Buenas noches chica/os! (al menos en la zona de aquí es de noche xD)
Espero que se la hayan pasado bien esta semana, por lo que concierne, ha estado muy bien. Volví a ver Captain America: The Winter Soldier (la traumada no vino xD), actividades de Club de Anime, Vacaciones, cero escuela, cero responsabilidades, vagar fuera de mi casa... me satisface -w-
Y este es el nuevo capítulo de este humilde sueño guajiro xD la verdad es que me alegra poder subirlo y compartírselos porque me caen bien, y además ahora ya tengo algo que hacer cada semana y por lo que espero para no colapsar! n.n Gracias por eso! Y a las personitas de siempre por dejar sus preciosos reviews! *-*
Y con esto le dejo hoy, esperando que les guste lo de hoy.
Cuídense, y que hayan tenido un lindo Thorsday xD
Higurashi Out!
A la mañana siguiente Loki se despierta por su cuenta, ya que se había acostado demasiado temprano y había dormido bastante bien. No recibió el sol en su rostro puesto que amaneció cruzado en su cama, justo como el día anterior. Se endereza, se talla los ojos y ve el reloj de su celular, que estaba a un costado de él. Eran las 5:34. Se pone de pie y busca algo de ropa, aprovecharía el pararse temprano para bañarse y repasar un poco lo que vendría en su examen de Fundamentos de Administración, que tendría a primera hora. Thor seguía dormido. Aún no sonaba su alarma, así que no había problema. Ese día no era uno de los que salía a correr por las mañanas.
Después de media hora Loki ya se encontraba cambiado y sentado en su escritorio, hojeando uno de los tantos fajos de apuntes que Thor le había dado para estudiar. No era difícil, sólo era cosa de memorizar y relacionar. La alarma de Thor suena, así que este la apaga y se sienta en su cama. Toma sus lentes que estaban encima del buró que estaba al lado de su cama y se los pone. Se levanta y se dirige al baño. Estaba tan adormilado que no nota que Loki estaba sentado en el escritorio. Por su parte, este tampoco escuchó a Thor, pues cuando estudiaba se ponía sus audífonos y escuchaba música. Era una forma de no fastidiarse.
Thor se asea debidamente. Sale a buscar ropa para después ducharse pero al caminar al closet sintió la presencia de alguien. A lo que volteó y vio que Loki se encontraba estudiando. Dado el caso, en su rostro se dibujó una sonrisa. Loki estudiaba las hojas que él le había dado. Este voltea al sentir la mirada de Thor lo ve ahí parado, viéndolo. Hace una media sonrisa y se vuelve de nuevo hacia las hojas.
- Hola.
- Buenos días –responde el rubio tomando de nuevo camino hacia el closet.
Loki no escucha esto, pues a pesar de todo seguía escuchando The Killers. Aun así, la sonrisa perduró un buen rato hasta que tuvo que empezar a memorizar algo de dificultad más elevada. Thor salió del baño ya vestido, sólo que aún se secaba el cabello con la toalla. Así que se detuvo atrás del moreno y se inclinó hacia adelante para ver qué era lo que estudiaba. Los cabellos de Thor cayeron por el cuello de Loki, ya que se había inclinado mucho y estaba casi a la altura de este.
Loki se estremeció y volteó rápidamente para encontrarse con la mirada azul y los cabellos dorados centelleantes de Thor. Se sonroja levemente y voltea al instante a ver sus hojas sin decir nada. Thor estaba leyendo las hojas de Loki así que no notó la reacción de este. El menor se quedó un rato quieto y se alejó un poco de lado para evitar el contacto de la melena rubia que le hacía cosquillas. Thor se enderezó y siguió su camino a su cama, donde estaban sus tenis para ponérselos. Así que Loki soltó el aire, sacudió la cabeza y prosiguió con lo suyo. Después de un rato, Thor ya listo y vestido como de costumbre se acerca a Loki para despedirse.
- Bueno, nos vemos –dice posando su mano en su cabeza y dedicándole una sonrisa, Después de esto sale de la habitación y al dar exactamente diez pasos se detiene y piensa por qué había hecho eso.
Loki no tuvo que esperar para pensar lo mismo, y reprender la sonrisa estúpida que había escapado al sentir la caricia. Concéntrate Loki, concéntrate. Respira y tranquilo. No pasa nada. Se levanta, guarda sus cosas y se dirige a su aula para presentar su examen.
