Hola primores :)

Como les mencioné en la entrada pasada, hoy hay nuevo capítulo sin excusas ni pretextos.

Les quiero dar muchas gracias por los preciosos reviews que mandaron en el capítulo pasad y me alegra mucho también que les haya agradado en capítulo. En lo personal, es uno de los que más he disfrutado escribir.

Ahora, deben haberse ya dado cuenta de que soy un poco torpe, pero de todas maneras se los digo xD. Si ven algún personaje muy mal hecho, es que se me dificulta un poco. A si que... disculpen mis OoC kilométricos.

Por último, ya estoy editando todo para hacer que Stark salga como tercero en discordia. Les agradezco infinitamente por sus opiniones.

En fin, no se las hago más larga y les dejo el nuevo capítulo. Espero que lo disfruten :)

Las amo a todas, y espero que se la pasen bien. Thorkiabrazos para todas!

Higurashi Out!


Absoluta oscuridad. Silencio sepulcral. Profunda tranquilidad. La alarma suena, anunciando el inicio del nuevo día, y con él, el curso escolar.

"Ah… finalmente. Es hora de ponerse de pie, prepararse y empezar todo de nuevo. Va a ser un buen día…"

Thor se endereza, bosteza, se pone de pie enérgico y se dirige a sus cajones para sacar la ropa que se iba a poner después de ducharse. Sale debidamente arreglado y comienza a dar de vueltas en la habitación, asegurándose de que no le hiciera falta nada y afinando los últimos detalles. Como había pensado antes, iba a ser un buen día, lleno de energía positiva y cosas nuevas que aprender. Después de un rato mira la hora, 6:30 A.M. Loki aún no se había despertado, y se le iba a hacer tarde. No podía permitir que tuviera un retraso en su primera clase, sería empezar mal.

Suspira resignado y, como no queriendo la cosa, se acerca lentamente a la cama del pelinegro. Este parecía estar dormido, estaba acurrucado de frente al pasillo entre las dos camas y tapado con las cobijas hasta el cuello. Las cortinas que usualmente solían despertarlo, cerradas. Sonríe de lado viendo, durante un momento de debilidad, como dormía. En verdad, casi había olvidado lo inofensivo y angelical que podía llegar a lucir. Esas facciones tan relajadas y naturales, la respiración tan acompasada y tranquila, y el hecho de que, a diferencia de sí mismo, pudiera mantenerse en una misma posición casi toda la noche, llegaban a ser fascinantes. ¿Cuándo había sido la última vez que lo había visto así?...

"No. No Thor, suficiente." Sacude la cabeza para sacarse todas esas cosas de la mente y alarga una mano para mover al ojiverde por el hombro.

- Loki…

El aludido frunce levemente el ceño y se remueve entre las cobijas, dándose la vuelta y acurrucándose del lado contrario. El rubio insiste moviéndolo ahora por la espalda, pero la fuerza de voluntad del otro era muy grande, y no iba a ceder tan fácilmente.

- Loki, ya es tarde. Levántate.

- Uhmm… mmm… nhhmm… -balbucea ininteligiblemente.

En su último recurso, el rubio deja de mover al otro y se acerca a la ventana para tirar del cordel y hacer que, al instante, se abran las cortinas, dejando caer sobre el otro la tenue pero notable luz del día.

- No… ciérrala… -jala las cobijas hasta arriba, cubriendo su rostro y frunciendo el ceño.

"¡NO! Cinco minutos más… Esto es maldad pura. ¡Cómo se puede ser tan cruel…!"

- Ya Loki… -toma el borde de la cobija que lo cubría y la baja hasta su cuello- Arriba. Tienes que alistarte para ir a tus clases.

Tratar de despertar a Loki siempre era algo, de cierto modo, extraño. Como si estuviera lidiando con un niño pequeño en vez del muchacho de 18 años que tenía enfrente. Un cuadro gracioso y tierno a la vez.

- No… Me lo merezco –afirma aún entre balbuceos y adormilado.

