Capítulo cortísimo ¡Pero no he podido evitarlo! Cuando me ponía a escribir el capi que correspondía a esta semana me venía a la mente lo que quería haber incluido en el anterior pero que no pude poner por falta de tiempo... ¡Y tuve que escribir esto!
Siento que sea tan corto, pero tenía que quitarme el gusanillo xD
En fin, ¡Os adoro!
Que el Ángel os proteja, la Fuerza os acompañe y la suerte esté siempre de vuestra parte.
Anairafuji: Vas a tener que darme más detalles sobre la super historia de Jaery. ¡Ale! ¡Ya tienes trabajo de verano! ¡Te contrato de ayudante personal! (?) No, ahora en serio: ¡Fue una idea genial! Tengo prácticamente pensado todo, pero creo que va a quedar un poco raro... No sé... Ya veremos jajajaja
¡Muchas gracias por seguir aquí otra semana! :D
— … No… cabeza…mamá…
Parpadeé varias veces para intentar alejar la neblina del sueño. Estiré mi brazo para tratar de sentir la calidez de mi nephilim, pero el lado derecho de la cama estaba vacío. Esa horrible sensación de soledad volvió a apoderarse de mí y por fin me desperté completamente.
La voz de mi novio llegaba desde el otro lado de la puerta entreabierta de mi vestidor.
— ¿Alexander? — Dije lo suficientemente alto para que se me escuchase por encima de los persistentes ronquidos de Presidente Miau, que estaba durmiendo acurrucado junto a Jaery.
Una cálida sensación de bienestar se extendió por mi cuerpo cuando Alexander entró a la habitación. Mi nephilim se llevó un dedo a los labios para que yo guardase silencio mientras seguía con su teléfono móvil pegado a la oreja.
— Ya te he dicho que sí… ¿Qué? No, no está ahora mismo conmigo— Alexander había llegado hasta la cama y se sentó junto a mí antes de darme un cálido beso en la frente. Suspiré de felicidad mientras me abrazaba a su cuerpo escasamente cubierto— Pues él estará durmiendo en su cama, mamá. Bastante ha hecho con traerme hasta su casa y dejar que me quedase aquí.
¿Su madre?
—… No sé, tendría que preguntárselo… Sí, mamá. Mañana por la mañana te llamo. Vale. Yo también a ti.
Alexander dejó el teléfono en la mesita de noche y se dejó caer en la cama con cansancio.
— Lamento haberte despertado— susurró mientras volvía su cabeza para mirarme. Inmediatamente su rostro se tornó rojo y volvió a desviar la mirada. Una sonrisa se extendió por mi rostro sin poder evitarlo; solo Alexander podría sonrojarse al verme desnudo después de todas las veces que lo habíamos hecho.
— No me ha molestado despertarme, lo que me ha molestado es que tú no estuvieses a mi lado— Me incliné sobre su cuerpo y besé suavemente su cuello. Esos hermosos soniditos que tanto amo comenzaron a salir de su garganta— ¿Era tu madre?
— Sí— Susurró Alexander mientras su mano se enredaba en mi cabello y hacía presión sobre mi cabeza, como queriendo impedir que me alejase de él. Mi nephilim estúpido…
— ¿Qué quería? — Le pregunté mientras seguía lamiendo su suave y delicada piel.
— Saber dónde estaba.
— ¿Y?
— Le he dicho que me habías traído a tu casa porque me dolía la cabeza y necesitaba alejarme de tanto ruido— Besé una última vez su precioso cuello antes de subir mi cara a la altura de la suya. Sus ojos entornados y nublados por el placer me devolvieron la mirada— Quieren conocerte.
— ¿En serio? Así que voy a conocer a mis suegros de forma…mmm… ¿oficial? Espero no meter la pata y decirles sin querer lo enamorado que estoy de su hijo— Mi mano se coló lentamente dentro de su ropa interior, dándole la oportunidad de negarse si él lo creía oportuno. Alexander simplemente gimió mientras su boca buscaba la mía— O decirles lo mucho que amo enterrarme dentro de ti.
Alexander frunció el ceño y estuvo a punto de replicar algo antes de que uno de mis dedos se colase en su interior y los gemidos ahogasen sus palabras.