Thor sacude la cabeza para regresar en sí y camina hacia su salón. Loki toma asiento en su lugar y empieza a repasar otro poco, cosa que sorprendió a más de uno. Aún tenía tiempo y había varias cosas que aún le fallaban. Lo mejor de todo era que casi no recordaba a Thor. Este escucha sus clases como si nada. Mantiene su cabeza concentrada en la clase, ya que si no lo hacía miles de cosas se aglomerarían en esta.
Fue un día agotador, para el pelinegro. Hubo que hacer un montón de cosas, dos exámenes –uno de ellos sorpresa, y por suerte era el de Literatura-, y laboratorio, que, aunque en su vida fuera a trabajar en uno, era requisito estudiar un poco de química. Loki llega a la habitación, completamente agotado y a tirarse a su cama. Thor llega también a la habitación.
- ¿Qué tal tu examen?
- Fácil –responde sin despegar la el rostro de la cama, pues estaba boca abajo.
- Qué bueno. Entonces te sirvieron de algo las hojas que te di –dice el rubio alegrándose por eso.
- Algo así… -responde cansadamente.
- Bueno, te dejaré descansar. Debes estar cansado.
- ¡Gracias! –dice Loki fuertemente para que Thor notara que eso era lo que quería desde el principio. Además de evitar hablar con él.
Thor se sienta en su escritorio y comienza a hacer tarea, aunque por alguna razón volteaba un par de veces a ver a Loki. Este hacía unos minutos de había quedado dormido. Estaba muy cansado y cayó rendido casi de inmediato al terminar de hablar con Thor. Respiraba fuertemente y de vez en cuando suspiraba un poco. Normalmente no hacía mucho desastre y se dormía casi toda la noche en la misma posición, así que era raro que se estuviera moviendo tanto. Pero era todo el estrés acumulado en el día.
Thor, después de terminar con todos sus deberes igualmente se acostó en su cama. Ese día no vería a Sif, ya que tenía una cita. Así que ese día se la pasaría en compañía de su soledad.
Los días pasaron lentamente, aunque a Thor ya lo le molestaban aquellos pensamientos con Loki. Había decidido que no era nada serio, así que no perdería el tiempo poniéndole atención. Pero lo que le sucedería era algo que sobrepasaba todo para él.
Loki entra tranquilamente al cuarto después de haber ido a comer, era sábado y el día estaba un poco nublado.
- ¿No vas a comer, rubio? –pregunta un poco extrañado de que se hubiera pasado toda la mañana ahí, siendo fin de semana.
- Ah sí, en un rato. Es que he estado tan cómodo en mi cama toda la mañana que no me han dado ganas de comer aún –dice Thor que se encontraba acostado en su cama muy plácidamente. Había decidido que iba a descansar ese fin de semana.
- Oh, ya veo… suele pasar –se aproxima a su cama y se sienta también- pensé que no conocías esa palabra… -hace una mueca burlona.
- Pues ya ves que sí –dice Thor riendo levemente- este día es estupendo…
- No lo dudo, es tan tranquilo, y lo mejor: ¡No llueve! –dice haciendo una mueca de alivio. Thor no esperaba que sucediera algo que lo haría perder todo tipo de felicidad. Un gran golpe para el alegre rubio.
- Y… ¿no tienes más planes para hoy que estar de fodongo en tu cama? Pensé que saldrías con Sif –dice tratando de entablar una conversación decente.
- No, porque Sif tendrá una cita. Así que estará ocupada. Así que… tal vez sí, estaré así todo el día.
- ¡Oh, una cita! Qué bueno –dice sin fingir alegría, pero molestando con la frase siguiente- Tú deberías conseguir también una cita. ¿Por qué no la tienes, Thor?
- Si… debería. pero no hoy, está muy cómodo –dice moviéndose plácidamente en su cama y riendo levemente mientras Loki lo hace escandalosamente.
- Como quieras, ¿pero seguro que no te mosqueas aquí?
- Si, seguro –responde el rubio.
- Ok, pero recuerde "Señor Estoy-muy-cómodo" que tiene que comer algo y ya pasan de las 4… -dice Loki, para después arrepentirse, pues había notado que eso había sonado a preocupación y a atención. Y eso no era lo que quería hacer, él quería molestar.
- Ok, lo tomaré en cuenta –responde el rubio. Pero en ese momento sonó el celular del rubio. A lo que este se puso de pie para tomarlo, pues se encontraba en su escritorio y lo contestó- ¿Hola?
