Hola!
Aquí estoy! :3
Trayéndoles el nuevo capítulo de la semana! Así que... empecemos! xD
Quiero agradecer a las chicas que como siempre dejan su precioso reviews, como Ciel, Mishima Yukio, JustASecret, Lice Michaelis, Ariadha... etc, etc, etc que sólo leen :) y personitas que dan follow y fav como Airi Evans! -fanfarria- GRACIAS DE VERDAD! ;3;
Bueno... en este capítulo no ocurren cosas de mayo importancia. O bueno, sí xD pero es un capítulo algo especial(?) hay una parte contada desde una perspectiva distinta a la de nuestros queridos y gays protagonistas xD ... así que... espero les guste, ya que creo que es algo que no había hecho porque hasta apenas me entró la locura y se quedó de esta forma haha.
En fin... esto sería todo :3 muchos besitos para todas y que el Thorki las acompañe siempre!
Cuídense!
Higurashi Out!
Ya era suficiente. No iba a seguir llorando por algo que no valía la pena. Bueno… sí, sí lo valía. Pero si al otro no le había importado en lo más mínimo, ¿por qué a él le iba a importar? Debía conservar su dignidad. Si aún quedaba algo de ella, claro. Pero ese no era el punto. El punto era que… debía tranquilizarse. No era el fin del mundo. El estúpido rubio solamente lo había rechazado –inclusive antes de decirle nada- y le había dicho que se arrepentía de todo. Nada que no le hubiera dicho antes. Necesitaba respirar, necesitaba olvidar todo aquel trago amargo. Necesitaba comer algo. Y necesitaba darse un baño.
Unos momentos más Loki ya estaba escogiendo la ropa que se iba poner y la coloca sobre su cama, ponía en la cesta de ropa sucia la que se había puesto el día anterior, y había entrado al baño para darse una relajante ducha con agua tibia. Asegurándose especialmente de limpiar hasta el más pequeño rincón de su cuerpo y deshacerse del sudor y cualquier resto de la noche anterior que aún estuviera en él.
No era la primera vez que alguien lo había rechazado –aunque pareciera imposible de creer-, pero había dolido como si lo hubiera sido. Nada grave, sobreviviría.
Salió del baño desnudo muy seguro de que el ojiazul no estaría ahí en un buen rato. Se tomó el tiempo necesario para vestirse, poniéndose una de las pocas playeras blancas que tenía, unos jeans negros y una chaqueta de cuero del mismo color, guardando su cartera en uno de los bolsillos de esta. Se arregló el cabello como era costumbre, y se quedó mirando las sábanas sobre la cama y las que seguían tiradas en el suelo. Todas estaban hechas un asco. No pudo evitar recordar lo de la noche anterior y sonrojarse un poco, pero retomando su propósito principal sacudió su cabeza, recogió las que estaban en el suelo y quitó las de su cama. Juntó y guardó todos los harapos sucios en una bolsa negra y salió con ella rumbo a la lavandería.
Una vez hablando con la "agradable" chica de la lavandería, que nunca le había caído bien, y sin embargo el a ella sí… y mucho, y, un poco desconfiado, haberle encargado sus pertenencias, se dirigió a la cafetería. Se decidió por un sándwich de pollo –o dos, era su favorito-, un coctel de frutas, yogurt, pudding, pan tostado con mantequilla y una naranjada. Tenía mucha hambre. Toma asiento para disfrutar de sus alimentos y justo antes de probar bocado estornuda fuerte e inesperadamente. Contrariado, piensa en por qué había estornudado. No tenía frío, hacía buen tiempo... estornuda de nuevo. ¿Por qué…? Vuelve a estornudar. Oh.
- ¡MIERDA! –retumba en toda la cafetería el grito del moreno, ganándose las miradas indiscretas de mucha gente y algunas risas que respondió con miradas fulminantes.
- Ah… ah… ¡AH…! ¡ACHUUUU!
