Hola bellas!
Aquí cumpliendo casi puntual, con unas cuantas horas de retraso, pero si hay Capítulo esta semana :)
Me alegro mucho que les haya gustado el anterior, realmente no tenía esperanza alguna ;w; así que estoy muy feliz por ello!
Quiero agradecer a todas las personas que siguen leyendo y pasándose por aquí, en especial a las hermosas himeko sohma, Mishima Yukio, Lice Michaelis, JustASecret, Lupita, por su apoyo y sus lindos reviews :'3 hacen bailar mi corazón(?) -momento cursi-
En fin, el capítulo de hoy es algo... complicado. Las cosas no marchan como deberían, así que... puede haber desilusiones y derrames de bilis. Y feels. Así que... disculpen! Les entenderé si quieren quemarme... otra vez xD
Otra cosa, a partir de este capítulo el estilo tal vez cambie un poco, dado que ahora es una servidora la que lo va a escribir todo absolutamente, y en vez del estilo rolfic que llevábamos va a ser más... no sé. Espero no sea un cambio desagradable, o muy notorio.
Eso es todo! Las amo mujeres! A TODAS! -corazones everywhere-
Que el thorki las acompañe siempre, y tengan un maravilloso Loki's day xD
Higurashi Out!
A pesar de haber estado durmiendo tan plácidamente, todo siempre tiene que acabar. El sol ya se había anunciado y se colaba por la ventana de la habitación 79. Era, oficialmente, hora de levantarse.
Loki se remueve suavemente entre las sábanas y abre los ojos lentamente. Respiraba tranquilidad por doquier. Se dio cuenta momentos después de que Thor se había levantado mucho antes que él y lo había dejado durmiendo, consideradamente. Sonrío de lado al recordarlo y soltó un suspiro de satisfacción. Se sentía extrañamente bien, se sentía aliviado. Como si siempre hubiera llevado una carga a cuestas y ahora estuviera libre. Se sentía ligero.
- ¿Thor? ¿Qué sucede? ¿Venías… corriendo? –dice una Sif muy sorprendida, parcialmente detrás de la puerta semi-abierta, mirando con algo de preocupación al rubio que había ido a visitarla.
- Sif… -apoya las manos en sus rodillas, echando su cuerpo para adelante, y trata de recuperar el aliento que había perdido al correr tan apurado- ¿Puedo… puedo hablar contigo? Es importante…
- Ah… claro –frunce el ceño, desconcertada-. Si no te importa que me cambie primero para que podamos ir a otro lado… -se refiere al pijama que aún traía puesto y a su compañero de habitación, que no perdía detalle de la actual interacción.
- Sí, te espero. No tardes mucho, por favor… -se endereza el chico y la mira con cara de que de verdad estaba confundido, y no sabía qué hacer.
Después de un corto rato Sif sale cambiada y debidamente arreglada, cierra la puerta y se vuelve hacia Thor.
- Bueno… ¿Qué pasó, corazón?
Thor no contestó. La chica se la pasó preguntando durante casi todo el camino, muy preocupada, a lo que el rubio solo le contestaba que debía esperar. Se dirigieron a la pequeña cafetería donde normalmente iban, y que quedaba a unos escasos dos bloques del instituto. Tomaron asiento en una de las mesitas de fuera del establecimiento, se acomodaron e hicieron sus órdenes. La joven estaba realmente preocupada por el chico, ya que estaba demasiado serio, callado y nervioso. Eso no le gustaba.
- Cariño… ya dime, ¿qué te pasó? –pregunta tiernamente al ojiazul, tratando de ser comprensiva y suave con él.
- Sif, yo… hice algo. Que no debí haber hecho. Cometí un grandísimo error.
- Bueno, tranquilo amor. Todo tiene solución, no puede ser tan malo.
- No Sif, es en serio. Yo…
- ¿Qué puedes haber hecho que sea tan malo? Creo que tal vez estás exagerando las cosas… -sonríe nerviosa y trata de calmarlo, convencerlo de que no había de que preocuparse.
- Me acosté con Loki.
- … ¿Q-qué? –aquello le había cortado los pensamientos de un solo tajo. Debía haber escuchado mal.
- Eso Sif. Yo… anoche… con… Loki… -la mira fijamente y un leve rubor se asoma por sus mejillas. Su voz sonaba temblorosa, estaba asustado.
