Nuevo semestre. Nuevas materias. Nuevos maestros… Mismo Fastidio.
¿Quién demonios había inventado la "escuela"? Dondequiera que estuviera ese ser tan despreciable, que se jodiera. Además, ¿por qué las vacaciones tenían que ser tan… miserables? El que estas fueran tan cortas y aburridas definitivamente era obra de algún idiota. Y, dondequiera que se escondiera ese otro ser demoniaco, también podía irse al diablo.
Daba igual pasarla en el internado del instituto o en su casa. En ambos lugares siempre estaba recibiendo miradas, tanto de desaprobación como de incomprensión y temor. Con la única diferencia de que en el instituto era como una celebridad, y al menos podía hacer lo que se le antojaba. Era obvio donde había pasado las vacaciones –a excepción de la jodida navidad y el año nuevo, para variar–. Aunque, para su desgracia y regresando al punto, había estado cerca de un mes más aburrido que una ostra.
El recién levantado muchacho de tez nívea, cabello negro como la noche y ojos verdes como piedras preciosas se encontraba en el mismo dilema existencial de siempre: cómo pasar su último día de libertad antes de iniciar el nuevo curso. Aunque no le sorprendería que fuese un día extremadamente soso y nada prometedor. Sería un asco. Por primera vez en quien sabe cuánto tiempo –probablemente en toda la historia de su vida–, una muy pequeña parte, en lo más profundo de su ser, deseaba a gritos que las vacaciones se acabaran desde el momento en que empezaron.
No podía creer que finalmente el término "no se puede tener todo en la vida" se hubiese aplicado a él, porque… ¡por favor! Era Loki Laufeyson. Y siempre conseguía TODO lo que quería. O al menos así había sido hasta ese momento.
Pero en fin. Poniéndole fin a ese pequeño episodio dramático mental decidió ponerse de pie y arreglarse para bajar a los comedores y desayunar algo, después de todo aún era algo temprano. No queriendo perder el tiempo escogiendo ropa, se puso lo primero que encontró. Y esto era una playera verde de mangas largas holgada, jeans negros –o más bien grises por el uso– y sus tenis de lona negros con blanco de siempre. No perdió su tiempo peinándose, porque ya tenía hambre.
Bajó a la planta principal en busca de sus sagrados alimentos, no pudiendo decidirse entre su adorado sándwich de pollo o un par de trozos del delicioso y bendito pudín. Al no poder despreciar ninguno, se sirvió ambos, además de una taza humeante de café expresso. Disfruto lo más que pudo de sus alimentos, tratando más bien de perder el tiempo en lo que pensaba qué hacer. Por lo menos, aunque no quisiera, ya podía pudrirse lo que quedaba del día en su habitación viendo películas, ya que su madre –la única persona que realmente lo apreciaba en el mundo, y que además era un cariño recíproco e incondicional– le había regalado un nuevo computador en Año Nuevo al enterarse de lo mal que lo había pasado en su viaje de estudios. No se molesta en colocar la bandeja con los trastes sucios en el lugar correspondiente y sale al patio trasero para dar una tranquila caminata pro-digestiva antes de volver a su eterno encierro.
Pasadas al menos unas 11 canciones, decide que ya es buena hora de dejar de tontear viendo árboles, estudiantes entrar y salir del instituto y patear piedras. Pone rumbo ahora hacia el dormitorio número 79, tratando de decidir ahora si debía ver Star Wars o Harry Potter.
"¡Viva! mi vida es una mierda…" y cosas por el estilo iba pensando mientras caminaba distraído subiendo las escaleras ya a unos metros solamente del bendito cuarto, cuando siente su cabeza estrellarse contra lo que creía era alguien. Alza la mirada trasmutada en un par de dagas para mirar fijamente a la persona que osaba haber chocado contra él, encontrándose con una masa de músculos enmarcada en una playera roja ajustada, jeans azules deslavados y de moda, zapatos que combinaban perfectamente. Rubio, ojos azules, barba y cabello bien arreglados, sonrisa impecable. Cara de idiota.
