Capitulo 3: "¿Apostamos?"
-Damon! Me asustaste!-protestó Elena.
-Jaja, parece que la película no te afectó mucho por que estabas durmiendo de lo lindo-dijo él
-Sí, hasta que llegaste, hablando de eso, que haces aquí?-dijo ella
-Tienes problemas de memoria o qué? Anoche me dijiste que no querías dormir hasta tarde y que te despertara para ir a desayunar juntos-dijo él. Aun no salía de en sima de ella.
-Ah, si tienes razón, lo había olvidado -dijo ella, en eso dio un respingo-Caroline! Caroline se fue!
-Si-dijo Damon y se acercó a su oído-pero no deberías dejar la puerta abierta, o alguien podría entrar
-Alguien… como tú?-dijo ella. El juego había empezado
-Tal vez si… Tal vez no…-dijo él- y sabes qué?, se me vienen a la mente muchas cosas que podría hacerte esa 'persona'…
-Ah sí? Como qué?
-Mmm imagina todo lo que se le podría hacer a una niña linda que está sola durmiendo en su casa-dijo él recalcando el 'sola'
-Así que soy una niña para ti?-dijo ella aparentando enfado
-Bueno, de 'niña' solo tienes el título-dijo Damon seductoramente
-Y a que se debe el título?-dijo ella
-A que a veces pareces una niña, además que eres una miedosa, y en ocasiones puedes ser muy ingenua-dijo él, Elena infló las mejillas enojada-pero eres MI niña…
-y con qué derecho dices que soy tuya?-dijo ella, siguiéndole la corriente
-Quieres que te muestre 'con qué derecho'?-dijo él con una sonrisa sensual
-Y como harías eso?
En dos segundos ya los dos se estaban riendo. Damon salió de arriba de Elena y se sentó mientras y ella hacía lo mismo. Poco a poco la risa fue cesando y recuperaron el aire.
-Bueno, ya, vamos a desayunar. Ah, Damon necesito pedirte un favor-dijo Elena. Damon conocía esa mirada…
-Que quieres?-dijo él con desconfianza.
-Luego te digo, ahora salte para que pueda cambiarme.-dijo ella
*Media hora después*
Vamos a un lindo chico de ojos azules apoyado en el barandal de la escalera con un claro semblante de impaciencia.
-Elena! Baja de una vez! Iremos a desayunar no a la opera!-dijo él chico
-Ya voy! Ya voy!-dijo Elena que venía corriendo y bajo las escaleras salteando escalones.
-Woo, tranquila gatita, o te vas a caer-dijo Damon atajando la caída de la chica. Él la tomaba de la cintura y sus caras habían quedado muy cerca. Damon aprovechó para observar cada detalle del hermoso rostro de su amiga. No lo negaba, era hermosa, muy hermosa.
-Lo siento, vamos?-dijo ella reincorporándose, la joven era tan despistada que ni notó la cercanía, o tal vez era su inocencia, o tal vez estaba acostumbrada…
-Eh, si claro, vamos Gatita-dijo él
Damon solía llamarla así, desde pequeños le decía eso porque a ella le encantaba subir a los árboles, tenía muy buenos reflejos y un accidente de su infancia izo que ella le tuviera miedo al agua y nunca aprendiera a nadar. Fue su padre quien murió ahogado, y eso marcó a Elena de por vida. Al principio a la chica le molestaba que Damon la llamara así, pero con el tiempo fue dejando de darle importancia, sabiendo que al enojarse solo le daba el gusto a su amigo y fue aceptándolo como un sobrenombre que solo Damon le decía y solo ellos conocían. Además, al crecer, Damon se dio cuenta que si quería, Elena podía ser una verdadera gatita…
Mientras los dos amigos desayunaban en un bar cercano a la casa de Elena, en otro lado de la ciudad un extraño hombre charlaba sobre sus planes
-Lo prometo, esta vez no seré tan imprudente, esta vez acabaré con él, y lo haré de la manera más dolorosa para los hijos de ese maldito. Lo juro, los Salvatore se han burlado de mí, yo me vengaré haciendo desaparecer su descendencia.-dijo el hombre con profundo odio en su voz-tienes lo que te pedí?
-Sí, han estado observándolos, esta vez estamos seguro que son ellos. Cual quiere primero?-dijo sumisamente un hombre de ojos oscuros
-Mmm, primero iremos por el menor, para que él mayor se preocupe, y luego lo atacaremos a él también-dijo él hombre.
-Pues en verdad los hermanos Salvatore no son muy unidos. Según lo que hemos investigado, Stefan no quiere ni saber nada sobre su hermano menor, y Damon no ha visto a su hermano desde que era pequeño, pero no sabemos la edad exacta-dijo el extraño
-No importa, dime que tienes sobre él-ordenó el jefe.
-Aquí hay un reporte y varias fotos-dijo él servidor dándole un sobre de color madera. Él de ojos marrones lo abrió con tranquilidad, le dio una ojeada al reporte y luego tomó las fotos
-Con un chica eh, quién es? Acaso su novia? Parece estar defendiéndola… -dijo al ver una foto de Damon mirando con odio a otro chico y detrás de él una chica de ojos chocolates y cabellos chocolates, al parecer tratando de calmarlo.