- Oh Dios… -abre los ojos de par en par, sorprendida. Había escuchado bien. Estira la mano para alcanzar la de Thor- Tranquilo mi vida, no es tan malo. Incluso pensé que era algo peor…
- No, Sif. Es malo, no debí hacerlo. Yo… ni siquiera sé que hacer. Se supone que me gustan las chicas. Se supone que me gusta Jane Foster… de verdad me gusta. O al menos eso creía. No sé… estoy muy confundido, Sif. Y hacer… lo que hice, no ayudó en nada. Sólo empeoró todo. Y… ¡vamos! Loki ni siquiera me gusta. Es un antipático, grosero, egoísta, orgulloso y pesado.
- Oh, Thor –rueda los ojos al escuchar la última línea-. No seas tan duro contigo mismo, y no seas tan duro con él tampoco. No eres una mala persona por haber tenido sex…
- ¡Sif! –le interrumpe para que no acabara de decir aquello, le daba mucha pena.
- Ehm… sí, lo siento –frunce un poco el ceño-. Pero, el punto es que bueno… nadie dice que Loki te guste, o algo así. Es sólo que… un "error" lo comete cualquiera, ¿ok? No te atormentes por ello…
- Ok…, pero… Sif, ¿qué voy a hacer cuando…?
- Sí, bueno… Posiblemente él esté pasando por lo mismo que tú. Así que probablemente lleguen a un acuerdo, o algo así. Pero cariño, pase lo que pase, trata de no ser tan duro con él. ¿Me lo prometes? –lo mira con calidez y ternura que podrían ser de una hermana, incluso de una madre.
- Ahmm… está bien. Trataré –sonríe a medias.
- Bueno… ok. Me parece bien cariño… -baja la cabeza y juguetea con una basurilla en la superficie de la mesita. No entendía por qué Thor seguía atormentándose y negándose lo que era obvio que sentía, pero ella no era quién para regañarle o decirle algo. Tarde o temprano se daría cuenta del verdadero error.
El mozo llega con sus pedidos y comienzan a disfrutar de sus alimentos. Thor estaba dando sorbos a su café mientras Sif picaba su coctel de frutas.
- Por cierto Thor… ¿quién estuvo "arriba"? –sonríe pícara tratando de aguantar la risa al tiempo que el rubio se atraganta, escupe el café y grita:
- ¡SIF!
Loki seguía tumbado en la cama. No sabía dónde había ido el ojiazul, pero ya quería que regresara. No era que le fuera a decir sus sentimientos, o algo por el estilo. Eso, probablemente, nunca sucedería. Pero al mismo tiempo, el haber aceptado finalmente lo que sentía por el rubio le hacía, de alguna manera, querer estar con él. Aunque sólo fuera para molestarlo como siempre. Estaba mirando al techo de la habitación cuando los recuerdos de la noche anterior empezaron a invadir su mente. La intensa mirada de Thor atravesándolo de lado a lado, el toque de sus manos sobre su cuerpo, su aliento embriagante. Sus labios. Tan cálidos, tan suaves, tan dulces, tan… él. Respira profundo y se lleva una de sus manos a su rostro. Repasa con los dedos índice y medio el contorno de sus labios. Suspira y sonríe. ¿Cómo reaccionaría Thor al llegar y verlo? ¿Sería igual que siempre? ¿Algo cambiaría? ¿Y si…?
Escucha el ruido de la perilla girando, la puerta abriéndose y rozando contra la alfombra, los pasos de Thor cruzando el umbral de la puerta… amplía su sonrisa y con la emoción haciendo su corazón palpitar más rápido de lo normal trata de enderezarse para verlo.
- Ho… ¡Argh! –abre los ojos de par en par sintiendo un dolor agudo alojarse en su espalda baja. Intenta respirar profundamente. Ahí estaba su arrepentimiento.
El ojiazul alza la mirada para verlo algo sorprendido, en realidad no había entendido el porqué del grito del pelinegro, que aún estaba consternado y horrorizado. Trató de recordar lo que le había prometido a Sif. "Tranquilo Thor, no es tan difícil. Sólo no seas muy duro con él…" se repitió a sí mismo y siguió avanzando a través de la habitación para llegar a su cama. Loki lo sigue con la mirada y trata de acomodarse de una manera en la que su retaguardia no punzara tanto. Al no conseguirlo opta por no moverse más. Aprieta los labios en una línea fina, sin saber qué decir.