Después de estornudar, el rubio resopla y se talla la nariz. Primero que todo, tenía que comprarse un paquete de pañuelos desechables. No podía ir a ver a Foster en esas condiciones. Suspiró cansado y se dio la media vuelta, fijando rumbo hacia alguna Farmacia o Tienda de Conveniencia. Sólo compraría eso, dado que él era de la firme creencia de que consumir medicamentos para aliviarse algo tan simple como una pequeña gripa atentaba contra el buen funcionamiento del sistema inmunológico, y abusar de los fármacos lo dejaría inútil para una verdadera emergencia. Si acaso se haría un té o algún otro remedio naturista. Un poco de miel con limón le vendría perfecto.
Busca entre el bolsillo de su pantalón deportivo y saca su nuevo móvil -que realmente no era nuevo, era el usaba antes de conseguir el que se le había estropeado con el diluvio de hace casi un día-, revisa la hora y le conecta los auriculares para escuchar música tranquilamente. No sabía mucho acerca de géneros musicales, grupos o artistas. Si escuchaba de casualidad una canción y le gustaba, la conseguía -la mayoría de las veces-. Y estaba la música que escuchaba cuando era pequeño, por influencia de sus padres. De ahí que la mayoría de la música que escuchara fuera desactualizada, de los años 80's, 70's, 60's. Pero, sobre todo, ópera, instrumentales y de salón.
Enciende el reproductor de música y este suena en la pista donde se había quedado la última vez que había utilizado el aparato, la cual era Lost in Love de Air Supply, oportunamente.
"I realize the best part of love is the thinnest slice
And it don´t count for much
But I´m not letting go
I believe there´s still much to believe in."
Frunce el ceño. Siempre le había gustado mucho esa canción, pero en ese mismo momento no le servía de mucho, y no hizo otra cosa que devolver a su mente la imagen de Loki. Mierda. Saca su móvil nuevamente mientras sigue cruzando el patio para alcanzar la entrada principal y cambia la canción a la siguiente en la lista.
"I'm not in love, so don't forget it
It's just a silly phase I'm going through
And just because I call you up
Don't get me wrong; don't think you've got it made
I'm not in love, no, no"
Niega con la cabeza en desaprobación y cambia de nuevo la canción, guardando de vuelta el celular en su bolsillo y respirando hondo.
"I've been alone with you inside my mind
And in my dreams I've kissed your lips a thousand times
I sometimes see you pass outside my door
Hello!"
Resopla. Desbloquea de nuevo el móvil. Cambia canciones una por una, y el mundo conspira contra él. A Love Song – Anne Murray, Got to get you into my life – The Beatles, Here You Come Again – Dolly Parton –¿por qué la tenía ahí?-, So into you – Atlanta Rhythm Section, We can't hide it Anymore – Larry Santos… ¡YA! Eso debía ser una broma. Ya ni siquiera escucha un poco de cada una, si no le gusta el título pasa a la siguiente. Después de cambiar unas 15 canciones más – ¿desde cuándo tenía tantas canciones de amor?- algo finamente lo distrae, y eso es que alguien le toca el hombro y trata de voltearlo. Se quita los audífonos y guarda el celular.
- ¿Jane? –estaba sorprendido. Aunque la iba a buscar, no esperaba verla en ese preciso momento.
- ¡Thor! ¿Estás bien? –pregunta preocupada la chica.
- Oh, claro –sonríe-. ¿Por qué?
- Bueno… es que llevo un rato tratando de hablarte, y estabas como en un trance… ¿seguro que no pasa nada?
- Sí… sí, sí. Estoy bien, debe ser porque aún no me acostumbro de nuevo a este móvil… -lo muestra a la castaña.
- ¡Ah! Eso explica por qué tu número estaba fuera de servicio… ¿Qué le pasó a tu otro teléfono?
- Eso… -se soba el cuello- ayer salí a correr y como se me vino encima la tormenta…
- ¡Ay, Thor! –lo interrumpe- ¿Pero cómo se te pudo haber ocurrido salir a correr ayer? ¿No viste que desde temprano se notaba que iba a llover? Espero que no te vayas a enfermar… -lo mira con reproche.
