¡Hola! Esta semana voy super agobiada, así que os vais a librar de mis tonterías.
Agradecédselo a mi maravillosa jefa (?)

Que el Ángel os proteja, la Fuerza os acompañe y la suerte esté siempre de vuestra parte.

¡Os adoro!

*Bane-Lightwood: Siempre digo lo mismo, y hasta yo me doy cuenta de que parezco un loro ¡Pero es lo que siento! Así que: ¡Muchísimas gracias por leer mi fic! Al ser el primero estoy super ilusionada y nerviosa con él, así que saber que hay gente maravillosa que lo sigue me hace muy feliz :D

Una vez he agradecido lo suficiente quería decirte qu-… ¡OMG! ¿Tanto tú como tu amiga leéis mi fic? ¿Las dos? ¿En serio? Eso es taaaaaaaan genial *-*
¿De verdad os preguntabais qué había en la caja? Me encantaría saber qué es lo que pensabais que podía haber, solo por curiosidad *-* Igualmente lo sabremos en este capi, así que… ¡Espero que os guste!

Gracias por molestarte en dejar un comentario, querida.
¡Nos leemos!

PD: Cada vez que alguna me dice que ama mi fic me quedo media hora idiotizada mirando el comentario en cuestión mientras me río como una niña desquiciada. En serio, sois adorables *-*

..

*Anairafuji: Perdonaaaaaaa D:

Quizá sí quedó bastante confusa esa parte. Al escribir primero en Word el formato se pierde al pasarlo a fanfiction (cosa que odio, porque en la mayoría del resto de páginas no ocurre ¬¬).
Básicamente Magnus no dijo nada demasiado grave: "¿Y cómo cojones sabes tú eso si nunca has estado a su lado? No hables como si le conocieras". No es algo muy fuerte teniendo en cuenta el carácter de Magnus y lo que dijo Robert de su novio. Pero, precisamente por la delicada situación en la que se encuentra su relación con Alec, Magnus estaba preocupado de que los Lightwood pudieran tomar algún tipo de represalia o de que pudieran haberse percatado de algo. Igualmente tengamos en cuenta que le ha gritado a su suegro la segunda vez que se ven, que tampoco es muy normal xD

Me encanta cuando hacéis alusión a esos pequeños detalles que introduzco de forma espontánea xD No sé por qué, pero cuando escribí esa parte inmediatamente me vino la imagen de Magnus incinerando la toalla por si acaso… Y se me ocurrió lo de los piojos xD ¡Malditos piojos rubios! (?)

¿Alec gritando a los cuatro vientos su relación con Magnus? Nah, no lo creo. Yo más bien me imagino a Magnus con una pancarta gigante y a Isabelle con un megáfono paseándose por todo el pueblo. Eso sería más normal xDD
Alec estaría en su casa muerto de la vergüenza jajaja
(Sé que lo de "gritar a los cuatro vientos" es una expresión, pero no he podido evitar imaginarme la escena) xD

¡Un abrazo!


Ayer por la noche se me olvidó silenciar el móvil antes de acostarme.

Soy imbécil.

— Seas quien seas: muérete.

—Magnus, soy Ragnor.

—Muérete, Ragnor— Por fin me animé a abrir los ojos y miré el reloj digital de mi mesilla. Las seis y media. La madre que lo parió.

— ¿Todavía estabas durmiendo? —Mi aletargado cerebro estaba buscando una contestación ingeniosa, pero parece ser que tardé demasiado en contestar— Bueno, da lo mismo. Necesito tu ayuda.

— Muérete.

— Esto es serio, Magnus —Para ti la discusión que tuviste con Catarina hace dos semanas sobre el color de los azulejos del baño de profesores también era sumamente seria e importante— Estoy en Las Vegas.

— ¿Las Vegas? ¿Las Vegas de Nevada? —¿En Estados Unidos? Volví a mirar el reloj. Las seis y treinta y tres— Sabes que las clases empiezan hoy, ¿Verdad? —Un momento… ¿Un favor? ¿Algo serio? — Ni de coña. Te considero mi único amigo en este pueblucho, pero no pienso cubrir tus horas.

— ¡Oh, vamos! Hodge no volverá hasta la semana que viene. Catarina siempre está en su mundo y no se enterará si tú no dices nada— Clavé la vista para fijarla en la maraña de plumas y pelo que eran mi mascota y la de mi novio durmiendo entrelazados. Malditos animalejos suertudos…— He mirado nuestros horarios y mis horas de clase coinciden con tus horas libres…

— He dicho que no, Ragnor. Ni en un millón de años.

— Te deberé un favor.

— No.

— Tengo clase con La Clave a quinta hora.

Despejé del todo mis sentidos mientras hacía un esfuerzo sobrehumano y me levantaba de la cama para dirigirme a la ducha.

— Nunca debí contarte lo de Alexander.

..

A primera hora me ha tocado aguantar a un grupito de descerebrados de primer curso que no paraban de quejarse de que no les hubiesen avisado antes para poder quedarse una hora más durmiendo. ¿Creéis que a mí me hace especial ilusión haceros de Canguro, mocosos?

A segunda los adorables alumnos de la clase de apoyo de Ragnor (los pocos que se han dignado a aparecer) parecían haber olvidado por completo las tareas que éste les había mandado para las vacaciones y han estado montando escándalo toda la hora.

Menos mal que al finalizar la tercera hora recibí una buena noticia.

—Señor Bane —Oí que me llamaban.

Levanté mi vista de los apuntes desperdigados por mi escritorio que estaba recogiendo y me fijé en Sheldon. Sigo sin poder creerme que este chico y la maravillosamente deslumbrante Isabelle estés saliendo juntos. Aunque claro, Alexander y yo tampoco es que seamos una pareja muy normal.

