Buenas noches...
OhGod... ¿cómo han estado chica/os? Yo bien... algo ocupada, pero bien.
De antemano quiero pedirles perdón. No por haberme atrasado, eso de por sí. Sino porque me van a mandar al diablo cuando lean este capítulo. Si. Aún no hay lemmon duro contra el muro. Peeeero... el próximo capitulo sí :). Así que prepárense. Les repito. Me van a mandar al cuerno. Yo sé que sí. Son libres de quererme quemar en la hoguera... Sí, a mi. Sempai se portó bien esta vez(?), cúlpenme a mi.
En fin... espero fervientemente que esto no sea tan malo y les satisfaga.
Quiero agradecer también a las recientes chicas que han dado sus preciosos favs y follows a este humilde fic, como KeniaHeras, PikachuEvans, DamnLoki. Y a las que siempre están aquí dejando reviews y leyendo, como Lice Michaelis, Ainmus, Ariadha, JustASecret, Lupita (que como no puedo contestarte por MP... Gracias querida! *u* me alegro que te guste el fic y esperamos no te decepcione este capítulo ;) un abrazo enorme 3 y gracias también por dejar tu review y salir del anonimato(?)), uchihagumi, Mishima Yukio, suffere & Kaori Lawliet. LAS AMO A TODAS.
En fin... creo que eso sería todo por hoy. Ah... algo más que tengo que decir. YA VI TASM2 y The Wolverine (si, soy horrible. No las había visto. Pero debo decir que las dos son hermosas. Amo a mi hermoso Logan asdfasdgasdga y adoro a Andrew Garfield como el Sorprendente Spidey x3 amé el shaoi con Harry! y shoré con... bueno. Ustedes saben xD)
Cuídense mucho mis niñas! Que hayan tenido un increíble Thorsday y tengan una Thorkiliciosa semana :)
Higurashi Out!
Thor estaba besando a Loki delicadamente. Estaba disfrutando de eso. Sus labios eran tan suaves, y el calor de estos era realmente agradable. Era mucho mejor que cualquiera de las veces anteriores. Lo toma por la cintura para acortar el espacio entre ellos –que no era mucho– y con la mano izquierda acariciaba la mejilla del moreno.
Éste ya no sabía lo que hacía. Se había perdido, y estaba muy lejos de todo. Sólo no quería que ese momento terminara. Con sus brazos rodea el cuello de Thor, y luego sube la mano derecha hacia su cuello, elevándose hasta llegar a su cabello, donde toca torpemente la liga que recogía su cabello para quitársela, y poder así acariciar la sedosa melena rubia que muchas veces antes había despreciado.
Después de unos momentos, Thor decide introducir su lengua en la boca del pelinegro, haciendo que el beso se tornara un poco más ardiente. El encuentro con la lengua del menor le pareció grandioso, el mezclar sus salivas, intenso. Quería seguir así un buen tiempo.
Loki logra deshacerse de la estúpida liga que le estorbaba, para tomar del cabello a Thor y atraerlo hacia él, profundizando aún más el beso que de por sí ya era exquisito; y dejando hacer al rubio lo que quisiera.
Ambos se ven obligados a romper el beso, debido a la falta de aire, y el mayor comienza a descender por el cuello del otro, besándolo, lamiéndolo y dando pequeños mordiscos. A lo que el ojiverde se deja hacer y se estremece, sin dejar de abrazar hacia sí la cabeza de Thor, como incitándolo a más. Este comienza a succionar ciertas partes del níveo cuello, mientras metía su mano derecha bajo la camisa del otro, pudiendo sentir la cálida piel de la espalda del moreno.
Con eso, Loki comienza a gemir levemente contra el oído del rubio. El cual, a esas alturas, era obvio que también ya no pensaba.
Thor se quita la sudadera y la camisa al mismo tiempo, en un acto un poco desesperado, y rápidamente vuelve a la boca de moreno. Al hacer esto, este aprovecha para deshacer el agarre del cuello del rubio y repasar sus manos por su torso desnudo. Desde la primera vez que lo había visto había tenido unas ganas terribles de comprobar si era real. Y vaya que sí lo era.
