¡Hola queridas mías!
¡Yap! ¡Por fin puedo volver a colgar un capítulo el día que os había dicho!
Aunque tengo una mala noticia (por lo menos para mí, alguna de vosotras a lo mejor incluso se alegra xD): La semana que viene no voy a poder actualizar. Estoy en medio de un proyecto muy gordo en mi trabajo que me quita muchísimo tiempo y para poder acabar este capi a tiempo he tenido que dejar de lado todos mis otros Hobbies. No es que me queje, en absoluto. Amo escribir este fic y os amo a vosotras. Pero la semana que viene una amiga mía que vive muuuuuy lejos va a venir a pasar unos días a mi pueblo, por lo que el poco tiempo que tenga libre quiero estar con ella.
¡Pero la semana siguiente no faltaré! ¡Aunque me quede sin dormir!
Que el Ángel os proteja, la Fuerza os acompañe y la suerte esté siempre de vuestra parte.
¡Os adoro!
Anairafuji: Nah, Alec solo engañará a Magnus conmigo (Cuando consiga sacarlo del libro y me cambie de sexo, claro. Estoy trabajando en ello (?))
Muchas me habéis comentado que Alec debería tener más confianza en sí mismo... Pero no sé por qué me lo decís a mí en vez de uniros al movimiento "Magnus debe violar a Alec hasta que este se de cuenta de lo sexy que es". Seps, eso existe (?)
Por el ángel... estoy más idiota de lo normal... Es culpa del sueño, no mía ¿Eh? jajaja
Un abrazo enorme, querida :D
— Y bien, mi queridísimo alumno ¿Qué podemos sacar en claro de los últimos acontecimientos?
— ¿Qué estás completamente chalado? — Murmuró el mientras se arropaba mejor entre las sábanas, haciéndose una bolita.
— Error. Vamos a ir paso por paso ¿Vale?
»Lección número uno: cada vez que algo te moleste, me lo dices para que podamos hablar de ello. Nada de callarse porque "no es lo suficientemente importante" o porque "no quiero molestarte".
» Lección número dos: Cuando un tío se muestre interesado por ti y te invite a beber lo que tienes que hacer es rechazarle y buscarme de inmediato, no invitarlo a que te traiga a casa.
— No pienso volver a beber alcohol en mi vida.
— Por mí puedes emborracharte todas las veces que te plazca, siempre y cuando yo esté contigo.
— ¿Vas a dejarme dormir de una vez? — Respondió con la voz irritada mientras daba manotazos a ciegas para tratar de alcanzarme.
— Lección número tres: Nunca te descuides en mi presencia, Alexander— Le susurré al oído mientras me inclinaba sobre él— Sobretodo…— Añadí mientras lo tomaba de las caderas y lo obligaba a ponerse en cuatro— …si estás desnudo e indefenso sobre mi cama.
Mi pequeño gatito protestó mientras yo me comenzaba a deslizar lentamente en su interior.
— Magnus… mi cuerpo no…¡Ah! n-no va a aguantar m-más— Gimió quedamente. Alexander, mi amor, si tu interior me succiona de esta manera tan placentera no puedo creer lo que me dices— Por favor…
— ¿"Por favor" qué? ¿Quieres que pare?
Me quedé completamente inmóvil mientras sonreía ante el sonidito de protesta que emitió mi nephilim. Pese a todas las ventajas y placeres que proporciona esta postura no suelo utilizarla por una sencilla razón: mi malsana obsesión por los ojos de mi novio. Pocas cosas me proporcionan más placer que ver esos hermosos zafiros cegados por la lujuria mientras lo hago mío. Lo bueno (o lo malo) de estar completamente a oscuras es que la visión de sus ojos ya me ha sido negada.
Alexander balanceó su cuerpo intentando forzar un movimiento por mi parte, pero yo me aferré con ambas manos a sus caderas y lo mantuve en su sitio.
— Si no me contestas me temo que no voy a poder complacerte, Alec.
Me imaginé con absoluta precisión su rostro cubriéndose con el rubor mientras una pequeña arruga se formaba en su entrecejo fruncido mientras intentaba debatir si ceder a mis peticiones y decir cosas que yo sé que lo avergüenzan… o quedarse callado durante unos angustiosos minutos… y acabar diciendo lo que yo le he pedido que diga.
— Alec— Le susurré mientras me inclinaba sobre él y comenzaba a lamer la parte posterior de su cuello perlado por el sudor. Ha sido una noche muy intensa. Me enorgullece admitir que nunca había podido tener tantas erecciones en una misma noche antes de conocerle a él. Este cuerpo tiene algo que me enciende sobremanera…— Alec... Dilo…
— Por favor… Magnus, por favor, hazme tuyo— Gimió con una voz tan baja que cualquier otra persona no hubiese podido distinguir sus palabras… Pero yo podría escuchar su melodiosa voz en medio de una enorme multitud de personas.
— Nephilim estúpido…— Murmuré más para mí mismo que para que él me escuchase— Tú ya eres mío.
Me deslicé fuera de su cuerpo antes de volver a enterrarme con fuerza. Alexander gritó mientras sus brazos cedían y su rostro se hundía en la almohada. Cuando alcancé su próstata y sus gemidos se hicieron más seguidos volví a lamentar no poder ver su hermoso rostro mientras se corría para mí.
..
— ¿Magnus? —Se sorprendió mi tía mientras miraba al reloj con suspicacia— ¿Qué haces despierto tan pronto? Son las ocho de la mañana, querido.
— Todavía no me he acostado. Venía a desayunar alguno de los manjares de Bridget antes de irme a descansar.
— ¿Qué estuvisteis haciendo ayer por la noche? ¿Alexander seguía con resaca y no te dejó dormir?
Una carcajada resonó a mi espalda mientras mi tío William entraba al comedor.
— Oh, sí. Alexander está tan mal que no va a poder levantarse en todo el día. ¿Me equivoco, Magnus?