- Eh, bueno… –se aclara la garganta y murmura- precisamente…
- ¿Perdón? –responde al no escuchar lo último.
- No, nada. Que… qué gusto me da verte, Foster. ¿Cómo estás?
- Bien, estoy bien Thor. Gracias –sonríe-. Pero ya te dije que me digas Jane.
- Cierto… bueno. Precisamente te estaba buscando en este momento.
- Awww… ¿en serio? –se acomoda un mechón de cabello detrás de su oreja, en clara una muestra de coqueteo.
- Sí, quería decirte algo.
- Oh, claro. Dime, ¿qué sucede?
- No, nada. Bueno… sí –se vuelve a aclarar la garganta-. Nada malo, quiero decir. Sólo que… lamento el otro día haber rechazado tu invitación, realmente quería tomar ese café contigo.
- Ay, no te preocupes. Tenías otras cosas que hacer, no hay problema. Sin resentimientos. Además… es bueno que hayas ayudado a Loki a terminar de estudiar. Sino reprobará el semestre entero.
- ¿Eh? ¿C-como sabes que…?
- … -ríe levemente- bueno, creo que era él. Cuando te hablé por teléfono dijo que enseguida te iba a mandar conmigo… ¿era él, no?
- Ah… sí, sí… tienes razón –ríe nervioso-. Es un pesado, y se la pasa peleando todo el tiempo en vez de poner atención. Creo que de todas maneras va a reprobar, no entendió mucho…
- Thor, no seas así… tal vez solamente necesita un empujón y algo de motivación para seguir. Y nadie podría reprobar teniendo un maestro tan bueno como tú… -se ruboriza y le sonríe.
- ¿Eso crees? –sonríe a medias y sacude la cabeza al estar regresando la imagen del moreno a su mente. Para empezar, ¿por qué estaban hablando de él?- Pero bueno… el punto era que quería pedirte disculpas por eso y, no sé… quizá quieras un café. Como compensación. ¿Quieres?
- ¡Oh, Thor! Claro que sí, me encantaría –sonríe ampliamente-. Pero también tendrás que dar un paseo conmigo, ¿ok?
- Por supuesto, lo haría aunque no te debiera una –le devuelve la sonrisa.
- ¡Perfecto! Y bien… ¿a qué hora nos vemos? –cuestiona la chica tan feliz que no cabía en sí misma.
- Pues… ¿puedes ahora mismo? –pregunta tratando de sonar lo más casual posible, pero aprovechando la oportunidad para llevar a cabo la decisión que había tomado.
- Eh… ¿ahora mismo? –repite, algo incrédula.
- Bueno, si puedes también… sino más tarde.
- ¡No, no! Está bien, claro que puedo. Es sólo que me tomó un poco de sorpresa.
- ¿Segura? Porque no quiero importunar, podría ser otro día, con más calma…
- En serio, no hay ningún problema. Esta vez no te me vas a escapar, ¿me oyes, Odinson? –lo toma del brazo y ríe.
Después de un poco más de charla casual y amena caminan hacia un restaurante un poco lejano ubicado a unos 7 bloques al sur del instituto.
Sif estaba preocupada por Thor. La plática que sostuvieran en la mañana la había dejado algo pensativa y angustiada al respecto. Además, el rubio no contestaba su teléfono. Y no era porque no supiera que ya no tenía el mismo número –él mismo se había encargado de avisarle que había cambiado de móvil-. Simplemente la llamada sonaba y sonaba hasta el cansancio, pero nadie contestaba.
Por supuesto que estaba preocupada, y no iba a descansar hasta saber cómo estaba el ojiazul y en qué había terminado el asunto. Porque Thor desde siempre había sido algo tonto e impulsivo bajo presión, y las cosas siempre solían salírsele de las manos cuando enfurecía o estaba demasiado nervioso. Debía asegurarse de que no había estropeado todo, que ambos estaban bien y, por qué no, habían aceptado sus sentimientos mutuamente y estaban iniciando una bonita relación. Y es que, por el amor de lo más divino, era más que obvio que tanto el pelinegro como el rubio sentían algo más que una amistad, por más que les doliera aceptarlo.