El ojiazul esboza una pequeña sonrisa mientras besaba a Loki, al sentir sus manos tocando todo su abdomen y torso. Se dirige hacia la cama del pelinegro, dado que era la más cercana. Obviamente sin dejar de besarlo.
Loki trastabilla un poco, ya que Thor lo estaba obligando a caminar de espaldas, pero ya que estaba con él tenía que confiar en que no le dejaría caer.
Estaba con él… ¡Eso era! ¡ERA THOR! ¿Qué demonios estaba haciendo? Se para en seco y mira a los ojos a Thor, separándose de él para poder mirarlo bien. Mierda, sí que era él.
Thor se queda extrañado por la reacción de Loki, ya que parecía que todo marchaba bien y… Un momento. ¡Era Loki! La cordura de Thor estaba regresando a donde debía estar.
El ojiverde se separó completamente del rubio, empezó a caminar en círculos mientras se pasaba las manos por el cabello y lo acomodaba con sus dedos. Luego volvió a mirar a Thor. Fue entonces cuando se puso rojo hasta las orejas y salió corriendo de cuarto.
Thor solamente vio salir a Loki a toda velocidad del cuarto. Aunque quería detenerlo sabía que estaría mal. ¿Pero qué rayos había sucedido? Se suponía que a él le gustaban las mujeres, y a eso se refería a que le gustaba Jane desde hace algún tiempo. Al menos eso se suponía. Había tenido la oportunidad de ir con la dulce y tierna castaña, y había preferido quedarse con el apático y fastidioso de Loki. Lo que más retumbaba era por qué lo había besado, otra vez. No podía echarle la culpa al moreno, porque él había comenzado todo. Se puso su camisa y se tumbó en su cama, mientras en su mente atacaban un sinfín de cuestionamientos, que había ignorado por un buen rato, pero que aún no podía responder, ya que no se trataba de ninguna materia. Hubiera preferido mil veces que se tratara de bioquímica o física.
Loki iba corriendo a través de un torrente de estudiantes, chocaba con casi todo el que se le atravesaba, ya sea de hombros o directamente con él, llegando incluso a tumbar a algunos. Esto causó que muchas personas se alarmaran y confundieran porque, por primera vez en todo el tiempo que habían sabido del moreno, aunque fuera de nombre, este no se enojaba porque chocaran contra él. Ni siquiera prestaba atención. Solo seguía corriendo, como si alguien lo fuera a alcanzar.
Thor se metió al baño, se quitó toda la ropa y se metió a la ducha. Abrió la regadera con el agua fría y se quedó ahí parado sin hacer nada. Sólo sentía el agua fría cayendo sobre de él y resbalando por su cuerpo. Momentos después se sentó como esperando que el agua borrara sus aflicciones.
Loki, después de unos minutos había llegado al patio, donde no supo a donde ir. Se quedó ahí parado un rato, recuperando el aire, y decidió tomar el camino de la izquierda, que llevaba a una arboleda, en la que se refugió bajo un árbol de edad avanzada, hundiendo su cabeza entre sus piernas y tratando de razonar qué demonios había sucedido, cómo había sucedido, por qué había sucedido. Y lo más importante, por qué había permitido que sucediera.
Después de casi hora y media Thor termina de ducharse –si alguna vez pensó que el moreno era un exagerado, ahora ya no podía decir lo mismo– y sale del baño con su pijama ya puesta, ya que aunque pensara que el tiempo había transcurrido lento en realidad eran las 9 de la noche. Así que esperó sentado en su escritorio, a que su cabello se secara naturalmente con el tiempo. Después se dirigió a su cama donde antes de meterse y arroparse con las sábanas vio la puerta, como esperando a que Loki entrara. ¿Por qué hacía eso? Movió la cabeza reaccionando y ahora sí metiéndose a su cama, dándole la espalda a la entrada.
