Hola! :3
Pues... el día de hoy con el capítulo 18.
He tenido una semana un poco... pesada. Con algo de problemas y encima la universidad. Así que puede que las siguientes semanas me atrase un poco. Es solamente una posibilidad, no digo que sea seguro que vaya a pasar. Ni tampoco espero que pase. Así que, disculpen si no me ven por un tiempo tal vez, pero derivado de todos estos asuntos tal vez no tenga internet un rato. Y ya saben lo que eso desencadena.
Así que... espero no me linchen xD
No olviden que la/os quiero! :3
Y... pues las dejo.
Espero y sea de su agrado, gracias a las chicas, como siempre :3 Nirvan, Ariadha, Kaori Lawliet.
Cuídense mucho!
Higuashi Out!
La chica ya se encontraba únicamente en ropa interior, que era roja con encajes muy coquetos, dejando sus jeans, su blusa y zapatillas botadas en un caminito hacia la cama. Apresaba los labios de Loki como si alguien se los fuera a robar, mientras que este le apretaba una nalga y trataba de desabrocharle el sostén. Al encender la luz, la chica lleva sus brazos instantáneamente a sus pechos para cubrirlos. Loki sonríe cínico.
- Ah… mira. Estás aquí. Hola Thor.
Al instante, la mirada azul se clava en la chica, pare después concentrarse con la de Loki.
- ¿Me puedes decir que significa esto? –dice sonando irritado y con cierto odio en sus palabras.
La chica se baja instantáneamente de Loki y se sienta decentemente en la cama.
- Ah, no recordaba que estabas aquí. Eres tan insignificante. Ella es Susan. Susan, él es Thor, el estúpido nerd del que te hablé.
- ¿Qué, ahora te sientas cubriéndote, haciéndote la recatada, cuando estabas a punto de tener relaciones con él? ¡HA! Patético Susan. Dime, ¿tus padres no son los Señores Storm?
- Ah, sí... –la chica baja la mirada por la presión de la del rubio.
- Thor, déjala en paz –advierte Loki, previendo lo que el rubio pretendía.
- Dime, ¿qué sentirían tus padres si se llegan a enterar que su hija, la que ellos juran y hablan ante todos que es una blanca paloma, que es una gran estudiante y que no importa que ellos tengan que trabajar día y noche porque estudie en uno de los mejores institutos que hay en Londres, es una fácil que a la mirada de un enano estúpido como éste se deja engatusar? –cuestiona Thor retóricamente, valiéndole poco las palabras de Loki. El rubio se sienta en su escritorio con los brazos cruzados y con una mirada intimidante y aún con la sonrisa de malicia en sus labios.
- Yo… -la chica se empieza a sentir presionada y mal por las palabras de Thor. Loki, que tenía toda su ropa puesta, se pone de pie e interviene.
- Que la dejes en paz idiota. Cualquier problema que tengas arréglalo conmigo.
- No, de hecho un problema como este se tiene que arreglar con el director. ¿Sabes? Creo que hasta me haces un favor. A los dos los expulsan, tú te largas y yo sigo mi vida normal. Mira, hasta también te hago un favor a ti enano. Te quieres ir de la escuela. Vamos, vístete para que se larguen los dos de aquí más rápido –responde Thor aun con su sonrisa. Ni él se reconocía. ¿Desde cuándo era tan cruel? Aun así, lo único en lo que pensaba en ese momento era en que esa zorra se largara de una vez de su habitación.
- Dijiste que te importaba un carajo lo que hiciera, y que ya no te meterías en mis asuntos Thor. ¡Dé-ja-la en paz! ¡Hazme lo que quieras, pero con Sue no te metes, imbécil!
- Loki, déjalo así… -dice la chica suplicando y queriendo evitar la disputa.
Thor sonríe aún más. Estaba logrando su objetivo.
- Mira, ella piensa más que tú. Ahora vamos, muero de ganas por escuchar las palabras: Expulsión Permanente.
- ¡Ya idiota! ¡¿Cuál es tu puto problema?! ¿Desde cuando eres un policía? Yo nunca fui de maldito soplón cuando traías a… Sif –lucha con todas sus fuerzas para no insultar a la ausente. Y no porque el rubio se fuera a enojar, eso a él le daba igual. Sabía que si lo hacía empezaría a hacer conjeturas como la otra vez.
- Es diferente, Sif es sobrina del directo –dijo sin más el rubio. Gozaba ver a Loki así y quería que siguiera así por un buen rato, y que la zorra esa tuviera muchos pretextos para desaparecer de ahí.
- Ya veo… entonces ¿por eso te la cogías sin remordimientos? ¡Obvio! ¡Sexo seguro de por vida! ¡Debí saberlo! –empieza a decir sólo para molestar a Thor. Sabía que le purgaba que hablara de la chica de esa forma, aunque nunca hubiera hecho nada con ella.