- Fíjate por dónde caminas, estúpida porrista –amenaza automáticamente Loki, despreciando al muchacho desde el primer momento sin reconocerlo siquiera y pasando de largo.
El rubio en cuestión se queda perplejo por la sorpresa, y hasta se podría decir que se puso pálido al ver al ojiverde. Que si hubiese reparado en que el ojiazul iba acompañado de una chica castaña y expresiva, no habría tenido problemas para identificarlo. No iba muy lejos cuando ésta habló.
- Vaya… se ve algo distinto, pero parece que Loki no ha cambiado para nada, ¿cierto Thor? –comenta, mitad divertida mitad desconcertada.
- Sí… sigue siendo el mismo odioso de siempre… -responde el rubio más bien ido y sin pensar en sus palabras.
"Maldita princesa hija de perra, como demonios se atreve a… Momento. ¿Thor?"
Loki se detiene en su lugar y se da la media vuelta. Thor y Jane, convenientemente, se habían encontrado con unas personas justo antes de bajar las escaleras, por lo que seguían ahí, estorbando el camino y a la vista. El rubio quería que se lo tragara la tierra en ese instante. Salir corriendo. O Morir. En ese momento cualquiera de las opciones era buena. El pelinegro camina hasta ellos de nueva cuenta, y sin importarle en lo más mínimo interrumpir la plática –que seguramente sería estúpida y carente de sentido– toma al distraído australiano por el hombro y lo voltea hacia él. Lo examina detenidamente de pies a cabeza y luego lo mira a los ojos con una sonrisa entre irónica y sarcástica.
- Ehehehe -ríe levemente mientras niega con la cabeza-. No. Tú no eres Thor.
- Oye, ¿qué te sucede? –interviene Jane, descolocada por la acción de Loki.
- Tú no puedes ser Thor –continúa el inglés, ignorando olímpicamente a la mujer-. Porque Thor es un estúpido nerd mugroso sin sentido de la moda.
El aludido estaba completamente mudo. No le enorgullecía el hecho de que, secretamente, se había preparado durante casi todas las vacaciones para ese instante, y ahora se daba cuenta de que había sido una autentica pérdida de tiempo y que lo único que ocurría era que el corazón se le quería escapar de su pecho, sin saber si era por el pánico o por… otra cosa.
- No te escucho, habla más claro –el ojiverde sonríe maliciosamente al no escuchar ninguna respuesta entendible del rubio, que en su intento por replicarle algo sólo conseguía balbucear patéticamente-. ¿Qué sucede princesa, te comió la lengua el ratón? –el rubio frunció levemente el ceño con esto, dispuesto a hablar ahora.
- No, pero al parecer tú, como siempre, no sabes cuando has dicho suficiente y estás fastidiando –responde con aire retador, aunque sentía las piernas temblar.
- Dios… -aguanta las ganas de reír en la cara del rubio- al parecer el cambio de "look" te afectó el de por sí jodido cerebro que tenías. ¿Crees que haría esto si no supiera que te fastidio? Idiota…
- Loki –interrumpe Foster-. Mira, no sé qué es lo que te traigas o por qué de la nada estés insultando a Thor, pero te voy a pedir que por favor…
- Tú cállate, perra llorona –responde fríamente y sin siquiera voltear a verla.
- ¡LOKI! –alza la voz el rubio, llamándole la atención y haciéndolo sonreír aún más por la satisfacción de haberlo hecho reaccionar como esperaba- Con ella no te metas, el problema es conmigo.
- Si no quieres que me meta con tú mascota, entonces deberías ponerle correa y amaestrarla; quizá así ya no asome su nariz donde no le importa –le sostiene la mirada.
- En vez de eso alguien debería educarte a ti, enano idiota –escupe, tensando la mandíbula y mirándolo con gesto severo.
