Respuestas a Reviews:
Sakurita-chan03897: (7) Hola! La verdad esa es la intención de la historia.. XDD Quería escribir a un Ciel que fuese distinto de todos, y me pareció que algo que Ciel siempre tenía era ser "fiel y confiable".. Aquí es exactamente lo contrario, y créeme que en ningún momento aplaudo la infidelidad... Por el contrario, me parece que es algo terrible. Yo también lo he vivido y sé como se siente uno.. DD: Ya en uno o dos capítulos pues creo que Ciel pagará por todo lo que hace ahora.. XDD Lo prometo.. (8) Síii! Vuelven a verse finalmente, y pues quería que todo fuese bien entre ellos por lo menos un rato y de ahí sale este capítulo.. :DD La verdad es que a Ciel le hacen falta vivir muchas cosas para saber que cuando existe alguien que te ama y hace lo que sea por ti, debes valorarlo.. Me alegro mucho que te haya gustado el capítulo y espero que este nuevo también sea de tu agrado.. Muchas gracias por los reviews.. :DD
Sakura Lawliet Phantomhive: Jajajaja, te entiendo el porqué no amas a Alois en esta historia pero, no entiendo ¿por qué no amas a Claude? jajaja.. ¿Tan malo es? XDD En este capítulo podrás tener la respuesta justamente a esa pregunta.. XDD Me alegro que te haya gustado el capítulo.. Yo me moría por ver a Sebastián y a Ciel juntos aunque fuera un momento.. :DD Claude tal vez no meta la pata pero, seguro a Sebastián le aguarda un castigo de su parte.. xDD Gracias por el review.. :DD
Mi-chan: ¡Rayos! Me gusta demasiado ese sueño tuyo.. jajajaja.. :DD Suena como algo que perfectamente podría suceder en esta historia.. XDD Aunque de momento se tornará un poquito "angst" como le llaman al género por estos lados.. XDD Muchísimas gracias por el review y por favor sigue soñando cosas así.. XDD
Charles Grey-Perrible: (7) Hola! Tienes toda la razón.. DD: Lo único que hacen al provocarse celos, Sebastián y Ciel, es herirse más pero, eso pronto va a cambiar.. La vida les hará volver a unirse para luchar por una cosa, tal como lo hicieron cuando Sebastián llevó a Ciel a Nueva York.. :OO Y lo que dices es verdad! La mejor parte de las peleas es la reconciliación! (Aunque pobres de Undertaker y de Lizzie) :DD Me alegro mucho que te guste la música que he ido (muchas veces) eligiendo inconscientemente para la historia.. :DD (8) Se aman! Créeme que lo hacen, por lo menos en esta historia.. :DD Por más cosas que haga Ciel, pues Sebastián no puede evitar lo que su corazón dice.. Y Claude no es una mala persona aquí.. está algo traumado por un ex pero, ya verás quién es el ex.. XDD Gracias por los reviews y me alegro que te haya gustado.. :DD
Whatsername-Sama: En el borrador original chocaron jajajaja.. Pero, luego, cuando edité el capítulo dije: "Nah.. ¿para qué van a chocar? Y ya no sucedió así.. XDD Después de todo, el centro del capítulo era el que ellos se volvieran a encontrar y vivieran otra vez una de esas aventuras que parecían cosa de todos los días al principio.. XDD Y.. mmm... No sé la verdad cuánto vaya a durarles porque tendrás otras cosas difíciles que vivir.. XDD Gracias por el review.. :DD
AbSe: Hola! :DD Síii.. Sebastián no miró a Cielito con nadie y eso es un verdadero milagro, aunque.. bien que Ciel solo tenía ojos para él en ese momento.. XDD ¡Mira nada más! Eres terrible, ¿que no sabes que la inocencia de Ciel no le permite hacer "ñaca, ñaca" en las camionetas? jajaja.. Eso está reservado para las duchas, los sillones, la alfombra, la cocina.. XDD La camioneta solo para cuando no le queda de otra jajaja.. De cualquier forma, me alegro que haya gustado la reconciliación y muchas gracias por el review.. :DD
Plop: Lo sé.. Es una tristeza y una alegría que en el corazón de Sebastián pues el rencor tenga un lugar tan pequeño.. DD: Muchas gracias por el review y espero aparezcas pronto.. XDD :DD
Chibi Taiga: Gracias! Yo amo leer lo que ustedes piensan sobre esta historia.. :DD La verdad es que el béisbol me gusta mucho, además que es un deporte en el que puedes ganar muchos admiradores y sobre todo dinero.. XDD No imaginé a Ciel nunca jugando algo por caridad muaaaa.. Dista mucho de ser una persona caritativa él.. XDD Y dice un refrán que "el primo a la prima se le arrima" jajaja, así que parece que "eso" podría haber sucedido entre estos dos, jajaja.. Suerte que en realidad no son nada.. XDD Muchas gracias por el review.. :DD
