iba caminando ya alejando sus pensamientos cuando ve la fila inmensa encabezada por Loki, haciendo que se detuviera súbitamente. A éste parecía habérsele olvidado que había una gran multitud enfurecida detrás del el, y, aunque ese fuera el caso, probablemente no le prestaría atención. Lo único que importaba era sacarse al rubio y ese estúpido accidente de sus bancos de memorias.
Thor, regresando en sí, ve que algunos de la fila ya se estaban desesperando, y que Loki seguía refrescando lentamente. Así que se dirige a él, lo toma del brazo y se lo lleva de ahí. Claramente sin lastimarlo.
- ¡Hey! ¿Qué haces? –dice sobresaltado y un poco humillado por haber sido apartado de la multitud de forma tan vergonzosa y, además, por el ente que le estaba causando tantos estragos- sigo suspendido, ¿recuerdas?-
Thor se detiene en un logar poco concurrido. Saca de su mochila un termo, la cierra de nuevo, le da el termo a Loki y sin decir nada comienza a caminar hacia donde sería su próxima clase. Loki, desconcertado por esto, le sigue mientras trata de no gritar. Aún estaba húmedo su rostro y de su cabello colgaban unas pequeñas gotas del agua que se había echado, pareciendo estas pequeñas perlas finas acomodadas artísticamente.
- ¿Por qué diablos me das esta cosa?-
- Según tú, ¿para qué sirven los termos? –dice el rubio serio.
- Según yo, un termo sirve para guardar líquidos que después se van a beber, según tú, no lo sé.-
- Ahí está tu respuesta. Sirve para tomar agua –dice el rubio.
- ¿Ah sí? Fíjate. Hay un detalle muy curioso en todo esto –dice adelantándose e interponiéndose en el camino del rubio con rostro serio- no tengo sed.-
- ¿Ah sí? ¿Y por eso estabas mojándote e impidiendo que los demás tomaran agua? –responde el rubio.
- Si, tenía calor. La fuente no sólo sirve para tomar agua, genio –dice con una mueca burlona.
- Pues aun así, quédatelo por si te da sed.-
- No lo quiero –dice dándoselo y aguantando las ganas mortales que tenía de aventárselo a la cabeza para desquitarse de todo lo que le estaba haciendo pasar.
- Loki, quédate el termo –dice el rubio ya en la entrada de su aula.
- No lo necesito, te digo que no lo quiero –responde insistentemente y empezando a irritarse.
- Ok –finaliza Thor tomando el termo y entrando al salón sin siquiera decir adiós.
El moreno de igual manera se da la vuelta y se dirige al patio, esperando no volver a ser asediado por aquellos recuerdos y los raros sentimientos que le provocaban. Ahora Thor se preguntaba por qué había actuado así. Qué rayos le pasaba ahora no lo entendía en absoluto.
La mañana transcurrió así, con conflictos mentales en las cabezas de los individuos tan distintos que, contra de su voluntad, tenían que interactuar. Loki se dirigió a su cuarto a las dos en punto, subiendo escaleras rápidamente y casi tirando una que otra persona de ellas. Entra azotando la puerta, tira la pequeña mochila que había llevado a un lado de su cama y se echa en esta, haciendo una mueca al sentir como las sabanas húmedas trasminaba el agua a su ropa. Se endereza y, sin descomponer la curva molesta en su rostro empieza a buscar en los cajones de su escritorio un gran plástico que agradecía haber guardado tiempo atrás. Con un poco de cinta lo adhirió al marco de las ventanas, y después de observar su obra toma una muda de ropa interior y se mete al baño para ducharse. Como había luz suficiente no se molestó en prender la luz del baño. Además él se bañaba bastante rápido. Pero contrario a todo lo que le sucedía últimamente, no cumplió sus expectativas de bañarse rápido. El tiempo se le pasó muy rápido, pero llevaba a lo menos hora y media metido en la regadera con el agua caliente cayendo por todo su cuerpo. Ya no se enjuagaba. Sólo disfrutaba del agua que al parecer lo lograba despejar.
Thor sale caminando tranquilamente del salón, no quería ir a la habitación, sabía que Loki estaría ahí y lo menos que quería era verlo. Así que se va a la biblioteca pensando que tal vez los libros le ayudarían a olvidar todas sus penas. Después de un decide volver a la habitación ya que él no era el tipo que huía de los problemas. Esta no sería la primera vez, así que toma sus cosas y emprende el camino hacia su dormitorio. Entra y ve que no hay nadie al parecer así que se recuesta en su cama.
El moreno estaba tan complacido y ensimismado con el vapor alrededor de él que no pudo oír la puerta que se había abierto y cerrado. Además de que el rubio no había sido escandaloso. Nadie le diría nada si se quedaba un rato más así. Tal vez la madre naturaleza le reclamara el gastar el agua así, pero eso lo pagaría después con karma.
Thor estaba muy a gusto en su cama. Muy pocas veces se daba el gusto de estar así acostado en días de escuela. Ya que siempre llegaba y empezaba a leer un libro o estudiar para futuros exámenes. Pero este día no era el caso.
Un rato más y Loki decidió salir de la regadera. Giró las llaves de agua hacia la izquierda, lo que significaba que el agua cesara. Salió de la zona mojada y tomó una toalla para empezar a secarse.
Thor seguía en su misma posición. Se estaba relajando demasiado y lo mejor era es que los pensamientos que lo acosaban habían terminado.
Por su parte, Loki estaba mucho más tranquilo, estaba terminando de secarse su cabello, pues no le gustaba vestirse y que este mojara su ropa. Le llevaba un poco de tiempo, pero valía la pena. Finalmente del baño, agitando las últimas gotas de agua que quedaban en su cabello con su mano, y sin notar que Thor ya se encontraba ahí, ya que no había escuchado ningún ruido ajeno. Se detiene en el pasillo entre la cama del rubio y la propia y gira la cabeza levemente hacia la ventana, para ver que aún seguía rota y recordarle un poco lo sucedido, pero ya sin atormentarlo tanto. Al parecer el baño le había ayudado. El inusualmente distraído moreno no nota aquello, y hace una mueca de disgusto mientras dice-: Estúpida tormenta...
Después de proferir las maldiciones correspondientes a la ventana y a su cama aún húmeda, que por cierto no habían ido a revisar a ninguna, se aproxima a su ropero para sacar un poco de ropa y ponérsela, ya que, según él, no había tardado demasiado y no pasaría nada si no metía su ropa para vestirse después de tomar su ducha. Usaba unos bóxer verdes ajustados, que le resaltaba bien sus atributos.
Thor por un momento no sabe qué hacer. Al ver al moreno de esa forma era nuevo. Su piel pálida se veía tersa, y a pesar de estar delgado tenía su cuerpo en forma.
Sacar la playera que se iba a poner no era un problema, ya que estaban en los primeros cajones de arriba hacia abajo. El problema fue que los pantalones estaban dos cajones abajo, así que tuvo que inclinarse un poco para poder alcanzar el dichoso cajón, abrirlo y retirar la prenda deseada.
Thor no puede quitarle la mirada de encima, por más que quisiera verlo así era tan... ¡¡¿Placentero?! El rubio mueve la cabeza como alejando sus pensamientos y sin pensar dice.
- ¿Por qué no te vistes de una vez?-