- ¡Oh! ¿Ya te enojaste? –exclama con una expresión inocentemente cínica- Lo siento mucho, no quería hacerte decir semejantes palabrotas. Ten cuidado, si te llega a escuchar el prefecto te llevara con el decano y te suspenderán por tres días de tus preciadas clases.
- ¿Me estás retando? –enarca una ceja y se acerca unos pasos más al pelinegro para encararlo y, de paso, intimidarlo un poco-. Esta vez te juro que no dudaré en romperte las piernas.
- ¡HA! No sería lo PRIMERO que me rompes, princesa –lo mira irónico y burlón, sin titubear ningún momento por la distancia. Al contrario, aprovechando la intimidad que esta les daba para decir aquello en un susurro que terminaría de joder al otro, haciéndole pasar un incómodo rato. El otro nunca se enteraría de que se refería, de todos modos, a la vez que le partió la nariz.
- Argh… ¡Tú, asqueroso hijo de p…! –alza finalmente el brazo sin poder controlarse para tomarlo por el cuello, y hubiese logrado su objetivo si Jane no le hubiera detenido a tiempo, ofendida y confusa, sin haber escuchado la frase que terminaría de desquiciar a su novio.
- Ya déjalo amor, no vale la pena… vámonos –mira a Thor primero, que voltea a verla serio, y luego ve a Loki, que tenía ambas cejas alzadas y una sonrisa de asombro con la declaración.
- ¿Amor? Oh… ahora entiendo. Así que, a final de cuentas sí te enredaste con ella… –la mira con infinito desprecio que la castaña no supo cómo interpretar.
Thor iba a contestar, pero Jane no dejó que siguiera peleando de ninguna forma.
- Muy bien rubia, te mereces una galletita. Al parecer el que fue amaestrado es otro…
El rubio, que ya se había dado la vuelta y reanudaba su camino, aprieta los puños y se queda estático un par de segundos ante lo que dijo el moreno. Luego de eso sigue su camino con Jane. Loki lo observa irse junto con Foster sintiendo una furia creciente en su interior. Por lo menos se había divertido. Respiró profundamente un par de veces y luego advirtió toda la gente que se había acumulado a su alrededor, haciendo un círculo y mirándolo fijamente. A lo que cierra los ojos y luego voltea bruscamente para gritarles:
- ¡¿Y USTEDES QUÉ CARAJOS ESTÁN HACIENDO AQUÍ?! ¡EL SHOW YA TERMINÓ! ¡LARGO!
Automáticamente, la multitud empezó a dispersarse, siguiendo también el camino que llevaban antes de distraerse con el numerito que se había armado hace unos segundos. Loki pudo entrar finalmente en la habitación, y mientras acomodaba su portátil en su escritorio recapacitó acerca del asunto.
No, definitivamente, ahora ni la más pequeña fibra de su ser deseaba que las vacaciones tocaran su fin.
También notó que todo él estaba temblando y su corazón latía tan rápido que podría atravesar su pecho.
Thor, el maldito bastardo… SU aún secreto y maldito bastardo había regresado. Y con compañía.
- … Aun así, sigo sin entender Thor –aclara la castaña menos molesta, gracias a Thor que había calmado los ánimos (y él se había calmado sabe Dios cómo), mientras caminan ya en la planta principal–. ¿Qué demonios se trae ese tipo contigo? A pesar de que no tenía una muy buena relación contigo cuando lo conocí, pensé que, de alguna extraña manera, ustedes eran amigos. Y ahora resulta que apenas llegas, estás tranquilo y sin preocupaciones… y no pierde el tiempo para venir y fastidiarte la existencia. Y no de manera muy amistosa que digamos. Juro que estuve a punto de abofetearlo y decirle sus cosas, pero no era el caso… Sé que es hasta ridículo pensarlo y que ya se la respuesta de lo que te voy a preguntar, pero ¿Acaso le hiciste algo antes de irte como para que se portara de esa manera?