PerlhaHale: Conste que luego cuando te mande con Ash y no te deje leer el final de la historia no podrás culparme.. XDD Después de todo, tu quieres ser como él.. jajajaja.. ¡Vaya cosa! Y me causa gracia porque justamente te tocaron los capítulos donde Ciel estaba de "deshonroso" en ambas historias jajaja.. XDD No puedo negar que Claude me gusta mucho como personaje... ahh.. físicamente también.. xDD Pero, rara vez lo escribo como el bueno de las historias. Sin embargo, como prometí algo completamente diferente, aquí Claude sí es un buen amigo.. Alois estará en este capítulo, al igual que el medio inocente de Undertaker, jajaja porque no es tan así como se piensa.. XDD Quizás veremos bailar a Sebastián nuevamente pero, hasta dentro de unos capítulos.. :OO Gracias por el review.. :DD
YO: Síii.. Claude es una araña feliz acá.. jajajaja.. XDD Ciel y Sebastián.. XDD ¿te parecen gays? Debiste leer la Green Academy.. ahí lo eran más.. XDD La canción que cantaban era de un grupo que se llama "Los Cocodrilos" desde que la escuché fue como: "Ellos tienen que cantar esto juntos". jajajaj.. Muchas gracias por el review.. :DD
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DOS DÍAS DESPUÉS
-Y entonces Sebastián, - Dijo el terapeuta, apoyando un codo en su escritorio, llevó su mano a su mentón. Tenía el cabello negro lacio, peinado con el camino al lado y, de su oreja pendía un arete largo. Su camisa estaba abotonada hasta el tercer agujero, dejando ver parte de su pecho. - ¿por qué estás aquí hoy?
-Porque un amigo me obligó a venir. – Respondió el moreno, recordando a Claude y su amenaza de decirle a Ciel sobre su mentira.
-¿Solo por eso? – El doctor Kain arqueó una ceja, por encima de sus hermosos ojos azules. Seguramente aquel terapeuta sexual era muy famoso entre hombres y mujeres con ese cuerpo y ese rostro que eran tan sensuales.
-Y porque estoy enamorado de un chico que antes era mi novio pero, ahora tiene otra pareja. – Admitió. Se sentía bastante estúpido haciendo esto pero, no le quedaba de otra.
-¿Cómo se llama este chico? – Preguntó, anotando en una hoja de papel bond.
-Ciel.
-¿Y por qué te dejó? Porque si tú lo hubieras dejado no estuvieras aquí. – Kain parecía interesado y divertido. Mordió la tapa de su bolígrafo. - ¿No eras un buen amante? – Sebastián se puso rojo como un tomate. – No. Espera… ¿me saldrás con eso de que estás confundido y quieres a una mujer?
-¡No! Por supuesto que no. – Espetó el moreno, sin poder bajar el color de sus mejillas.
-¿Problemas de eyaculación? ¿Se te pone dura y cuando empieza el "va y viene" se baja? Porque sí es eso, yo podría darte unas gotas muy buenas. – Sacó sus lentes y los limpió. En caso de escribir una prescripción los necesitaría.
-¿Qué? ¡No! Yo… Yo estoy muy bien. Él me dejó por un chico que vende hamburguesas. – Dijo dudoso.
-¡Rayos! ¡Qué patetico! Dejar a un stripper por un vendedor de hamburguesas. – Kain suspiró, deseando echarse a reír. - ¿Qué? ¿Tan mal cocinabas?
-Bueno, ¿va a callarse y a dejarme hablar o debo marcharme?– Alegó Sebastián, luego hizo una pausa. – Tengo que decirte algo. – El terapeuta le indicó que prosiguiera. – Hace dos días le hice el amor y no puedo sacármelo de la cabeza.
Kain sonrió ladeadamente, las cosas ahora estaban poniéndose mejor. ¡Ay cuánto gozaba su trabajo! Éste era el tipo de pacientes que le gustaba escuchar. De esos que parecían inocentes y eran realmente apasionados. - ¿Un encuentro casual?
-Algo así. Le busqué después de un partido de béisbol. Él es la estrella del equipo de los Yankees, ¿sabe? – Suspiró. – Tenerle de nuevo fue maravilloso.
-Y para él, ¿qué significó? – Su sonrisa desapareció momentáneamente. El moreno finalmente estaba siendo honesto con él.
Sebastián sacudió la cabeza en gesto negativo. – No lo sé. El momento terminó abruptamente porque llegó Claude y me sacó del apartamento casi a tirones. Pero, tengo pensado enviarle un mensaje para que nos veamos.
-Vas a encontrarte con él, ¿y qué hay del otro chico que es ahora su nueva pareja? ¿Tienes tú otra pareja también? – El doctor Kain parecía otro ahora. Tomaba notas y le dedicaba una mirada al moreno por momentos.