Algunas veces Sif pensaba en ello, y aún no sabía si era su imaginación o de verdad el asunto era tan ridículamente obvio que solo ellos dos no se daban cuenta.
O tal vez era que no se querían dar cuenta.
De cualquier manera, a pesar de lo que cualquiera pudiera pensar al respecto, Sif solamente aceptaría a Thor en una relación si la otra persona era Loki. Obviamente eso nunca había sido así. Originalmente, Sif no habría aceptado a nadie absolutamente como pareja del rubio. Nadie era lo suficientemente bueno para Thor, nadie podía tenerlo. Y nadie debía tenerlo. Porque nadie lo merecía. Era un grandulón sonriente y bobalicón que apenas cruzando una puerta llenaba de vida una estancia completa. Inteligente, humilde, noble y dispuesto a hacer todo para ayudar. Siempre lleno de energía. Un sol viviente.
En lo más profundo de su alma tenía oculto quizá su mayor secreto, y ese era que durante mucho tiempo, de niña, estuvo enamorada de él. Era lo más cercano a la perfección que conocía, y así se quería quedar. Nunca quiso otra sonrisa, ni otro sonido de voz, otra persona. Cuando Thor estaba ahí, todo estaba bien.
Con el tiempo, el sentimiento fue aumentando y llegó el momento en el que era tan grande que su pecho dolía. Pero, así como creció, poco a poco fue transformándose hasta llegar a convertirse en el cariño más puro y sincero que cualquiera pudiera profesarle a una persona. Si alguien le preguntara "¿qué es lo más valioso en esta vida para ti?" sin duda respondería "Thor Odinson". Y sin duda también, al ser lo más preciado para ella, lo defendería a toda costa.
Ella se había auto-nombrado la guardiana del rubio, y su misión era cuidarlo de todo y de todos. Inclusive de sus amigos más cercanos. Pero en especial de las chicas. No iba a dejar que una zorra cualquiera llegara a hacerle daño a su sol viviente y le hiciera mermar su radiante brillo.
A pesar de, con el paso de los años, pensar constantemente que Thor no debía estar solo y necesitaba compañía, rápidamente cambiaba de opinión al ver el tipo de personas que se le querían acercar. Nadie digno. Jamás se sentiría culpable de haber espantado a tantas pretendientes. Incluso si el rubio era el interesado. Y, bueno, "tantas" relativamente. A pesar de todo el atractivo que tenía, el que siempre estuviera desarreglado y tuviera tan poco cuidado de su imagen llegaba a restarle algunos puntos.
Sif sabía que, por sí sola, también tenía una lista larga de personas interesadas en ella –sentimentalmente hablando–, algunos muy simpáticos, inteligentes, guapos, y una lista muy extensa de virtudes. Los rechazaba a todos sin excepción, sólo por la simple y sencilla razón de que no le interesaba ni uno solo. Al principio no le pareció extraño, pensaba que quizá era demasiado chica para fijarse en ello. Pero con el paso del tiempo se preocupó de que las cosas no cambiaran ni un poco.
Fue cuando se dio cuenta de que le interesaba otra variedad.
Y estaba bien. Bueno, al principio, como era de esperarse, Sif se sentía avergonzada de ello. Trató y trató de negarlo, arreglarlo. De verdad lo intentó. Pero su homosexualidad era algo muy real. Tenía miedo. Y no por darse cuenta de que su orientación sexual no era la que una chiquilla de 12 años debería tener. Ni siquiera por lo que los demás fueran a decir. Sino lo que Thor pensaría. No quería pensar que el ojiazul se apartaría de su lado por aquella razón. Le enfermaba imaginárselo. Sabía que él no era así, pero… ¿y si estaba equivocada?