- Eh… ¿dormiste bien? –pregunta el ojiverde después de un breve rato, algo inquieto.
- … -Thor tampoco sabe qué contestar, pero decide no hacer el asunto más difícil de lo que debería- Sip… dormí bien. Gracias…
- De nada… -frunce el ceño un poco. Algo había raro ahí- Te levantaste muy temprano, fuiste a desayunar, supongo…
- Así es… salí a desayunar con Sif –sonríe.
- Oh, ya veo… -sintió un poco de envidia al saber que no había pasado más tiempo con él por eso, pero no podía hacer nada al respecto. Comer era una necesidad básica. Además Sif empezaba a caerle realmente bien.
- Si…
El silencio que se instaló el dormitorio fue de los más incómodos que hubieran compartido nunca, Thor fingía rebuscar cosas en su mesita de noche mientras Loki se sobaba el cuello.
- Loki…
- Hey, Thor…
Los dos se quedan callados al oírse el uno a otro tratar de decirse algo e interrumpirse al mismo tiempo. El moreno se muerde levemente el labio inferior.
- Tú primero –ofrece el mayor.
- No, dime –rechaza Loki-. ¿Qué querías decir?
- Eh… Bueno, yo…
Thor realmente no sabía cómo decir lo que quería decir. Era algo vergonzoso para él, y no quería herir al menor. Pero tenía que "aclarar" todo aquello, para que no se malinterpretara –aunque había muy poco que malinterpretar– ni volviera a ocurrir.
- ¿"Bueno, tú…"? –presiona Loki, mitad broma mitad expectante.
- Eh… Loki. Sobre lo que pasó… anoche… -se ruboriza al recordar aquello y desvía la mirada levemente.
- Ajá… ¿lo de anoche qué? –Loki también se sonroja al oír sobre el tema, pero simula no darle mucha importancia.
- Pues… -respira profundamente, como para sacar fuerzas de la nada. No sabía cómo abordar el tema- sólo… hagamos como que no sucedió, ¿ok?
Estas palabras hicieron que Loki se sintiera confundido, y agredido. No esperaba eso.
- Ah… ¿perdón? –cuestiona incrédulo mientras entrecierra los ojos y ladea levemente la cabeza, después de procesar la información.
- Sí, tú sabes. Simplemente… no debió de ocurrir. Tú sabes a lo que me refiero.
- ¿Ah, sí? Pues no, tendrás que explicármelo porque no sé a qué te refieres.
- Oh, ¡Vamos Loki! Tú sabes, somos amigos… creo, yo te tengo mucho aprecio al menos… pero somos hombres, a ambos nos gustan las chicas, ¿no es así?
- ¿Ajá… y? –se cruza de brazos y lo ve algo molesto, empezaba a irritarse.
- Bueno, pues… ¡ay…! No hagas esto más difícil, por favor…
- No, yo no lo hago difícil Thor. Tú eres el que lo hace difícil.
- Eso no es cierto –frunce el ceño ante la acusación-. Estoy tratando de aclarar las cosas de la mejor manera, tu eres el que se está molestando.
- ¿Quién se está molestando? Yo no… ¿por qué habría de molestarme? ¿Por ti?
- ¡Ahhh! ¿Lo ves? ¡Ya estás enojado!
- ¿Cómo pretendes que no me enoje si sigues molestando con la misma mierda de que estoy enojado? Te escucho, anda.
- Loki, yo… -trata de calmarlo, inútilmente.
- Di lo que tienes que decir YA.
Thor respira profundamente y suspira frustrado. Estaba colmándole la paciencia. Y ese día no estaba para esos "juegos".
- Eso es lo que estoy diciéndote desde hace un rato. Olvida lo que pasó, no debió suceder. El asunto se nos fue de las manos. Fue un error –dice serio y mirándolo a los ojos, poniéndose de pie.
Loki sintió algo quebrarse dentro suyo al escuchar esas palabras. ¿Se podía ser más imbécil?
- … Tú error, querrás decir –aclara-. Fue tú error.
- ¿Mi error? –repite el rubio, frunciendo el ceño y levantando un poco la voz.