-Imagino que inventará alguna excusa para escapar de Hank. Por cierto, así se llama la nueva pareja de Ciel. – Comentó. – Irá conmigo y…
-¿Y? ¿Serás tú ahora con quien engañe a ese chico? – Kain suspiró y miró a Sebastián a los ojos. – Mira, puedo decirte muchas cosas pero, serás tú quien decida al final. Ciel parece ser del tipo que gustan de engañar a una y otra persona. Puede darse por cuestión de inseguridad, de exceso de lujos en su vida o bien, por el simple hecho de gustar mantener relaciones sexuales con diferentes parejas. No es alguien que te convenga para tener una relación.
-¿Qué hay del amor que yo siento por él? – Cuestionó Sebastián, el pronóstico del terapeuta comenzaba a fastidiarle. – Además, él también parece enamorado de mí y… arrepentido.
-Sebastián, el amor es algo irreal e inexistente. Sientes lo que tu mente te dice que sientas, el corazón no existe en ese ramo, es solo un órgano que está en medio de tu pecho y que bombea la sangre. Estás enamorado de Ciel ahora, dices que se te parte el corazón de no tenerlo pero, en cuanto conozcas a una nueva pareja todo va a arreglarse. Verás las cosas diferentes y, te darás cuenta que lo que sientes por Ciel no es más que un capricho con tinte sexual.
¿Por qué los doctores nunca decían nada que fuese del agrado de alguien? Sebastián creía que estos "seres", de alguna forma, solo existían para molestarle. Era posible que tuviera razón también pero, no era algo que él quisiera aceptar. – Muchas gracias por su tiempo, doctor Kain. – Se puso de pie, francamente molesto.
Y no escuchó nada más de lo que el hombre dijo. Dejó el dinero de la consulta en el mostrador de la secretaria en la puerta y se marchó. ¿Por qué nadie entendía que él amaba a Ciel? ¿Qué tan difícil era darle una palabra de aliento? No esperaba mucho pero, una palmada en el hombro o un "ya se arreglará todo" no se le niega a nadie.
Ya se las vería Claude con él por llevarle con ese tipo. Sacó su teléfono celular y le envió un texto a Ciel. "¿Podemos vernos?" Guardó el aparato y, de inmediato comenzó a preguntarse qué había sucedido con su amigo. Le había dicho que le recogería en cuanto terminara con la consulta pero, no había un solo atisbo de su presencia. Sebastián se encogió de hombros, marcó su número pero nada. Entonces, decidió buscar un bus que le llevase de vuelta al club. Tenía que prepararse para la noche.
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Había dejado a su amigo en la clínica y, eso le dejaba con un rato para perder el tiempo en los alrededores. Salió y miró a su entorno. No había mucho. Un hotel, un par de tiendas de chucherías y un restaurante de hamburguesas.
"Hamburguesas de Cinco", musitó. Se acercó al lugar. Un chico rubio estaba limpiando las ventanas. Claude se apresuró a cruzar el parqueo. Ese chico se le hacía terriblemente conocido pero, ¿podría ser él? No, definitivamente no. Su padre le habría enviado al extranjero hace mucho.
-¡Alois! – Su boca se movió mecánicamente antes que su mente razonara si, verdaderamente, se trataba del Alois que él conocía.
El rubio detuvo sus acciones, sintiendo que el limpia-ventanas y el desinfectante de lavanda iban a caer al suelo en cualquier momento. – Claude… - Dijo en un hilillo de voz, girándose en completa incredulidad. Y si alguna vez, Alois se había olvidad por completo del mundo, era esa vez. Curiosamente, algo bueno estaba sucediendo en el día en que regresaba a ese mugroso trabajo. ¡Pensar que él se había estado lamentando al ver que Ciel no le llamaba desde hacía días! Ahora creía que eso era lo mejor que le podía haber sucedido.
El moreno corrió, sin ver si habían autos saliendo del parqueo o, si venía alguno que pudiera atropellarlo. Se sentía como en una ridícula película romántica pero, se sentía demasiado bien. - ¡Espera!
El rubio sonrió, guiñándole un ojo y dejando las cosas en el suelo. Claude llegó hasta él y, le levantó en el aire suavemente, haciéndolo flotar en aquella nube inexistente. - ¡Eres tú! ¡Eres tú! – Exclamaba Alois, emocionado al punto que casi dejaba de respirar. Durante años había esperado volver a verle. Sus manos, ligeramente rasposas por la irritación que causaba el desinfectante en ellas, fueron al rostro del moreno, tocándolo con extrañeza.
-Desapareciste tanto tiempo. – Dijo el moreno. Y es que el padre de Alois había descubierto a Claude con su hijo hacía un par de años atrás. El rubio no olvidaba que esa tarde, bajó del auto del mayor después de una larga sesión de besos. Le había pedido a Claude que le dejara un par de calles abajo para evitar que su padre le viera llegar a casa con él.