— En absoluto— Le devolví la sonrisa con altanería— No a menos que quiera andar en plan "vaquero".
La carcajada de mi tío se hizo más estridente mientras tomaba asiento junto a mi tía y se servía en su plato enormes raciones de todo lo que llevase chocolate.
— ¿Me he perdido algo? —Preguntó mi tía con el rostro lleno de confusión.
— Oh, mi tierna e inocente Tess… Será mejor que no preguntes— Le respondió mi tío antes de darle un casto beso en la mejilla.
..
Era todavía media tarde cuando el taxi se detuvo en el Praetor Lupus, aquel club en Brooklyn que a partir de ahora estaría en mi lista de lugares odiados junto al maldito club Pandemonium. Definitivamente no pienso volver a dejar que Alexander se acerque a uno de estos lugares; por el bien de mi salud mental… y su integridad física.
Las siete es una hora demasiado temprana para que cualquier persona haya empezado ya la fiesta, por lo que solo unos cuantos trabajadores pululaban por el local limpiando y ordenándolo todo. Me acerqué a la barra con decisión y observé a los dos empleados que se encontraban tras ella, ambos demasiado ocupados charlando entre ellos como para fijarse en mí.
Definitivamente no se trata de la bellísima rubia de ojos verdes; Alexander no comparte mi bisexualidad. Así que…
— ¿Puedo hacer algo por ti, bombón? —Me preguntó la despampanante camarera cuando al fin se percató de mi maravillosa presencia. Me miró de arriba abajo con total descaro y no pude evitar sentir lástima por ella; querida, si hubieses llegado hace un año hubieses podido disfrutar de mi compañía, pero ahora solo tengo ojos para una persona.
— Buscaba a Godfrey— Dije mirando con fijeza a su compañero.
El hombre alzó la vista de la vajilla que estaba secando y clavó sus ojos en mí. Pfff… es monillo, pero definitivamente no tiene mi aire espectacular. Mmm…mirando bien sus rasgos faciales… ¿Alexander tendrá una especie de fetiche por los asiáticos al igual que yo lo tengo por los morenos de ojos azules? Definitivamente todos los países de Asia quedan eliminados de nuestra lista de viajes.
— ¿Nos conocemos? —Preguntó él tras dedicarme a mí la misma inspección ocular que yo le había dedicado a él.
— No. No directamente, al menos— él me miró con curiosidad mientras su compañera parecía perder todo el interés en mí y volvía a dedicarse a sus labores— Soy el novio de Alexander.
— ¿Alexander? — Preguntó él antes de que una sombra de reconocimiento cayese sobre su rostro— ¡Oh! Alec— Dijo saboreando cada letra de su nombre mientras lo pronunciaba. Bastardo…— ¿Te ha mandado como mensajero?
— No vuelvas a acercarte a él. Nunca.
— ¿Vas a ser tú quien me lo prohíba? Eso deberá decírmelo él mismo. Mientras tanto… — Respondió con una sonrisa ladeada.
— Mira, niñato-
Una pálida mano detuvo mi puño, que había cerrado con fuerza de forma inconsciente. Sabía a ciencia cierta quien era, pero igualmente giré mi rostro para encontrarme con esos ojos azules mirándome con enfado.
— Alec, cielo— Ronroneó Godfrey— ¿Has venido a verme?
Lo mato. Yo lo mato. Maldito camarerucho de periferia que se atreve a-
— Lo siento, Godfrey, pero vengo por él— Dijo apretando mi mano con más fuerza de la necesaria. Auch.
— Lástima…— Y realmente parecía afligido, el muy subnormal— Pero, si cambias de opinión… ya sabes dónde estoy.
— No lo haré. Pero gracias, Godfrey. Por todo.
El camarero cara de acelga nos dirigió una última sonrisa antes de que Alexander tirase de mí hacia la salida.
— ¿Por qué has vuelto a ese sitio? —Pregunté una vez que nos habíamos alejado lo suficiente del maldito club.
— A buscarte, obviamente.
— ¿Estás seguro? No recuerdo haberte dicho hacia donde me dirigía en ningún momento— ¿Ha ido allí a verle a él? ¿Sucedió algo más aquella noche; algo que no me ha contado? —Es más: no recuerdo que hoy hayamos hablado en absoluto.
— Cuando me desperté y vi que no estabas bajé a preguntarle a tu tía si te había visto. Ella me dijo que te habías marchado y yo inmediatamente me puse a pensar en qué podrías estar haciendo. De entre todo lo que se me ocurrió eta era la idea más descabellada, así que… —Una sonrisa divertida iluminó su rostro y yo no pude evitar inclinarme para besarle— También supuse que te entretendrías por el camino en algún tipo de tienda, por lo que me daría tiempo a llegar incluso antes que tú.
— Había una zapatería con un escaparate terriblemente llamativo.
—Ya.
— No sé si maravillarme por lo bien que me conoces o asustarme por ello. O ambas.
Él soltó una risita antes de echar de nuevo a caminar. Me apresuré a ponerme a su altura y entrelacé nuestros dedos.
— ¿Estabas celoso? —Preguntó con sonrisa pícara en su rostro. Vaya, esa expresión de altanería no se la había visto nunca…
— En realidad no—Por supuestísimo que no. Yo soy demasiado perfecto como para sentir algo tan vulgar como los celos— Solo estoy defendiendo lo que es de mi propiedad, nada más.
— ¿De tu propiedad? —Preguntó alzando una ceja— ¿También vas a llevarme de la correa a partir de ahora? ¿O vas a ponerme un collar como a Jaery?
Un collar ¿Eh? Uno bien grande con mis letras iniciales grabadas en él.
— ¿Magnus?
No… Alexander jamás se pondría algo demasiado llamativo. Sería mejor algo discreto pero hermoso, como él.
— ¿Me estás escuchando?
Algo plateado, tal vez.
— ¡Magnus!
— ¿Eh? ¿Qué pasa?