Para que Loki decidiera llegar a la habitación tuvo que pasar bastante tiempo. Sólo el condenado rubio le obligaba a hacer aquello, el llegar a altas horas de la noche para evitarlo. Porque claro que él nunca antes había huido de las situaciones, y menos tantas veces. Decidió que ya era suficiente. Debía ponerse en marcha a la habitación y esperar fervientemente a que el rubio se encontrara durmiendo. Esta vez, por supuesto que no estaba ebrio, pero estaba muy desganado, y con los ojos hinchados, ya que había llorado un poco por la impotencia y confusión que abrumaban su cabeza. Otra cualidad del estúpido australiano ese, hacerlo lloriquear como una niña. Lo odiaba en verdad. Obviamente no iba a dejar que nadie lo viera. Por eso escogió esa hora para regresar, porque ya todos estaban encerrados en sus habitaciones a las 11 de la noche.
Finalmente, estaba afuera de la habitación. Titubeó un poco, pensando seriamente si entrar o no. Incluso empezó a contemplar la idea de cuales amigos podrían recibirlo en sus dormitorios. Pero luego desechó toda idea de huir y abrió la puerta. Era totalmente improbable que Thor siguiera despierto, y en caso de que se equivocara, afrontaría las consecuencias.
El mayor estaba acostado en su cama y tratando de dormir, pero eso parecía lejano e imposible. Cuando cerraba los ojos y comenzaba a quedarse dormido venía a su mente la imagen de él besando a Loki, y al instante abría los ojos. Resignándose, se acomodó bien para ver un punto fijo en la pared que tenía enfrente.
Lo primero que vio al entrar a la habitación fue la tremenda oscuridad, y algo hecho bulto donde se supone que estaba la cama de Thor, si no mal calculaba. Excelente. No tendría que verle la cara, porque sí estaba dormido, o al menos eso pensaba. Caminó sigilosamente hasta su cajón de ropa para sacar su pijama.
Al escuchar a Loki entrar, el rubio quiere voltear a verlo, pero tal vez este se iría de nuevo, así que decidió quedarse en esa posición. Lo único que lo tranquilizaba era que no había problema alguno de pasar la noche en vela. El día siguiente era sábado.
Después de tomar la ropa con dificultad, obviamente por la oscuridad que se extendía por el cuarto, se mete al baño, por pura rutina, para vestirse. Luego de unos minutos sale y se echa en su cama, sin poder dormirse. Las horas transcurren, y ninguno de los dos conseguía conciliar el sueño. Thor decide enderezarse y sentarse en su cama, ya que pensaba que Loki estaría dormido. Pero, para su equivocación, el pelinegro estaba también enderezado en la orilla de su cama, mirando hacia el suelo. Ensimismado completamente. Ni siquiera se dio cuenta de que Thor estaba casi de frente a él. Este, por su problema visual, no pudo distinguir que el moreno estaba ahí, así que sólo suspiró muy leve e imperceptiblemente. Aún se preguntaba qué había pasado con él y por qué había perdido el control de aquella manera.
De repente, al menor se le ocurre la no tan maravillosa idea de alzar la mirada. Así fue que vio a Thor, gracias a que su vista ya se había acostumbrado a la escasa iluminación. No dijo nada, pero soltó un suspiro de resignación, que a esas horas de la noche era perfectamente audible, y delataba su posición. Empieza a recostarse, tal vez así podría evitar que el otro lo viera.
Pero como era de esperarse, el rubio escuchó aquello y supo que, obviamente, Loki estaba despierto.
- ¿No puedes dormir, cierto?
- No, -se maldice por haber sido tan tonto, y contesta molesto- para nada. Me encanta estar despierto por la noche mirando un solo punto como imbécil.
Igualmente, Thor se da cuenta de que Loki retomaba su postura hostil con él –cosa que no era muy rara– así que da un suspiro y sabiendo que lo iba a atacar, como siempre, dice:
- Lo siento.
- No te disculpes –responde con la misma actitud, no tanto por no hablar con el rubio, sino para no hacer de su cabeza un enredo más grave. Tal vez era hora de ponerle un fin a todo, antes de que empeorara y cayera aún más hondo de lo que ya estaba. Tal vez debería haberlo hecho desde hace mucho tiempo. Tal vez… nunca debieron haber cruzado camino–. Sólo… no me hables.