No obstante, cuando Alois entró en la casa, su padre le bombardeó con gritos y golpes. "¡Maldito homosexual! ¡Voy a arreglarte a puño limpio, si es necesario!" Lo peor es que había sido necesario porque Alois intentó varias veces escapar de casa hasta que su padre terminó con su teléfono celular de esos días y, le amenazó con enviarle a un reformatorio en el extranjero sino cumplía con llamar a Claude una última vez y decirle que no le buscara nunca más.
Con lágrimas corriendo por sus mejillas y la voz entrecortada, el rubio había marcado el número del mayor una última vez y, le había pedido, de la forma más dulce, que nunca más volviera a buscarle porque su padre iba a enviarle de intercambio al extranjero, por su causa.
¡Y ahora le veía!
-¡Perdóname, Claude! – Suplicó el rubio, aferrándose al cuello de la camisa polo que vestía el moreno en ese momento. Las lágrimas amenazando porque el aroma del mayor, hasta la gelatina en su cabello eran exactamente los mismos.
-No tengo nada que perdonarte, Alois. Yo debí insistir y buscarte. – Seguían abrazados y en la puerta del restaurante. Claude creía que el menor desaparecería si se atrevía a soltarle.
-No importa. – El rubio se deshizo del abrazo, obligando al moreno a colocarle en el suelo. Recordando que aún era un menor y que su padre volvería a separarle del mayor. – De cualquier forma, eso fue hace mucho y, estoy seguro que tú ya tienes a alguien más. – Se agachó y tomó los objetos de limpieza que había dejado en el suelo. El moreno se sintió extrañado por ese repentino cambio. Sin embargo, para Alois no era más que el platillo del día, después de ver la forma en que Ciel había reaccionado después de la golpiza que le diera Sebastián, comenzaba a creer difícil el que alguien se interesara en verdad por él.
-Eso no es cierto. – Le atajó Claude. – He salido con muchas personas pero, de alguna forma, siempre esperaba por ti. Por lo menos, concédeme tomarme un café contigo.
Alois lo pensó un instante y dejó las cosas a un lado de la puerta, escondidas detrás de la saliente en la pared. – Está bien. Un café. Pero luego me dejas volver aquí.
Claude suspiró. – Como digas. – La tristeza se hizo presente en su rostro. – Vamos a mi auto. Lo he dejado estacionado frente a la clínica que está al final de la cuadra. – Intentó dibujar su mejor sonrisa.
El rubio siguió sus pasos hasta llegar al auto aparcado en el último lugar, justo frente a la clínica. Alois sonrió, leyendo el letrero del sitio. - ¿Terapeuta sexual? – Preguntó, mientras abordaba el auto. Una sonrisa de picardía apareció en su rostro.
-No es lo que piensas. – El color llegó a las mejillas del moreno antes que pudiera impedirlo.
El menor se echó a reír. - ¿Qué es lo que estoy pensando?
-Eh… Yo… pues… no sé. – Se sintió avergonzado por sus propias palabras y rió también.
-¿A dónde iremos? – Preguntó el rubio, sujetando su abdomen para detener la risa.
Claude le miró de reojo, echando seguro a las cuatro puertas del coche con el botón que se encontraba en el agarradero de su portezuela. – Vamos a tomar el café… a mi casa. – Agregó, sonriendo picarescamente.
-No sé porqué debí saber que no me dejarías ir fácilmente. – Alois puso los ojos en blanco, debatiéndose entre la felicidad de estar con aquel viejo amor y el temor a su padre.
El moreno sonrió y pensó que Sebastián tendría que arreglárselas solo cuando saliera de la clínica.
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Llevaba dos días sin ver a sus compañeros de equipo, y ahora que arribaba al campo de entrenamiento, todo era algarabía y saludos. Finnian, Bard, Joker e incluso el mismo Undertaker se acercaron a felicitarle una vez más por el marcador que había logrado. Ciel internamente se preguntó si el albino estaba siquiera ligeramente molesto con él, aunque no lo parecía. Incluso Tanaka le dio una palmada en el hombro. "Bien hecho, Phantomhive. Bien hecho. Fue un gran juego."
Todos menos uno. Ash Landers. Quien solo le lanzó una mirada de odio desde el fondo del cuarto de los vestidores.
Tanaka les llamó entonces para que se reunieran en círculo ahí mismo. – Chicos, acérquense. Tengo algo importante que decirles. – Los jugadores se reunieron alrededor de su entrenador, todos atentos a las palabras del anciano al que sino vitoreaban como debían, por lo menos, respetaban de corazón.
El hombre les lanzó una mirada, y luego prosiguió. Miró que el capitán del equipo aún se encontraba lejos del grupo y le llamó. – Ash. Ven, por favor.