— ¿Podría ponerse al teléfono?
— ¡Venga ya! ¿Estás de broma? — Soltó Magnus con grito indignado.
Le ignoré completamente y volví a centrarme en la voz de Clary a través del teléfono mientras parecía estar soltando las mismas quejas que mi novio. Al final conseguí lo que quería y, al cabo de unos cuantos minutos, pude escuchar a mi pequeño graznando.
— ¡Jaery! Hola pequeño, ¿Cómo estás? ¿Te están tratando bien?
— Y ahora le habla a un pato, ¡Por teléfono! Y luego se queja cuando yo le hablo a mi espejo— Siguió refunfuñando mientras paseaba de un lugar a otro metiendo cosas en las maletas— Tengo que hacer algo con ese bichejo antes de que sea demasiado tarde.
Rodé los ojos con diversión antes de prestar atención a los chillidos de mi amiga, que estaba intentando alejar a mi patito del teléfono. Me imaginé que Jaery estaba picoteándole y sonreí a mi pesar; adoro a Clary, pero el mal genio de mi pequeño no puede ser dominado.
..
— La idea de venir aquí ya me parecía rara de por sí— Le comenté a Magnus mientras el avión comenzaba a aterrizar— Pero que se vengan tus tíos con nosotros ya es el acabose.
— No he podido decirle que no a mi tía. Parecía tan ilusionada con la idea…— Respondió él mientras se desperezaba y estiraba sus piernas y brazos cual felino.
Miré por la ventanilla del pequeño avión privado mientras el suelo se acercaba más y más. Una pequeña sacudida hizo temblar el aparato cuando tocamos tierra y escuché el enorme suspiro de alivio de William más adelante. Sentí unas cálidas manos acariciar mi rostro y me volteé hacia mi novio y su resplandeciente sonrisa.
— Estos últimos días siguen siendo para ti y para mí, nephilim. El parque es lo suficientemente grande como para perderlos "sin querer" cuando se conviertan en un incordio.
— Tus tíos son encantadores, y desde luego no son un incordio— Respondí— Pero me hubiese gustado estar contigo a solas.
Una sonrisa todavía más amplia se extendió por su rostro antes de que me tomase por la nuca y me atrajese hacia él para besarme con urgencia.
— Nunca lo hemos hecho en un avión, ¿verdad?— Me susurró contras los labios, sus palabras a penas comprensibles. Magnus se sentó a horcajadas sobre mí mientras acariciaba mi pecho sutilmente— ¿Probamos ahora?
Un escandaloso y malintencionado carraspeó llegó a nuestros oídos. William nos miraba con una expresión divertida mientras su mujer, situada tras él, se tapaba los ojos con las manos.
— No he visto nada, no he visto nada, no he visto nada— Canturreaba ella mientras se dirigía hacia la salida todavía cegándose a sí misma. A partir del quinto golpetazo Will tomó el mando y la dirigió para que no siguiese haciéndose daño.
..
He de confesar que cuando Magnus me comentó lo de este pequeño viaje a Disneyland me había quedado un poco anonadado. Pero al ver la ilusión brillando en los ojos de mi novio y su tía me pregunté a mí mismo: ¿Y por qué no?
Nunca fui demasiado niño, pero al tener que ocuparme de mis hermanos a tan temprana edad perdí definitivamente todo rastro de mi infancia. Quizás ahora, con mi hiperactivo novio conmigo, pudiese recuperar algo de lo que me perdí. O tal vez solo me lo pase bien. Después de todo esto no es solo un lugar para niños, ¿No?
— Hacía demasiado tiempo que no veníamos a este sitio juntos— Comentó mi tía Tessa mientras admiraba una figurita de porcelana de Minnie Mouse.
Habíamos decidido ir a la tienda del hotel mientras los dos pelinegros de ojos azules se ocupaban de todo el papeleo y de recoger las llaves de las habitaciones en recepción.
— En realidad nunca hemos estado aquí— Le respondí mientras le arrebataba la figurita con delicadeza y me disponía a pagarla— Nosotros visitábamos Disneyworld, ahora estamos en París.
— Bueno, viene a ser lo mismo ¿No?
— Mucho más pequeño, pero sí.
— ¿Y por qué hemos venido hasta aquí pudiendo quedarnos en Estados Unidos?
Pues porque me hacía ilusión pasar nuestros últimos días de libertad a solas con él alejados de todo el mundo, querida. Dentro de tres día tendremos que volver a ese maldito pueblo donde no puedo besarle sin mirar antes a los lados para comprobar que nadie nos está observando
Maldito William y su estúpida bocaza… lo ha hecho por joder, seguro. No pienso volver a contarle nada.
..
Cuando llegamos a la habitación Alexander se dedicó a ordenar las cosas y a curiosear mientras yo me dirigía de inmediato al cuarto de baño a retocarme. Cuando salí quince minutos después mi novio estaba acostado en uno de los sillones de la suite. Me miró con cansancio mientras me acercaba hasta él y me recostaba encima suyo con cuidado de no hacerle daño. Aunque, la verdad, teniendo en cuenta lo flaco que estoy yo y lo fuerte que es él…
— ¿Qué te parece la habitación? —Le pregunté sin demasiado ánimo. Después de tantas horas en avión yo también estaba cansadísimo y tenía unas ganas locas de acurrucarme junto a él a descansar.
— Es muy normal. Me imaginaba algo lleno de colorido y de personajes Disney y esas cosas.
— A mi tía Tessa le encanta todo lo que tiene que ver con la época victoriana— Proseguí intentando mantener mis ojos abiertos— y yo pensaba que tú querrías algo más adulto, por eso escogí este hotel.
— A ti te gustan las películas de dibujos y me sacas ocho años ¿Por qué no deberían gustarme a mí?
— Porque tú eres mucho más adulto y maduro emocionalmente que yo.
