Hola pequeña/os! :3
Primero que nada... feliz día del niño! -tira confetis, serpentinas y se pone un gorrito de fiesta ñoñamente- No, en serio xD a todos los que aún somos unos mocosos frikis, ñoños, otakus, gamers, maestros pokémon, digielegidos, nómadas aire...(?) okno. Pero si. A todos los que aún tenemos un kokoro de infante en nuestro interior. FELICIDADES! :3
Y como siempre, a agradecer a las personitas que se toman la molestia de dejar reviews, o que favoritean y siguen la historia. Esta ocasión: Nirvan, Kaori Lawliet, Laura Cassie (Que no está loggeada y se animó hasta ahora a dejar su valiosa opinión, gracias! ;w; me alegra que te haya gustado!), Lice Michaelis y Kamiix :3
Y bueno... este capítulo es un poco más corto de lo normal. De hecho, es de 5 páginas según el todopoderoso señor de la edición Word(?), y es que si no le dejaba así iba a quedar muy cortado para el próximo, y seguramente querrían lincharme xD. Así que... lamento esto, pero lo prefiero a morir en la hoguera por dejarla/os en suspenso xD.
Sin más que decir, me despido y les dejo con el Capítulo 13.
Cuídense! Y que tengan una linda Thorkisemana ;)
Higurashi Out!
- Que fue a ver a su difunto abuelo, Loki –repite Sif, haciendo una pequeña sonrisa.
- Pero… ¿Qué? ¿A dónde? ¿Tantos días? –empieza a sentirse un poco molesto. ¿De verdad se fue hasta allá? ¿Sin decir nada? ¡Ese idiota! Se las iba a pagar apenas pusiera un pie en la habitación.
- Thor y yo somos de Australia, así que ha de estar en estos momentos comprando el boleto de regreso.
- Ah… ya veo. –dice con un gesto completamente serio y secamente- Entonces. ¿tardará otros dos días, no?
- Sí, eso creo… Lo más seguro es que llegue de noche.
- Como sea. Si quiere estar solo es su problema. Que regrese cuando le plazca –dice cruzando los al oír el tono de Loki frunce el ceño.
- ¿No comprendes, cierto? Thor perdió a alguien que era como su padre, él no hace cosas como ésta. Siente un gran dolor, pero bueno ¿tú que entiendes de dolor?
- Claro que conozco el dolor, y no sabes qué tanto. Pero podría haber avisado. Mínimo a ti. Es algo estúpido que haya salido así nada más y en su estado. Lo veas como lo veas, fue muy imprudente sin importar si estuvo mal o no –responde sin cambiar su expresión.
- Bueno, tal vez tengas razón. Pero bueno, ahora está allá y llegará dentro de dos días, así que ya no estés preocupado –Sif comienza a caminar hacia la dirección contraria a Loki- no pensé verte preocupado por Thor. Cada vez me sorprendo más de ti Loki. Adiós.
- ¿Preocupado? –voltea para verla- Claro que no estoy preocupado por él…
- Adiós Loki –responde la chica que ya iba un poco lejos.
- ¡Hey! –la alcanza- ¿Qué te hace pensar que me preocupo por él? –se interpone en su camino con una ceja enarcada y los brazos cruzados.
- Tus reacciones querido –dice la chica deteniendo su marcha y cruzándose de brazos también, con una amplia sonrisa.
- ¿Reacciones? ¿Y se puede saber cuáles? –dice un poco confundido, pero sin demostrarlo.
- Como esta. ¿Qué hay de malo en preocuparse por alguien? Aunque bueno, tú te preocupas por Thor. Eso es extraño. Yo pensé que tú odiabas a Thor.
- Claro que lo odio. No hay persona más odiosa que Thor. Y no es preocupación, es sentido común. Tú preguntaste, yo respondí. Y me sigue pareciendo una estupidez que se haya ido así nada más cuando se supone que tiene ese coeficiente intelectual. Además preocupa a más gente y no dejan de preguntar por dónde anda. Y me fastidia –miente Loki, pues no aceptaría que tal vez si se preocupaba un poco nada más por el rubio.