El albino se levantó de la banca y fue hasta donde se encontraba Tanaka, posicionándose a su lado como hacía siempre. – Dígame, entrenador. – La gorra ligeramente echada para adelante porque el chico no quería ver a la cara al idiota de Phantomhive ahora que le tenía frente a él.
-¿Podrías entregarme la cinta de tu brazo? – Preguntó el anciano. Ash le miró con desprecio. ¿Tan pronto se la daría a Undertaker?
-Claro. – Respondió, llevando la mano a su brazo. El sonido del velcro inundó el silencio que se había formado en el lugar mientras Ash se quitaba el cinturón que había llevado en el brazo durante tantos años. Lo entregó en las manos de Tanaka. La cinta amarilla que no volvería a ser suya.
El entrenador la sostuvo entre sus manos. – Sé que discutimos esto muchas veces. Ash y yo también lo discutimos por separado. – Agregó. – Saqué conclusiones muchas veces y, al final, me di cuenta que estaba terriblemente equivocado. – Sonrió, acercándose al lugar en donde se encontraba Hank con Ciel a su lado. – Esta cinta le pertence a una única persona en todo este equipo.
Ash sonrió, mirando al ojiazul de reojo. Esos ojos decían "esa cinta nunca será tuya, tampoco mi capitanía." Ciel le devolvió la mirada y luego, llevó sus ojos hacia Tanaka.
-Por eso chicos, - Continuaba hablando el anciano. – su nuevo capitán es Ciel Phantomhive.
"¡Sí!" Gritaron Bard, Finnian, Joker y Snake.
El ojiazul abrió la boca. Estaba sorprendido. Tanaka estaba colocando la banda alrededor de su brazo derecho, justo sobre la manga de su camisa. Se sentía algo así como si fuese una chica que gana Miss Estados Unidos o algo por el estilo. – Yo… Yo… - Tartamudeó nervioso. – Gracias, entrenador. – Articuló finalmente.
-No me agradezcas, Ciel. – Finalmente le llamaba por su nombre de pila. – Has hecho un gran trabajo. Esta mañana me he disculpado con Undertaker por esto pero, él también creía que lo merecías.
El ojiazul sonrió ampliamente, pensando en su fuero interno: "¡Mierda, esa no me la esperaba! Quiero volver con Sebastián, pero no puedo despreciar el amor de Hank abiertamente. No después de esto." – Gracias, Undertaker. – Palmeó el hombro del albino, haciendo el contacto más largo de lo necesario.
-¿Qué? – Protestó Ash, acercándose al anciano. – ¡Esto lo hablamos, entrenador! ¡Ambos estábamos de acuerdo en que Phantomhive no era el indicado! – No pudo ocultar su enojo ni un minuto más.
-Perdona, Ash. Es algo que he decidido junto al que ya tenía prácticamente ganada tu posición. Después de todo, vas a abandonar el equipo en muy poco tiempo. – El entrenador se encogió de hombros.
El albino contó hasta diez mentalmente. Era mejor calmarse. Es posible que aún pudiera hacer algo. – Tiene razón. Me he molestado porque no me lo consultara pero, tal vez me estoy apresurando a juzgar a Ciel. – Masculló.
Tanaka visiblemente complacido por esas palabras, sonrió nuevamente, dando una palmada en el hombro de Ash. – Nunca habrá otro capitán como tú pero, así es exactamente todo el tiempo. Nadie es igual a nadie.
-Es verdad. – Asintió apologéticamente, para luego buscar estrechar la mano de Ciel. - Felicitaciones, Phantomhive.
-Gracias. – Respondió el ojiazul, sonriendo más de lo que debía. "Ash, te gané.", decía su sonrisa. - ¡Vamos todos a celebrar! – Exclamó, dejando al albino y mirando hacia los demás. - ¡Yo invito!
-¡Fiesta! – Respondió Bard, y detrás de él iban todos los demás. Tanaka solo se encogió de hombros. No le quedaba otra que aceptar la locura de los chicos por hoy.
-¡Vamos a tu apartamento, Ciel! – Dijo Finny con una sonrisa.
-¡Seguro! – El ojiazul no pensaba en nada en ese instante. Todo lo que atinó fue a buscar su teléfono móvil en el bolsillo de los pantalones deportivos, que no había tenido tiempo de cambiarse por los del uniforme. Lo sacó y vio el texto que le había enviado Sebastián.
Se apresuró a responderle. "No creerás lo que paso. ¡Me acaban de nombrar capitán del equipo! Quiero hacer una fiesta. Ven a ayudarme. Quiero que estemos juntos en esto." No sabía si el moreno de alguna forma había cambiado sobre su postura de mantenerse lejos de él. Tampoco era que tuviese que ir y besarle frente a todos. Podía llegar simplemente como su amigo, ¿o no? A Ciel le gustaba creer que si no podían estar bien como para ser amantes, por lo menos podían estarlo para disfrutar un momento juntos.