Thor frunce el ceño un momento para el siguiente estallar en carcajadas. La chica se empezaba a asustar. ¿Qué clase de pelea era aquella? Era incomoda y, si no supiera que Loki era un mujeriego de lo peor –porque ella llevaba rato vigilándolo- diría que era una pelea de pareja. Escena de celos.
- Ok, ya me divertí. Susan, lárgate –dice el rubio riendo aún- tranquila, tus padres no sabrán que eres una fácil, pero ya vete.
- Loki, lo siento –la chica sale corriendo, puesto que ya se había puesto su ropa en lo que los dos discutían.
Thor al verla irse se sintió un poco mal por haber sido tan cruel, pero no se disculparía por nada. Si Loki no lo hacía el no veía razón por la cual hacerlo.
- Eres un maldito infeliz bruto.
- Tal vez, pero viniendo de ti da lo mismo –responde Thor encogiéndose de hombros.
- ¡No me refiero a eso maldito imbécil! Susan es una dama. DA-MA. Ni yo, que soy yo, un horrible patán desagradable hijo de perra, hago algo así –se empieza a acercar bastante molesto.
- Como todo en la vida. Hay de damas a damas. Y una dama se distingue por su elegancia y su correcto comportamiento, así que… no sé qué clase de dama sea tu amiga –responde viéndolo serenamente.
- ¡Aun así! No tenías por qué hablarle de esa forma. No era con ella, ¡era conmigo! Yo la traje aquí, es mi problema. ¡Y si no te parece dímelo a la cara, en vez de ignorarme y atacar al más débil en el lugar! ¡Anda, ten los suficientes pantalones para reclamarme! ¡Grítame! ¡Golpéame! ¿Es lo que quieres no? Maldito marica –Loki ya no avanza. Se queda en su lugar, junto a la cama, cerca de su mesa de noche.
- Loki, mejor duérmete –dice Thor sin tomarle importancia a las palabras del moreno.
- ¡No imbécil! ¡No voy a dormirme ahora! ¡No voy a hacer lo que tú quieras!
- Bueno, no lo hagas y déjame dormir –responde Thor dirigiéndose a su cama.
- ¡¿Qué?! ¡¿Lo vas a dejar así?! –exclama Loki furioso- ¡¿Haces un puto escándalo de la magnitud de que casi ibas de chismoso con el director, y lo vas a dejar así?!
- Conseguí lo que quería, así que… sí.
- ¿Y qué putas era lo que querías, genio?
Loki no podía creerlo. ¿Qué había sido aquello? ¿Aquella mini-pelea y reclamo sólo para eso? ¿Para nada? Además, ¿por qué esperaba que Thor hiciera otra cosa? ¿O por qué no simplemente se daba la media vuelta y lo ignoraba? ¿Qué era lo que quería de Thor?
- Tu amiga se fue muerta del miedo y a ti te hice enfurecer –explica Thor con una sonrisa.
- ¿Por qué la mol…? -se queda pensando. Quería hacerlo enfurecer. ¿Por qué? ¿No se supone que le daba igual? ¿Insignificante? ¿Qué más daba molestarlo o no? Su mente estaba jugando otra vez con él, tratando de hacerlo encontrar fallas y cualquier cosa que pudiera explicar aquello que él no quería aceptar- ¿Molestarme? ¿A mí? Pensé que te daba igual, como dijiste hace unas horas… -demonios. Su estúpida cabeza hablaba. Él no quería decir aquello- ¿Te molestó que viniera con ella?
- ¿De qué hablas? ¿Qué parte de me das igual no comprendes? Si lo hice fue para no pasar por la vergonzosa situación de escuchar bramidos ajenos –respondió Thor haciendo desaparecer su sonrisa. En cierta manera, Loki tenía razón. Estúpido enano.
Thor tenía un buen punto, pero eso no lo iba a hacer que dejara de molestarlo. Tenía un orgullo que proteger, ¿no? Y, en todo caso, ¿orgullo de qué?
- Ah… ¿no me digas? ¿Y por qué no te largaste a un hotel, motel, hostal y/o posada, como yo cuando venías con Sif y se quedaban a dormir, que fue más de 5 veces en dos semanas? Eres demasiado marica para hacerlo, y no son nada al fin y al cabo. Pero no me quedaba ni los molestaba, ni los interrumpía cuando andaban de imbéciles. ¿Qué respondes a eso, rubio? –esboza una media sonrisa expectante.
- Que la diferencia es que yo no soy tan estúpido para irme y pagar si mi cama está aquí. Si tú te ibas eran por tus celos... – ¡Rayos! ¡¿Qué había dicho?!