— A mí eso que acabas de decir me suena a una manera dulce y amorosa de llamarme soso y aburrido. Además, a mí me encantan las películas de dibujos. He visto muchísimas con mis hermanos.
— ¿En serio? ¿Y cuáles son tus favoritas? —Cuando Alexander comenzó a acariciarme el cabello de forma distraída estuve a punto de rendirme al sueño.
— La última que vimos fue esa de los bichejos amarillos tan idiotas. "Gru" o algo así. Y la de "Cómo entrenar a tu dragón" también me gustó mucho— Solté una risita cansada y Alexander me dio un tirón cariñoso en el pelo— ¿Qué? ¿Qué tiene de malo? A mí las dos me parecieron geniales a su manera.
— Ninguna de esas películas es de Disney, nephilim estúpido— Murmuré antes de cerrar los ojos de forma definitiva.
No tengo ni idea de cuánto tiempo después sucedió, pero recuerdo de forma confusa a Alexander llevándome al estilo nupcial hasta la cama y acostándome con cariño. También recuerdo cómo me aferré a él con fuerza cuando se acostó a mi lado.
..
Cuando bajamos a desayunar mis tíos ya se encontraban allí frescos como una lechuga. Mi novio, sin embargo, había tenido que sacarme de la cama prácticamente a rastras. Y a rastras tuvo que llevarme también hasta la mesa del restaurante.
Yo es que si no duermo mis doce horitas no soy persona.
— Llegáis tarde— Se quejó mi tío cuando por fin Alexander pudo conseguir sentarme pese a mi nula colaboración y tomó asiento él mismo— Habíamos quedado aquí a las ocho.
— Perdonad— Se disculpó mi adorable bolita de algodón— Pero aquí la bella durmiente— añadió haciendo gestos con la cabeza hacia mí— no ha querido levantarse antes. No me extraña que haya querido venir a este sitio; aquí podrá reunirse con las otras princesas.
¿Desde cuándo Alexander bromea de este modo? Por fin terminé de despejarme y lo miré con la misma cara de sorpresa con la que lo estaban mirando mis tíos. Will fue el primero en echarse a reír.
— Este chico me encanta, ¿Cuando cortéis puedo adoptarlo? Lo prefiero a él antes que a ti— Gritó mi tío William con diversión mientras le daba una fuerte palmada a mi novio en el hombro.
— ¿Por qué no te vas un poquito a la mierda, William? —Le contesté con la voz más alta que pude entonar en mi estado de "sigo teniendo sueño"— Alexander y yo no vamos a cortar. Nunca.
— A tu novio solo le van los hombres, no como a ti. Algún día se dará cuenta de que tú eres demasiado femenino para sus gustos y se largará por donde ha venido— Contraatacó con diversión.
— ¿Me acabas de llamar afeminado? — ¿Me lo dice el hombre que fue llevó el vestido de novia de su mujer durante toda una semana porque según él estaba deslumbrante?— ¡Alexander! ¿Acaso no vas a defenderme? —Mi novio desvió la mirada hacia mi tío mientras llevaba su copa a sus labios. Demasiado tarde; fui capaz de percibir su sonrisa — Espera, espera, espera: ¿Le estás dando la razón?
— Claro que no. Simplemente me ha parecido gracioso, Mags.
— ¡Será posible! ¿Tengo que recordarte cuál de los dos es el activo en esta relación? —Alexander se quedó helado mientras me miraba con horror.
— Por el Ángel, Magnus ¿Cómo puedes hacer este tipo de comentarios delante de tus tíos?
— A mí me encanta hablar de esto— Interrumpió William
— Frente a tu tía, entonces. ¿Acaso ninguno de los dos puede ver que ella no es como vosotros?
— No te preocupes por mí, Alec, cielo. He aprendido a evadirme cuando se ponen en plan idiota— Le dijo Tessa con tono tranquilizador mientras ponía su mano sobre la de mi novio en un gesto maternal.
— Lo que me parece perfecto, porque a mí todo este rollo del sexo entre dos hombre siempre me ha parecido curiosísimo— Dijo William volviendo su atención de nuevo hacia mí.
— Oh, por el Ángel, ¿Cómo lo haces, Tessa? — Escuché murmurar a mi novio. Pero ahora mismo yo estaba centrado en Will.
— ¿Qué quieres saber?
— En lo referente a las posturas, por ejemplo. Yo siempre había creído que el más masculino de los dos era el que "daba"; pero cuando me has dicho que Alec es el que "recibe" se me han descolocado un poco los esquemas.
— Eso no tiene nada que ver, idiota. Todo depende de los gustos de cada uno— Dije adoptando mi típica pose de profesor sabelotodo — Alec todavía está aprendiendo, ya le llegará la hora de ser él el que me- … ¿Alexander? —Miré a ambos lados, pero mi tía tampoco estaba — ¿Tessa? ¿Se puede saber dónde se han metido?
— Han salido corriendo. Otra vez. Tiene pinta de que esto de las huidas se va a convertir en una hermosa tradición familiar.
..
Hacia las cinco de la tarde yo ya estaba cansado del maldito parque temático y estaba planteándome seriamente asesinarme a mí mismo por mi brillante idea de pasar el final de mis vacaciones aquí. Habíamos estado yendo de una atracción a otra durante todo el día. Que si el Space Mountain, que si Tower of Terror… Alexander y William se montaban en todas y cada una de esas atracciones infernales mientras mi tía Tessa y yo deambulábamos por las tiendas o nos quedábamos sentados esperándoles.
Tras montarse por tercera vez en el RC Racer, al fin anunciaron que iban a cerrar la zona de las atracciones y que tendríamos que ir marchándonos. Todos accedimos a ir a cenar a algún restaurante y acabamos comiendo unas pizzas deliciosas con la forma de la cabeza de Mickey. En toda la cena mi tío y mi novio no dejar de hablar animadamente entre ellos mientras Tessa los escuchaba con diversión y añadía algún comentario de vez en cuando.