— ¿Sí, Samuel?

— Simon. Me llamo Simon. —Replicó el muchacho con cara de indignación— Bueno, como sea. — Dijo tendiéndome una bolsa de plástico— Ha llegado lo que me pediste que encargara.

¿La camiseta? Oh, genial. Este fin de semana voy a tener una cita con Alexander y estoy deseando que la vea.

— Aunque sigo diciendo que a Alec no creo que le haga mucha gracia.

— Tonterías, tonterías —Contesté rebosante de felicidad —Le encantará.

La pelirroja amiga de Alexander carraspeó sonoramente y mi castaño alumno se apresuró a dirigirse hacia la puerta.

— ¡Gracias de nuevo, Sam!

Clary soltó una risa divertida antes de despedirse con la mano mientras él me miraba con amargura. Ese chaval es que es muy raro.

..

La sorpresa en la cara de mi perfecto ojiazul al verme entrar en su aula no ha tenido desperdicio. La mirada de puro odio que me ha echado Sebastian, sentado a su izquierda, tampoco. Creía que era James Carstairs el que se sentaba junto a mi novio en clase de Ragnor, pero al parecer el peliblanco se ha cambiado de sitio con el "simpático" por algún motivo.

Estar sentado tras el escritorio mientras los alumnos de Ragnor hacen sus tareas o se dedican a charlar entre ellos ha sido mortalmente aburrido en las dos clases anteriores. Pero, como no podía ser de otro modo, estar mirando descaradamente a mi tierno nephilim mientras él intenta ignorarme es deliciosamente entretenido. Su mirada se encuentra con la mía constantemente y cada vez se sonroja con más fuerza. Mi bolita de algodón es completamente adorable.

Observar a Sebastian también resulta bastante entretenido de una manera extraña. Sé que Alexander nunca ha tenido una autoestima muy elevada y que no se cree merecedor de grandes atenciones, pero de ahí a no darse cuenta de la manera en la que mira su amigo…

Sin embargo, y pese a mi enemistad declarada con el señorito Verlac, soy incapaz de sentir celos de él. Quizá porque si no se lo ha dicho en todos estos años me imagino que no se lo dirá ahora. O seguramente sea porque sé que lo que Sebastian siente por Alexander es algo serio, y no solo un juego de niños. Sé que Sebastian haría feliz a mi nephilim. Lamentablemente para él yo llegué antes. Lo siento. O no.

Todas las clases anteriores se me han pasado de manera agonizantemente lenta, pero el timbre suena demasiado pronto en esta ocasión. Los más inteligentes del St. Raziel comienzan a recoger sus cosas mientras yo me acerco a la mesa de mi nephilim paseando disimuladamente.

Cuando estoy lo suficientemente cerca de él mi vista se desvía hacia su clavícula. El horrible suéter negro parece ser unas tallas mayor de lo que sería necesario para el cuerpo de mi novio, por lo que la prenda se ha deslizado ligeramente hacia el lado derecho. No deja demasiada piel expuesta, pero sí la suficiente como para entrever una fina cadena de plata que debería haber sido lo suficientemente larga como para no verse. No puedo evitar tironear juguetonamente de dicho cordón cuando estoy junto a él y una gran sonrisa de satisfacción se extiende por mi rostro al mismo tiempo que él se sonroja. En el fondo jamás creí que se lo pusiera.

— Eres perfecto —Susurro sin poder evitarlo.

El rubor de Alexander se hace todavía más profundo antes de que su puñetero amigo arrastre su silla con fuerza hacia atrás y se marche a toda velocidad hacia la puerta. Mi novio me dedica una mirada de disculpa antes de irse a perseguir a su amigo.
Sebastian, querido: o se lo dices tú o se lo digo yo, pero esto no puede seguir así.

..

Tras otra hora de intensa agonía me dirijo a la sala de profesores en busca de algo de paz y tranquilidad. Cuando abro la puerta y no veo a Catarina decido ir a buscarla a la cafetería y sus alrededores.

Los martes y los miércoles suelen ser mis días favoritos de la semana, ya que solo tengo dos y tres clases respectivamente y el resto del tiempo puedo dedicarme a adelantar trabajo para dedicarle toda la tarde a mi novio. Maldito sea Ragnor y malditas sean sus borracheras.

Ya he recorrido la cafetería, los jardines y la biblioteca y sigo sin encontrar a Catarina. Cuando estoy a punto de regresar a mi mesa de trabajo para no perder los veinte minutos libres que me quedan, recuerdo por pura casualidad que mi amiga es la enfermera del centro. Soy idiota.

Me acerco por el pasillo y veo que la puerta está entreabierta y salen voces desde el interior. Catarina parece muy alterada mientras Alexander trata de tranquilizarla. Espera ¿Alexander? Casi corro para alcanzar la enfermería lo más rápido posible, pero antes de poder llegar a empujar la puerta ésta se abre del todo y Sebastian sale hecho una furia. Ni siquiera me mira cuando pasa a mi lado, pero sabiendo que mi pequeño está en la enfermería me importa menos que nada.

— ¡Alexander! —Casi grito con pánico cuando al fin veo a mi novio.

Mi nephilim está sentado sobre la camilla con Catarina frente a él curando las numerosas magulladuras que recorren su pálido pecho. Ambos giran la cabeza hacia mí, pero yo solo tengo ojos para él.

Ni siquiera sé cómo llego tan rápido a donde se encuentra, pero un segundo después me encuentro acunando su cara entre mis manos mientras reparto pequeños besos por toda su cara.

— ¿Qué te ha pasado, bebé? —Observó desde más cerca esas marcas rosadas en su piel y, angustiado, me doy cuenta de que hay una herida especialmente grande en el hueso de la cadera que, aunque ya no sangra, todavía está al rojo vivo —¿Estás bien? —Obviamente no, idiota —No pienso volver a dejarte solo. Con lo torpe que eres te vas a matar un día de estos.