- ¿Ah, sí? ¿Y por qué? –pregunta algo divertido e incrédulo, sin poder imaginar qué clase de excusa iba a inventar.

- Salí bien en los exámenes finales del semestre pasado, y sin tu ayuda…

Okay. Eso lo había hecho sentir un poco mal, ya que el rubio se había ido sin importarle que pudiese reprobar y perder el semestre cuando se suponía era el responsable del moreno.

- Bueno… p-pero de todos modos. Y eso no tiene nada que ver. Levántate por favor. Sino llegarás tarde.

- Mhhhnnnooo… -chilla y aprieta los ojos como si eso le fuera a impedir seguir escuchando al rubio.

- Loki, si no te levantas por las buenas, yo mismo te voy a jalar las cobijas y te voy a parar.

El pelinegro vuelve a protestar haciendo ruidos de inconformidad y pereza extrema, y refunfuñando comienza a quitar él mismo la ropa de cama de encima suyo para poder enderezarse. Por desgracia –o fortuna– para Thor, el estar en invierno no le suponía ningún impedimento para seguir usando pijamas tan ligeros; de todos modos, si este llegaba a sentir frío –lo cual casi no sucedía– no tenía que hacer más que taparse, y listo. Tampoco había sido tan exagerado, puesto que había decidido dormir con una playera blanca de cuello en "v" y sus pantalones holgados verdes. Aun así, de alguna forma muy rara –y aunque muchas veces antes lo había visto con ese atuendo-, sentía que se le veía algo muy diferente. Su cuello descubierto, la línea que formaba su clavícula y apenas se asomaba por la playera, sus brazos, sus tobillos… toda esa piel blanca y tersa a la vista... Loki era realmente muy atractivo. ¿Cómo era que nunca antes lo había notado? Él mismo sabía la respuesta a esa pregunta, y la verdad era que lo sabía desde siempre, sólo que había decidido ignorarlo. Y ahí estaba otra vez. "Thor, tú eres el que debe despertar."

- Apúrate Loki, ya llevas perdidos 5 minutos y tienes todavía que arreglarte y alistar tus cosas, que de seguro no acomodaste anoche.

- Ya te escuché, tranquilo. Vivimos en la escuela, ¿recuerdas? –bufa sintiéndose bastante presionado.

- Sí, pero si no te apuras aunque vivieses en la mismísima aula llegarías tarde –insiste el rubio.

- Ah… -suspira cansado y alza la vista para ver al ojiazul, que seguía a un lado de su cama-. Si, amanecí muy bien y dormí excelente. Gracias por preguntar Thor, qué atento de tu parte –sonríe desdeñosamente.

- Oh, vamos Loki… es en serio –dice ya con un poco de frustración en sus palabras.

- Sí,… -mueve la cabeza en negación y, resignado, se dispone a pararse, agregando en un murmullo- eso también era en serio.

- … -el ojiazul no escuchó bien lo que había dicho Loki, y por un momento se queda tratando de descifrarlo. No obteniendo resultados ni queriendo indagar más, termina por ignorarlo.

Por su parte, Loki ya había llegado hasta sus cajones de ropa y había seleccionado completamente al azar su atuendo. Después de todo, casi toda la ropa que tenía combinaba. Ya ni siquiera le molestaba el que Thor fuera tan poco atento –con él, y en parte porque se lo había ganado a pulso–, así no que no se lo tomó personal. Además, era obvio que, ahora que el cabeza hueca tenía novia, tendría menos oportunidad de obtener ese tipo de afectos que por ningún motivo iba a mendigar.

- Oh sí, me alegro mucho que estés de vuelta. Esas maneras tan cariñosas y espléndidas de despertar a alguien… deberías enseñarme cómo hacerlo, rubio –agrega como medio minuto después, conscientemente y a propósito de que el otro probablemente ya estuviera en pensando en otros asuntos.

El aludido voltea a ver a Loki al instante, que ya se había metido al baño para arreglarse. Ríe levemente y se da la media vuelta. Camina hacia su escritorio y juguetea entre sus cosas en lo que el otro salía del baño, para lo que no tuvo que esperar demasiado.