Del otro lado de la línea, el moreno recibió el mensaje. "No puedo. Tengo que trabajar. ", y añadió una cara triste. "¿Puedo llegar cuando haya terminado?"
Ciel subía con todos los demás en la parte de atrás del pick-up Hilux, color blanco de Snake. El chico no era para nada refinado, y aquél era su estilo de auto preferido. Sostenía el teléfono con una mano, apenas capaz de continuar con su ardua tarea de textear. "De acuerdo. Estaré esperándote."
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El moreno guardó el teléfono y regresó a su tarea con Lizzie. Hoy la rubia estaba de excelente humor y quería enseñarle nuevos pasos en el tubo. Sebastián no se consideraba lo suficientemente valiente como para enfrentarle cuando estaba molesta, y seguro lo estaría si él continuaba tardándose en llegar a la práctica. Después de todo, la visita al molesto del doctor Kain le había tomado gran parte de la mañana.
-¿Está todo bien? – Preguntó la chica cuando le vio acercarse.
-Claro. – Respondió Sebastián, con una sonrisa que rayaba en la extrema felicidad. No podía ocultar que le gustaba que Ciel le buscara. Sin embargo, sabía que no podía repetir lo que había hecho antes. Tenía que continuar alejado de él, de lo contrario el ojiazul haría lo que quisiera con él. - ¿En qué estábamos?
-Te estaba enseñando los pasos. – Dijo Lizzie, arreglando sus bucles, los cuales se movieron debido a las acciones de la rubia. – Y, me preguntaba, ¿te gustaría ir a tomar algo después del trabajo?
El moreno levantó la vista, buscando algún rastro que le indicara que Claude tenía algo que ver en esto, pero nada. - ¿Hoy? – Preguntó aunque sabía que se vería como un idiota. ¡Puta! ¡Seguro que hoy!
-Sí. – Respondió ella tímidamente. – Aunque tal vez tengas algo que hacer.
Sebastián sonrió, pensando en declinar la invitación. Sin embargo, con aquello podría perder su trabajo si Claude verdaderamente cumplía su amenaza de ponerle en mal con Yandel, si le volvía a sorprender con Ciel. – No… No tengo nada que hacer. Aunque ya conoces mis hábitos. – Algo tenía que salvar. – No acostumbro llegar a casa tarde, y mañana tengo que levantarme temprano. – Así podría escaparse al apartamento del ojiazul después de estar con la rubia, y si mañana su amigo preguntaba algo, él tendría una buena cuartada sobre lo que había hecho.
-No te preocupes. – Ella rió ligeramente. – Te dejaré libre temprano.
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La cafetera emitía un sonido extraño, como si burbujeara el agua dentro de ella antes de pasar por el filtro y caer a la jarrilla de vidrio a la que llegaba convertida en café. Alois miraba atentamente a Claude que se movía por todo el lugar, como si no supiera por dónde comenzar el "interrogatorio" que tenía preparado hacia años para el rubio.
-Si lo que quieres es cocinar algo, creo que podría ayudarte. – Dijo Alois, rompiendo el silencio.
-¿Sabes cocinar? – Preguntó Claude. Al fin, algo que no tenía ningún sentido romántico al ser preguntado. Se giró para mirar al menor.
-Un poco. Principalmente hamburguesas. – Rió.
El mayor rió también. – Tendrás que cocinar una para mí uno de estos días. – Sabía que el menor no quería saber nada de él a largo plazo pero, no estaba de más lanzar una cuerda a ver si el viento se la regresaba.
-No habrá una próxima vez. – Y la risa había desaparecido de la expresión de Alois. La verdad era que tenía demasiado miedo de lo que su padre podía hacerle a Claude. No era igual con Ciel. Su padre no podía alcanzar a Ciel porque eso significaba tocar a alguien que era más famoso que su padre. No obtante, Claude no era igual que Ciel. El moreno era presa fácil para su padre. Además, el ojiazul seguía en su corazón y en su cuerpo.
Claude suspiró, retirando la jarrilla de la cafetera de su lugar para servir dos pocillos de la bebida. Llevó los recipientes a la mesa. Colocó uno frente a Alois y el otro frente a él mismo. - ¿Por qué? – Inquirió secamente. – Creía que lo nuestro era indestructible. Lo reafirmaba la forma en que me recibiste. ¿Por qué el cambio ahora?
-Porque no puedo evitar recordar todo lo bueno, pero también todo lo malo que viví por tu causa. – Bajó la vista. – Me he esforzado mucho estos años para recuperar la confianza de mi padre. No quiero perderla por alguien que puede desaparecer mañana.