Loki empieza a escuchar una conversación bastante escasa por parte de Thor, que cada vez se hacía más ausente y vacía. ¿Qué pasaba? Su gesto se iba descomponiendo con cada segundo que se extendía la llamada, y eso no le daba un buen presentimiento. Le empezaba a preocupa, y mucho. La persona que estaba del otro lado era la madre de Thor, le estaba comunicando la terrible noticia de que su abuelo Bor había fallecido. Thor amaba a su abuelo desde que estaba pequeño. Su abuelo lo cuidaba cuando sus padres salían o sólo por gusto. Era como su segundo padre. Y ahora escuchar aquella noticia hizo que Thor sintiera que se le desgarrara el alma. ¿Cómo su abuelo había fallecido? ¿Por qué él? No podía pasar eso, la última vez que lo vio fue al inicio del semestre y ahora había fallecido y él no había estado ahí. Lo único que pudo salir de su boca fue repetidamente la palabra: No. Todo su ser estaba sintiendo como lo destrozaban por dentro.
- Hijo, ¿estás bien? –pregunta la madre preocupada por su hijo, pues sabía que había sido un golpe bastante fuerte para él.
- ¿Qué… fue lo… que paso? –responde Thor tratando de reaccionar, pero la tristeza se apoderaba de él.
- Fue muy repentino todo, no se sabe aún. Se quiere suponer que fue un paro cardiaco, porque estaba muy bien…-argumenta la madre, sonando también afectada por la noticia- tu abuela me lo acaba de decir hace media hora, tu padre aún no lo sabe…
- Salgo para allá en este instante –dice Thor entrando en estado de shock.
- Pero hijo, queda muy lejos. Llegarías muy tarde y además estás en temporada de exámenes, te desgastaría mucho…
- ¡¿Y eso que?! –dice Thor gritando- ¡Es mi abuelo! ¡Y no estuve con él! ¡Y ahora jamás lo estaré y todo por estar estudiando aquí! ¡Nunca más lo veré y tú crees que me importan los exámenes!
- Hijo, tranquilízate. Sé que es muy difícil para ti, por eso dudé en decírtelo. Pero tenía que hacerlo. Tú de todos eras el que más lo quería además de tu abuela, y él también te adoraba. Pero no te dará tiempo de llegar el lunes a la escuela. Mi amor, lo siento. También me gustaría que estuvieras aquí…
Loki al escuchar gritar así a Thor ahora tiene una razón evidente para preocuparse. ¿Qué clase de noticia era esa? Esas noticias no se dan por teléfono. Por un momento odió en su mente a la persona que estaba del otro lado de la bocina hablando con Thor y haciendo que se pusiera tan mal.
Thor al escuchar esas palabras lanzó el celular a la pared, destrozándolo al impacto. Para la siguiente acción recargarse en el escritorio con los puños y agachar la mirada. Thor tenía un dolor muy fuerte, pero lo peor era que no podía estar con su abuelo porque tenía exámenes… Estaba furioso con su madre por no permitirle ir, sólo le quedaba sufrir la muerte de su abuelo en la distancia. Loki no sabía qué hacer. Nunca había sido su fuerte ayudar a alguien con problemas así, ni en su propia familia. Pero esta vez, de verdad, y sin saber por qué –al igual que todo lo que le pasaba- quería ayudar. Quería ayudar al rubio. Y tal vez se arrepentiría, pero se arriesgaría a ser azotado contra el piso en el intento. Se pone de pie y trata de acercarse poco a poco.
- Thor, ¿qué sucede?
- ¿Qué? ¿Ahora finges que te importa? –dice Thor de manera fría e intensamente iracunda.
- Thor, en serio ¿qué te sucede? –dice Loki tratando de no enojarse y mandarlo a la mierda por la actitud, ya que se convencido a su mismo a hacerlo aunque tuviera ese tipo de respuesta.
Thor se endereza y voltea hacia Loki. Thor se veía como otra persona, en sus ojos solo se expresaban vacío y odio, su radiante sonrisa ahora era una mueca de tristeza y hasta su piel se había tornado pálida.
- ¿Para qué quieres saber? ¿Para burlarte de mí, como siempre has hecho? Tu nunca quieres ayudar a nadie, dime que es lo que tramas –Thor estaba en un estado crítico que lo único que iba a hacer era que sacara todo su dolor por cualquier medio. Y para la mala suerte de Loki, él estaba cerca.
- Quiero saber por qué estás tan alterado, idiota. Yo no juego con cosas serias, y esto es algo muy serio por lo que veo. Ahora que si quieres, púdrete, que yo estoy en la mejor disposición y no quieres aceptar la ayuda –dice sin poder evitar molestarse, pero aguanta las ganas de insultarlo aún más y salir del lugar rápidamente.