- Por supuesto que no… -miente el rubio, que obviamente no le iba a decir qué era lo que había sucedido– pero déjalo Jane. Esa es su manera de… darme la bienvenida, creo –frunce levemente el ceño por lo insensato que sonaba aquello, aunque cabía la diminuta posibilidad de que fuera así–. Es decir, así nos llevamos. Nos reñíamos por tonterías el semestre pasado. Esta vez definitivamente se pasó de la raya, pero no creo que esté realmente molesto por algo que, además, no pasó –miente de nuevo solamente para recalcar ese punto.
- Amor… -deja de caminar y hace que el rubio se detenga al jalarlo de la mano que sostenía- sé que tal vez estoy exagerando pero… no sé… ¿crees que sea buena idea seguir siendo su compañero de cuarto?
- … -el chico voltea a verla y se le acerca, luego escucha la pregunta formulada algo desorientado-. Pero, ¿por qué sería mala idea? Bueno, no es precisamente una persona muy amigable y agradable, pero tengo que hacer esto. Ni siquiera porque quiera hacerlo; el decano me lo pidió. Tengo que hacerme cargo de él.
- Sí, yo lo sé. Y te admiro por eso, eres genial. Pero… no tienes por qué estar las 24 horas del día pegado a él. Tú mismo dijiste que ya había mejorado notablemente en algunas cosas…
- Gracias mi vida –le toma ambas manos entre las propias, y se las lleva a la boca para besarlas tiernamente, haciendo que la chica se sonroje tanto por la acción como por la gente que iba pasando y se les quedaba mirando o murmuraban expresiones de ternura-, de verdad te agradezco que te preocupes así por mí. Mira, te prometo que si algo similar a lo de hace rato vuelve a ocurrir, haré todo lo posible por pedir un cambio. ¿Te parece bien? –le sonríe tiernamente.
- ¡Ay… cariño! –ríe enternecida y lo ve fijamente con un aire permisivo- Está bien. Confiaré en que no pasará nada malo. Y espero que no tengas más problemas –se pone de puntillas para poder besar al rubio, y, al contrario, éste se inclina para poder adaptar la notable diferencia de estaturas.
- Gracias por comprenderlo… eres la mejor –le sonríe.
- Awww… lo sé, lo sé –ríe levemente-. Pero ni creas que esto se va a quedar así, ¿eh, señorito? Tendrás que compensarme por ello.
- Uhmm… veamos. Con un café y un paseo será suficiente, ¿no?
- ¡No! –se echa a reír nuevamente la chica, golpeándole levemente el pecho con cariño- Eso ya no es suficiente…
El pelinegro se encuentra a un poco más de la mitad de El Prisionero de Azkaban cuando escucha que alguien llama insistentemente a la puerta. Algo un poco inusual. Así que, esperando no fuera algo muy grave o estúpido -o las dos juntas- pone pausa a la película y se pone de pie para abrir la puerta.
- ¡Ah, Loki! –exclama la chica, que era Sif, extendiendo los brazos dispuesta a abrazar al chico.
- ¡SIF! –la saluda alegre, aunque no tan efusivamente- Tenía tiempo que no te veía por las vacaciones, ¿estás bien?
- Sí, gracias –sonríe ampliamente-. ¿Tú?
- Bueno… -alza los brazos a los costados y los deja caer, chocando contra la parte externa de sus muslos- sigo vivo.
- Oh, ya veo… es mejor a nada –ríe levemente-. Oye Loki-llo, una pregunta ¿no has visto a Thor?
- ¿A ese bruto? Claro, lo vi hace como… 6 horas, exhibiéndose por ahí con toda su masa de idiotez y con esa sanguijuela que trae pegada y que hace llamar "novia". ¿Por qué? –pregunta serio sin poder evitar hacerlo, dándose cuenta de que no había sonado exactamente indiferente con la situación.
- ¡Owww…! Sí, sí lo viste… -carraspea un poco, entre divertida e incómoda-. entonces iba con Jane.
- Ándale, esa. ¿Por qué? –repite.
- No, nada importante. Ya le diré yo cuando lo vea –mueve la mano como para restarle importancia-. Pero bueno… ¿me vas a dejar afuera?