Un largo año con algunos meses después decidió decírselo, una vez que estuvo segura y preparada para lo que pudiera pasar. La forma en la que el rubio se tomó todo el asunto le tranquilizó. No podía faltar la innegable sorpresa, pero conforme la morena le fue explicando todo, sus facciones se fueron relajando y la sonrisa fue apareciendo. Thor prometió apoyarla en todo y estar siempre a su lado para lo que necesitara, aunque sin tener que decirlo ya lo hacía. Tal vez esa era la parte que más le gustaba de todo, el saber que el ojiazul había sido el primero y el único hombre en su corazón su vida entera, aunque ahora de ese tipo de afecto no quedara ni siquiera la sombra.
Después de todo, y después de conocerlo a él, ¿podría comparársele con alguien más? No podía llegar a enamorarse de otro hombre después de haberlo querido a él. Sólo pensarlo le parecía insólito.
Ahora, debía aceptar que cuando Thor le había hablado acerca de Loki jamás se había imaginado nada parecido a lo que realmente sucedía. Francamente, creyó en cada una de las palabras que Thor le dijo acerca del pelinegro. Porque ¿quién podría hacer al rubio expresarse de una persona como si fuera una plaga y algo de verdad indeseable? ¡Por favor! A Thor le caía bien TODO el mundo. Así que, sin informarle en absoluto al mayor partió al instituto, en Inglaterra. Después de todo su tío era El Decano. Necesitaba saber si Thor de verdad hablaba en serio o solamente estaba exagerando las cosas.
Cuando vio por primera vez a Loki, en primer lugar, tuvo que aceptar que era realmente guapo. Le llamó mucho la atención el hecho de que fuera una persona tan contraría a Thor, y aun así ser tan encantador. Eran Calor y Frío. Sol y Luna. Día y Noche. Blanco y Negro. Sí y No. Era algo que se notaba a simple vista y no se necesitaba ser un genio para averiguarlo. Sólo a su tío podría habérsele ocurrido la idea tan disparatada como de poner a dos polos tan opuestos juntos. Destinados, por naturaleza, a chocar por siempre.
Después se quedó totalmente sorprendida por el simple hecho de que no entendió ni un carajo de lo que había sucedido. De repente, el ojiverde se puso de pie totalmente enfadado, azotando cosas y saliendo de la habitación como alma que lleva el diablo. Y, sinceramente, en su momento no le prestó atención, aunque debió hacerlo.
A pesar de las cosas que Thor le siguiera contando sobre él, y que cada vez que la viera el ojiverde le pusiera caras de desagrado o simplemente se diera media vuelta y se fuera, le agradaba. Dentro de todo ese odio e indiferencia había una pequeña parte que le hacía sentir… ternura. Era inexplicable, como si supiera que ese comportamiento en especial con ella era como un berrinche. Pero bueno, no le podía caer bien a todo el mundo, ¿no?
Luego Thor le contaría la "escenita" que el moreno le había armado por su causa.
Si alguna vez le había insinuado al rubio acerca de que existiera "algo" entre Loki y él, era broma. Jamás se había imaginado de verdad algo así, y nunca lo hubiese esperado. Encima le había ocultado que, desde mucho antes, había sucedido un beso.
Lo que más le sorprendería, inesperadamente, sería el hecho de que en vez de enojarse y protestar por aquello… le alegrara. Era desconcertante. Pero estaba feliz. Jamás, en la historia universal de los "jamases", había contemplado la posibilidad de que el ojiazul fuese gay. Y, de todos modos, ¿quién lo haría? A pesar de conocerle casi ningún interés amoroso o novia –reiterando, en parte por su culpa– nunca había tenido razón alguna para dudar de su heterosexualidad. Y es que Thor tenía todo lo que se necesitaba para ser un macho alfa. Era alto y rubio como el sol, y tenía ese bronceado perfecto, cortesía de su tierra natal. Ojos azules y cristalinos, que no se podía saber si se parecían al cielo o al mar. Voz gruesa y profunda que podía penetrar hasta el núcleo del alma y hacer vibrar cada fibra de tu ser. Un cuerpo envidiable, tan bien formado que realmente no entendía por qué se empeñaba en ocultarlo bajo todos esos harapos viejos y pasados de moda. Su personalidad, tan transparente y alegre que con solo verlo te podía impregnar de energía para seguir el resto del día. Todo eso, al parecer, había cautivado al pelinegro. Y viceversa.
