Respuestas a Reviews:

AbSe: Jajaja.. Lo lamento en verdad.. XDD Es que quería que se viera bien a qué se dedica Sebastián.. XDD Ahora sí quedó bien explicado creo.. XDD jajaja y pues, sí, sigue extrañando a Ciel. Y te entiendo que sigas pensando así de él porque la verdad sí se lo gana y con puntos extra jajaja, Ciel procura el deseo propio antes de cualquier otra cosa y, sobre todo el jactarse que tiene todo lo que quiere.. DD: Me alegro muchísimo que te haya gustado el capítulo y pues, hay muchas posibilidades de parejas en esta historia porque quiero que sea más extrema de lo usual.. xDD Y no estás equivocada, creo que Sebastián todavía tiene que darse muchos más golpes antes de alejarse completamente de Ciel porque su amor es más fuerte que nada.. XDD Gracias por el review.. :DD

Sakura Lawliet Phantomhive: Hola! Yo bien y tú? :DD Mmm.. Te prometo que pronto se van a encontrar.. Es algo que vengo escribiendo desde hace algunos días y, espero que cuando lo leas te guste.. XDD Y eso es lo único malo.. ese Ciel es un caso.. XDD Gracias por el review.. :DD

PerlhaHale: Y le considerarás así por muchos capítulos más porque Ciel es eso, una persona que se ajusta a lo que viene pero, mmm... la mayor parte de lo que viene es elegido por él mismo.. XDD Sí, Undertaker finalmente aparece en una historia mía! XDD Eso es algo que por primera vez se mira créeme.. XDD y lo sé.. jajaja, te gustó cómo bailaba Sebastián eeeehhh.. xDD Ni digo nada que hasta yo me emocioné escribiéndolo y, jajaja.. Ash.. creo que eso me daba risa de él.. XDD La verdad no creo que Grell aparezca aquí pero, capaz en una de tantas.. XDD Gracias por el review.. :DD

Plop: Es la pura verdad! XDD Y es cierto, y en el camino todos se lo van a decir a Sebastián, ya verás.. XDD Es que Ciel es pura sensualidad pero, pura calentura también.. XDD Gracias por el review y sobre todo por la sinceridad jajaja.. XDD

Guest: Jajajaja.. Pero ése es el Sebastián que amas, estoy segura.. ;) XDD y me alegro que te esté gustando la historia.. :DD Gracias por el review.. :DD

KuroFan: Sí, habrá UndertakerXCiel pero.. mmmm.. es mejor que lo leas.. XDD No quiero adelantar nada.. jajaja, aquí está ya el nuevo capítulo y espero que te guste.. :DD Gracias por el review.. :DD

Mi-chan: Ay! Lo sé ese Ciel no la hace! XDD Así no se extraña a alguien pero, bueno, como dije alguna vez, este personaje está basado en una persona de la vida real. Aunque la historia no lo es.. :DD No por favor! No quedes K.O. o no podrás seguir estudiando tu lenguaje jajajja.. XDD Y síii.. Sebastián extraña mucho a Ciel pero, bueno.. Puedo asegurarte que algo va a suceder y muy pronto.. Esos dos no pueden estar separados porque su destino es amarse.. ;) *te da agua luego que quedas exhausta de torturar a Alois* Vaya! Excelente tortura.. tendré que buscar dónde aplicarla, jajajaja.. XDD No te preocupes, actualizo lento pero, en dos semanas tienes tiempo para "echarle un ojo a este capítulo" XDD Me alegro muchísimo que te haya gustado y gracias por el review.. :DD