Alexander suelta una risita y eso consigue relajarme un poco. Él golpea mi pecho juguetonamente mientras intenta poner una expresión enfadada.

— Yo no soy TAN torpe. No ha sido culpa mía. —Parece pensárselo mejor, porque añade— Creo.

— ¿Crees? Alexander, dime ahora mismo qué te ha pasado.

Con la mano que no está acariciando su mejilla recorro algunas de las macas más superficiales. Si yo me hubiese hecho un solo rasguño así tendrían que haberme llevado a urgencias.

— Me he peleado con Sebastian —¿Sebastian? ¿El mismo Sebastian que hasta hace unas horas yo estaba seguro de ser el único a parte de mí que podría cuidar de mi nephilim? —Todo esto no es cosa suya —Se apresura a añadir cuando ve mi cara— Ambos hemos acabado en el suelo, pero yo he tenido la mala suerte de rasparme con el borde de las piscina en el proceso.

— ¿La mala suerte? ¿¡La mala suerte!? —Grito con impotencia. Alexander me mira con sorpresa mientras yo sigo despotricando— Mala suerte va a tener él cuando lo pille. No va a poder volver a moverse cuando le parta las piernas al muy-

— Eso sí que no, Magnus. Nada de amenazar a mis alumnos en mi presencia.

Durante unos angustiosos segundos mi corazón deja de latir y la sangre se me hiela en las venas. Catarina. No me acordaba de Catarina. Y, por la expresión en su rostro, mi novio tampoco lo hacía.

Me apresuro a retirar la mano que había dejado apoyada sobre el muslo de Alexander, pero Catarina sonríe de medio lado ante el gesto.

— No os preocupéis. Con este empalagoso despliegue de cursilería no me habéis descubierto nada que yo no supiera ya— Dijo con su típico tono apersonal mientras me apartaba de un ligero empujón y volvía a observar el pecho de Alexander— Aunque, con el poco cuidado que tenéis, lo que me sorprende es que no os hayan pillado ya muchas más personas.

— ¿Cómo lo descubriste? —Pregunto. Ya sospechaba que ella estaba enterada de nuestra relación, pero sigo sin comprender cómo lo supo.

— Tú ya estás —Le dice a Alexander ignorando olímpicamente mi pregunta. Mi novio me mira con el rostro lleno de temor y no puedo evitar compartir su miedo.

— Catarina, escucha-

— No voy a decir nada, tranquilos. Hace meses que lo sé y no se ha enterado todo el pueblo, ¿No? No os preocupéis por mí— Catarina se incorporó y miró su reloj antes de soltar un suspiro— Voy a buscar a Sebastian para revisarle a él. Magnus: ayuda a Alexander a cambiarse a ropa de calle y llévalo a su casa para que repose.

Por primera vez me fijo en que mi novio va en bañador. Claro, Magnus ¿Qué iba a estar haciendo en la piscina si no nadar? La vuelta de vacaciones me tiene más idiotizado de lo normal.

— A mí todavía me queda una clase a última hora —Le digo intentando poner mis mejores ojitos de cachorro.

Catarina me mira con severidad antes de ceder.

— No hace falta que vuelvas —Dice. Estoy a punto de agradecérselo cuando recuerdo que también me queda una clase de Ragnor— Tampoco hace falta que cubras al idiota. Yo me ocuparé.

Ups.

Cuando Catarina sale de la enfermería y cierra la puerta tras ella busco la mochila de Alexander con la mirada hasta que la localizo en el escritorio que hay junto a la ventana. Me acerco hasta allí y rebusco en su interior hasta encontrar las ropas de mi novio hechas un ovillo. Si yo viese mi ropa en estas condiciones me daría un infarto.

Vuelvo a acercarme a mi nephilim y le tiendo la ropa. Cuando Alexander extiende el brazo para agarrarla algo cae al suelo.

Sonrío al ver el colgante y me agacho para recogerlo.

— Nunca creí que te lo pondrías —Alexander desvía la mirada, avergonzado.

— ¿Y entonces para qué me lo regalaste? —Giro entre mis dedos la pequeña medalla plateada donde está grabado "propiedad de MB"—Cuando ayer me diste la cajita supuse que sería para eso.

— Esperaba que fuera un buen recuerdo de nuestras vacaciones. Algo para conservar —Con mis dedos hago presión en el pequeño cierre hasta conseguir abrirlo— Pero…—Rodeo el cuello de mi nephilim con suavidad, tratando de no rozar su pecho lastimado, y le abrocho el colgante —… definitivamente me hace más feliz vértelo puesto.

Alexander toquetea la medallita de forma distraída mientras desvía su vista hacia la puerta.

— Sebastian dice que solo me la regalaste para marcar tu territorio— ¿Perdón? No sabía que Alexander era un objeto que hay que marcar para que no te lo roben.

— ¿Se lo has enseñado?

Mi nephilim se muerde el labio inferior y me mira con culpabilidad. Mierda. Está absolutamente sexy haciendo ese gesto.

— Me lo ha visto sin querer— Dice— Cuando nos estábamos cambiando en los vestuarios.

Y de repente todo encaja.

— ¿Os habéis peleado por eso?

Él asiente mientras extiende su mano hacia mí. Yo la tomo con suavidad y dejo que me atraiga a su lado y apoye su cabeza en mi pecho.

— No quería escucharme. Y luego se puso a insultarte y yo no pude más.

Una risita se extiende por mi rostro al saber que mi nephilim se ha peleado con su amigo por defenderme a mí.

— Solo tú podrías ser tan tierno y masculino a la vez.