- Sí, animal. Tú lo iniciaste todo, como siempre. Eres un idiota.
- No, perdóname. Para empezar, no me insultes, que yo no te estoy faltando al respeto. Y para terminar no fue mi culpa.
- Claro que sí. Tú me besaste, estúpido. ¿O acaso ya no te acuerdas? Y yo hago lo que quiero y te digo como se me antoje.
- ¡Ahh! ¿Por qué siempre eres tan necio? –iba a replicarle algo más, pero recordó las palabras de Sif. No debía ser muy duro con él- Bueno, como sea. No importa de quién fue la culpa o quién empezó. Simplemente no debe volver a ocurrir. Nunca.
- ¡Pues como quieras! Como si me importara…
- Ahh... ¿por qué siempre haces eso? –pregunta Thor ya molesto.
- ¿El qué? ¿Mandarte al diablo? Porque te lo mereces.
- No, eso no idiota. Hacer como que no te importan las cosas. Nunca nada te preocupa. Nada. ¿Cómo soportas ser tan frío?
- Claro que me importan las cosas. Para tú información, me importan MUCHÍSIMAS cosas. Y entre esas cosas, lamento decirte, no te encuentras tú. Así que cualquier idiotez que tenga que ver contigo no es más que basura. ¿Qué esperabas que hiciera? ¿Llorar? ¿Suplicar que no hagas esto? ¿Decirte alguna cursilería barata a las que de seguro estás tan acostumbrado? Siento romper tus ilusiones, pero no es así. Tienes razón, fue solo sexo, y fue una grandísima estupidez que te aseguro quedará en el olvido y, por mi parte, no volverá a ocurrir, pedazo de imbécil.
- ¡Al menos esperaba que fueras menos amargado y grosero al respecto! ¡Esperaba que estuvieses de buen humor…!
- ¡Hahaha! –interrumpe riendo irónicamente por el comentario del mayor- Pero si yo ESTABA de buen humor antes de que llegaras.
- ¿Ah sí? ¡Pues no se nota! ¡Yo debería ser el que está enojado!
- Awww… ¿No me digas? ¿Por qué? ¿Por qué no estoy llorando a tus pies?
- ¡NO IMBÉCIL! Ahhh… eres un… ¡ARGH! –se lleva las manos al cabello y soba su cabeza, en extremo irritado- ¡No puedo creer que te haya regalado mi primera vez a TI!
La habitación quedo en silencio por aquella declaración tan inesperada y repentina. Al darse cuenta de lo que había dicho, el rubio se talla el puente de la nariz. Loki, que no se había dado cuenta a qué hora se había envuelto del torso para abajo con la sábana y se había puesto de pie, se quedó mudo y se puso pálido. ¿Qué había qué?
- ¿Q-qué? ¿De qué hablas? –entorna los ojos, mirando a Thor fijamente.
- Sí, anda. Búrlate –el rubor de sus mejillas se enciende aún más.
- Espera… ¿Entonces… eras virgen? ¿Y…? –comienza a analizar las cosas rápidamente en su cabeza. Ok, ahora resultaba que… ¿el maldito rubio cabeza hueca era virgen antes de acostarse con él? O sea que, de algún extraño modo, ¿le había quitado la inocencia? "¡OH! ¡Pero qué estupidez!" Enarca una ceja- ¿Y eso qué?
- ¿Cómo que "y eso qué"? Yo esperaba hacerlo con una linda chica tierna y amable. ¡No con un enano orgulloso y pesado!
- ¡Oh mira, pobrecito! Lo lamento, yo también quiero tener un gato, pero no se puede tener todo en la vida. Además, ¡permíteme recordarte que tú me rompiste el culo! ¿O qué, suponías que ya antes alguien más lo había hecho?
- Arghhh… -cierra los ojos y tensa la mandíbula, como tratando de soportar lo que había dicho el moreno- ¿Por qué debes ser tan vulgar y obsceno? ¡Eso es asqueroso!
- Por Dios… –rueda los ojos- Pues eso no parecía ser la verdad anoche, primor. ¡Por lo que recuerdo, tú MORÍAS por metérmela…!