- ¡Listo! ¿Lo ves? Te preocupas demasiado –sale el pelinegro descalzo, ya con su ropa puesta y secándose el cabello con un extremo de la toalla, la cual rodeaba su cuello y caía por su hombro del otro extremo. Un gesto demasiado casual para él, que quizá hacía del diario ya sin darse cuenta, pero para el rubio era como una ilusión óptica que comenzaba a hipnotizarlo. No era cierto, por Dios. No había tenido problema hace un mes para "aclarar" el asunto entre ellos dos, pero en ese momento no podía ni siquiera acordarse de como respirar. Literalmente-. Hey, Thor… ¿Estás bien?

- ¿Eh? –sacudió levemente la cabeza notando que se había perdido un momento en sus pensamientos y se encontraba conteniendo la respiración. Se sobresalta un poco cuando se da cuenta de que Loki había avanzado hasta él y le había puesto una mano en el hombro. Lo miraba desconcertado y, se atrevería a decir, preocupado- ¡Ah, sí! Sí, sí… -se aclara la garganta y se rasca la mejilla- Sólo estaba… pensando en que…

- ¿Pensando? –enarca una ceja y ríe levemente.

El rubio cree que va a hacer un chiste ofensivo para su intelecto, por lo que no esperaba lo que al final escuchó, que si ciertamente era algo similar, no estaba seguro de haberse sentido agredido:

- … ¡Pero si hasta se te estaba fundiendo el cerebro! Debes dejar de hacer eso, sufrirás un cortocircuito y podrían culparme por ello –dice con una mueca irónica y mirándolo divertido. No entendía por qué el ojiazul estaba tan pensativo, y prefería ignorar el hecho de que estaba levemente sonrojado. Le palmea el hombro amistosamente y se dirige a su cama para ponerse sus zapatos.

Fue la última interacción significativa que tuvieron ambos el resto de la mañana. Las demás fueron pequeñas cosas aburridas, con relación a los horarios y asignaturas, que aunque Loki las tomaba con su sentido del humor habitual, al final no eran nada relevantes.


Terminada su aburrida tercera clase en el día, Loki se pone de pie inmediatamente, toma su mochila –que ya estaba lista desde 15 minutos antes- y poniéndosela al hombro sale del aula el primero. Según él y el horario que hubiera estudiado horas antes junto al rubio, tenía una hora libre. Lo que era muy conveniente, ya que se moría de hambre. Camina un poco apresurado para bajar rápido las escaleras, cruzar el jardín y llegar hasta el edificio que correspondía a la cafetería. Para su suerte, esta se encontraba repleta de gente, y con ninguna mesa disponible. Respira hondo y rueda los ojos, pero aun así se acerca hasta los mostradores y pide su comida, una que pudiera llevarse para comerla en otro lado sin hacer un desastre. Si tan sólo no hubiera entrado a esas clases e hiciera lo que se le antojase no tendría que estar abriéndose paso entre un montón de gente en una fila ridícula –porque él seguía siendo el rey, perras-.

Se da la media vuelta, dispuesto ya a dejar el lugar cuando escucha como si alguien le estuviera hablando. Frunce un poco el ceño, y pensando que es su imaginación, lo ignora. Vuelve a escuchar que lo siguen llamando; esta vez, curioso, se da la media vuelta para cerciorarse de que el asunto fuera con él y no una paranoia. Se encuentra con una chica pelirroja, ojos verdes, labios rojos, blusa negra extremadamente escotada, considerando la estación del año, y sonrisa divertida haciéndole señas. Lo que le hace fruncir aún más el ceño. Duda por un momento en ir, y al no ver ningún inconveniente con ello se dirige hacia ella.

- ¡Vaya! –exclama antes de que el moreno estuviera junto a ella- Por un momento pensé que nunca vendrías porque ya no te acordabas de mí.