Cuando llegamos al hotel Alexander estaba tan cansado que nada más salir de la ducha se tumbó en la cama y se durmió.
Vaya día…
..
Me desperecé lentamente mientras mis ojos comenzaban a parpadear buscando la luz del nuevo día. Una luz inexistente. Toda la habitación estaba a oscuras, con las persianas bajadas y las cortinas echadas. Alexander odia dormir de ese modo.
Pegué un salto en la cama y cogí mi móvil de debajo de la almohada. No puede ser. Las once y cuarto ¡Son las once y cuarto! ¿A nadie se le había ocurrido avisarme o qué? ¿Se habrían ido ya? Lancé un grito indignado y me disponía a marcar el número de Alexander cuando sentí una ligera presión sobre mi mejilla derecha. Un beso rápido y ligero como las alas de una mariposa. Volví a sentirlo otra vez. Y otra.
— Buenos días, amor —Murmuró Alexander a mi oído, provocándome una placentera sensación en todo el cuerpo— ¿Has dormido bien?
Alcé mis brazos hasta donde yo supuse que estaría su cuello para tratar de atraer su boca a la mía, pero la oscuridad jugó en mi contra y un quejido de Alexander me avisó de mi fallo de cálculo.
— ¿He de suponer que una bofetada significa que no?
Estiré mi brazo en la dirección contraria y pulsé el interruptor de la luz. Ambos nos quedamos cegados durante unos segundos, pero yo fui capaz de recuperar la visión antes que él. Ventajas de tener unos ojos anormalmente extraños, supongo.
Fijé mi mirada en su pómulo derecho, que había enrojecido debido a mi impacto. Mi enfado conmigo mismo se acrecentó cuando vi un fino arañazo recorriendo la zona. ¡Maldita sea! Durante todos estos meses me he negado a practicar el BDSM con él porque no soportaría ver marcas en su perfecta piel. Y ahora…
— Hey— Susurró Alexander para captar mi atención— Estoy bien, no ha sido nada.
Algo debió ver en mi mirada que le indicó que yo no estaba de acuerdo con esa afirmación, porque me sonrió de esa manera suya tan absolutamente dulce y me dio un tierno beso que a mi parecer duró demasiado poco.
— Vamos, Mags ¡Es hora de prepararte! Nos queda todo un día de diversión por delante.
Sentí una sonrisa enorme propagarse por mi cara antes de levantarme de la cama con rapidez e ir dando saltitos de felicidad hasta el armario para encontrar algo que ponerme.
— ¿Y mis tíos? —Pregunté mientras Alexander subía las persianas y yo me metía en el cuarto de baño para pegarme una ducha rápida.
— Ayer les pedí este día para nosotros.
— ¿Solos tú y yo? Después del día de ayer pensé que te habías olvidado de mí por completo— Alcé la voz para que me escuchase desde la habitación.
— Sé que no te gustan el mismo tipo de atracciones que a mí, por eso quería aprovechar que ayer íbamos a pasar el día con tus tíos para divertirme. Hoy podremos hacerlo a tu manera.
¿Podría tener un novio más perfecto?
— ¿Este es tu concepto de diversión? —Le pregunté mientras me miraba al espejo. Por el Ángel, ¿Podría estar más ridículo?
— ¡Pero si estás adorable!
— Definitivamente este no. Busca otro menos… — Miré con aire crítico la diadema con las orejas de Mickey Mouse cubiertas de purpurina que tenía él sobre la cabeza.
— ¿Deslumbrante?
— Eso. —Yo hubiese escogido la palabra "grotesco", pero bueno.
Magnus cogió el ridículo sombrero y se marchó a toda prisa mientras yo pasaba mi mano por mi pelo e intentaba ordenar los rebeldes mechones. Mi atolondrado novio apareció diez segundos después con un gorro distinto, de color azul y lo que parecían ser unas orejitas.
— ¡Este es perfecto! —Dijo mientras me lo acomodaba en la cabeza. Al menos este no tiene purpurina… —Me dan ganas de comerte a besos.
— ¿De qué película es este? —Magnus lanzó un gritito espantado mientras me miraba con horror.
— ¿Nunca has visto "Lilo & Stitch"? —Chilló con indignación.
— No me suena— Respondí mientras terminaba de ajustármelo mejor, evitando que una de las orejas tapase mi ojo izquierdo.
— El próximo domingo pienso unirme a vuestra tarde de cine. No pienso permitir que sigas viendo películas raras y dejes de lado las obras maestras.
— Tú y yo tenemos un concepto bastante distinto de lo que es una obra maestra.
— Obviamente— Me susurró mientras me abrazaba por la espalda —Si tuviéramos los mismos gustos dejarías de rebatirme lo hermoso que eres.
— ¿Ya empiezas otra vez…?
—¿… A llamarme hermoso? También puedo llamarte adorable, tierno, cálido, gentil, inteligente… ¿Quieres que siga? Soy profesor, tengo un amplio vocabulario. Aunque…— Una de sus manos se coló bajo mi camiseta, tocando la piel bajo ella de forma sutil— sin duda los adjetivos que mejor se ajustan a ti son "sexy" y "violable".
— ¿"Violable" es siquiera una palabra real? —Le contesté mientras pegaba un manotazo a su traviesa mano.
Magnus hizo un gesto de dolor mientras agitaba la mano de forma frenética.
— ¿Qué haces?
— No hagas esas cosas en público, por el Ángel. Deberías tener un poco de decencia, ¿Acaso no has visto que estamos rodeados de niños? — Dije refiriéndome a los cincuenta niños, como mínimo, que estaban corriendo de un lado a otro de la atestada tienda en la que nos encontrábamos.
— No deberías avergonzarte de tu sexualidad, Alexander.