— Idiota— Murmura contra mi pecho.

Ahora estoy mucho más tranquilo, pero definitivamente tendré que hablar con Sebastian seriamente.

Vuelvo a encarar a mi novio, que me mira fijamente todavía con su labio inferior atrapado entre sus brillantes dientes.

— ¿Nos vamos ya a mi casa?

Si no quieres que esta vez te viole violentamente sobre esa camilla… La última vez me quedé con las ganas.

..

Después de dos horas de gratificantes y placenteras sesiones de besos y toqueteos tumbados en la cama de mi novio se hace la hora de que él entre a trabajar.

— Déjame que yo te pague un sueldo mensual, por favor —Le suplico cuando él comienza a vestirse.

Alexander hace un gesto de dolor cuando vuelve a colocarse la camiseta y ésta roza sus heridas.

— ¿Cuántas veces vas a seguir proponiéndome lo mismo?

— Las veces que sea necesario hasta que me digas que sí —Susurro contra su oído mientras lo abrazo por la espalda teniendo cuidado de tocar solo a las áreas que están sanas —¿Qué hora es?

— Las dos y media —Me respondió mientras se daba la vuelta, aún entre mis brazos, y quedábamos de frente —Entro en media hora.

— Media hora…— Susurro contras sus labios.

Mi nephilim se aferra con sus grandes manos a mis caderas, juntando nuestros cuerpos. Solté un jadeo de sorpresa cuando su entrepierna se frotó contra la mía de forma demasiado sensual como para haber sido sin querer. Mi bebé aprende deprisa. Alexander sonrió con prepotencia mientras yo guiaba mis manos hasta ese perfecto trasero que me vuelve loco.

— Tendremos que darnos prisa, entonces.

..

Me tumbé sobre la cama y cerré los ojos mientras dejaba que poco a poco el cansancio se fuese apoderando de mi cuerpo. Alexander había salido corriendo hacía menos de cinco minutos y ya echaba en falta su presencia. En cuanto me despierte iré a visitarle, lo juro. Pero ahora necesito descansar un rato.


— Diez minutos tarde —Canturrea Clary cuando entro por la puerta del Taki's.

Le dirijo a mi amiga una mirada asesina mientras me apresuro a entrar en el cuarto del personal para ponerme el uniforme. Intento tener el máximo cuidado al cambiarme la parte superior, pero aun así el roce de la tela contra los arañazos escuece. La tela de este maldito uniforme ya pica normalmente, por lo que me espera una tarde terriblemente larga.

Entre las cuatro y las cinco de la tarde el local se queda casi vacío, así que Clary y yo nos sentamos en la barra hasta que empiece a llegar la gente que acaba de salir del trabajo.

— Isabelle me ha contado lo de Sebastian ¿Estás bien?

— Me he hecho heridas infinidad de veces. No es nada del otro mundo.

— Eso ya lo sé. Eres un pupas— Sonríe ella —Me refería a la parte sentimental. Sé que las cosas no han ido bien con él las últimas semanas.

No, la verdad es que no estoy bien. Sebastian y Jem son mis dos únicos amigos y no es para nada agradable haberme peleado con uno de ellos. Siempre creí que nunca me pasaría algo así. Jem es demasiado tranquilo, y Sebastian es tan pasota que ralla la exasperación.

— No sé lo que le pasa— Le digo mientras cojo una coca cola del refrigerador para calmar mi picor de garganta —Solo fue un simple comentario y él se lo ha tomado como algo realmente personal. Cuando intercambió su sitio con el de Jem en clase de Química pensé que querría hablar de ello. Pero cuando llegó Magnus…— Me llevé la lata a los labios y di un gran trago del refresco. Clary tuvo que darme varias palmaditas en la espalda cuando empecé a atragantarme. Quizá Magnus tiene razón en eso de que no se me puede dejar solo— Y encima luego se puso como loco por una idiotez.

— Creo que has herido sus sentimientos.

— ¿Sus sentimientos? ¿Y qué ha de los míos? Ya me he disculpado con él, no sé qué más quiere.

— Es más complicado que eso, Alec.

Miro a Clary con un inesperado ataque de furia. No había querido enfadarme hasta ahora, pero que mi mejor amiga le dé la razón a él (con quien ni siquiera ha tenido una conversación de más de tres minutos) en lugar de a mí me pone de los nervios.

— ¿Tan complicado como tener sexo con un tío que sabes que lleva años enamorado de ti y luego pasar de él o todavía más?

Clary se quedó pálida y me miró con dolor antes de salir corriendo y desaparecer por la puerta de atrás.

Mierda, ¿Qué narices me pasa últimamente?

..

Mi amiga (o quizás "ex-amiga") no ha vuelto a entrar después de mi horrible comentario, por lo que durante toda la tarde nos encontramos solo Jordan y yo. No tengo demasiada afinidad con él, por lo que agradezco la enorme cantidad de trabajo que tenemos encima. Además, estar atendiendo las mesas me mantiene ocupado y casi no pienso en lo cruel que he sido con Clary. Casi.

Magnus llega sobre las siete, fresco como una lechuga después de su siesta, y se sienta en su mesa de siempre. Verle es lo único bueno que me ha pasado en toda la tarde.

— ¿Has dormido bien? —Le pregunto cuando me acerco a su mesa. Yo mismo me ocupo de que esté lo suficientemente alejada del resto como para poder hablar sin tener que temer que nos escuchen.

— Me faltaba el calor de tu cuerpo a mi lado, pero he hecho lo que he podido —Cuando alza su vista hacia mí y clava sus ojos en los míos su expresión desenfadada cambia inmediatamente a una preocupada. A veces odio ser tan exageradamente obvio — ¿Qué ha pasado? ¿Te duele?