- Está bien –responde Thor sintiéndose muy mal por las palabras del otro. Nunca le había dolido más el rechazo de Loki que en esta ocasión.
El pelinegro se removió en su cama, para acurrucarse de lado y darle la espalda a Thor. Al menos así haría más convincente su petición, aunque lo que menos quisiera fuera hacer aquello. El ojiazul, que no podía ver absolutamente nada, se queda en su posición tratando de pensar otra cosa y dejar de sentirse mal. Transcurrió así la noche.
El sol no quería quedarse fuera del juego, y también trataba de joderle la vida a Loki, como todas las mañanas. Esta vez, sin embargo, no le importó. No podría molestarle el sol matutino directo en los ojos si no había dormido en toda la noche, ¿no? Aun así, no se movió ni un solo milímetro.
Thor aún seguía en su posición, pero al ver que el sol comenzaba a salir, tomó ropa, se metió al baño, se puso ropa deportiva y sin decir nada –como había pactado la noche anterior– salió de la habitación. Era día de ir a correr, y pensó que lo ayudaría a olvidar algunas penas.
Loki escuchó todo el escándalo que hizo el rubio para salir. Se sentía sólo un poco mejor, pero aun así no dejó que el otro supiera que estaba despierto. Por consiguiente, se quedó en silencio hasta que se fue. No se levantó, no hizo absolutamente nada. Ni siquiera tomar su móvil y mensajearse con sus buenos-para-nada amigos. Quería quedarse en cama y no salir nunca más. ¿Es que así se sentían todas las mujeres cuando se deprimían? Era ridículo. Cómo se podía arruinar todo así de fácil, y afectarle tanto a alguien como para dejarlo tirado en cama sin ganas de nada. Y lo era aún más el hecho que estuviera comparando su situación con aquello. Él no era una mujer, ¿en qué demonios pensaba? Cerró los ojos e intentó dormir un poco, sin lograrlo.
Thor corría como nunca lo había hecho antes, quería deshacerse de todo lo que le turbaba, pero no lo conseguía. Los pensamientos solo lograban hacerse más y más grandes, así que se tira al pasto y se queda ahí, viendo como el clima comenzaba a cambiar. Sin sentir, se quedó dormido ahí, pasaron las horas hasta que lo despertaron las gotas de lluvia que empezaban a caer. Se levanta del pasto y comienza a caminar de regreso al instituto, lo único malo aparte de sentirse mal, era que estaba muy lejos, y la lluvia que comenzaba a caer seguramente empeoraría, pues el cielo estaba cubierto de nubes casi negras, haciendo que el día se oscureciera repentinamente.
Loki hubiera querido quedarse tumbado ahí todo el día, pero su estómago no estaba de acuerdo con él. Lo traicionaba, como siempre. Maldito. Estúpida necesidad de comer. Por fin se para, se talla los ojos por pura rutina y a pesar de no necesitarlo, dirigiéndose a la puerta y saliendo como nada con su pijama puesta –que era su ya típica playera blanca sin mangas y un bóxer holgado verde– para ir al comedor.
Se encontraba acarreando su comida hasta la habitación, la cual era un montón de golosinas y un frasco de helado napolitano. Al entrar, acomodar sus cosas y ver el reloj, recordó que Thor hacía horas se había ido, y al parecer aún no regresaba. Sin poder evitarlo, comenzó a preocuparse un poco. Entonces escuchó el rumor de lo que parecía ser agua. Así que se asomó por la ventana y, para su sorpresa, ve el tremendo diluvio que estaba cayendo. Sin pensarlo, tomó su celular y con prisa busca el contacto de Thor. Hasta que se dio cuenta de que nunca le había pedido su número.
Entonces se preocupó realmente.
El rubio iba caminando lentamente al instituto. Ya estaba completamente mojado, así que no veía la razón por la cual correr hasta allá de nuevo. Sacó su teléfono para comprobar que, efectivamente, estaba inservible.