— No se trata de ser gay o hetero, Magnus. Se trata de no corromper la mente de unos niños antes de tiempo — Le dije mientras él pagaba la cantidades industriales de regalos que habíamos estado escogiendo para mis hermanos. Magnus incluso había estado insistiendo en comprarle algo a mi madre antes de que yo le recordase que ella no tenía ni idea de dónde estábamos ni de que salíamos juntos— Si ahora mismo esa parejita de allí se pusiese a tener sexo frente a todos no sería más correcto que si lo hiciésemos nosotros.
— Ya, pero si fuésemos nosotros al menos sería algo memorable. Dos preciosidades como tú y como yo manteniendo relaciones sexuales en mitad de una tienda en Disneylandia… Batiríamos récords en youtube. ¡Nos haríamos de oro!
— Dejando de lado el hecho obvio de que yo no haría algo así ni muerto ¿Para qué narices quieres tú más dinero?
— ¿No has oído nunca eso de que los que más tienen siempre quieren más?
..
— Dile "Hola" a la cámara, cielo.
Dejé de contemplar el barco del pirata hortera de "Peter Pan" y miré a Magnus, que sujetaba una videocámara rosa chillón apuntándola hacia mí.
— ¿De dónde has sacado eso?
— Es una cámara desechable, la acabo de comprar — Dijo mientras se acercaba demasiado a mí, filmando un primer plano de mis ojos— Ya que te niegas a ser simpático con la cámara, al menos déjame grabar algo hermoso.
— No sabía que vendían videocámaras desechables— Seguí ignorándole mientras intentaba salir fuera del alcance del aparato.
— No las venden, pero tengo una que es infinitas veces mejor que este trasto en casa. En cuanto me pase el video de nuestras vacaciones al ordenador la tiraré a la basura. ¿Ves? Desechable.
Sin duda voy a tener que mantener una charla con él acerca de su derroche continúo de dinero.
— Oh, vamos, Alexander: para ya de moverte. Quiero que el video sea memorable— Me dijo haciendo ojitos de cachorrito.
Nunca me han gustado los videos ni las fotos. Quedar inmortalizado para siempre en un trozo de papel o almacenado en algún disco duro no me resulta demasiado tentador. Pero es Magnus. Y sea quien sea el que dijo que el amor nos hace idiotas tenía toda la razón.
Sujeté la muñeca que aferraba la cámara con firmeza mientras empujaba a Magnus hasta que su espalda chocó con la barandilla donde yo había estado apoyado minutos atrás.
— ¿Alexander? —Preguntó él con la sorpresa reflejada en su perfecto rostro.
Hice girar su mano hasta que la cámara nos enfocó a ambos y entonces uní nuestras bocas. Magnus soltó un gritito de sorpresa que quedó atrapado en mi boca y que yo aproveché para colar mi lengua en la suya. Cuando me separé de él segundos después tenía los ojos cerrados y sus labios entreabiertos estaban húmedos por mi saliva. Tentador…
— ¿Suficientemente memorable para ti? —Me reí mientras, por una vez, el rubor se extendía por su cara y no por la mía.
Eché a andar esperando a que me siguiera, las suaves orejas de mi gorro rebotando a cada paso. No tardó mucho en alcanzarme.
— ¿Sigues negándote a hacer el amor conmigo en un lugar público?
..
— Oh, Dios. Creo que podría tener un orgasmo solo con tomar este helado.
— ¿Tengo que añadir el helado a tu interminable lista de parafilias? —Pregunté de broma mientras me llevaba a los labios mi propio helado. La verdad es que son deliciosos.
— Si es de este, sí. —Magnus pareció reflexionar durante unos segundos. Odio cuando piensa. Normalmente acuden a su cabeza ideas de lo más descabelladas— Pienso ordenar que me manden kilos y kilos de esta delicia hasta Idris y voy a llenar la piscina con él.
— ¿Qué tú vas a hacer qué en mi piscina? — Lo peor de todo es que estoy prácticamente seguro de que lo dice en serio— Te pareces más a mi hermano de lo que pensaba.
— ¿A Maxwell? ¿Por qué? ¿Porque soy adorable?
— A Jace —Mi novio hizo una mueca de disgusto. Llevaba mosqueado con Jace desde que supo que él había sido mi primer amor— Cuando era pequeño, mi hermano hizo que le llenaran la bañera de espaguetis como regalo de cumpleaños.
— Bah, entonces paso. No quiero compararme con ese rubito oxigenado— Gracias al Ángel— Entonces usaré el helado para-… ¡Alexander! ¡Es Campanilla! ¡Corre, corre! ¡Vamos a hacernos una foto!
Y así, corriendo de un lado para otro persiguiendo a perros andantes y patos sin pantalones, pasamos todo el día.
..
Cuando llegamos a la habitación del hotel sobre las nueve de la noche lo primero que hizo mi novio fue irse corriendo al cuarto de baño porque "después de todo el día debo de haber perdido gran parte de mi brillo". Habíamos quedado dentro de media hora para cenar con sus tíos, por lo que me senté en el enorme sofá y llevé mi mano al bolsillo para llamar a mis hermanos. Llevo haciendo ese gesto inconsciente todo el viaje; parece que aun tardaré un poco en concienciarme de que mi móvil ya no está.
— ¿Magnus? ¿Dónde está tu móvil? —Le pregunté asomándome por la puerta entreabierta.
— En la caja fuerte, supongo— Me contestó él mientras se inclinaba sobre el espejo para ponerse de esas cosas que usa Isabelle para hacer sus pestañas más largas— No lo he tocado desde esta mañana.
Me dirigí a la caja fuerte e inserté el código antes de abrirla y coger el iPhone de Magnus. Desbloqueé el teléfono, me sonrojé ante la fotografía de mí mismo durmiendo que tenía Magnus de salvapantallas y me dirigí a ver la ingente cantidad de llamadas perdidas. Jocelyn, Will, Tessa, Isabelle…
¿Izzy? Diez llamadas perdidas.
—Por favor que no haya vuelto a cocinar— Supliqué mientras le daba al botón de rellamada— Que no haya vuelto a cocinar, que no haya vuelto a cocinar…
— ¿Se puede saber dónde habías metido tu purpurinoso culo?