Me duele saber que no merezco a ninguna de las personas que os preocupáis por mí.

— Creo que la he vuelto a fastidiar.

Alguien me llama desde otra mesa y yo me disculpe con Magnus antes de ir hacia allí. Cuando por fin adelanto todo el trabajo posible vuelvo a su mesa con el sándwich que suele pedir para cenar los miércoles y un sprite.

— He llamado a tu hermana —Me dice mientras dejo las cosas en la mesa— Hoy duermes en mi casa.

— Mañana hay clases. Y Max tiene un examen de matemáticas para el que necesita ayuda. Además-

— Tu hermano tiene nueve años, Alexander. Sé que tus hermanos no son unos genios, pero digo yo que sabrán multiplicar y dividir por una cifra — Yo no estaría tan seguro —Necesitas descansar, bebé.

Por una vez no le llevé la contraria.


Ahora él parecía contento.

Jace le había llamado pocos minutos después de que llegásemos a mi casa. Alexander acababa de meterse en la ducha, por lo que fui yo el que contestó a su móvil.

Cuando mi nephilim salió oliendo gloriosamente a sándalo (AMO cuando se ducha en mi casa y acaba oliendo igual que yo) y le conté lo que el rubito me había dicho se había quedado patidifuso. Al parecer, cuando Clary se había marchado a toda prisa del Taki's , la pelirroja había ido a la mansión Lightwood para hablar con Jace y al final ambos habían acabado como amigos. Después de años de amor no correspondido por parte de él esa nueva amistad parecía un regalo del cielo. No tengo ni idea de cuántas veces acabó repitiendo en menos de cinco minutos "Dale las gracias a Alec".

Ahora mi nephilim está tumbado en mi cama mientras yo permanezco sobre él. Alexander me mira a través de sus ojos entrecerrados mientras yo seguía besando con lentitud los arañazos sobre su pecho. Si hace tan solo un año atrás alguien me hubiese dicho que iba a estar en mi cama a horcajadas sobre el hombre más sexy del planeta, que encima está prácticamente desnudo, y lamiendo su pecho sin ningún tipo de interés sexual… Me hubiese reído en su cara.

Pero no había nada sexual en mimar las heridas de mi novio. Era algo tierno. Algo único y especial entre él y yo.

— Te amo como no tienes ni idea, nephilim —Susurré cuando finalmente sus ojos se cerraron por completo.

Si alguien se merece descansar tranquilo durante toda la noche ése es mi pequeño.

Lo besé suavemente en la frente antes de incorporarme con cuidado de no despertarle. Si hace tan solo un año atrás alguien me hubiese dicho que iba a pasar la noche con un hombre sin haber tenido sexo con él ... Pero esto es el presente. Y mi presente se llama Alexander.


..


— No se trata solo de apuntar con precisión, ya te lo he dicho.

— Hay demasiado aire —Se quejó él mientras volvía a tensar la cuerda con demasiada fuerza.

— Relaja la postura— Apunté mientras le golpeaba suavemente la mano derecha para que destensase ligeramente —Es solo una ligera brisa. Con tan poca ondulación ni siquiera veo necesario calcular la velocidad del viento ni la curvatura— Me coloqué tras mi novio, presionando su abdomen con mis manos para que adquiriese la postura propicia — Concéntrate.

— Eres un profesor horrible, que lo sepas —Bufó mientras movía la cabeza bruscamente hacia los lados para apartarse un mechón de cabello de los ojos —Además: ¿Cómo quieres que me concentre si te presiona de forma tan deliciosa contra mi espalda?

— Idiota —Le reprendí mientras me separaba de él—Separa menos las piernas. De ese modo te vas a desestabilizar o la cuerda te va a golpear en la cara cuando la sueltes.

Cuando por fin Magnus lanzó la décima flecha de la tarde ésta consiguió clavarse en el borde mismo de la diana. Teniendo en cuenta que lo más cerca que había estado del objetivo era cuando le dio al árbol situado cinco metros más a la izquierda, era una gran mejora. Él pareció pensar lo mismo, porque en seguida se puso a vitorear como loco mientras daba saltos de alegría.

— ¿Lo has visto? ¿Lo has visto? —Gritó con entusiasmo mientras se abalanzaba sobre mí. Lo atrapé en el aire y lo mantuve apretado contra mí mientras poco a poco su euforia iba disminuyendo y su cuerpo se relajaba contra el mío. Magnus me dedicó una sonrisa radiante — Eres un profesor magnífico.

— Creía que era horrible.

— ¿Quién ha osado decirte eso? —Contestó con falsa indignación antes de darme un rápido beso y separarse de mí —Le clavaré una flecha en la cabeza por decir semejante blasfemia.

— Creo que todavía te queda mucho como para poder atinarle a un blanco en movimiento —Magnus hizo un puchero antes de seguirme y ayudarme a recoger todas las flechas que había ido "lanzando" —He estado pensado y en mi opinión lo ideal para ti sería usar un arco de competición.

— ¿De esos tan modernos con mira incluida y cosas chachis? —¿Chachis? ¿Cuántos años tiene, cinco?

— Yo nunca me acostumbré a ese tipo, pero mis padres me compraron uno y según creo lo sigo teniendo guardado. Si de verdad te interesa el tiro al arco puedo regalártelo.

— Cuando me propusiste enseñarme admito que acepté por no decepcionarte —Me lo imaginaba, la verdad —Pero creo que es divertido, y me gustaría mucho compartir por fin alguna afición contigo. Así que sí: me encantaría tener tu arco. ¡Y encima lo podré usar para disfrazarme de Hawk Eye!

— Un arco es un arma, Magnus. Nada de usarlo como parte de un disfraz —¿Y quién demonios es Hawk Eye? Tendré que preguntarle a Max más tarde.