Loki sale del cuarto nuevamente, tal y como estaba, casi descubierto por completo. Sin siquiera importarle, corre y sale hasta el patio. Ya una vez el imbécil se había ido sin avisar y había regresado cuando se le había antojado. No iba a dejar que sucediera de nuevo. Cruza los portones y comienza a sentir como su ropa y cabello se pegaban a su cuerpo. Luego mira para todos lados. ¿Cuál era la maldita rutina del animal ese? Sin pensarlo más, toma el camino hacia la izquierda.
Thor, que ya llevaba un buen tramo avanzado, calculaba que en una media hora llegaría al instituto, donde estaría a salvo de la lluvia. Lo que le gustaba de aquello, era que comenzaba a sentirse un poco mejor.
Por más que corría, no podía divisar nada más que no fueran gotas de lluvia y carros, pues no había ningún otro loco que hubiera decidido salir a caminar ese día. Y además no encontraba al que buscaba. Como todas las cosas que siempre hacía por aquel maldito rubio descerebrado, terminaría arrepintiéndose de esta, pensaba.
Thor, que ya hasta iba sonriendo al caminar bajo la lluvia, ve como un chico iba corriendo hacia su dirección. Aunque no sabía quién era, le llamó la atención ver que corría a pesar de que estaba todo mojado, igual que él.
Al fin, lograba divisar algo. Pero no sabía muy bien que era. Las malditas gotas de lluvia no le dejaban ver bien, ya que empezaban a aglomerarse en sus pestañas e impedirle la visión aún más de lo que ya estaba. Sí, eran las gotas de lluvia.
Al estar un poco más cerca Thor puede por fin ver que era Loki. ¿Loki? Pero… ¿qué hacía corriendo bajo la lluvia… y con pijama? Se detiene súbitamente, ya que no esperaba ver al moreno en ese lugar.
Este también se detiene de golpe. Voltea hacia todos lados, hasta que logra distinguir nuevamente la silueta de la persona que había visto caminar, y que había perdido por un momento. Podría haber visto a Thor, así que se acercó a esa persona con el afán de preguntarle por un chico alto, fuerte, rubio, de sonrisa encantadora y ojos de un azul tan profundo y hermoso como el cielo. Era imposible que no pudiera recordar haber visto a alguien así, si es que lo había visto. Entonces, comenzó a reconocer estas características en esa persona. Se acerca más y más, hasta encontrarse a sólo un paso de ella. O él. Era él. Y era Thor. Le dio, al instante de reconocerlo, un puñetazo.
- ¿¡En qué piensas animal, caminando como si nada en medio de esta tormenta!? ¡Estás todo empapado! ¡Vas a pescar un resfriado! ¡¿Eres idiota?! ¿Además, por qué tardaste tanto? ¡Deberías haber regresado desde hace horas!...
En ese momento, Loki violó la petición hecha por el mismo de ni hablarle y escupió demasiadas cosas, mientras sentía que sus ojos se desbordaban. Lo bueno era que la lluvia camuflaban las lágrimas.
- … ¿¡No piensas!? ¡Ni siquiera debes haber desayunado, y ya es demasiado tarde! ¡ERES UN IMBECIL!
Thor se talla el lugar adolorido y mira a Loki sorprendido. No esperaba esa reacción de su parte, después de lo que le había dicho. Pensaba que ahora de verdad lo odiaba. Y sin embargo ahí estaba, regañándolo. El que estuviera ahí, en aquel lugar, lo hacía sentir… ¿feliz? Sí. Estaba completamente feliz de verlo ahí. Preocupándose por él como en otras ocasiones –aunque el otro nunca lo admitiera–. En ese momento no quiso cuestionarse nada, así que sin pensarlo abraza a Loki, mientras este le reclamaba mil cosas. Una escena un poco familiar.
- Gracias.
- ¿Qué…? ¿qué haces? –dice, sorprendiéndose, y sigue hablando- ¿Nunca aprendes? ¡Te estoy regañando animal! ¿Eres retrasado? ¡Suéltame! –se sonroja por el contacto y, esta vez, le devuelve el abrazo.