-No voy a desaparecer. Ya te lo dije. Voy a quedarme a tu lado. – La voz masculina y aterciopelada de Claude le seducía terriblemente. – Déjame demostrártelo. – Pidió, tomando la mano del rubio sin pedir ningún permiso.
Éste levantó la vista de inmediato, pero no soltó la mano del moreno. Por el contrario, se aferró más a ella. – Claude, te he necesitado tanto, pero no quiero engañarte. No soy la persona con quien salías antes. Mucho en mí ha cambiado.
-No entiendo qué pueda ser porque te ves tal y como antes. – El moreno sonrió, arreglando el mechón de cabello que caía sobre la mejilla de Alois. – Aunque no voy a negarte que yo también he cambiado. – Sonrió, mirando hacia abajo. – Ahora soy un stripper, y no sé si eso te guste o no.
El rostro triste de Alois se torció en uno asombrado. - ¿Qué? ¿Un stripper?
El rubor apareció en las mejillas de Claude ligeramente. – Sí.
La risa del rubio inundó la habitación. – Vaya… - Lo consideró un momento, tal vez imaginándolo. – Me gustaría mucho verte bailar. – Rió. - ¿En verdad no estás bromeando conmigo?
-No. Realmente no. – Respondió Claude. - ¿Todavía quieres verme bailar? – Le guiñó un ojo.
Alois miró el reloj en su muñeca, y después devolvió su vista al moreno. – Bueno, tengo tiempo para una canción.
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Antes que pudiera darse cuenta, Ciel ya tenía a todo el equipo ~con Ash Landers y amigos incluido~ , chicas que no conocía y música a todo volumen en su apartamento. La noche había caído un par de horas atrás, mientras se organizaba quién compraría qué y quién iría a traer a quién. El ojiazul simplemente había abierto la billetera y les había dejado que hicieran lo que quisieran. Claro que ninguno de ellos sabía organizar una fiesta como Sebastián. No obstante, el moreno con eso de su "empleo" era harina de otro costal.
Más tarde, esa misma noche, Ciel sabría que la palabra "confiado" es una muy peligrosa cuando se tienen enemigos.
Se levantó de su cómoda posición en el sofá y fue hasta la mesa del comedor. Tal como la vez anterior, las bebidas habían sido colocadas ahí, también el hielo y las botanas improvisadas para la fiesta, las cuales no se veían demasiado confiables como para comerlas; consistentes en galletas saladas con paté, queso y lo que habían encontrado Bard y Finny en la tienda de unas calles abajo.
-¡Hagámos un brindis por Phantomhive! – Les alentó Ash. El ojiazul sonrió, de pie en medio del pequeño grupo que comenzaba a hacer alboroto al lado de la mesa.
Ciel tuvo sus dudas sobre esa repentina amabilidad, pero ¿qué no podía Ash cambiar por una noche? – Gracias. – Dijo, recibiendo el vaso que le entregaba el albino.
-¡Los Yankees no podríamos tener un mejor capitán! – Exclamó Joker, alzando su vaso de plástico transparente con aquella bebida que todos amaban, el vodka.
-¡Por Ciel! ¡Ya te veremos cogerte a muchos equipos! – Bromeó Snake riendo. - ¡Salud por ti, Ciel!
-¡Salud! – Corearon los demás, levantando los vasos y chocándolos entre sí, haciendo que las bebidas despidieran gotas para todas partes.
-Prometo que haré mi mejor esfuerzo. – Dijo el ojiazul, moviendo el flequillo de su frente hacia atrás, mientras empinaba el vaso para beberlo completamente. - ¡Ah! – Jadeó de gusto, sacudiendo la cabeza. De alguna forma, ese vodka le supo mejor que todos los que probara antes.
Sus amigos se dispersaron para bailar, a Ciel le fue difícil saber donde se encontraban porque la iluminación de la sala se reducía a aquellas lámparas en forma de huevo que Sebastián había comprado y ya no funcionaban igual de bien. – Putos… - Masculló. – Me dejaron solo. – Y se echó a reír. Se sentía tan bien.
Se fue al centro de los que bailaban y comenzó a mover las caderas, dando una vuelta e imaginando que Sebastián le estaba mirando. "¡Woo! ¡Woo! ¡Woo!" Le gritaban las chicas, aplaudiendo mientras él continuaba con su extraña danza. "¡Alguien dele unas buenas palmadas!", decía una voz que al ojiazul se le antojaba tan lejana.
Y todos riendo, formaron una fila. La fila pasaba bailando al lado del ojiazul como si de una conga se tratara, cada uno dándole una nalgada a Ciel al pasar a su lado. El Ciel "de siempre" se habría molestado, pero no "este" Ciel.
"Push me and then just touch me, 'til I can get my satisfaction…"
("Empújame y luego tócame hasta que encuentre la satisfacción…")
Las energías parecían no acabársele. Antes que pudiera darse cuenta, estaba saltando al ritmo de la música. Todos los demás saltaban a su alrededor.