- Bueno, si ese es el caso no veo por qué tanto enojo. Tú lo odias y no te importa. Está bien, nadie te reclamará –responde la morena que estaba muy interesada en las reacciones de Loki.
- Exactamente. No me importa que no le haya avisado a nadie, que haya tardado tres días y otros dos que faltan para llegar, y que tal vez no llegue a su examen del lunes. Es su problema –dice seriamente a Sif, aunque también se lo repetía a él mismo para tragarse ese cuento y dejar el asunto en paz. Thorno importaba. Thor no importa. No importa. No importa. No importa. No importa. No importa. No importa… Si importa.
- Bueno, ya me contará Thor cómo le fue, y yo también tengo cosas que contarle, así que, ¿puedes avisarme cuando llegue? Ok. Bye Loki –dice la chica guiñándole un ojo y, ahora sí, retomando su camino.
- Claro. Te aviso si llega a regresar el idiota. Te cuidas –dice dándose la vuelta y dirigiéndose nuevamente a su dormitorio.
La chica al escuchar las palabras de Loki esboza una gran sonrisa. Sabía que el moreno estaba muy preocupado por Thor. Así que, tal vez, tenía razón. A Loki… le gustaba Thor.
- No puedo creerlo –el pelinegro azota la puerta, sin gritar. Se recuesta en su cama, olvidando completamente por la plática reciente su cansancio total, cortesía de sus últimos exámenes. Thor le importaba, Y eso no era bueno. No era bueno porque se supone que lo odiaba, y lo había dicho porque era cierto. ¿Entonces por qué le había sonado a la mentira más absurda que hubiera dicho en toda su vida? Hasta había pensado en tres razones para ejemplificar que no era verdad, pero el solo hecho de decirlas le hizo sentir su estómago revolverse. Y ahora estaba deseando que el rubio regresara para matarlo a patadas, por hacerlo preocuparse. Porque era demasiado estúpido. Porque podría pasarle algo. Porque… porque…
Después de ir a una florería a comprar un ramo de muy caro, Thor regresa al cementerio para dejar las flores en la tumba de su abuelo. Se despidió de él, diciéndole que iría a visitarlo lo más seguido que pudiera y que trataría de estar bien y no sentirse mal por no haber estado con él. Sabía que si estuviera vivo lo primero que le hubiera dicho sería: Rubio, sabes que estoy bien, deja de preocuparte, porque soy joven. Recordando esto, el rubio esbozó una gran sonrisa y unas cuantas lágrimas escaparon, pero no pasó más.
Thor se dirigió al aeropuerto donde compró su boleto y esperaba el anuncio para abordar el avión. Ahora se sentía mejor, sentía mejor. Sentía como si en realidad hubiera hablado con su abuelo. Sintió por alguna razón alegría y paz. Ya no se sentía triste. Al recordar sentado en la sala de esperas la palabra "rubio" recordó de nuevo a su abuelo, pero también a Loki. Y al recordar al moreno sonrió ampliamente. Ya no se sentía mal de hacer eso, ya no le importaba que su cabeza lo hiciera pensar mil cosas. Estaba muy feliz como para arruinar eso.
Pasan las dos horas de regla antes de abordar el avión, así que el anuncio de abordaje fue indicado. Thor, que ahora sonreía como siempre, sube al avión y se sienta en el lugar correspondiente. Pero en lo que esperaba, momentos antes, fue a comer, ya que no había comido nada bien en todos esos días. Eso ocasionó que comiera atrabancadamente en el lapso se espera.
Ahora, a diferencia de su llegada, estaba tranquilo, y esta vez sí durmió. Sólo que tuvo un sueño mientras dormía. En este sueño estaba su abuelo. Thor estaba regresando a ser quien era, estaba recobrando la felicidad que le había sido arrebatada bruscamente. Tal vez su cambio de humor fue bastante rápido, de estar en una depresión profunda y pasar a una alegría inmensa, pero a Thor le encantaba estar feliz, como a cualquier persona. Así que al volver a sentir esa felicidad no la dejaría ir fácilmente.