- No llores, estoy bien… -se había percatado del llanto de Loki, y no porque viera sus lágrimas, sino por el tono de voz que usaba. No era natural que gritara, al menos no de esa forma, y que hablara de esa manera.
- Ya suéltame estúpido. Vámonos a otro lado… -dice, bajando el tono de voz de regaño- Y no estoy llorando, imbécil… -dice mientras se separa, se da la media vuelta y comienza a caminar.
El rubio lo sigue, caminando detrás de él. Definitivamente ya no se sentía mal. Se sentía feliz de haber podido estrecharlo entre sus brazos. Ya no quería preguntarse la razón, sólo quería volver a hacerlo.
Mientras, lo último que el otro quería hacer era verlo. Era irritante. ¿Es que tenía una nuez en la cabeza, o qué carajos? ¿No sabía acaso que un regaño es para hacer sentir mal a la gente? Él lo estaba regañando, ¿y que hacía? Abrazarlo y darle las gracias. En serio. Era un idiota, un completo e irremediable imbécil. Pero al menos estaba más tranquilo de haberlo encontrado.
Los dos jóvenes, después de un rato, entran a la institución dejando un rastro de agua por donde caminaban. Loki se aseguraba de ir muy delante de él, para que nadie pudiera deducir que había ido a buscarlo –aunque eso fuera sorprendentemente obvio-. Sube las escaleras mucho más rápido y se mete, por consiguiente, mucho antes a la habitación. Thor iba tranquilo, aunque se detiene un momento para exprimir la ropa, para no mojar el piso –o al menos no tanto– como el moreno lo había hecho. Momentos después ya se encontraba dentro de la habitación.
Loki no estaba ahí adentro. Pero era fácil saber que estaba en el baño, ya que la luz estaba encendida, además de los chorros de agua que había dejado en la alfombra y marcaban el camino. Thor espera recargado en una pared –no quería mojar su cama sentándose en ella– a que Loki salga del baño para poder entrar y cambiarse. Este tarda un poco, ya que se dio un baño para quitarse toda el agua de lluvia que había caído sobre él. Sale ya arreglado y cambiado. Se sienta en su cama y ve al rubio.
- ¿No te vas a meter, animal?
- Sí –contesta entrando al baño. Se ducha, pero se percata de que había olvidado completamente meter su ropa. Así que sale en toalla para escoger una muda limpia y ponérsela nuevamente en el baño.
Loki no puede evitar ver salir al rubio, aunque estaba leyendo su nuevo ejemplar de un comic. Se dio cuenta de que el rubio fue a buscar su ropa –porque, claro, había abierto sus cajones donde la guardaba–.
- Eres un idiota.
- ¿Qué? A cualquiera se le olvida la ropa –responde Thor, entrando de nuevo al baño. Poco después sale ya vestido. El ojiverde mueve la cabeza en negación.
- Podrías haberme pedido que te pasara tu estúpida y fea ropa.
- No me gusta que toquen mis cosas, pero gracias por la intención –sonríe, a pesar de la común interacción ofensiva, luego un momento tan lindo como el anterior.
- Como quieras… -dice mientas vuelve a poner la mirada en la penúltima página de su revista.
Al momento, Thor estornuda fuertemente. Como esperaba, ya se había enfermado.
- ¿Lo ves? Te digo que eres un idiota –lo ve con reproche y fulminantemente-. Por andar haciéndote el macho y saliendo desnudo con las corrientes de aire, después de estar en la regadera con el agua caliente… definitivamente no piensas –mueve la cabeza en negativa y cambia la hoja de su revista.
- No imagine que te preocuparas tanto por mí –estornuda de nuevo el rubio.
- No me preocupo por ti idiota –se sonroja levemente-. Duermes en mi habitación. Si te enfermas, me contagiarás –dice sin verlo, y restándole importancia al asunto.
- ¿Entonces por qué fuiste a buscarme? –se sienta en su cama y encoge las piernas, sentándose en flor de loto.