- Depende, estoy viendo Harry Potter, ¿tienes mejor material que eso?
- Ah… no. Creo que no tengo nada más interesante que personajes ficticios practicantes de hechicería, en una escuela internado, mágica y misteriosa.
- Mmm… -piensa por un momento el moreno y luego le termina de abrir la puerta- Está bien, solamente porque estás ansiosa de entrar y me das lástima –sonríe burlón.
- ¡Eres tan generoso Loki, nunca podré pagarte semejante acto de compasión! –le sigue el juego entrando e instalándose en la cama de Thor, y el otro en la propia.
- Lo sé, lo sé… bueno. Ahora dime que sucede. ¿Piensas esperar aquí hasta que llegue la princesita? –otro ataque a la persona del rubio, inevitablemente.
- Ah… tal vez –aguanta una pequeña risita-. Pero bueno cariño, dime: ¿por qué tan enojado con Thor? ¿Te hizo algo?
- ¿Él? Sí, existir es una de esas cosas. La principal, de hecho.
- Loki… -lo mira con divertida y con desaprobación, sabiendo que estaba disfrazando las cosas debajo de un punto que, aunque válido, no era el importante en ese momento.
- ¿Qué? Es la verdad Sif… siempre he pensado que es un imbécil, no sé qué te sorprende.
- ¡Oh, vamos! Ya sé que odias su penosa existencia que te hace amarlo irremediablemente, pero quiero saber qué tienes ahora contra él.
- … -el ojiverde rueda los ojos y suspira cansado-. En serio que no sé de donde sacas semejantes barbaridades.
- … -esta vez es la chica quien blanquea la mirada- Bueno, ¿me vas a decir o no?
- ¿Tú sabes desde cuando está saliendo con Jane? –ataca sin rodeos con la pregunta, ignorando la de la ojiazul, que se quedó callada por unos segundos procesando lo escuchado.
- ¿Eso es lo que te molesta Loki? ¿Qué salga con ella?
- No Sif, sólo es una pregunta. No recuerdo haberlos visto el semestre pasado así, y aunque era algo obvio que eso iba a pasar, no sabía que ya estaban juntos –argumenta de manera seria y directa, pero nada convincente para la morena-. ¿Sabes desde cuando están saliendo?
- Pues no, no lo sé –miente-. Solamente sé que cuando llegué a Australia el viernes por la noche él ya hasta se la había presentado a los demás y la había llevado a cenar.
- La llevó a cenar… -repite analizando las palabras- pensé que esa cosa anoréxica y fea no comía.
- Ya Loki, deja tus celos para otro momento –lo molesta, aguantando la risa.
- Que no son celos, por el amor de Dios –aclara inútilmente.
- ¿Ah, no? ¿Entonces que es Loki, hambre? Tú y yo sabemos perfectamente que…
- Sif –interrumpe Laufeyson–. Si sólo venías a fastidiar, será mejor que te vayas.
- Pero tú fuiste el que preguntó, y yo no hice más que responderte –se pone una mano en el pecho y lo mira fijamente.
- Da igual –sentencia molesto–. Si no quieres que te saque de aquí de una manera no precisamente muy amable…
- Ok, ok. Ya entendí Loki. No estás dispuesto a hablar sobre ello –se pone de pie, más que resignada, comprensiva–. Sé lo difícil que debe ser todo esto para ti, así que… el día que estés listo o que lo necesites… puedes decírmelo –sonríe, ya cerca de la puerta y lista para abrirla–. Adiós Loki.
El chico la ve salir de la habitación y al cerrar la puerta, de manera instantánea, se desploma completamente sobre su colchón suspirando cansado. Respira de forma consciente para tranquilizarse y cierra sus ojos. No entendía el motivo por el cual había perdido el control y se había comportado de aquella forma al escuchar cierto nombre. Seguía dolido, sí. Y le había ardido hasta el alma el ver a Thor con Foster de aquella forma. Pero, debía aceptar que de cierta manera sí eran celos, lo que más le podía de todo el asunto era qué tan rápido el rubio lo había superado todo, aparentemente. Y que él mismo, por el contrario, por más que fingiera indiferencia, sepultara sus sentimientos y actuara como si nada,… simplemente no podía.