Charles Grey- Perrible: (5) Hola! Awww.. Lo siento.. La verdad es que yo lloré cuando lo escribí porque de alguna forma, recordé muchas peleas que he tenido con mi novia, muchas por causas tontas pero, todas igualmente lo dejan a uno llorando en un rincón.. XDD Y tienes razón. hubiese sido mucho mejor que Ciel fuera honesto pero, eso casi nunca se da.. Usualmente las traiciones acaban así.. DD: La verdad en el borrador original eso sucedía, Sebastián entraba en la habitación que compartía con Ciel, porque regresaba más temprano, y los encontraba en pleno acto.. Pero, ya al momento de editar la historia, me pareció demasiado cruel y por eso, lo cambié.. :DD (6) Charles Grey es un personaje que me agrada muchísimo y, pueda ser que algún momento lo incluya.. :DD Y creo que has dado en el clavo, la arrogancia de Ciel siempre sale a flote porque no le importa a qué precio consigue lo que quiere.. DD: Es parte de su orgullo, que nunca quiere estar por debajo de nadie.. Y síi! Finalmente puse a Undertaker en una historia.. XDD Y tus esperanzas no están mal infundadas, sí existe un vínculo muy fuerte entre Sebastián y Ciel aún.. Cuando dos almas se pertenecen mutuamente, es muy difícil romper eso.. XDD Gracias por el review y no te preocupes del review tarde que lo que me encanta es saber qué piensan.. :DD


.

.

.


Aquella noche el espectáculo terminó temprano y, Sebastián llegó a cambiarse a su camerino, prepárandose mentalmente para algo que había estado posponiendo desde el día siguiente de su pelea con Ciel: Ir a buscar el resto de sus cosas.

Lizzie llamó en ese momento a la puerta de su camerino. Sebastián se apresuro a terminar de ponerse la ropa. – Pasa. – Siempre era ella, el moreno ya lo sabía.

La rubia entró, con sus nuevos mechones rojizos que adornaban sus cabellos dorados y una sonrisa. – Ya sé que me dirás que no pero, ¿crees que podrías llevarme a mi casa hoy?

El moreno le devolvió la sonrisa. - ¿Por qué diría que no a algo como eso?

-Es que a ti no te gusta que nadie te moleste. No eres como las demás personas que trabajan aquí. – Se recostó en la puerta, meneándose suavemente, siguiendo el ritmo de la música que sonaba afuera.

-Bueno, no es nada contra ti. – Dijo Sebastián, emitiendo un suspiro. – La verdad es que estoy muy triste por algo que me sucedió con quien amaba. – Cerró los ojos, evocando el rostro de Ciel en su mente. Recordando muchas escenas con él que no conseguía dejar de pensar. – Yo lo extraño demasiado y, es por eso que no me siento con la energía de montar conversación con nadie.

-¿Lo extrañas? ¿Quiere decir eso que es un chico? – Sus ojos se abrieron en sorpresa.

-Así es. Su nombre es Ciel. – Las mejillas de Sebastián se tiñeron de un ligero rosado. – Disculpa, no te había dicho que soy… homosexual.

-Ya veo. – Todo encajaba en su mente ahora. – No, no tienes que preocuparte por eso. Está bien para mí. – Respondió ella, algo desanimada por las palabras del moreno. - ¿Hay algo que pueda hacer por ti? ¿Algo que te anime un poco?

Sebastian lo pensó un instante. – De hecho, sí hay algo que podrías hacer por mí. – Se acercó a la chica y la tomó de una mano. - ¿Me acompañarías a recoger el resto de mis cosas a su casa? No quisiera ir solo.

Lizzie sonrió picarescamente. – Claro. – Sujetó la mano del moreno. - ¿No te gustaría hacerle una jugarreta a tu ex novio? – Sus ojos verdes brillantes de emoción.

Sebastián se mordió el labio inferior. – Mmm… La verdad sí. ¿Qué tienes en mente?

-Ya verás. – Dijo la rubia, halándolo para que marchara detrás de ella. – Vamos por mi bolso y marchémonos.


.

.

.