-No, su nombre es Elena Gilbert, por lo que sabemos su mejor amiga desde primaria. Pasan todo el tiempo juntos.
-Seguro debe de importarle mucho esa chica… Qué te parece si le pegamos en su punto débil-dijo con una sonrisa en los labios
-Una magnífica idea…-respondió el otro con la misma sonrisa maléfica.
-De acuerdo, tienes su misma edad no es así? Tú te encargaras de la chica. Y que quede claro que quiero que el menor de los Salvatore sufra, y mucho.-dijo el
-Perfecto, me retiro a prepara todos y empezaré tan pronto me sea posible.
****
Volviendo con los dos amigos, ya habían pedido y estaban disfrutando su desayuno.
-Y bueno, dime, que quieres?-pregunto Damon
-Ah, casi lo olvidaba
-Está bien, pero no te enojes... Bueno, se viene el baile de primavera y TÚ me tienes que acompañar a comprar un vestido-dijo Elena
-Tengo?-dijo él levantando una ceja, extrañado por la afirmación
-Por favor, Damon! Caroline no puede acompañarme, ella está en el grupo de ayuda a los que tienen bajas notas, y esta es la peor época del año. Por favor, haré lo que me pidas-dijo ella
-Sabes que al decir eso estás jugando con fuego-dijo Damon con una mirada pervertida
-Damon! Estoy hablando en serio! Por favor…-dijo ella sin quitar esa mirada. Sabía que a Damon le podía esa expresión.
-Está bien…-dijo él tras un suspiro-Pero promete que no me harás caminar por todos lados
-Gracias!-dijo ella y le dio un beso en la mejilla
-Si hubiera sabido qué harías eso, hubiera accedido desde el principio-dijo él con un sonrisa seductora.
-Cállate, tonto-dijo ella mirando a otro lado.
-Hablando del baile, supongo que vendrás conmigo-dijo él como si fuera obvio.
-Y que te hacer suponer eso?-dijo ella desafiante
-Que si algún idiota se atreve a invitarte, simplemente lo mato-dijo él con naturalidad
-Y si te digo que alguien ya me ha invitado?-dijo ella, solo para molestarlo. Damon se la creyó
-Dime ya mismo quién es ese maldito!-dijo Damon apretando los puños y echando fuego en la mirada
-Jaja, eres un tonto, caes muy fácil.-dijo ella riéndose, Damon la miró con indiferencia
-Acéptalo, gatita, nadie se atreve a invitarte por qué me temen. Al fin y al cabo tendrás que ir con migo por qué no tendrás pareja-dijo él con arrogancia, y luego fingió dolor-aunque me duele saber que soy tú última opción
-Ja-ja, muy gracioso-dijo ella con sarcasmo, luego puso una mirada desafiante-dame dos semanas, si nadie me invita iré contigo
-Apostamos?-dijo Damon
-Está bien, si yo gano ni se te ocurra decirle o hacerle algo al chico que me invite
-Y si yo gano?-dijo él con una sonrisa y acercándose más a ella.
-Que propones-dijo ella
-Deberás hacer lo que yo te diga por 1 hora-dijo él con una mirada libidinosa
-Estás loco! Con lo pervertido que eres no quiero ni imaginarme lo que me harías hacer!-dijo ella alejándose
-Hieres mis sentimientos! Prometo no hacerte hacer nada 'indecente'-dijo Damon
-Aja, y exactamente que es algo 'indecente' para ti?-dijo Elena
-Está bien, está claro que me conoces.-dijo Damon riendo por lo bajo
-Que te parece si yo pago la entradas del cine?-dijo Elena
-Mmm no me parece justo-dijo Damon luego de pensárselo
-Qué? Por qué?
-Por que si tú ganas, yo tendría que aguantarme ver como un idiota te manosea, mientras que si no tú solo tendrás que pagar una entradas, no es justo
-Oye! Que te piensas que soy!-dijo ella ofendida
-Una gatita?-dijo Damon
-Repítelo!-dijo ella amenazante
-Tranquila! Tranquila!-dijo él temiendo por su futuro si Elena no se calmaba-el punto es que no estoy de acuerdo
-Está bien, que propones, pero algo decente desde MI punto de vista
-Mmm, que puede ser…que tal un beso?-dijo Damon
-DAMON!
-Ok, entendí! Está bien… Que puede ser… Ya sé! Deberás hacerme las próximas 10 tareas de literatura-dijo Damon
-Eres un holgazán-dijo Elena
-Oh, vamos! Este semestre estamos dando la poesía, yo no sirvo para eso, pero tú sí!-dijo Damon
-Está bien, es un trato-dijo Elena extendiendo su mano
-No podemos cerrar el trato de otra manera-dijo Damon indicando con la mirada los labios de la chica
-Solo dame la mano, idiota -dijo Elena
-Está bien-Damon estrechó la mano de su amiga, pero entonces tiró de ella para atraerla hacía él-pero que quede claro que le haré la vida imposible a cualquier chico que se te acerque a menos de 3 metros, a excepción de Klaus, claro
-Esto es la guerra, Salvatore-dijo Elena, sus miradas desafiantes chocaron.