La sorpresa que le ocasionó ver a Odinson inesperadamente -o más bien al reconocerlo- lo hizo vacilar durante un instante, aunque pareciera imposible, entre si debía hablarle o no. Pero el rubio le había pedido que olvidara todo, ¿no? Que hiciera como si nunca hubiera sucedido nada. Y justamente eso había hecho. Lo había tratado como lo hubiese hecho si de verdad nunca nada hubiera sucedido. A excepción de la provocación subida de tono, esa se le había escapado. Pero no había podido evitarlo. Tenía tantas ganas de molestarlo en ese momento y ver su rostro furioso amenazarle nuevamente. Esta vez sin que, al fin, nada le estorbara. ¿Se había puesto lentes de contacto? Se supone que no le gustaban… Aunque, claro, a él no le suponía exactamente un problema. Su rostro se podía ver mejor. Sus ojos, obviamente, ya no era opacados por aquellos marcos enormes y ridículos. Inclusive su sonrisa brillaba más que nunca. Se veía muy bien. El cambio le había sentado de maravilla. Finalmente se notaba lo guapo que era y...
Nuevamente suspira cansado. Se lleva una mano a la cara, se talla el puente de la nariz y abre los ojos. Estaba sonriendo de manera inconsciente. ¿Por qué lo hacía? Necesitaba dejar de hacer eso: no podía pasar el resto de su vida contemplando al Thor de su mente y sonriendo como retrasado cada que lo hacía. En el corto periodo de un mes se había vuelto tan… gay. No estaba muy a gusto con eso. Se endereza nuevamente, sentándose en su cama, solo para presenciar el exacto momento en el que la puerta se abría, dejando ver al rubio despidiéndose de la perra loca. Un par de besos y caricias más, ya estaba dentro con la puerta cerrada a sus espaldas y viéndolo.
- Ah… Hola Loki –habla el rubio, que hizo transformar la sonrisa radiante de sus labios a una incómoda.
- Mmm… -rueda los ojos- Pero si se nota que te da gusto verme, animal. No quiero saber cuánto me extrañaste.
Oh no. Ahí estaba Loki usando sarcasmo para simular su molestia en contra de él. Era con lo último que quería lidiar ese día, y al parecer no se iba a salvar. Por más que quisiera actuar normalmente, estaba esa incomodidad de "aunque lo intentemos, las cosas nunca volverán a ser iguales". Pero en ese momento no había nada más que hacer.
- ¿Por qué? ¿Tú si me extrañaste a mí? – "Bien. ¿Qué? Espera… ¡NO!" ¿Por qué había dicho aquello? Y más porque lo había hecho con una sonrisa pícara y cejas alzadas.
- Meh… -entrecierra un ojo como meditando la pregunta- debo aceptar que fue aburrido quedarme solo en el instituto y no tener a quien molestar –admite sin mucho interés aparente-. Pero que no se te suba a la cabeza.
- Wow… -abre los ojos de par en par sorprendido- pensé que dirías que no… ¿en serio me extrañaste?
- Ya, ya… -rueda los ojos- no exageres. Quita esa cara de idiota antes de que yo te la quite –se cruza de brazos.
- Sí, sí. Lo siento –frunce levemente el ceño-. Pero, ¿por qué te quedaste solo? ¿No fuiste a tu casa?
- Me quedé aquí porque me fascina la escuela Thor –enarca una ceja y sonríe burlón –. Me dolió tanto pensar en separarme de ella que decidí pasar la navidad y el año nuevo cenando con mis amigos los cuadros y los ratones. Son tan interesantes…
- Ok, ya. Pégame por preguntar.
- Lo haría, pero estás muy lejos, y no vale la pena –responde con ironía.