- ¿Celos? ¿De quién? ¡¿De ti?! ¿Eso te encantaría verdad imbécil? –transforma su sonrisa en una burlona- A mí me parece que el celoso aquí es "otro" –remarca la última palabra.
- ¿Ah sí? ¿Y por qué estaría celoso? Si tú no significas nada para mí –responde Thor con mucha seguridad, aunque siente que su respuesta fue una mentira.
- Porque no tenías que tratar así a Sue por mucho que quisieras molestarnos, y por la forma en la que te enrabietaste cuando me fui a esa fiesta, me embriagué y no llegué a dormir por irme a coger deliciosamente con Natasha, la pelirroja rusa despampanante y totalmente desconocida... ¿Te parece poco? –
Loki pone un tono especialmente cínico a esto para hacerlo rabiar más. Obviamente sólo quería molestarlo. No creía que Thor estuviera celoso en serio. Claro que no. ¿O sí? ¿Creía que Thor estaba celoso?... ¿Quería que Thor estuviera celoso?
El rubio, al escuchar lo último sintió una opresión en su pecho, apretó los puños y se tensó hasta el más pequeño músculo de su cuerpo. En un segundo las palabras de Loki habían logrado que Thor se enfureciera y se sintiera herido.
- Mejor cállate y duérmete –dice Thor tratando de contener las ganas de golpearlo. ¡¿Cómo carajos se había ido con esa tal "Natasha"?!
- ¡¿Qué?! ¿Te molesta, verdad? Déjame decirte que era MUY buena. No dormí para nada esa noche. Y tengo su número, creo que le llamaré y me iré de nuevo en este mismo instante… -quería seguir molestando. Le gustaba ver a Thor furioso. Era un placer para él. Y ya lo había logrado. ¿Por qué seguía?
Thor siente la sangre hervir al escuchar las palabras de Loki. Así que ya no pudiendo contenerse más toma a Loki del cuello y lo azota en la pared más cercana. Thor lo acorrala en la pared sujetándolo así. Estaba furioso y quería que se callara.
- Cierra la boca. Ya.
- ¿Y qué me harás si no me callo, eh rubio? –le había dolido el golpe. Por supuesto. Pero no lo demostraba. Quería llegar más lejos y ver cómo reaccionaba Thor ante cada comentario. De cierta manera… le agradaba que Thor se enojara así con él. No importaba cuantas veces lo hiciera, le encantaba verlo rabiar. Tal vez no eran celos. Simplemente estaba irritándolo el que no dejara de hablar y molestar, pero ahora tenía su atención. Su atención. Eso. Demonios. Era serio. Recuerda lo que había razonado aquel día que tuvo ese desagradable sueño. Quería hacerlo rabiar sólo para que le pusiera atención a él. A nadie más.
- No quieres saberlo –replica Thor viéndolo fijamente. Yo sólo pensaba: ¡Cállate ya estúpido! ¡Ya cállate!
- Oh. Fíjate que soy un enano muy curioso. Y si dices eso no me vas a calmar. Al contrario. Ahora de verdad quiero saberlo –esboza una mueca desafiante- ¿Qué me harás si no me callo?
Thor lo vuelve a azotar, más fuerte que la primera vez.
- Acabaré contigo.
- Adelante. Todo tuyo –dice Loki. Ya. ¿Qué más daba resultar lastimado, literalmente? ¿Qué importaba que lo golpeara? Era Thor. Era extraño, y después lo arreglaría. Pero por el momento, eso era suficiente.
- Eres mío... –dijo Thor sin darse cuenta. Eso era algo que quería escuchar, pero sabía que el otro lo decía por burla.
Loki no deshizo su sonrisa, y ahora lo miraba fijamente a los ojos. Sus océanos eran sacudidos violentamente con las olas de ira que se acumulaban en ellos sin dar tregua alguna. Era endemoniadamente… excitante.
Thor lo volvió a azotar contra la pared. ¿Por qué lo confundía de esa manera? Quería golpearlo hasta que estuviera bañado en sangre. Eso quería. Pero, en el fondo, sabía que lo que de verdad quería era besarlo. Estaba tan cerca de él que sentía su respiración en el cuello, debido a que la diferencia de estatura era evidente.
Loki suelta un pequeño gemido de dolor por el golpe directo en la cabeza, y cierra levemente el ojo izquierdo como reacción de lo mismo. No hizo otra cosa. Sólo volver a provocarlo con la mirada. Thor con la misma mano le estira el cuello. Su piel era tan blanca y tersa. Y perfecta. Pero esto no detuvo a Thor y le propina otro golpe con la otra mano en la mejilla. Por un momento no quería hacerlo, pero al otro recordaba sus palabras respecto a la pelirroja y volvía a hervir su sangre.