..
— Tienes la palabra "sexo" plasmada en la cara— Me comentó Ragnor cuando entré a la sala de profesores la mañana del lunes— ¿Te fue bien en la boda?
— Estupendamente, gracias— Le contesté con una enorme sonrisa. Alexander no había salido de mi cama en todo el fin de semana. Mi pobre ángel debe de tener problemas para caminar ahora mismo…— Aunque deduzco por tu cara que a ti no te fue muy bien, ¿Verdad?
— Entre Raphael Santiago y él acabaron con toda las existencias de alcohol en la fiesta. Ni siquiera sé cómo se mantiene en pie; supuse que la resaca le duraría una semana— Respondió Catarina, que había aparecido por mi espalda— Y a saber lo que hicieron cuando se fueron los dos juntitos…
— ¿Raphael? ¿El profesor de Religión? No sabía que tenías esos gustos, Ragnor.
— No estamos liados, si es eso lo que estás insinuando, Bane— Murmuró mi verdoso compañero— Solo somos amigos.
— Muy buenos amigos, diría yo…
— Cállate, Catarina.
… Y se inició una nueva pelea. Suspiré con exasperación antes de dirigirme a mi propia mesa a terminar de colocar las notas en los boletines. De nuevo estábamos a final de trimestre y, dentro de solo unas horas, Alexander y yo estaríamos en un avión de vuelta a Nueva York.
— ¿Cómo ha ido todo? — Me preguntó Sebastian mientras se asomaba por encima de mi hombro para ver él mismo mi boletín de notas— Cabrón, has conseguido recuperar Ciencias Sociales y de Derecho, ¡Y con matrícula!
— ¿Tú has suspendido?
— No, pero esa vieja cascarrabias me ha aprobado por los pelos. Hodge me ha hecho llamar para hablar sobre ello…
Le pasé un brazo por los hombros intentando transmitirle mi apoyo mientras James se acercaba a nosotros tras recoger sus propios resultados. Ninguno de los dos le preguntó sobre sus notas: Jem solo sacaba matrículas de honor.
..
— Alexander Lightwood, preséntese en mi despacho, por favor— resonó la voz del director Starkweather a través de los altavoces.
Resoplé con furia antes de meter todos los libros en mi mochila y cerrar mi taquilla de un portazo.
— Ya decía yo que hacía mucho tiempo que no te llamaban al despacho del director— bromeó Sebastian con una estúpida sonrisa en su rostro.
— Te apuesto diez dólares a que esta vez ha sido cosa de Isabelle— Le siguió la corriente Jem.
— Necesito encontrar nuevos amigos— murmuré para mí mismo mientras me alejaba por el pasillo.
Maldita sea, ¿Qué habrá hecho el rubito esta vez? ¿O habrá sido la magnífica Isabelle? Sea quien sea me lo voy a cargar. Alexander siempre acaba de mal humor en estas ocasiones, y un Alexander de mal humor equivale a varios días sin absolutamente nada de sexo.
Cuando vi a mi precioso novio aparecer por la puerta de la sala de profesor se me paró el corazón. Oh, por Dios: ¡Está usando la camiseta que le presté el otro día! Definitivamente no hay nada más sexy que ver a tu novio vistiendo una de tus prendas de ropa. Alexander saludó cortésmente a mis compañeros antes de ir en dirección a la puerta de Hodge y tocar un par de veces. Mi odiado jefe apareció segundos después con una estúpida sonrisa en el rostro que me hizo estremecer.
— Alexander, por favor, pasa— Dijo mientras prácticamente empujaba a mi nephilim hacia el interior de su despacho. Acto seguido me miró y me hizo un gesto con la cabeza— Señor Bane, ¿podría venir un momento? Hay alguien que quiere conocerlo.
En cuanto entré al despacho y vi a mis dos padres sentados frente al escritorio del director un escalofrío recorrió mi cuerpo. Intentando disimular mi sorpresa me acerqué hasta ellos y me coloqué al lado de mi padre.
— ¿Ha pasado algo? ¿O por-? — Un de sobras conocido olor a sándalo llegó hasta mi nariz y giré la cabeza bruscamente solo para ver a Magnus acercarse a mí con sus andares felinos.