- Ah -Ok, no esperaba ver de nuevo a esa mujer, de hecho nunca la había visto en ningún edificio del internado ni de las aulas, y pensaba que era una loca que simplemente había conocido por casualidad. ¿Por qué no bromear un poco-. Y… ¿tú eres? –cuestiona sonando desconfiado.

- ¿Qué? –hace una mueca entre indignación e incredulidad- Me ofendes, Laufeyson.

- Sí, eso quisiera –suspira cansado y la ve fijamente, esperando su respuesta, pero ahora con una ligera sonrisa-. En serio, ¿te conozco?

- ¿Romanoff? ¿Natasha? Me acosté contigo él hace como… 4 meses. Y estoy en la clase de Cálculo II… de hecho, de todas tus clases desde el semestre pasado. Podrás notar que no entré a Documentación y Archivos,… tenía mucha hambre.

- Bueno, eso explica que tengas un buen lugar a estas horas… lo siento. No suelo poner mucha atención en las clases. Muchas veces ni siquiera iba.

- … -la pelirroja ríe, con una risa sobria y elegante que combinaban con ella- Sí, lo sé. Verte en las clases era algo así como un milagro. Como: "Laufeyson vino, pide un deseo".

- ¿En serio? –enarca una ceja y sonríe de lado- Vaya, sí sabía que era popular, pero… ¿amuleto de la buena suerte? Eso sí que es halagador.

- Claro, puedo imaginármelo –sonríe ampliamente y le ofrece el asiento frente a ella, el cual acepta sin problemas-. Entonces, ya sabes quién soy.

- Por supuesto que me acuerdo de ti –ríe leve y la mira burlón.

- … -la ojiverde sonríe aún más- Por supuesto. Es totalmente obvio, no tengo que rogar para que los chicos me miren…

- Sí, y me imagino que ese escote y la minifalda te facilitan mucho el trabajo –dice irónicamente, entrando más en confianza, ya que realmente nunca la había conocido bien.

- … -Natasha se queda muda y no puede hacer más que echarse a reír, sintiéndose tonta- Bueno, bueno. Es que tener todo esto… –hace alusión a sus exuberantes atributos–… y no presumirlo, es como tener una mina de diamantes y no explotarla, ¿no crees?

- Sí, es una elegante forma de decir "el que no enseña, no vende" –aguanta las ganas de echarse a reír en su cara.

- Pues, por lo que he escuchado, tú no tienes ningún problema con que te muestren la mercancía, ¿me equivoco? –inquiere burlona, sonriendo de lado coquetamente.

- Si lo que estás tratando de hacer es decirme que estás en liquidación de temporada, no estoy interesado, primor. Solo tengo una hora y debería estar ocupándola desayunando –rechaza con sorna y aires de grandeza.

- Awww… me has rechazado. Ahora, ¿qué se supone que haga? No creo poder seguir con mi vida después de esto…

- Lo sé, debe ser muy difícil para ti. Pero no te sientas mal, podemos ser amigos –le palmea levemente el hombro a modo de "consuelo".

- Ya, ya… suficiente –le aparta la mano entre risas-. Ya lo superé. Tranquilo. Pero bueno… ¿y tu amigo? –pregunta casual, siguiendo con los alimentos que tenía servidos en su platón, que al estar ya casi terminados, no se notaba qué pudieran haber sido originalmente.

- ¿Qué amigo? –cuestiona de vuelta, tomando su café para darle unos tragos.

- Sí, el rubio guapo de ojos azules. ¿O a él tampoco lo recuerdas?

- … -Loki termina de tomar su bebida como se debe, la coloca sobre la mesa y devuelve la mirada hacia ella-. ¿Thor? ¿Qué con él? –adquiere un tono con tintes más serios de lo que esperaba al decir eso. Natasha se siente extrañamente incómoda al ver el repentino cambio de humor del moreno.

- ¿Te peleaste con él? –cuestiona nuevamente curiosa, sin importar que pudiera incomodar o ser imprudente-. Por lo que sé, suelen pelearse a menudo.

- No, y en realidad no es mi amigo. ¿Te gusta? –enarca ambas cejas y la mira con indiferencia ensayada, que parecía más desprecio.