Thor no dice nada y se mete al baño en donde al instante de estar encerrado comienzan a brotarle las lágrimas, el rubio se deja caer al suelo para comenzar a llorar, sin importar que Loki lo escuchara o alguien más. El sólo quería llorar, aunque también hacía gemidos de dolor, golpeaba el piso con la mano o la pared con el pie. Loki se queda detrás de la puerta, sintiéndose destrozado por oír a Thor llorando de esa manera. Ya no era como el primer día, que aunque era una tontería, se sintió culpable de provocar sus lágrimas. Esta vez era muy diferente. Su llanto era de verdadero dolor y él quería hacer que cesara. Quería tranquilizarlo. Quería secar sus lágrimas. Y todo eso seguía asustándolo. Y mucho.
Thor no pensaba en salir de ahí nunca. Sólo quería llorar. Todo iba muy bien. ¿Por qué tenía que suceder eso? Le habían quitado un pedazo de él. Y ahora estaba solo y lejos de él. Nunca más volvería a verlo.
Loki de verdad quería ayudar. Desesperadamente empieza a tocar la puerta y empieza a llamar al rubio.
- ¡Thor! ¡Thor! Abre la puerta –jalonea la manija que tenía seguro- por favor, Thor.
- Lárgate –grita Thor. No quería estar con él, aunque no quería estar solo. Pero era Loki, y había tomado una mala imagen de él. Según Thor, lo molestaría o le haría uno de sus comunes berrinches.
- ¡Thor! Abre por favor… -empieza a tocar la puerta con la palma de la mano. Pasado un rato, cada vez más levemente y con voz más delgada hasta casi hablar entre susurros- Por favor…
Thor seguía llorando incontrolablemente, no sabía qué hacer. Sólo llorar. Aunque tenía que estudiar para sus exámenes siguientes, todo se fue al diablo en ese momento. Pero, había caído en que de verdad no quería estar solo…
Loki no sabía a ciencia cierta qué era lo que ocurría exactamente, pero le estaba afectando. No era de las personas que les incomodara el llanto ajeno, a veces hasta lo disfrutaba. Pero esta vez le partía el corazón. Estaba rindiéndose y estaba a punto de dar la media vuelta.
- Si necesitas algo, estaré aquí. Lo que sea…
Thor quita el seguro y abre la puerta, para luego sentarse a un lado de esta y recargarse. No quería estar solo, y no le podía hablar a Sif ya que estaba ocupada. Lo único que le quedaba era estar con Loki. Este se sorprendió ante esto, ya que estaba seguro que lo mandaría al diablo nuevamente. Entra y ve a Thor desconsolado, triste, con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar y con las lágrimas aun brotando de estos. Se sienta a un lado sin decir nada. Thor abraza sus piernas y hunde la cabeza en estas.
- Se fue… -dice en un susurro.
- Thor… -dice Loki únicamente y viéndolo muy preocupado. No sabía qué hacer. Extendió una mano pensando en regarle una caricia, o algo así, pero se quedó en el aire.
- Loki…
- Dime –responde el aludido poniendo total atención en el rubio y esperando a que dijera algo.
- ¿Me… abrazas…? –dice Thor levantado la mirada. Sus brillantes ojos azules habían perdido todo su destello. Thor en ese momento no existía.
Al instante Loki obedeció. No dijo nada. Sólo lo apretó contra de él, esperando que Thor ya no llorara más, pero era obvio que lo que iba a suceder era todo lo contrario. En ese momento sintió que debía protegerlo, y se sorprendió porque él nunca, nunca había pensado eso con nadie. Ni con su propia familia. Pero al ver a Thor tan destrozado y vulnerable le hizo replantearse varias cosas.
Thor se aferró a Loki repitiendo: - Lo perdí, no estuve a su lado…
- Tranquilo, ya… ya… -Loki trataba de calmarlo, posando su mano en su cabello y acariciándolo suavemente.
Thor seguía llorando, pero poco a poco se iba calmando. Estar entre los brazos de Loki lo había hecho sentir más protegido y aminoraba la culpa que sentía por no estar con su abuelo.
- Ya Thor, todo va a estar bien. Tú no tienes la culpa de nada… -repetía Loki, terminando de deducir lo que pasaba por los comentarios intermitentes del rubio y lo que había escuchado en la breve llamada telefónica.