- ¡ARGH! ¡YA BASTA LOKI! –grita el rubio. Estaba harto- ¡Ya cállate! ¡No te soporto! ¿Nada de lo que haya pasado anoche es real, entiendes? ¿Y sabes qué? ¡No entiendo cómo pudo ocurrir semejante barbaridad… y contigo! ¡Olvídalo! ¡Bórralo! ¡Fue un error! ¡Un muy grande y horrible error! ¡Y no sabes cuánto me arrepiento de todo esto!
El rubio trata de recuperar la respiración después de haber gritado de aquella manera. Luego enfoca su mirada en el rostro de Loki. No tenía ninguna expresión. Sus ojos seguían teniendo la mirada fija en él. Pareciera como si cada vez se pusieran más cristalinos. El pelinegro cierra los ojos, respira hondo y exhala. Luego abre los ojos grandes y parpadea repetidas veces, desviando la vista hacia arriba para contener las lágrimas que lo harían ver como un perdedor.
- L-Loki, yo… -trata de arreglar las cosas, se había pasado. Había olvidado completamente lo que le había prometido a Sif.
- No… digas nada… -alza la mano derecha con el dedo índice extendido, en señal de que guardara silencio, y desvía el rostro hacia la izquierda. Evitando siempre el contacto visual-. Ya entendí. Lo entendí desde el principio. Perfecto. No hay problema. Nunca… nunca pasó nada…
- Loki…
- ¡SILENCIO! –alza la voz y voltea a verlo sumamente furioso, pero a la vez roto. Muy roto- Ya viniste a molestar, lo lograste. Ahora lárgate…
Thor quería agregar algo más, pero pareciera que el ojiverde hablaba muy en serio. Cerró los ojos y suspiró resignado. Se dio la media vuelta y se fue. Al instante de que Thor saliera, Loki da de vueltas por la habitación y comienza a patear y golpear cosas, incluso la pared. Después, azotó objetos que se interpusieron en su camino por todos lados hasta quedarse sin nada. Luego se desplomó en el suelo, cayendo de rodillas y mirando hacia sus manos. Sonriendo con dolorosa ironía, ¿quién lo viera hace apenas unos minutos? Ahora lo entendía todo. Aquello debía ser lo que todo el mundo llamaba karma. Lo que tanto había temido.
Cuántas veces había jugado con los sentimientos de tantas chicas, sin importar quienes fueran. Cuántas veces había desechado a tantas mujeres después de usarlas e ilusionarlas. Cuántas veces había despreciado la mirada enamorada de alguna chiquilla que se hubiese fijado en él, y en vez de comprenderla tratarla como basura, como un error… Finalmente, él mismo se había convertido en aquello. En una chiquilla enamorada, ilusionada, esperando que sus sentimientos fueran entendidos y aceptados por aquella persona que sólo había jugado con él, lo había usado, lo había desechado y despreciado. Convirtiéndolo en un error. Sólo había recibido exactamente lo que merecía, y eso hacía aún más triste el asunto. Sólo se había engañado a sí mismo, pensando que el rubio sentía lo mismo. Que también lo amaba… cuando él finalmente lo había aceptado y creía que podría vivir con aquello. Que valía la pena… por él. ¡Triste decepción! Quizá estaba condenado a estar siempre solo, sin nadie a quien importarle. Y una vida así no tenía ningún sentido. Mientras pensaba en su desdicha y se auto-condenaba a la soledad eterna, había empezado a llorar silenciosamente. Solo.
Thor bajó las escaleras a toda velocidad, maldiciéndose a sí mismo por haber sido tan patán y hablarle de esa manera a Loki. Se supone que debía hacerlo con cuidado. Se suponía que no debía herirlo. No sólo porque Sif se lo hubiera pedido, esa en realidad era la excusa más barata que había encontrado para convencerse a sí mismo de hacerlo. En verdad, no quería haberlo lastimado. Pero al final siempre tenía que arruinarlo todo, había explotado, y había dicho cosas hirientes. Cosas que no deben decirse.
Definitivamente, estaba demasiado confundido. Y lo estaba porque quería, siendo que tenía la respuesta justo frente a él.
Después de pasar un rato comiéndose la cabeza llegó a una conclusión. Necesitaba una distracción. No debía pensar más en el asunto. Tal vez si tomaba, de una vez por todas, alguno de los caminos disponibles, sabría qué era lo que de verdad quería. Eso era.
Se puso de pie y salió en busca de Foster.
Era la única salida que veía. O, al menos, la única que quería ver.