El moreno escupe un poco de sangre, pues el golpe había sido muy cerca de su boca, y además lo suficientemente fuerte como para romperle el labio. Sin pensarlo ya lo golpea también, pero en el estómago y con todas sus fuerzas. Thor siente la mayoría de su aire salir, pero esto no le afecta para poder golpearlo de nuevo. Sin darse cuenta su mente habla por él.
- ¿Por qué lo hiciste?
Loki lame un poco la comisura de la boca, de donde escurría un hilo de sangre. Ignora la pregunta al no entenderla y después de recibir otro golpe muerde con fuerza el brazo que lo sostenía, que convenientemente ahora estaba sobre su hombro.
Thor, al sentir el mordisco, azota dos veces seguidas a Loki en la pared agresivamente. Loki grita gravemente y patea al rubio en el estómago, alzando una de sus largas piernas, para poder apartarlo. Thor suelta un pequeño gemido de dolor y lo tira al suelo, no muy lejos de donde estaba. Sin pensarlo le da una patada en el estómago al menor. Se quería detener, pero no podía. Loki bufa tratando de recuperar el aire y lo toma de una pierna, la otra la patea y hace que caiga al suelo Esta vez no se deja golpear, había aprendido algo de la vez anterior… más o menos. Se monta en Thor y empieza a repartirle puñetazos en la cara. Thor lo quita de un empujón y se levanta.
- ¡Ya basta Loki! –grita furioso. Ya no quería seguir lastimándolo. Aunque el moreno lo golpeara, era débil, y sabía que si seguía en verdad lo lastimaría. De los ojos de Thor salieron unas lágrimas. No sabía de qué eran, pero estaba seguro de que no eran de dolor físico.
- ¡Tú eres el maldito que empezó! ¡¿Te gusta?! ¡¿Te gusta?! –dice Loki sin gritar mientras se limpiaba la sangre que le escurría de la boca, aunque en realidad él lo había empezado todo. Estaba todo lastimado y descompuesto, pero no le importaba. Lo que le consternó fue ver a Thor… ¿llorando? No lo había golpeado tan fuerte, ¿o sí?
- ¡Calla tu puta boca de una maldita vez! –Oh no. Vómito verbal- ¿No ves que todas las pendejadas que haces me duelen? ¡Me comen por dentro! ¡La sangre me hierve de sólo recordarlas, eres un imbécil! Lo peor, es que no puedo dejar que hagas lo que quieras… ¡Estúpido enano histérico!
- ¡¿De qué hablas maldito mastodonte?! –dice incrédulo ante la "confesión" peculiar de Thor- ¡¿Y tú crees que a mí no me molestas?! ¡Tú también haces cosas que no son muy "encantadoras"! ¡Tal vez no me haces rabiar hasta el borde del colapso, pero me haces retorcerme y llorar de la desesperación de preguntarme todos los días por qué eres tan idiota! ¡Me fastidias! ¡Me molestas! ¡Me tienes harto! ¡Deja de invadir mi mente! –responde Loki siendo víctima también de aquello.
- ¡Cállate ya imbécil! ¡¿Qué no entiendes?! Todo lo que haces… ¡ahhhhhh! Me importas mucho, idiota… -replica Thor bajando la mirada.
- … ¿Qué? –cuestiona Loki haciendo detener de golpe todos sus pensamientos, que iban a formular la posible y ahora inexistente próxima respuesta.
Thor reacciona segundos después. ¿¡Qué había dicho!? Eso le costaría múltiples burlas de parte de Loki. Que tonto soy…
- Nada… -responde Thor un poco nervioso.
- No… ¿Qué dijiste? –No podía creerlo. ¿Había dicho que le importaba? Y no sólo eso. ¿Le importaba mucho? Y eso no lo hacía sentir incómodo, sino… ¡¿Feliz?! Oh no. Era oficial. ¿De verdad había caído?
- Nada… olvídalo –responde el rubio poniendo una mano en su frente y moviendo su cabeza para alejar sus pensamientos.
Loki sonríe. Sonríe genuinamente. Sonríe de felicidad. Pero no puede dejar que Thor lo vea así, sonriendo estúpidamente. Se pone de pie, se mete al baño y después de lavarse y semi-arreglarse para dormir sale y le dice:
- Eh… tranquilo. Buenas noches.
Thor se mete a su cama envolviéndose la cabeza con las sábanas. Bien Thor, bien. Lo echaste a perder. De seguro al día siguiente Loki lo molestaría todo el día con su peculiar sentido del humor. Tonto Thor. Tonto.
Loki se acuesta, pero se duerme un rato más tarde. Durmió extrañamente bien esa noche, a excepción de los golpes que le dolían. Su mente y alma descansaron como hacía mucho tiempo no lo hacían.