El cuarto quedó en silencio durante un buen rato, Loki volvió a su posición en su escritorio para terminar de ver la película que había dejado a medias y Thor terminó de guardar en su ropero cosas que aún estaban en su maleta.
- Oye Loki… -pregunta el rubio algo indeciso de si hacía bien interrumpiendo al otro.
- Dime –responde sin más, y tratando de no distraerse demasiado, aunque ya había visto esa película cientos de veces.
- Eh… -realmente ya no le parecía tan buena idea hacer la pregunta, pero sería peor haberlo distraído sin motivo alguno y sufrir su incontenible ira por nada- Lo de hace rato… ¿qué rayos fue?
- … -Loki detiene la película y reflexiona aquellas palabras que le habían tomado completamente por sorpresa, como si encerraran el más difícil acertijo que hubiera tenido que resolver en toda su vida. Gira sobre su silla para quedar de frente a Thor, cuestionándolo de vuelta con cara de incomprensión– ¿De qué hablas?
- De… lo de hace un rato. Allá afuera, en el pasillo –aclara.
- Oh, si… eso –exclama aliviado aparentemente. Piensa por unos instantes más y luego se da la vuelta nuevamente para seguir viendo la película, respondiendo antes de pulsar el botón 'play'– No sé… solamente tenía ganas de fastidiar. Si quieres tómalo como una bienvenida.
El rubio se desilusiona un poco al escuchar el tono casual de cuando expone las intenciones que tenía molestándolo, aunque le pareció ridículamente obvio y muy estúpido no haber pensado en ello antes. Pero su sonrisa adorna de nuevo su rostro cuando Loki le da permiso de tomarlo como un gesto más significativo, incluso con ese desinterés tan característico que imprimió en la última frase.
Sintió su pecho llenarse de una calidez inexplicable y una felicidad enorme invadirlo por completo. Al parecer, el ojiverde no lo odiaba. Y, por el momento, era suficiente para él. Le alegraba mucho estar de vuelta en High Metropolitan. Y no solamente por el nuevo curso. Debía aceptar que sí, había extrañado mucho a Loki, con todas sus bromas, actitudes, provocaciones y groserías. Quería, definitivamente, arreglar las cosas con él, y quizá volver a tener esa extraña pero linda "amistad" que tenían antes.
Se sintió mal cuando Jane tuvo que hablarle por teléfono, pues se dio cuenta de que no había pensado ni siquiera un poco en ella desde que se habían despedido en la puerta.
HOLA! -se convierte en un gusano y se arrastra por el suelo-
CHICAS! ;3; en verdad sepan que lo siento. Ahora si me pasé de la raya preocupándolas y sin actualizar ni una disculpa. He tenido una mala racha y el "año nuevo" no me ha ayudado en lo más mínimo. Quiero decirles que igual me siento mal por mentirles. Les dije que iba a tomar en cuenta sus opiniones y sugerencias, y terminé haciendo lo que se me pega la gana.
Mi intención era editar el fanfic, más específicamente los capítulos que preparé y que aún no publico. La inspiración llegó como pudo y lo escribí como mi cerebro me dio a entender en ves de añadir al tercero en cuestión que todas me pedían: Stark.
Pero, hablando con una de ustedes supe que de plano ya no quieren esperar más, y que mejor debo publicar lo que tenga antes de que me arranquen la cabeza con los dientes(?). Así que aquí está. En los próximos capítulos podrán verlo. Si tienen todas las demás una opinión acerca de esto, díganmelo. Trataré de hacer lo más rápido posible lo que ustedes quieran.
Espero que les haya gustado este capítulo que escribí con tanto esfuerzo y lágrimas de sangre(?). Agradezco a TODAS las que preguntaron por mi en mi ausencia, que favoritearon o dejaron un follow/comentario. Sepan que me hace feliz como lombriz :3.
Las amo a todas! Y nos vemos el próximo jueves sin falta. Un thorkiabrazo para todas!
Higurashi Out!