Undertaker arribó al apartamento de Ciel a eso de las siete de la noche. A las siete treinta estaban bebiendo cervezas y mirando el televisor mientras conversaban y, a las ocho, se encontraban besándose en plena sala. Y eso era lo que el ojiazul quería. Hacer caer a su única competencia en ese equipo.

Sonreía de satisfacción entre cada beso, aproximando sus manos a los cabellos platinados del mayor. Además, su boca era exquisita. Ciel encontraba cierto placer en esos labios. El chico había admitido que era homosexual y que en algún momento había tenido una aventura con Ash Landers. Algo que era definitivamente valioso de conocer pero, no tan importante como esto. ¿Tendría razón Tanaka en eso de la abstinencia? Él había leído varios artículos y, los expertos se debatían entre si era beneficioso o dañino.

Se sentía como una verdadera zorra pero, cuando pensaba en la banda de capitán enrollada alrededor de su brazo derecho se le iba la idea de la cabeza. Además, Sebastián no le respondía, Alois estaba en el hospital y, ¿no tenía él derecho a un poco de diversión? Deslizó una mano por la espalda del albino, profundizando el beso.

De inmediato, Undertaker sonrió contra sus labios, atrayendo al menor hacia él. Debía admitir que en el fondo de su persona, había un deseo de ser correspondido por el ojiazul. Desde que le había visto en una revista llamó su atención. Se atrevió a deslizar una mano por debajo de la camiseta del éste y acariciar su espalda. Era tan suave.

En ese momento, alguien llamó a la puerta. El albino haló a Ciel de la camiseta cuando éste intentó levantarse a abrir la puerta. – Déjalo así. – Suplicó con esos ojos verdes sensuales.

Ciel se mordió el labio inferior, gateando hacia atrás mientras Undertaker halaba su ropa, haciéndolo que se quedara con ella en la mano. Sonreía picarescamente ante la mirada sorprendida del albino al contemplar su torso desnudo. – Tengo que abrir la puerta. – Susurró, poniéndose de pie.

Undertaker rio y se puso de pie también, acompañándolo hasta la puerta. El ojiazul abrió, sin siquiera echar un vistazo por la mirilla de la puerta para ver de quién se trataba. Confiaba en demasía en la seguridad de aquel edificio.

Sin embargo, nada lo anticipaba para lo que encontraría al hacerlo. – Seb- Sebastián. – Dijo. No sonó ni molesto ni emocionado. Más bien parecía expectante. ¿A qué venía el moreno? Peor aún, ¿por qué llegaba justo cuando Hank le había sacado la camiseta y parecía que algo más estaba sucediendo?

-Buenas noches, Ciel. – Le saludó el moreno, tragando con fuerza para amainar el dolor que se hizo en su pecho al ver que el ojiazul ya tenía a alguien más y, que para hacerlo más difícil, ni siquiera era el mismo de la última vez.

-Eh, yo… Buenas noches, Sebastián. – Respondió en un balbuceo casi inentendible. - ¿Qué… qué te trae por aquí?

El moreno se mordió el labio inferior un momento, intentando relajarse. – Mi… Mi novia y yo venimos a recoger el resto de mis cosas. – Dijo, atrayendo hacia sí a Lizzie, mientras la chica sonreía ampliamente.

-No quería que Sebby viniera solo. – Añadió ella, inclinándose al frente para besarle la mejilla coquetamente.

-¿Nos dejas pasar? – Preguntó Sebastián con una sonrisa.

-Claro. – Masculló Ciel, apretando los dientes. ¿Qué? ¿Aquello era una broma? ¡Joder! ¡Sebastián ya tenía otra! ¿Y los tres años que pasó con él? ¿Qué pasó con eso? Además, ¿qué no era Sebastián homosexual?

-Ah, ¿y no vas a presentarnos? – Inquirió el moreno, señalando al albino con un gesto.