Loki era tan solo un poco menos alto que Thor. Atlético. Tenía ese cabello negro que contrastaba completamente con su lechosa piel y ojos verdes como esmeraldas, que realmente parecían piedras preciosas. Esa personalidad desordenada, rebelde, arisca y desconfiada que hacía resaltar su voz suave y, a pesar de todo, la clase que ostentaba tan orgullosamente. El sarcasmo, eterno, destilando por sus poros. Y su sonrisa, que tal vez no era muy brillante y sincera, más bien burlona y maliciosa, pero combinaba perfecta y acababa por rematar toda esa aura que lo hacían ser como era. Encantador. Como si estuviera rodeado de un tipo de magia extraña que envolvía e hipnotizaba a quién fuera.
Tal vez, después de todo, los polos opuestos SÍ se atraen. Y entre más distintos son, mayor es la fuerza con que se juntan.
Por esa razón, por ese amor tan grande que mutuamente sentían en secreto, debían estar juntos. Era el destino. Y así como Thor había prometido apoyarla y ayudarla en todo lo que necesitara, Sif iba a hacer eso y más por él. Porque Thor merecía todo. Y ahora que parecía haber encontrado a la persona indicada para él no podía dejar que auto-saboteara su felicidad solo por su indecisión y negación. Era su deber como su guardiana.
Por ello estaba preocupada, y necesitaba averiguar qué había sucedido con ese par, si es que ya habían discutido algo del asunto y llegado a algún acuerdo en particular. Y la mejor manera de conseguir información fidedigna era, por demás, la más obvia. Le preguntaría directamente. Después de todo, eran confidentes. Nunca se ocultaban secretos. Bueno, casi nunca.
Ella no sabía nada acerca de esa tal Foster. Sí, la conocía de vista. No parecía que fuera una amenaza, pero había algo que no le terminaba de convencer. Era linda, amable, se notaba que tenía su carácter. Pero… no. Simplemente no.
Lo bueno de conocer desde hace tanto tiempo al rubio es que casi podía leer su mente y saber en qué o cuál lugar podría encontrarse. Si ya había hablado con Loki –y si no se equivocaba-, tendría que estar comprando en alguna farmacia pañuelos desechables, pues él no tenía propios y no le agradaba mucho eso de pedir prestado. Y daba la grata casualidad de que ella andaba caminando por la calle, cerca de una. Asomó, y al no ver a quien buscaba decidió tomar rumbo hacia el instituto, que no quedaba muy apartado. Thor ya debía haber regresado.
Sonrió ampliamente cuando vio al rubio alegre y riendo a la puerta principal del instituto. Conforme se fue acercando se dio cuenta de que iba acompañado de Jane Foster. Debía habérsela encontrado en el camino, y estaba bien mientras él estuviera a gusto.
No pudo pensar lo mismo cuando lo vio inclinarse hacia ella para darle un beso tierno en los labios.
Chan Chan Chan!
Cómo ven?
Bueno... la mayoría -sino es que todas- las canciones que aparecieron en el capítulo son de los '60s, y me sirvieron de mucha inspiración para poder escribir varios capítulos, incluyendo este. Sinceramente, algunas partes son acertadas, otras no tanto, pero la mayoría tienen algo que identifican al rubio y que incluso me hicieron reír por ser tan... LOL.
De las otras dos que aparecen fragmentos y no tienen título, las canciones son: I'm Not in Love – 10CC y Hello - Lionel Richie.
En fin... eso es todo ahora sí!
Las amo!