Mi novio lanzó mi arco descuidadamente al suelo cuando nos acercamos hasta donde estaban el resto de nuestras cosas. Tuve que usar todo mi autocontrol para no empezar a gritarle por haber hecho tal barbaridad con mi objeto más preciado. Sin embargo el enfado se me fue en seguida cuando él comenzó a desnudarse tranquilamente.

— ¿Se puede saber qué haces?

Jaery pasó graznando felizmente por nuestro lado mientras se dirigía hacia el lago dando pequeños saltitos.

— Lo mismo que tu bicho: bañarme.

— ¿Desnudo? —Sentí mis mejillas arder y tuve que desviar la vista cuando él comenzó a quitarse también la ropa interior.

— Dijiste que nadie venía ya a este lago y que por eso era seguro que viniésemos juntos, ¿No? —Sonrió mientras comenzaba a tironear de mi camiseta hacia arriba con cuidado. Mi pecho ya no dolía, pero era mejor prevenir —Pues vamos a disfrutar.


Cuando le comenté a mi novio que quería disfrutar en el lago definitivamente no me refería a que él estuviera por ahí nadando junto al pato. Últimamente he estado conspirando con Jace para planificar su muerte, pero Alexander parece tener un sexto sentido que le advierte cuándo está el bicho en peligro. De momento ha frustrado los cinco intentos que llevamos hasta ahora, pero no pensamos rendirnos.

— Si lo que querías era pasar todo el sábado a solas con Jaery podrías habérmelo dicho y no hubiese tenido que madrugar para hacer el idiota —Le recriminé cuando al fin se dignó a acercarse hasta mí.

El Lago Lyn me pareció una fantástica idea cuando me lo había propuesto. Un lugar tranquilo y solitario donde poder pasar un día agradable sin tener que estar encerrados en su casa o en la mía. No era como estar paseando de la mano por Nueva York, pero se parecía.

— Solo he estado nadando unos minutos. No seas tan melodramático, ¿Quieres?

¿Melodramático? ¿Yo? Por favor. No es mi culpa que mi novio quiera más a su mascota que a mí.

..

— ¿Un mantel a cuadros rojos y blancos? —Sonrió él mientras extendía el trozo de tela sobre el césped —Creí que en nuestra pareja el hortera sin sentido de la moda era yo.

— No es hortera, sino romántico —Farfullé.

— Claro, claro —Mi nephilim me miró con la curiosidad plasmada en su hermoso rostro.

— ¿Qué? —Espeté.

— ¿Sigues molesto por lo de hace un rato? —¿Y cómo no estarlo? Ha sido humillante para mi ego —¡Oh, vamos! Ya te he dicho que no lo siento. Solo estaba jugando un rato.

Ni siquiera me digné a contestarle. Extendí una sábana vieja que había traído conmigo y me tumbé sobre ella, cerrando los ojos. Jocelyn me había comentado que es una estupidez. "Si vas a ir al lago debes disfrutar de la naturaleza." me dijo. Ni loco me tumbaría sobre el pasto así por las buenas. Seguro que está lleno de hormigas, pulgas y otros insectos asquerosos. Puaj.

— Eres peor que un crío —Oí decir a mi novio.

..

No sé cuánto tiempo estuve tumbado, inmerso en mis pensamientos de depresión y autocompadecimiento. Pero para cuando mi estómago empezó a protestar y abrí los ojos no pude ver a Alexander por ninguna parte. Me incorporé hasta quedarme sentado y miré hacia todos lados, asustado.

— ¿Alexander? —Pregunté.

Acabé poniéndome en pie. Sus cosas seguían junto a las mías, por lo que no podía haberse marchado ¿Verdad?

— ¡Alexander! — Volví a repetir en un tono mucho más alto.

Me acerqué a trote hasta el lago para mirar si estaba nadando, pero al único al que vi fue a nuestro plumífero amigo mirando con atención la lisa superficie del agua. Segundos después vi emerger la cabeza de mi novio mientras Jaery aleteaba contento. O contenta. Sigo sin saber qué demonios es.

— ¿Cuánto minutos he aguantado ahora? —Le escuché preguntarle al pato.

Jaery graznó cuatro veces.

— ¿Y segundos?

Esta vez graznó doce veces seguidas.

Ese pato no es normal.

— Alec —Lo llamé.

Mi novio giró la cabeza hacia mí. Una sonrisa iluminó su cara mientras se acercaba hasta la orilla donde estaba yo esperándole encaramado sobre unas rocas particularmente grandes.

— ¿Ya estás más tranquilo? —Me preguntó cuando salió del agua y comenzó a acercarse a mí. Mi mirada hambrienta recorrió su cuerpo desnudo con lentitud, recreándome. Alexander se dio cuenta y desvió la vista con vergüenza— Ya veo que sí.

— Iba a proponerte que fuésemos a comer. Pero, ¿Quién querría unos estúpidos sándwiches pudiendo devorarte a ti?

— Me he tenido que levantar antes de tiempo para preparar esos "estúpidos sándwiches". Me encanta cuando aprecias lo que hago por ti.

— Yo aprecio todo lo que haces por mí —Le susurré apretándome contra su cuerpo— Simplemente aprecio unas cosas más que otras. Y tu delicioso cuerpo es lo que más aprecio de todo.

Funciona. El cuerpo de Alexander comenzó a reaccionar mientras mi nephilim alzaba sus brazos hasta enredarlos en mi cuello.

— ¿Y qué es lo que quieres hacer con mi cuerpo? —Un intenso rubor cubrió sus mejillas nada más decirlo, pero yo no podría estar más complacido.

Toda esta semana Alexander había tratado de ser mucho más lanzado y directo en lo que al sexo se refiere. Algo que, teniendo en cuenta lo vergonzoso que es, yo solo podía soñar hasta hace unos días. No puedo esperar a que mi ángel termine de soltarse conmigo.