- Porque conociéndote te ibas a perder, y luego me culparían a mí… por eso –dice la primera cosa que se le viene a la mente, pero con tanta naturalidad que era casi convincente. Bendito arte de la mentira. Jamás aceptaría algo así.
- Ah… ya veo –vuelve a estornudar-. Disculpa las molestias Loki.
- Ya, no es nada –dice sonriendo de lado mientras cierra la revista que ya había terminado de leer, para verlo-. Es por salvar mi pellejo, tengo que hacerlo.
- Sí, me doy cuenta –responde Thor viéndolo de forma resignada, y vuelve a estornudar.
- Ahí hay unos pañuelos, puedes usarlos… -señala una caja de toallas desechables, encima de su mesa de noche.
- Gracias –dice Thor aproximándose a la mesa de noche, tomando un pañuelo y llevándoselo directamente a la nariz.
El moreno no sabía de qué hablar. Se le venían a la cabeza tantos recuerdos, tanto del día anterior como de otras ocasiones, y lo dejaban sin palabras. Por fin, se le ocurrió algo, aunque no fue lo más brillante.
- ¿Y… llamarás a Jane?
- ¿Para qué? –pregunta Thor, tomando la caja y sentándose en su cama de nuevo.
- Pues… ayer ella te marcó, te invitó a no sé dónde, y fuiste algo descortés con ella. No sé, tal vez deberías compensarla –dice con mucha naturalidad, pero no muy de acuerdo con sus propias palabras.
- Ayer estabas celoso DE ella, y ahora quieres que salga CON ella. ¿Eres confuso, sabes? –responde el rubio viéndolo con una sonrisa burlona.
- En primera: no estaba celoso. En segunda: vete al infierno. Sólo era una sugerencia –aclara mientras apoya las manos en su cama devolviendo una sonrisa de la misma índole.
- A mí no me engañas, estabas celoso –dice reafirmando, y seguido de un estornudo.
- Claro Thor, lo que digas. Súper celoso… -utiliza el sarcasmo para negar lo que hasta él sabía era cierto, pero como ya había decidido, no aceptaría abiertamente.
- Entonces explícame bien por qué atacabas ayer a Jane.
- Thor… -dice meneando la cabeza a ambos lados mientras chasquea la lengua un par de veces- Yo, por si no te has dado cuenta, ataco a todo el mundo. No es nada personal –dice muy convincentemente-. Te ataco a ti, ataco a Sif, ataco al director, ataco al profesor de cálculo,… -los enumera a todos se encoge de hombros- ¿por qué no atacar a Jane?
- Ah… ok. Bueno, tal vez tengas razón. Tal vez la llame más al rato para ir a cenar…
- Perfecto. Así me libraré de ti por un buen rato –bromea, mientras finge alivio para molestar al rubio, aunque no le parecía nada buena la idea.
- Sí. tal vez le pida que sea mi novia -dice el otro, tomando una postura un tanto tímida.
- Sí, sería una buena idea… -cae en la cuenta de las palabras del rubio- ¿Qué? ¿Le pedirás que sea… TÚ novia? –pregunta molesto, y un poco inquieto.
- Sí, ¿por qué no? Tiene algún tiempo que me gusta… -responde, notando el tono del otro. No alucinaba, Loki se ponía molesto cada vez que hablaba de Jane.
- Ah… eso… pues, adelante –recupera su tono habitual, que había descuidado por un momento, fingiendo nuevamente no sentir molestia. Carraspea un poco-. Seguro que te dice que sí, incluso antes de que preguntes.
- ¿Tú crees eso? –dice Thor viéndolo con una mirada tranquila.
- Por supuesto, –ríe levemente- se le nota a leguas. Te mira con unos ojos coquetos y siempre con una sonrisa de idiota. Es más que obvio.
- Ah, ya veo… pero no sé. Tal vez sea mala idea… -responde dando un suspiro.
- Pues como quieras. –esboza una media sonrisa, un tanto aliviado- Tú eres el que ligará, no yo…
- Me siento mal… -lo interrumpe, mientras vuelve a estornudar.