- Eh… ¿No? –sonríe desconcertada- Qué, ¿a ti sí? –sugiere burlona, ignorando completamente la situación de ambos chicos y obviamente sin poder imaginar nada.

- Por favor… -rueda los ojos- no seas ridícula. Conociéndolo como lo hago sería, además de estúpido, imposible.

- ¿Conociéndolo? Creí que no eran amigos. ¿Qué es tuyo entonces, tu ex?

- Y sigues con lo mismo… -se talla el puente de la nariz y respira hondo, tratando de no enojarse y, en caso de ello, evitar sonrojarse- No. No es mi amigo, ni mi ex. Es mi tutor académico y compañero de cuarto. Y es lo único que debes saber al respecto.

- Hey, tranquilo. No te enojes, no pretendo nada con tu amigo –el moreno gruñe con la insistencia, pero nada más-. De todos modos, y por lo que sé, ya tiene novia.

- Wow… me sorprende de cuantas cosas puedes estar enterada. Así es, así que no te hagas ilusiones con él.

- Perfecto –aguanta la risa y se mordisquea el labio inferior.

Siguen platicando otro rato más, como si esa conversación un tanto incómoda nunca hubiese sucedido. Ambos ya habían terminado de comer y seguían muy entretenidos.

- Y dime Natasha, ¿por qué no me habías hablado antes, por qué hasta ahora? Después de todo ya nos conocíamos.

- Bueno, en primera porque no se había presentado una oportunidad ideal, y en segunda…

- ¿Ajá? En segunda... soy tan guapo que tuviste que reunir todo tu valor para poder volver a decirme 'hola' –dice con el ego hasta arriba, ensanchando su sonrisa.

- ¡HAHAHAHAHAH! ¡Claro que no! En realidad era tu pandilla, tenía miedo de hablarte y que fueran a violarme.

- Ah… -finge indignación- ¿En serio pensaste que seríamos capaces de tal atrocidad? ¡Qué linda eres…! No, realmente tienes razón… -ríe levemente-. Incluso yo lo hubiera hecho otra vez, pero ahora soy un hombre nuevo.

- ¡Y me lo dices así tan descarada y cínicamente…! Me agradas mucho, Laufeyson.

- Loki, ya te dije que no me gusta que me llamen por mi apellido. Dime Loki –aclara casi como si fuera una súplica.

- ¡Cierto, cierto! ¡Discúlpame! Bueno, ya no se me olvidará Loki.

- Eso espero,… bueno. Me temo que me tengo que ir, porque debo entrar a mi próxima clase y ser un niño bueno y estudioso –dice como recitándolo y con evidente burla.

- Owww, en ese caso pásame el número de tu móvil. Para estar en contacto, por supuesto –sonríe.

- Uhmm… ¿por qué no? –le dicta el número y al terminar cuestiona– ¿tú no me pasas el tuyo?

- No –sonríe ampliamente-. Ya te hablaré yo.

- Está bien… nos vemos –se trata de despedir el pelinegro, pero la chica se pone también de pie.

- Sí, durante las próximas 5 horas. Vamos en la misma clase, ¿recuerdas?

Esta vez es Loki quien se echa a reír y salen los dos juntos de la cafetería, mientras que Thor y Jane iban de entrada. La castaña iba tomada de la mano del rubio, dedos entrelazados, y este no pudo evitar seguir al pelinegro con la mirada, al punto de casi dar un giro de 180 grados con la cabeza. Si no se equivocaba, esa pelirroja iba acompañándolo. Bueno… si eso era así, quería decir que tal vez el asunto no había afectado mucho a Loki como para dejar de lado sus habituales fugaces conquistas, y estaba bien. Le daba mucho gusto. O eso creía. Espera. ¿Una pelirroja?

- Ay, ay… ¡Thor! –se queja Foster, dándole un leve jalón para que despertara.

- ¿Qué? ¿Qué pasó, Jane? ¿Estás bien? –voltea a verla exaltado, como quien ha sido sorprendido haciendo algo que no debía.