—¡Izz!
— ¿Alec? Ups, gay equivocado.
— ¿Por qué has llamado tantas veces? ¿Ha ocurrido algo? Te dije que no te acercases a una cocina de nuevo— Escuché su resoplido y me imaginé a Isabelle poniendo su típica pose de "¿Me estás retando?"
— ¿Crees que soy idiota? Con mamá por casa no se me ocurriría cocinar. Se pone histérica cuando me ve en la cocina.
—Todos, Izzy. TODOS nos ponemos histéricos cuando tú estás en la cocina.
— Bueno, que sí: que sois todos encantadores conmigo— Isabelle hizo una pausa teatral a la que yo estoy más que acostumbrado.
— ¿Y para qué llamaba usted, grandiosa Isabelle? — Ella parecía complacida cuando contestó.
— Para que volváis mañana mismo, idiotas. Mamá y papá se tienen que ir antes de tiempo, pero siguen queriendo tener esa comida con Magnus— Se me hizo un nudo en el estómago.
— ¿Saben que yo estoy con él?
— Por supuesto que no. Si mamá lo supiese ya hubiese matado a tu novio y lo sabes. Supuestamente os estoy avisando a los dos por separado.
— Te divierte haberme chafado las vacaciones, ¿Verdad?
— ¿A mí? —Contestó con la voz cargada de ironía— ¿Después de que me dejases en casa a solas con nuestros padres y de que mi novio se haya ido de vacaciones con su estúpida banda a la costa? No, qué va. Estoy encantadísima de que tú te lo estés pasando bien.
— Eres una persona cruel, Isabelle Lightwood.
— Sigo amándote, hermanito— Me contestó antes de hacer un sonoro ruido de beso y colgar el teléfono.
¿Y ahora cómo le explico esto a Magnus?
..
No sé si me resultó más duro despedirme de Tessa y de William a prisa y corriendo o ver la cara de decepción de mi novio todo el viaje hasta el aeropuerto.
— Podremos volver en nuestras próximas vacaciones, ¿Vale? —Magnus, que había estado desde que entramos al taxi mirando por la ventana, se giró para mirarme.
— No es por el viaje, nephilim. El día de hoy ha sido tan perfecto que podría compensar a la perfección dos semanas de vacaciones. Pero…—Magnus apoyó su cabeza en mi hombro y soltó un suspiro lleno de agonía— Es por tu maldito pueblo. Tener que fingir delante de todos que no eres nada para mí es…
— Una tortura —Completé yo.
—Quiero poder gritarle a todo ese atajo de idiotas lo mucho que te amo, Alexander.
Magnus me miró en silencio durante un largo rato antes de cerrar sus ojos y quedarse dormido.
..
Magnus había insistido mucho hasta que por fin su tío había accedido a volver en un vuelo comercial y nos habían dejado a nosotros el avión privado.
Teniendo en cuenta quién es mi novio cualquier idiota se habría dado cuenta del porqué de tanta insistencia. Pero claro, yo no soy cualquier idiota. Yo soy el rey de los idiotas.
No supe lo que pretendía hasta que Magnus ordenó a las auxiliares de vuelo que no entrasen en la zona privada pasase lo que pasase. Y entonces se abalanzó sobre mí.
— Magnus— Conseguí articular cuando al fin su boca soltó la mía y bajó a mimar mi cuello— ¿Aquí?
— Aquí— Gruñó mientras tiraba de mí hasta sentarme a horcajas sobre él.
— No…— Gemí— Esta postura no…
— Sí, bebé— Sonrió él mientras prácticamente desgarraba mi ropa hasta dejarme desnudo— Esta postura sí.
Magnus toqueteó unos botones al lado del asiento y este se reclinó por completo, dejándome a mí sentado sobre su cuerpo acostado.
— ¿Sabes por qué me gusta esta postura? — Preguntó mientras guiaba sus manos a mi trasero y lo apretaba con fuerza— Álzate un poco.
Obedecí elevando mis caderas sin rechistar.
— ¿Sabes por qué me gusta esta postura o no? —Preguntó con una sádica sonrisa en su rostro. Sentí uno de sus dedos jugueteando en mi entrada y lo miré con suplica. Su sonrisa se hizo más amplía mientras empujaba levemente su dedo, haciendo presión pero sin llegar a entrar en mí— ¿Lo sabes?
— S-Sí— Su dedo se enterró en mi interior y yo empecé a gemir quedamente mientras él jugueteaba.
— ¿Podrías explicármelo? —Otro dedo se unió al primero, pero ambos se mantuvieron inmóviles hasta que yo comencé a hablar.
— Te gusta verme penetrándome a mí mismo— Mierda… esto es tan vergonzoso…
— ¿Y qué más? —Preguntó mientras su tercer dedo se unía a los dos primeros y comenzaba a mover su mano con rapidez.
— Mi cara. Te gusta ver mi cara l-llena de placer cuando… cuando tú— No… esto es demasiado vergonzoso…
— Alec— Ordenó.
— Te gusta ver mi cara de placer mientras te entierras en mí por primera vez— Sus dedos comenzaron a moverse con más contundencia en mi interior, haciendo que tuviese que apoyar mis manos sobre su vientre para no desplomarme.
— Falta algo, Alec.
¿Algo? ¿Qué? ¿Qué falta?
Sentí sus dedos abandonar mi interior y una sensación de vacío se propagó por mi cuerpo.
— No— Gimoteé— Magnus, por favor…
— ¿No recuerdas algo tan simple y ahora pretendes que yo te recompense? No, no, no, nephilim. Las cosas no son así.
— Por favor— Volví a suplicar. Haré lo que sea, lo que sea…— ...lo que sea…
— Lo que sea ¿Eh? Eso ya me gusta más —Me miró con lascivia antes de ordenarme— Desabróchame, pero solo lo necesario.