— Hola, Alexander— Saludó de forma casual. Pero no había nada de casual en la forma en la que me miraba, comiéndome con los ojos. Por el Ángel, como mis padres se den cuenta…
Pero ninguno de los tres pareció percibir nada, porque Hodge los presentó con total formalidad y pronto Magnus y yo estábamos sentados en sendas sillas junto a mis padres. Mientras mi padre miraba su móvil con atención, mi madre y Magnus no dejaron de comentar sobre las clases que supuestamente Magnus me había estado impartiendo. Un sonrojo se apoderó de mis mejillas cuando mi novio me miró con malicia al tiempo que contestaba a mi madre.
— Es un alumno ejemplar, señora Lightwood. Debe estar muy orgullosa de él.
La cara de mi "suegra" se relajó y miró a su hijo con satisfacción antes de dedicarme una cálida sonrisa. Bueno, quizás había juzgado mal a esta señora… Es estricta, sí, pero se nota el amor que siente por mi Alexander. Al menos ya tenemos algo en común.
Por otro lado, sin embargo, se encontraba Robert Lightwood. Parecía demasiado ocupado escribiendo mensajes por el móvil como para prestar atención al hijo que no ve prácticamente nunca. Definitivamente mi primera impresión de él sí fue acertada.
— A mi marido y a mí nos encantaría que siguiese usted dándole las clases a Alexander. Debo confesar que cuando el director Starkweather me habló de usted estaba un poco reacia, pero definitivamente ha resultado ser un gran maestro— Sí, bueno: su hijo es un gran alumno en lo que a mis enseñanzas sexuales se refiere— ¿Podemos contar con usted para el último trimestre?
Miré a Alexander, que parecía estar muy concentrado observando sus pies. Sus ojos se alzaron hacia mí cuando notó mi mirada fija y yo no pude hacer más que sonreír.
—Por supuesto, será un placer— Y no sabe usted hasta qué punto…
..
— ¿Magnus? ¿Dónde vamos? — Susurró Alexander mientras lo guiaba por los pasillos del St. Raziel.
Todavía no se habían ido todos los alumnos, por lo que en más de una ocasión habíamos tenido que pararnos y disimular. Cuando por fin llegamos a nuestro destino abrí la puerta e hice entrar a mi novio antes de cerrarla tras nosotros.
— ¿Una clase? — Preguntó él con curiosidad— ¿Por qué venir a esta clase? Podríamos haber ido a la de Ragnor, como siempre.
— Porque esta es MI clase, nephilim— Le susurré al oído mientras lo abrazaba por la espalda— ¿Tienes idea de la cantidad de veces que he soñado con hacerte mío en este sitio?
..
Eché mi cabeza hacia atrás y mientras intentaba contener mi gemidos. Pero era tan complicado… No sé cuántas veces me he sentado en esta misma silla mientras daba clase a mis estúpidos alumnos, pero desde luego nunca imaginé que estar aquí sentado fuese sinónimo de placer.
Alexander lamía mi erección como si fuese el manjar más delicioso del mundo, o por lo menos eso parecía si veías la expresión de puro placer que se reflejaba en su cara… Dios santo, ¿Cómo puede poner esa cara de satisfacción cuando simplemente está llenándose su húmeda y cálida boca con mi…?
— ¡Ah! ¡Alec! — Gruñí cuando por fin mi miembro entró por completo en su boca. Pocos eran los que habían sido capaces de engullirme por completo, y menos aún eran los que no tenían arcadas al hacerlo… Pero él parecía estar disfrutándolo tanto… Definitivamente Alexander era un alumno excelente— Alec, mírame Alec…
Nunca podría ser capaz de resistir ese deseo incomprensible de que sus ojos solo se fijasen en mí. Aunque quizás esta vez no fue una buena idea… Mi nephilim abrió sus hermosos zafiros y los clavó en mí. Esa boquita apresando y soltando mi miembro, sus ojos aguados por las lágrimas... Eso era algo encantador de mi hermoso nephilim; Alexander es la única persona que he conocido que siempre llora de placer cuando de verdad está disfrutando. Tan hermoso…
— Alec, basta— Le ordené no sin cierta reticencia; me encanta correrme en esa hermosa bocay ver cómo él se lo traga todo sin rechistar, pero ahora deseo otra cosa.