"Satisfaction… Satisfaction…"
("Satisfacción…")
Sebastián entró en ese momento. Habían dejado la puerta abierta y nadie parecía demasiado interesado en quien pudiese llegar hasta ellos. Un par le saludaron a su paso pero, la atención parecía estar totalmente concentrada en el anfitrión, quien solamente cerraba los ojos, echando la cabeza hacia atrás, siguiéndola con un movimiento que comenzaba a sufrir la decadencia de sus fuerzas.
"Push me and then just touch me, 'til I can get my satisfaction…"
El moreno se acercó hasta donde se encontraba y, notando que nadie estaba muy cuerdo, sujetó a Ciel por la cintura desde atrás, siguiéndole el paso. El menor apenas abrió los ojos por encima de su hombro para ver de quien se trataba.
"Satisfaction… Satisfaction… Satisfaction…"
-Sebastián, ¡estás aquí! – Su voz era una mezcla extraña entre felicidad y ebriedad. El mayor nunca antes le escuchó así.
El aludido se mordió el labio inferior y le guiñó un ojo, cosa que Ciel casi no distinguió. - ¿Qué has tomado? – Le preguntó al oído.
El ojiazul inclinó la cabeza hacia adelante, riendo. – No sé. Ash lo sirvió para mí. – Seguía riendo pero, aquello no le causó demasiada gracia a Sebastián.
-¿Seguro te encuentras bien? – La nueva pieza musical comenzó y ellos siguieron el ritmo vagamente.
-Estoy genial. Eh… No te me acerques demasiado que nos pueden ver. – Decía, incapaz de dejar de mover la cabeza con la música.
-¿Quién? ¿Tu nuevo novio? – Sebastián no podía evitar sentir que el enojo el carcomía las entrañas. Buscó alrededor al chico albino, y cuando le localizó bebiendo una botella licor "a palo seco", como diría Claude, se despreocupó.
-No. – Masculló con voz gangosa. – Joder, Sebastián. Nunca me dejas hablar. – Se giró para verle. – Desde el día en que nos vimos, he querido decirte que Undertaker y yo no somos nada. Él solo dijo eso para molestarte, y yo le dejé porque quería que me ayudara a convertirme en capitán del equipo.
-No sé si debo creerte. – Respondió el moreno, arqueando una ceja. – Mientes con tanta facilidad que ya no sé qué hacer.
"I'm sexy and I know it…" ("Soy sexy y lo sé…"), sonaba en las bocinas que hacían revibrar los vidrios.
-Esta vez no estoy mintiendo. – Ciel le tomó de las manos y comenzó a saltar. – Vamos, hazlo conmigo.
"Girl look at that body… I worked it out…"
("Chica mira este cuerpo… Lo he ejercitado…")
Sebastián olvidó el tema anterior y comenzó a reír. – Estás loco, Ciel. – Imitó las acciones del menor, saltando con él.
"I'm sexy and I know it…"
-Esa canción te la escribieron a ti. – Coqueteó. De alguna forma, el ojiazul siempre se las arreglaba para distraerle completamente. No obstante, la energía ya no parecía ser la misma.
El moreno le apresó contra su cuerpo. - ¿Quieres provocarme? – Sin embargo, en ese instante, Sebastián se dio cuenta que el menor estaba cubierto de sudor helado. – Ciel, ¿te sientes bien?
Llevó una mano a su cabeza. – No mucho. – Admitió. – Me siento un poco cansado.
-¿Por qué no te sientas? – Le sugirió, repentinamente recordando lo que le había sucedido cuando tomó el éxtasis. No. Eso no podía sucederle a Ciel porque sería un problema terrible en su caso.
-No quiero sentarme. Me iré a recostar. – Cerró los ojos, apretándolos por un instante. Luego, se dirigió a su habitación.
Sebastián miró que nadie estuviera viéndole y le siguió.
Unos pasos atrás, un chico albino les seguía con una sonrisa en los labios. Le complacía demasiado lo que estaba sucediendo. Entonces, se asomó a la habitación y vio al moreno besando al ojiazul rápidamente. Su corazón se aceleró ante la felicidad que le provocaba tal imagen. ¡Ciel era homosexual! Con solo aquello, Tanaka reconsideraría su decisión pero, Ash sabía que había algo aún mejor que eso. Observó a Sebastián, sacándole la camiseta a Ciel y colocándole una más holgada. Sonrió.
Él había puesto cocaína dentro de ese ojiazul presumido.
N/A: El próximo capítulo comienza la otra parte de esta historia.. Ahí veremos la razón del nombre "Juegos de Verano" y también, tendremos otros personajes como Charles Grey, John Brown, Beast, Doll, Canterbury, Thompson, Timber, Joanne Harcourt, William y Ronald..