-¡Ja,ja! ¡Qué formalidad! – Dijo Undertaker. – Mi nombre es Hank, me dicen Undertaker. Y… soy la nueva pareja de Ciel. – Agregó, guiñándole un ojo al moreno. Era claro que se trataba del ex novio del ojiazul y, él no iba a desaprovechar el momento para acercarse al menor.

Ciel abrió los ojos sorprendido ante eso. – Hank… - Le quiso interrumpir pero, Sebastián ya estaba estrechándole la mano.

-Mucho gusto, Sebastián Michaelis. – Respondió el moreno. – Como habrás notado, soy el ex novio de Ciel y, ¿debo hacer una recomendación? – Rió sonoramente, ante su comentario sarcástico.

-No, ¡déjame conocerlo por mí mismo! – Replicó, riendo también.

Lizzie se compuso los cabellos con los dedos y, luego dijo al moreno, besándo su oreja: - Sebby, vámonos ya. Tengo… ganas… - Terminó esa frase lo más bajito que podía pero, lo suficientemente alto para que Ciel, quien se encontraba justo a su lado, lo escuchara.

El moreno entendió el juego y le rodeó con el brazo por la cintura, aproximándola a su cuerpo. – Yo también, mi amor. – Susurró contra sus labios, besándola suavemente. – Ven, ayúdame a recoger mis cosas. – Inclinó la cabeza para ver al ojiazul. – Con tu permiso, Ciel.

-Adelante. – Espetó el menor secamente. ¡Maldita rubia! Estaba deseándole lo peor en ese momento.

Sebastián y Lizzie fueron a la habitación que antes fuera de ambos y comenzaron a buscar las cosas del moreno. El ojiazul dejó a Undertaker un momento en la sala y, pasó al baño como quien no quería la cosa. Cerró la puerta. Tenía que aceptarlo, el ver a Sebastián con alguien más le dolía profundamente. "Sebastián, te quiero solo para mí.", pensó, cerrando los ojos y recostándose en la puerta.

Recordó entonces el perfume que más le gustaba que usara el moreno. Él mismo se lo había regalado y, no dejaría que se lo llevara para usarlo con esa mujerzuela. Se aproximó al espejo y abrió el gabinete que había detrás de éste.

Ahí estaba, el Drakkar Noir que le obsequió en su cumpleaños. Se sentía como un niño haciendo una pataleta mental: "¡No! ¡Éste no! ¡Lo usaba conmigo y cuando hacíamos el amor, yo hundía el rostro en su cuello y lo inhalaba!" Sin pensarlo más, sacó el frasco de la caja y lo escondió en el bolsillo del pantalón deportivo que llevaba puesto. Colocó la caja de vuelta en su lugar y salió del cuarto.

-¡Ah! ¡Qué bien que sales porque la mayoría de mis perfumes están dentro! – Habló el moreno, sonriendo falsamente. La rubia de pie detrás de él, sosteniendo una bolsa de plástico con las pertenencias del moreno.

-Sí. Puedes entrar por ellos. – Dijo el ojiazul, intentando parecer tranquilo. – Solo que… ugh, se me ha caído uno hace un par de días. – Se picó la cabeza, como quien intenta disculparse vagamente, mordiendo su labio inferior. – Fue el Drakkar.

Sebastián le miró con hastío. – Sabías que era mi favorito. – Espetó secamente y, por un instante, se sintió como en esos viejos tiempos en que se disgustaban por un momento y al siguiente se encontraban sentados en el sofá riendo. – Igual, no importa. Compraré otro.

Ciel asintió. – Ah… Genial. Bien, - Retrocedió un par de pasos hacia la salida de la recámara. – les dejo terminar.

-Gracias. – Respondió Lizzie, adelantándose a Sebastián.

Terminaron de tomar las cosas del moreno y se encaminaron a la puerta. Ciel se había sentado en el sofá a comer las papalinas que despreció antes por besarse con Undertaker. No estaba de humor para más besos, por lo menos, no esa noche. El albino lo notó y decidió que era mejor dejar todo por la paz, encendió el televisor y se dedicó a verlo con el ojiazul.