Alexander, leyendo mi pensamiento, se incorporó y se desnudó de cintura para abajo. El rubor recorrió su rostro cuando se dio cuenta de mi mirada hambrienta. Lo agarré por la cintura y lo atraje hacia mí con dulzura. Él simplemente se dejó manejar hasta que acabó sentado a horcajadas sobre mí.
— ¿Sabes qué es lo que deseo, verdad? — Alexander asintió en silencio mientras con sus dos manos abría su glúteos y elevaba sus caderas hasta que mi punta rozó su apretada entrada— Alec, espera, tengo que preparart-
Alexander descendió con fuerza, sus estrechas paredes apretando mi erección de una forma dolorosamente placentera. Tuve que agarrar a mi nephilim por las caderas y morder con fuerza su hombro para no gritar como una auténtica perra en celo.
— Mierda, Alec— Murmuré mientras trataba con todas mis fuerzas de no acabar en ese mismo momento— ¿Por qué estás tan dilatado?
Alec gimió mientras comenzaba a balancear sus caderas en círculos, sin sacarme se su interior. Gruñí con fuerza mientras lo agarraba de la nuca y atraía su boca a la mía.
— ¿Por qué..ngh…estás tan abierto? — Conseguí susurrarle entre beso y beso. Alec continuó ignorándome mientras movía provocativamente su cuerpo. Maldito y sensual nephilim…— ¡Alec! — Lo detuve agarrándolo firmemente por las caderas— Contéstame.
Alexander fijó en mí sus hermosos ojos y su rostro se puso más rojo de lo que ya estaba.
— Y-Yo…— Tartamudeó con indecisión. Acaricié su perfecto culo con mis manos y él guió las suyas a mis hombros— Antes… en el baño…
Cuando por fin fui capaz de comprender lo que quería decirme mi sonrisa se hizo más amplia mientras lo tomaba con fuerza y lo ayudaba a elevarse sobre mí hasta que solo mi punta quedó en su interior. Alexander cerró los ojos con anticipación antes de que yo lo empalase con furia.
— ¿Te has estado metiendo los dedos en tu hermoso culo, amor? ¿Querías estar preparado para mí? — Alexander gimoteó mientras apoyaba su frente en la mía— Eres tan perfecto…
Comencé a moverle yo, mi nephilim incapaz de controlar su cuerpo mientras se deshacía entre gemidos y "Magnus, Magnus, Magnus". Sin embargo poco a poco su búsqueda de placer hizo que comenzase a moverse por sí mismo. Mi Alexander subía y bajaba sobre mí impulsándose sobre sus piernas mientras gemía sin cesar.
No tardé demasiado en notar cómo su cuerpo se contraía, cercano al orgasmo. Agarré su erección y comencé a masturbarlo mientras él seguía cabalgándome. Cuando sentí sus paredes contraerse sobre mi miembro acabé junto a él, mi semen llenando su interior. Alec soltó un último grito antes de que su cuerpo cayese agotado sobre mí.
— Magnus…— Susurró contra mi oído— Gracias…
¿Gracias? ¿A mí? ¿Cómo podía existir alguien tan perfecto?
Lo abracé con fuerza antes de recordar dónde estábamos… y la hora que era.
—¡Mierda! ¡Levanta, Alexander! ¡Vamos a perder nuestro avión!
Como este capi es super mega raro y super ultra corto, ¡Subiré otro capi el miércoles! Me gustaría poder subirlo el martes, pero tengo que ir al puñetero hospital de los horrores (Odio los hospitales más de lo que odio los domingos por la noche x.x)
Así que, ¡Nos leemos el miércoles, mis pequeñas!
¡Os quiero!
PD: Hablando de fics sobre animales... Creo recordar que cierta señorita me debe un fic sobre dos gatos... y no quiero mirar mal a nadie... *ejem, ejem* xD
PD2: mi maldita tecla de las tildes está escacharrada, así que tengo que ir copiando y pegando todo el rato. Lo digo por si hay más faltas aún de lo que es normal en mí jajajaja