Eso no significaba que no estaría triste por no volver a escuchar a su abuelo llamarle "rubio", el extrañaría mucho a su abuelo, pero sabía que el mismo viejo no le habría perdonado el verlo tan deprimido por su culpa. Así que desde ese día decidió que superaría aquella pérdida con alegría y entusiasmo. Thor, nuestro Thor, volvía a ser él.
La noche del sábado ya estaba ahí, rápido pasó lo que restaba del viernes y el sábado completo. Loki leía "La Mecánica del Corazón" –se le hacía muy infantil, pero no tenía otra cosa que leer, o que hacer- a la luz de la lámpara de su escritorio. Al otro día Thor regresaría, si los cálculos de Sif no fallaban, y estaba preparando un gran regaño para el rubio. No podía evitar sentirse ansioso; tenía cinco días que no hablaba con Thor, y más que no peleaba con él. Y de cierta forma extrañaba aquello. Lo que le esperaría al rubio sería una bienvenida de su calibre.
Thor llega a Londres, justo como Sif lo había predicho, domingo en la noche. Tomó un taxi que lo dejó en la entrada del instituto, en cierta manera había sido muy cansado, así que lo único que quería era llegar a descansar, ya que no imaginaba que alguien lo fuera a regañar por haberse ido.
Al estar afuera de la habitación da un suspiro de alivio, estaba ya muy cerca de su cama. Abrió la puerta y entró si ningún retardo.
- Buenas noches, Sr. Odinson –lo recibe Loki sentado en su silla de escritorio, y viéndolo entrar desde ahí con una mueca severa.
El rubio al escuchar la voz de Loki sonríe ampliamente al instante y lo voltea a ver, dedicándole una mirada de alegría y cariño.
- Hola Loki –dice acercándose a él.
- ¿Se puede saber dónde andaba el Sr. Rubio Estúpido?
Al escuchar la palabra "rubio" sonríe más, definitivamente ese sería su palabra favorita, o al menos su apodo favorito.
- Estaba en Australia –responde el chico tranquilamente.
- ¿Ah sí? ¡¿Y qué hacías allá idiota?! ¿No encontraste aquí lo que buscabas? ¡¿Qué compraste?! ¡Yo no veo que traigas nada nuevo! –enarca una ceja y dice todo esto lo más tranquilamente posible y con voz serena, lo que ciertamente le agregó un aire lúgubre y aún más aterrador, que sin embargo no afectó a Thor.
- Pues no me compré nada, aunque me gasté casi todo mi dinero. –dice esto con una sonrisa divertida- Fui a ver a mi abuelo y le compré un gran ramo de rosas y claveles.
- ¿Ajá? ¡Mira! ¡Qué bonito! ¡Me alegro por ti, imbécil! ¡¿No podrías haberte tardado más tiempo?! ¡Un mes hubiera sido perfecto! ¡¿Por qué no simplemente dijiste que te ibas a Cangurolandia y ya?!
- Porque si lo hacía hubiera perdido la emoción –responde Thor burlonamente.
- ¡Ah! ¡Mira, la emoción! ¡La emoción que me hubiera dado el que te perdieras y te quedaras allá, maldito imbécil! ¡¿No piensas?! ¡Ni a tu mejor amiga pudiste decirle nada!
- Ya Loki, no estés enojado. Ya estoy aquí sano y salvo. Además era algo que necesitaba hacer –dice Thor serenamente. No iba a pelear con Loki, aunque el moreno explorara si no lo hacía.
- Si, ya veo. ¡Al parecer es tu cerebro el que no funciona infeliz! ¡¿Enojado?! ¡Cómo putas espera que no esté enojado! ¡Todo el jodido mundo no paraba de preguntarme dónde andabas, maldito idiota! Podía haberte pasado algo, ¿Y qué habrías hecho allá? ¡¿Necesitabas hacerlo?! ¡Thor! ¡Es la excusa más idiota y pobre que he escuchado en toda mi vida! ¡Podrías haber dejado que te acompañara alguien! ¡En vez de eso prefieres hacerte el macho Todo-lo-puedo! ¡Ojalá te hubieras quedado allá, malnacido! ¡Así ya tendría mi estúpido cuarto de nuevo sólo para mí y me evitaría todo este gasto de saliva innecesario! –Loki había terminado perdiendo los estribos y gritándole, acercándose más y más hasta mirarlo a los ojos y darle leves golpes en el pecho con el dedo índice, mientras la otra mano la tenía hecha un puño descansando sobre su cadera-. ¡Y deja de sonreír, pedazo de imbécil! ¡Pareces retrasado mental!