Ciel se estiró, recostándose en el sofá, con su tórax aún desnudo. Se preguntaba si de alguna forma podía el moreno sentirse atraído hacia él aún. Vio que la pareja venía de regreso a la puerta y, se hizo el desentendido, como si estuviese concentrado en la estúpida película de acción que transmitían por HBO.

-Ya nos vamos, Ciel. – Sebastián se paró en medio del ojiazul y el televisor.

-¿Encontraste todo? – Preguntó el menor. No quería ponerse de pie porque el peso extra del perfume en sus pantalones se podía hacer más obvio. El moreno asintió a su cuestión. – Que bien. Entonces, nos vemos. – Agregó, haciéndole un gesto con la mano.

Sebastián recordó que llevaba la llave del apartamento en su bolsillo derecho, separada de las demás para entregársela de vuelta al ojiazul pero, algo le decía que no lo hiciera. Agarró el objeto por encima de la tela de sus pantalones, decidido. – Nos vemos. – Se despidió, desistiendo de devolver la llave.

Él y Lizzie salieron del apartamento y, Ciel volvió a Undertaker. – Sabes, Hank… Estoy algo cansado. – Llevó una mano a su cabeza y gimió levemente.

El albino entendió el mensaje a la perfección. El moreno aún causaba estragos en la mente de Ciel. – Sí, creo que es mejor que me vaya. – Se acercó para besar suavemente los labios del menor. - ¿Te molestó que me presentara como tu pareja?

-No. – Ciel cortó el beso, retrocediendo, lo más que podía, contra el respaldo del sofá para mirar el rostro de Hank. – Es solo que… si vamos a intentarlo, tienes que saber que no permito a mi pareja contárselo a nadie.

El albino arqueó una ceja. – Ya veo. Te gusta parecer un heterosexual ante los demás, ¿o no?

-No es eso. – Miró hacia abajo, repentinamente arrepentido de su forma de ser. – Es solo que no quiero que eso afecte mi carrera.

Undertaker asintió. – Como digas. – Sonrió. – Bien me voy.

-Adiós. – Dijo Ciel secamente. No tenía ganas de moverse de ese sofá.

-Te veo en el entrenamiento pasado mañana. – Respondió el albino, encaminándose a la puerta y saliendo.

El ojiazul esperó a escuchar el sonido de la puerta para sacar su pequeño robo. Contempló el frasco de perfume, mientras su vista se distorcionaba por las lágrimas que amenazaban con salírsele. Retiró el tapón y olió el atomizador. – Sebastián. – Musitó, para luego apretar los labios y romper en llanto. - ¿Qué hice? ¡Lo lancé a los brazos de una chica! - Sintió que nunca volvería a recuperarlo y eso le dolió en el alma.

Dejó el perfume en la mesa de la sala y, se levantó a buscar una botella de licor. Necesitaba algo para ahogar esa tristeza que tenía en el pecho. Ni siquiera tenía a nadie a quien llamar porque, nadie sabía que él y Sebastián eran pareja. Ni siquiera su propia tía. Lo había callado tan bien que ahora que necesitaba contárselo a alguien, no había nadie para hacerlo.

Encontró una botella de whiskey, la destapó y le dio un tragó considerable.


.

.

.


Sebastián dejó a Lizzie en su casa y condujo hasta su apartamento. En el camino compró algunas botanas de queso y unas latas de Coca-Cola regular. Estaba harto de tomar esa porquería de dieta. ¿Y no era eso algo que hacía por Ciel? Ya no tenía porqué hacerlo entonces.