- Sí, pero creo que estaría mejor si no trataras de estrangular mi mano…

- ¡Ah! ¡Lo siento mucho! –la suelta al instante, vuelve su mirada hacia la salida rápidamente pero Loki y su misteriosa acompañante ya no estaban en su rango de visión. Mira a la castaña de nuevo- ¿Te lastimé?

- No, estoy bien. No te preocupes –ríe levemente-. Pero bueno… ¿qué vas a querer hoy?


En el dormitorio se encuentra el rubio estudiando algunos de los temas vistos el semestre pasado, dado que al ser el primer día no habían aprendido ningún concepto en absoluto. Eran a lo mucho 6:30 P.M. cuando Loki llega. Este se veía tranquilo, incluso sonriente, lo cual sorprendió al mayor, que se había dado la vuelta al escucharlo llegar.

- Hola rubio… -saluda sin mucho interés, apenas viéndolo por el rabillo del ojo, prestándole suma atención a su móvil.

- Hola Loki –responde el otro, no tomando en cuenta aquel comportamiento.

Transcurren cerca de cinco minutos sin que ninguno de los dos pronunciara una sola palabra. Thor ya había dejado lo que hacía, y creía que sería bueno entablar una conversación con el pelinegro, que aún seguía con su celular en las manos.

- Y… ¿cómo te fue hoy? –cuestiona casual, esperando recibir respuesta.

- Bien. ¿A ti? –devuelve la pregunta mientras sonreía a la pantalla por algo que obviamente había leído.

- También, gracias… -frunce un poco el ceño al ver que aún no recibe la atención que esperaba-. ¿Una fiesta?

- ¿Fiesta de qué? –termina de escribir y alza la mirada, dejando el teléfono a un lado suyo sobre la cama. Ese conjunto de palabras habían llamado su atención, evidentemente.

- Eh… no, me refiero a que si va a haber una fiesta o algo por el estilo…

- No. Bueno, no que yo sepa. ¿Por qué? –coloca la mano derecha a un costado sobre la cama, recargando en este su peso.

- Oh… ya veo… No, por nada. Es que te ves muy animado, no esperaba que te sentara tan bien el inicio de semestre.

- Sí, yo tampoco… -el móvil del chico vuelve a sonar y, por lo tanto, este lo revisa de nuevo. Aguanta la risa por algo que nuevamente debe haber leído y responde rápidamente. El rubio siente la curiosa necesidad de saber con quién rayos hablaba, así que pregunta "casual" nuevamente:

- ¿Son tus amigos?

El moreno se limita a mover la cabeza en negación ante la interrogante, sin interrumpir su tarea de contestar mensajes. Thor tuerce un poco la boca, y, extrañado por la respuesta, cuestiona ahora más directo.

- Entonces, ¿con quién hablas?

- Con Romanoff –responde simple, como si fuera la respuesta más obvia del planeta.

- ¿Romanoff? –repite el mayor, que frunce un poco el ceño al escuchar aquel nombre.

- Sip… -se demora unos segundos antes de reparar en que el rubio seguramente no sabía a quién se refería, y ahorrándole inconscientemente la embarazosa situación de preguntar quién era, agrega:- Cierto. No la conoces, es… una chica de mi clase.

Oh. El rubio tensa la mandíbula y asiente lentamente. Debía ser esa chica pelirroja con la que lo había visto más temprano. Decidió no preguntar más por el momento, no sólo porque repentinamente se le habían quitado las ganas de saber, sino porque el ojiverde estaba tan enfrascado en su conversación que se sentía como un impertinente. Con el paso de los minutos pasó a sentirse un estorbo, y unas horas más tarde se sintió como un fantasma.

"¿Qué te parece si salimos mañana en la noche? Vendrán unos amigos conmigo. Si quieres invita a Thor ;) " – lee Loki el nuevo mensaje en la pantalla de su teléfono celular. Se queda pensando durante un buen rato, pero finalmente se decide qué contestar:

"¿A las 8 en la entrada del instituto?"