— ¿Por qué no te lo demuestro?

En ese momento mi estómago decidió por su cuenta que rugir escandalosamente era lo mejor para calentar más el ambiente. Alexander me miró con sorpresa antes de romper a reír con ganas.

— Vamos a comer algo, anda —A la mierda mi momento de sexo salvaje en el lago. — Y —Continuó mientras caminábamos de vuelta a nuestro pequeño "campamento". Lo miré con curiosidad mientras su rostro se sonrojaba con violencia y él desviaba la vista—Después de llenar tu estómago podrás llenarme a mí.

Oh, mierda. Tuve que usar todo mi autocontrol para no lanzarlo al suelo y tomarlo a la fuerza en ese mismo momento. Definitivamente amo a este nuevo Alec.

..

—Date la vuelta —Alexander no protestó y obedeció mis órdenes como siempre hace. Ya me ha demostrado en varias ocasiones que su lado dominante será terriblemente placentero cuando él decida lanzarse. Pero de momento disfrutaré de sus caritas sonrojadas y de su tierna sumisión —Guía tus manos hacia atrás y aférrate con fuerza a mis caderas. Sí, eso es.

Un gemido ahogado salió de sus rosados labios cuando comencé frotarme contra su trasero.

— No voy a prepararte, así que esto puede ser muy doloroso. ¿Sigues queriendo hacerlo?

El agua nos llegaba a ambos hasta los hombros. Sin embargo el líquido de este lago es tan claramente cristalino que soy capaz de ver su cuerpo a través de las ondulaciones del agua con exquisita precisión. Alexander ladeó la cabeza levemente para poder mirarme a los ojos. Asintió con timidez una única vez. Yo no necesito más.

— Avísame si no eres capaz de soportarlo —Le advierto antes de comenzar a penetrarle.

Joder… Normalmente el propio interior de Alexander parece succionarme para que lo tome, pero esta vez tengo que abrirme paso poco a poco hasta conseguir entrar por completo. Alexander suelta un pequeño quejido cuando estoy completamente dentro mientras yo apoyo mi cabeza en su hombro.

— ¿Duele? —Susurro mientras balanceo mis caderas sin llegar a salir de él. Su interior me aprieta de forma tan placentera que no sé cuánto más podré contenerme para no hacérselo con fuerza.

— Mucho —Me contesta mientras aprieta con fuerza mis caderas.

— ¿Quieres que pare?

— No, por favor —Me ruega mientras sigue soltando pequeños quejidos.

— Luego no digas que no te lo advertí.

Comienzo a moverme con tanta dureza que ni yo mismo me reconozco. Pero hay algo en mí que desea tomar su cuerpo y marcarlo de todas las formas posibles. Y si encima Alexander tras unas cuantas embestidas ha comenzado a mover sus caderas mientras suelta auténticos gritos de placer…

— Magnus —Gimotea mientras sigue moviendo deliciosamente su cuerpo — Magnus, por favor.

— ¿Qué necesitas, bebé? — No sé cuántos chupetones he hecho ya en sus hombros, pero mi boca vuelve a apoderarse de un trozo de su blanca piel mientras lo marco de nuevo.

—Quiero besarte —Consigue articular tras varios intentos.

Incluso ahora tiene que ser endiabladamente tierno.

Salgo de su cuerpo y lo fuerzo a darse la vuelta hasta que quedamos de frente. Mi pequeño no tarda demasiado en lanzarse a devorar mi boca con glotonería mientras guía su mano hasta mi erección. Un gruñido escapa de mi boca cuando comienza a masturbarme de forma lenta y tortuosa.

— Alec, hazlo más rápido.

— No — ¿Qué? Lo miro a los ojos y él me devuelve una mirada cargada de placer. Siento sus brazos aferrarse a mis hombros mientras una de sus piernas se enreda en mi cadera — No te corras todavía, por favor.

Mis manos son guiadas inconscientemente hacia su cintura, alzándolo hasta que ahora sus dos piernas están sobre mi cadera y mi miembro palpita deseando volver a surtirse en su interior. Él también debe estar desesperado, porque no tarda demasiado en alzarse ligeramente mientras me coloca justo en su entrada.

Definitivamente esto es mucho mejor. Su interior me aprieta con mucha más fuerza mientras él sigue moviendo sus caderas como una auténtica estrella del porno. Maldita sea, debo ser un profesor magnífico si en solo cinco meses he conseguido convertir a mi bebé en el amante más maravilloso del mundo.

— Tócame —Me suplica Alec mientras siento cómo el orgasmo se acerca. Empiezo a bombear su erección de forma rápida mientras sus gemidos se triplican y se hacen más sonoros.

Alexander termina antes que yo con un largo gemido acompañado de mi nombre. Sin embargo no dejó de penetrarse a sí mismo hasta que mi semen llenó su interior y él me sonrió satisfecho.

— Eres delicioso —Me dijo mientras se bajaba de encima de mí aunque sin separar sus brazos de mi cuello.

— Tú eres el ser más perfecto del mundo —Susurré contra su boca.

Él soltó una risita feliz antes de que un escalofrío recorriera nuestros cuerpos. Con el calor del momento se nos había olvidado, pero el agua está jodidamente helada.

— Vamos a secarnos, nephilim.

..

Saqué mi magnífica nueva camiseta y me la puse mientras Alexander se tumbaba en el césped y miraba al cielo con una sonrisa en los labios. Sonrisa que se esfumó rápidamente cuando vio lo que llevaba puesto.

— ¿Qué es eso?

— ¿El qué? —Pregunté haciéndome el despistado.

— ¡Eso! ¿Se puede saber de dónde has sacado esa camiseta?