Se sentó en el loveseat y abrió un paquete de éstas junto con una de las gaseosas. Se sentía como un niño comiendo eso en vez de una cena normal pero, no tenía hambre para cenar con normalidad. Observó la lata, las pequeñas gotas de sudor frío que escurrían de ella. Miró hacia abajo y sus ojos se desarmaron. – Ciel ya se está acostando con otro. – Dejó la bolsa a su lado y se sujetó los cabellos con fuerza, echándolos hacia atrás. - ¡Cómo soy estúpido! Sigo pensando que va a cambiar. ¡Puta! ¿Qué va a tener que hacerme para que entienda? – Se regañó a sí mismo, mientras limpiaba las lágrimas de su cara.

Tenía que aceptar que pensó que le encontraría solo, que deseaba ver esos ojos azules mirando los suyos pero, que en realidad, no pasó ninguna de ambas porque hasta con la mirada le rehuía.

Haber visto su pecho desnudo le había aniquilado por completo; porque le había recordado las noches en que le hacía el amor. Esas caricias, esos besos que cambiaban su tono romántico por uno salvaje y deseoso. La forma en que uno buscaba el cuerpo del otro y, sobre como no existían límites en esos momentos. Todavía podía sentir el olor de Ciel en su piel. Recordaba el calor de su cuerpo al abrazarlo después de aquel acto y dormir junto a él.

La rubia llamaba su atención de cierta forma. Era algo que él nunca se había tomado mucho el tiempo de experimentar y no le era desagradable. El lado lógico de su mente decía que intentar tener una relación con ella podía ser lo mejor.

-Mañana la voy a invitar a salir. – Se dijo, decidido. – ¡Ya basta! Solo así voy a sentirme mejor. – O por lo menos eso consideraba él. Habían pasado solo unos cuantos días pero, estaba cansado de sentirse miserable por más que las revistas rosas dijeran que era lo normal después de una ruptura. Claro, que lo más posible era que cuando se levantara en la mañana hubiera olvidado que quería invitar a la rubia.


.

.

.


"Beep, beep", el sonido del despetador. Ciel gruñó y se estiró en la cama. Bostezó.

Era increíblemente estúpido el tener que levantarse el domingo a las seis de la mañana pero, no tenía opción. El entrenamiento era a las ocho y no quería llegar con el desayuno en la garganta. Suficiente tenía con la resaca de las dos noches anteriores.

-Comí y bebí como un cerdo. – Dijo para sí mismo, llevando ambas manos a su abdomen. Le dolía pero, sobre todo, notaba que estaba más flácido, lo cual era posible e imposible a la vez. Era imposible porque Tanaka les hacía correr y entrenar durante cinco horas al día mas, era posible porque desde que Sebastián se marcó, su dieta era a base de pizza, hamburguesas y pollo frito. No tenía ningún deseo de cocinar, tampoco de comprar ensalada en algún restaurante y, en general se sentía bien. Sin embargo, aquella pequeña gordura incipiente podría hacerse notoria si continuaba así. Bufó. Por hoy le daba igual.

Se levantó de la cama, se metió a la ducha y luego, desayunó unas tostadas con mermelada. Nada grande porque tenía antojo de unos ravioles para el almuerzo. Tomó una botella de bebida hidratante y salió de su apartamento. Aquel día no tenía tiempo para andar sintiendo lástima de sí mismo.

Tomó un taxi. Llegó al campo de entrenamiento a las ocho menos cinco. Estaba soplando un aire gélido. No le importó. No era algo tan fuerte que ameritara ponerse la chaqueta deportiva. Además, su cuerpo tenía calor y nerviosismo. De alguna forma, no sabía cómo enfrentar otra vez al albino. Sobre todo porque la otra noche las cosas no salieron como él esperaba. También estaba esa maldita abstinencia sexual.

-¡Phantomhive! – Le gritó Tanaka al verlo entrar al diamante. - ¿Éstas son horas de llegar?

-Son las ocho. – Reclamó el ojiazul, con su bate en el hombro derecho y su maletín en el otro.