¿Solo lo necesario? ¿Por qué?
Desabroché sus ceñidos vaqueras y deslicé mínimamente su ropa interior hasta que dejé libre su enorme erección. Un gemido involuntario salió de mi boca al imaginar que pronto estaría dentro de mí.
— Ahora saca lo que tengo que el bolsillo derecho de la chaqueta.
¿Por qué él sigue vestido? ¿Por qué no me permite disfrutar de su perfecto cuerpo?
—No…—Murmuré cuando al fin conseguí sacar del bolsillo lo que él deseaba— Magnus, no. Esto no.
Magnus tomó la maldita videocámara de mi mano y la encendió, enfocándola en mí.
— Magnus no…
— Penétrate, bebé— No… No quiero. No con él grabándome. No por favor…— Alec, bebé, quiero estar en tu interior.
Apoyé mis manos de nuevo en estómago antes de colocar su punta en mi entrada. Cerré los ojos con fuerza cuando empecé a bajar lentamente y mi interior se abrió para adaptarse a una intrusión tan enorme.
— Joder, Alec— Gimió Alec mientras su mano libre se aferraba a mis caderas— Esa carita no puede ser legal.
Abrí mis ojos y los clavé en los suyos antes de bajar del todo, mi interior engulléndolo en su totalidad.
— Mierda… Alec ¿Quieres que me corra nada más empezar?
Balanceé mis caderas buscando desesperadamente la localización de mi próstata y solté un enorme grito cuando al fin la alcancé. Magnus sujetó mi cadera con más fuerza mientras yo comenzaba a moverme intentando acertar siempre en ese punto.
— No cierres los ojos, Alec— Mierda… mis ojos… él odia que cierre los ojos…— Mira a la cámara, Alec— No, no… no más…— ¡Mírala!
Clavé mis ojos en ella antes de comenzar a moverme con más fuerza. Tan cerca…
— ¡M-Magnus! —Gimoteé entre gemido y gemido. Mi mente es un caos. Yo no debería estar haciendo esto. En un avión. Con una cámara grabándome. No…
Magnus me apretó con fuerza de la cintura, obligándome a detenerme y, acto seguido, sentí su miembro abandonar mi interior.
— No… Magnus… —él me besó con dulzura antes de obligarme a levantarme. Cuando él también estuvo en píe guió mi cuerpo hasta estar tendido bocabajo sobre el asiento.
—Alza tus caderas, bebé— Hice lo que me pidió, desesperado por volver a sentirle— Ahora quiero que mires al frente y claves tus ojos en la cámara— Una de sus manos llegó a mi boca e hizo una leve presión sobre mis labios, obligándome a entreabrirlos— Te conozco a la perfección, bebé. ¿Crees que no sé que has estado intentando contener tus gemidos? Como vuelvas a hacerlo pararé de forma definitiva. ¿Los has entendido?
Abrí mis ojos anegados de lágrimas y los clavé en la videocámara. Esta vez la pantallita estaba volteada hacia mí y fui capaz de ver lo que estaba grabando.
— Magnus, por favor… te necesito…
Vi la sonrisa orgullosa de mi novio antes de que me penetrase con fuerza y perdiese todo el sentido de la realidad.
— Pareces cansado, hermano ¿Te encuentras bien? —Le preguntó Jace a mi nephilim cuando estábamos en el coche de camino a Idris— ¿Y ese moratón en la mejilla?
— Ha sido el avión— Sonreí yo con una enorme expresión de satisfacción extendiéndose por mi rostro. Alexander me miró con timidez y giró la cara en seguida de vuelta a la ventanilla— Había turbulencias y no ha podido descansar bien, ¿verdad, nephilim?
Alexander siguió sin dirigirme la mirada, pero su reflejo en el espejo retrovisor me mostró su rostro cubierto de un intenso rubor.
Solté un suspiro de pura felicidad mientras palmeaba la cámara guardada en mi bolsillo.
Las mejores vacaciones de mi vida.
¡Wow! ¡Creo que este es el capi más largo hasta ahora (y el más raro también. Aunque a mí todos me parecen raros...)
Como paranoia rara de las que yo siempre suelo hacer por aquí quería comentaros algo:
Como ya he vuelto al trabajo estoy recuperando mis lecturas atrasadas en fics (siempre leo los fics cuando voy en el bus, manías mías). Antes de empezar fics nuevos he querido ponerme al día con fics que me encantaban pero que empecé a dejar de lado por falta de tiempo y... bueno: Al volver a leerlos hay algunos que me han viciado incluso más y ahora estoy en plan zombie (necesito más capiiiiiis). Pero hay otros muchos que antes me encantaban... pero que tienen tantos capítulos que al final se me han acabado haciendo super pesado y aburridos.
A este fic yo tengo planeado que le queden 7 capítulos, pero después de lo que os acabo de contar no sé si son demasiado o qué. ¿Vosotras qué pensáis? ¿Debería intentar comprimirlo todo un poco y poner solo lo importante? Así quizás podría acabarlo en otros tres capis. Necesito vuestra opinión, pequeñas. Este fic sigue aquí por vosotras, y no quiero que comencéis a odiarlo...
En fin... Si os ha gustado podéis mandarme una caja de galletas, dejarme un review, darle a favoritos o a seguir... o ignorarme que es lo que hace mi familia. Esa última opción es la más normal, yo os la recomendaría xD
¡Nos leemos en dos semanas, queridas mías!
PD: Qué pesada soy... qué comentarios más largos hago, copón.
PD2: Después de este capi creo que voy a necesitar tu ayuda para hablar de lo que tú ya sabes, MERRY WEATHER H...
PD3: Jaery (la de verdad, no el pato del fic) es una patosa, Jaery es una patosa *canturreando*
PD4: Siento una malsana obsesión hacia el actor/modelo Godfrey Gao, de ahí que lo haya metido en el fic de forma fugaz. Ese hombre es tan... *-*