Thor estaba sorprendido de que Loki hubiera reaccionado de esa manera. Nunca pensó que se pusiera así, hasta se había puesto rojo del coraje, lo que a Thor le pareció gracioso. Loki seguía y seguía. Tenía tantas y tantas cosas que reprocharle, y no podía evitar seguir hablando, e irritándose por la actitud del rubio.
- ¡¿Qué no vas a decir nada infeliz?! ¿¡Te vas a quedar parado como un idiota!? ¡Te estoy ofendiendo! ¡¿Eres imbécil?!
Thor sin pensar lo toma de la muñeca, jalándolo hacia él, para luego abrazarlo.
- Te extrañé… -dice con voz serena.
- ¡¿Qué…?! ¿Qué haces idiota? –dice consternado y empujando a Thor con sus brazos para zafarse del abrazo. Pero de repente sintió un calor instalarse en su pecho, y su corazón empezó a acelerarse.
- Gracias por preocuparte por mí –agrega Thor abrazándolo más fuerte.
- ¡¿Qué? ¿Preocuparme? ¡¿Por ti?! ¡HA! ¡Estás mal! ¡Muy mal!... ¡No pienses que con esto estamos a mano, idiota! –seguía luchando contra el agarre de Thor, pero era demasiado fuerte, así que empezó a rendirse, pero sin devolverle el abrazo-. ¿Ya me sueltas? Pedazo de inútil…
Thor con un brazo mantiene el agarre y alejándose un poco para ver su rostro le dedica una sonrisa. La otra mano la posa en la mejilla del pelinegro, y dice viéndolo directamente a los ojos.
- Yo sé que te preocupaste por mí.
Loki se sonroja ante la mirada y el tacto de la mano ajena en su rostro. Desvía la mirada y murmura muy levemente idiota. Thor vuelve a buscar la mirada de Loki, quería ver sus ojos verdes, quería entrar en ellos como otras veces lo había hecho ya. Tenía que aceptar que lo había extrañado.
- ¿Ya me sueltas? -pregunta con un tono menos severo mientras sigue rehuyendo la mirada del rubio.
- No… -responde Thor. Por alguna razón quería que el beso interrumpido se llevara a cabo.
- Ya suéltame Thor… -repite Loki queriendo sonar fastidiado, cuando de verdad estaba muy nervioso.
- ¿Estás seguro de que quieres que te suelte? –Pregunta el rubio, pidiendo un 'no' por respuesta.
- Sí, quiero que me sueltes –responde unos segundos después sin mirarlo a los ojos y en un susurro.
Thor baja la mirada. No besaría a Loki a la fuerza. Quería que fuera natural, como había pasado la vez anterior. Lo suelta lentamente.
- Gracias… -se separa el moreno aún con la mirada gacha y sobándose el brazo que antes tenía en su cadera, con el sonrojo aún instalado en sus pálidas mejillas, que aunque leve, era perfectamente visible.
- Bueno, ya estoy aquí. Deja de molestarte por mi culpa –responde Thor encogiéndose de hombros y con una sonrisa entre decepción y pena.
- Ya… no hay problema. Ve a ver a Sif, ella era la más preocupada de todo esto –miente de nuevo.
- No, estoy cansado. Iré a dormir, ya mañana veré a Sif –responde Thor ahora caminando hacia el closet de una manera desganada.
- Oh, comprendo… entonces mañana –el pelinegro se recarga en su silla, que ya se había acercado a ella. Da un suspiro de alivio que a la vez contuvo decepción, sin estar muy seguro de por qué. Thor toma su pijama, se cambia en el baño y sale minutos después.
- Buenas noches –se mete a su cama y se acomoda viendo a la pared.
- Buenas noches rubio… -dice poniéndose de pie e imitando la rutina de Thor. Después de un rato estaba durmiendo plácidamente y sin preocupaciones.