-Usted debería haber estado aquí a las ocho menos cuarto, ¡cómo mínimo! Sabe que es un elemento importante para el equipo. – Le regañó frente a los demás miembros del equipo.

-Lo sé. Lo lamento. – Se excusó, sin dejar de caminar hacia los vestidores. – Hmm. – Protestó, mientras se sacaba los pantalones deportivos y se ponía el uniforme.

-¿De malas? – Preguntó Undertaker a sus espaldas. El albino le había seguido, incluso llevando su guante y una bola en la mano.

-No, para nada. – Respondió Ciel, quitándose la camiseta y vistiendo la del equipo. – Es solo que cada día que pasa me siento más… ajeno al equipo.

-Espero no sea yo el culpable. – Espetó el albino, jugueteando con la pelota, pasándola de una mano a la otra.

"Capitán del equipo" susurró una voz en su cabeza. Hank estaba bajando la guardia y, aquél era un buen momento para continuar con su estrategia. – De cierta forma, lo eres. – Se giró, con ese brillo inocente en su mirada. – No puedo evitar sentirme terriblemente atraido hacía ti.

-¿En verdad, Ciel? – Hacia muchísimo tiempo que nadie se interesaba en él. La última persona que le había demostrado algún tipo de afecto fue Ash pero, ahora el chico ni siquiera le alzaba a ver demasiado. Se acercó al ojiazul y tomó su rostro por el mentón.

Ciel se inclinó y le besó. Fue un beso rápido y carente de emociones por parte suya mas, el albino sonreía ampliamente después del contacto. – Debemos irnos. – Murmuró al separarse. – Tanaka nos espera.

Undertaker le regaló otra sonrisa ladeada, andando detrás suyo para salir al campo. Aquel día el entrenamiento fue mucho más específico. El equipo se dividió en dos grupos y jugaron un partido doble de dieciocho entradas.

Cuando finalmente terminaron, con un resultado de noventa y ocho a noventa y cuatro, Ciel sentía que sus piernas se doblarían y acabaría acostado en el suelo. Su equipo había ganado y, con eso esperaba que al entrenador se la hubiera olvidado el hecho que había llegado tarde. No obstante, el anciano podía tener ya sus sesenta y cinco años encima pero, no se le escapaba nada. – Phantomhive. – Le llamó, al ver que todos se preparaban para regresar a los vestidores.

-Dígame, entrenador. – Ciel intentó poner su mejor cara de dulzura e inocencia. Sin embargo, eso no funcionaba con Tanaka.

-Quiero que le dé diez vueltas al campo. – Dijo secamente.

-¿Ahora? Por favor, entrenador, déjeme hacerlo mañana. – Sabía que su cuerpo no resistiría ni una vuelta completa.

-No. – Replicó el anciano. – Quiero que lo haga ahora.

-La mitad, ¿sí? ¿La mitad hoy y la otra mitad mañana? – Suplicó.

Undertaker escuchaba la discusión desde la puerta de los vestidores y, decidió regresar al diamante para ayudar al ojiazul. - ¿Qué sucede entrenador?

-Ah. Undertaker. – Dijo Tanaka, dedicando una sonrisa al chico. Ciel seguía protestando por su lado y, el hombre comenzaba a cansarse. - ¿Podrías ayudarme contando las vueltas que Ciel debe correr? – Y eso ponía de peor humor al ojiazul, ¡porque el viejo trataba al nuevo con tanta preferencia! Decidió quedarse en silencio al ver que ni siquiera estaba siendo escuchado.

-Claro, entrenador. – El albino se quitó la gorra, compuso su coleta y volvió a ponérsela. – Bien, Phantomhive, ¡a correr! – El mencionado le mandó una mirada fulminante y, antes que el albino le aplaudiera, echó a correr.

El entrenador sonrió satisfecho. – Gracias, Hank. Me voy ahora. La espalda está matándome.

-Vaya sin cuidado. – Respondió Undertaker. – Yo me encargo que Ciel termine con el castigo antes de retirarse. El entrenador asintió, dándole una plamada en el hombro.

Unos minutos después, todos se habían retirado. Ciel apenas había corrido cuatro vueltas cuando un brazo le rodeó por la cintura desde atrás. – Creo que es todo por hoy. – Susurró en su oído, corriendo con él.

El ojiazul estaba jadeando cuando se detuvo. – Gracias. Te debo una. – Masculló, girándose para ver al albino.

-De hecho. Creo que me gustaría cobrar el favor de una vez. – Hank deslizó una mano por el cuello del menor, percibiendo en su tacto la piel ligeramente húmeda que comenzaba a enfriarse. Aún despedía el aroma del perfume que había utilizado en la mañana, probablemente después de bañarse. – Sabes lo que realmente quiero.

Ciel le besó apasionadamente. – Tenía ganas de hacerlo. Quería descargar toda esa energía que había dentro suyo. – Pero, el entrenador nos lo ha prohibido. – Le tentó.

-No me importan las consecuencias si puedo hacerte mío siquiera una vez. – Aquellas palabras le recordaron a las de Sebastián cuando acababan de comenzar su relación. Y lo excitaron. Realmente le llegaron al fondo del alma y del deseo.

El ojiazul no dijo nada, tomó al albino por el cuello de la camisa polo que llevaba y lo atrajo hacia él, besándolo profundamente. – Vamos a las duchas. – Susurró contra sus labios. Hacía días que quería sentirse deseado y, ahora que volvía a saborear esa ventaja mental no quería dejarla pasar. Eso estaba más allá de cualquier otro interés de momento.

Anduvieron entre besos y caricias hasta los vestidores. Undertaker arrancó la camiseta de Ciel y el ojiazul hizo lo mismo con la suya. Abrieron el grifo de una de las regaderas y, continuaron la faena ahí, sacándose la ropa mientras se besaban y tocaban.

El albino le hizo enredar las piernas en sus caderas, solo para penetrarle con tantos deseos que tenía en su cuerpo. Ciel gimió, dejándose hacer. Se mordió el labio inferior, echando la cabeza hacia atrás, inhalando el olor a césped que desprendían ambos mientras el agua caliente caía en sus cuerpos.

El calor del miembro de Hank en su interior le nublaba la razón. Tenía tantas ganas y no se había dado cuenta hasta ahora. Cerró los ojos y, la mente le traicionó entonces porque ya no era el albino quien estaba follándole, sino ese hombre de cabellos oscuros y ojos borgoña. A ciegas llevó sus manos hasta los cabellos de Undertaker, estrujándolos e imaginando la lengua de Sebastián en su cuello. – Seb… - Murmuró sin querer.

-¿Qué dices? – Aquella voz, distinta a la de sus sueños, le hizo devolverse a la realidad.

-N-Nada… - Jadeó, moviendo las caderas para que el mayor acelerara las embestidas, sosteniéndose del borde superior de las paredes azulejadas que separaban una ducha de otra. Aquellos ladrillos de color ámbar que se manchaban del sudor de su espalda, que se nublaban con el vapor del agua mientras él jadeaba ante las acciones de Hank. – Estoy tan cerca…

El albino aceleró sus movimientos, llevándolo al nirvana del placer en un gemido sonoro, arrancando todas esas emociones que tenía guardadas en su ser.


Notas finales:

Esta historia tiene una larga y extensa lista musical con la que ha sido escrita.. XDD A continuación escribo las que se han utilizado de momento.

-Mi corazoncito (Aventura)

-El teléfono (Wisin y Yandel ft. Hector el Father)

-Don't stop the party (Pitbull)

-Love Game (Lady Gaga)

-Saint Anger (Metallica)

-Cyanide (Metallica)

-I don't love you (My Chemical Romance)

-Sexy Back (Justin Timberlake)

-Dirty Diana (Michael Jackson)