Siempre había pensado que este tipo de camisetas con frases personalizadas eran cosas de frikis. El novio de Isabelle siempre llevaba algunas con cosas como "Yo sobreviví a la Boda Roja", "El que no sea friki que levante su espada láser" o "Keep calm and ship Sizzy". Absoluta e irremediablemente horteras.

— Una vieja amiga mía de México con la que he chateado últimamente me ha dado la idea.

La frase "Voy a violar a mi nephilim hasta que se dé cuenta de lo sexy que es", sin embargo, es absolutamente fabulosa.

— Dime que no vas a salir con esa camiseta a la calle —Lo miré como diciéndole "¿De verdad me estás preguntando eso?" —Me voy a morir de vergüenza.

— Sólo tú sabes lo que significa, deja de exagerar.


— ¿Estás loco? Está claro que tiene forma de pato —Mi novio estaba tumbado en el césped junto a mí. Su mano derecha estaba entrelazada con mi izquierda, y ambas reposaban sobre su pecho.

— Por última vez Magnus: las nubes son nubes y tienen forma de nube. Punto.

— Y tú estás pensando en tus cosas y ni siquiera me prestas atención.

Giré mi cabeza y miré cómo él me dedicaba un puchero absolutamente tierno.

— Lo siento —Dije acariciando su mejilla con suavidad. Él reaccionó al contacto frotándose contra mi mano. Al parecer sus extrañas pupilas no son lo único que lo asemeja con los gatos.

— ¿Es por Sebastian otra vez? —Pese a que su voz trataba de sonar despreocupada pude notar la molestia escondida en ella.

— Sí —Contesté con sinceridad.

Magnus se giró sobre su costado para poder mirarme mejor. Llevó nuestras manos entrelazadas hasta sus labios y besó la mía con dulzura.

— Esto no debería corresponderme a mí, pero no soporto que sigas sufriendo por algo así.

Imitando su postura, giré mi cuerpo hasta quedar frente a frente.

— Cielo —Continuó él —Sebastian está enamorado de ti.

Miré a Magnus atentamente, buscando algún signo de humor en su rostro. ¿Es una broma, no?

Abrí la boca para demostrar mi inconformidad, pero Magnus posó un dedo sobre mis labios para acallarme.

— Solo quería que lo supieras para que pudieses entender de una vez las razones de sus actos y no le juzgases erróneamente. Pero, como comprenderás, no es algo de lo que me sienta cómodo hablando —Ambos nos quedamos en silencio durante unos minutos hasta que él preguntó— ¿Estás bien?

¿Cómo iba a estar Sebastian enamorado de mí? Sebastian nunca ha mostrado ningún tipo de interés en mí. Yo me habría dado cuenta. Pero las cosas cuadraban, ¿No? Esto es demasiado complicado…

— Alexander.

Salí de mi ensimismamiento y clavé mis ojos en los suyos. Él parecía preocupado ¿Por qué debería estarlo?

Ya tendría tiempo el lunes de pensar en mi amigo; ahora estoy con él y éste es nuestro único día libre para estar juntos.

— Se hace tarde, ¿Por qué no vamos a tu casa?


—El monstruito se parece a ti. Insisto —Repitió por catorceava vez cuando terminamos la película.

Habíamos decidido ponernos a ver "Lilo & Stitch". Bueno, en realidad yo lo había decidido y Alexander había aceptado mi idea con aire ausente. Maldita fuese mi estúpida boca, que hablaba antes de que mi cerebro pudiese procesar lo que iba a decir. Que mi novio se dedique a pensar en otro tío mientras está conmigo no es nada agradable.

Estiré mis brazos y piernas para tratar de hacer desaparecer ese molesto hormigueo. Me había pasado toda la película recostado contra mi novio y, al final, lo único que había conseguido era que se me durmiesen mis extremidades.

— No es un monstruo, sino un experimento genético alienígena ¿No has prestado atención a la película? —Giré levemente mi cabeza para encararle y le miré con el ceño fruncido.

— He estado un poco distraído pensando en mis cosas. Quizá me haya perdido esa parte.

Ah, no. Esto ya es lo que me faltaba, vamos.

— Te pedí por favor que dejases éste tema hasta el lunes — Giré mi cuerpo hasta quedar sentado entre sus piernas abiertas. —¿Tanto te cuesta centrarte en mí aunque solo sean unas horas?

Me esperaba que él me pidiese perdón. O quizás esperaba que se riese y me prometiese que no volvería a hacerlo. Así que, cuando me atrajo hacia él y besó mi boca tiernamente no supe cómo reaccionar. Alexander pareció interpretar mi falta de cooperación como una negativa, por lo que sus labios se separaron de los míos.

— Estaba pensando en ti —Me dijo mientras acariciaba mi pelo de forma distraída. Había una enorme y boba sonrisa pintada en su rostro —En lo perfecto que eres.

— ¿Eh?

— Te amo, Mags.

Estoy seguro de que todas las palabrejas que ha dicho son una excusa para derretir mi corazón y hacer que deje de estar enfadado. Lamentablemente soy una persona de voluntad débil. Y él es demasiado perfecto.

— ¿Entonces por qué no vemos una película… digamos… más personal? —Su mirada confusa me pareció absolutamente tierna ¿Cómo podía ser tan inocente? —¿Quieres ver un recuerdo de nuestras vacaciones?

Por fin mi nephilim pareció comprender a lo que me refería, ya que se puso completamente pálido y me miró con horror. Ya es la segunda vez en el día que fastidio una ocasión perfecta para tener sexo con mi novio, ¿Estaré perdiendo mis habilidades de seducción?

— Dime que no has visto ese vídeo, por favor.

— Alexander, cielo: grabé ese vídeo precisamente para poder disfrutar de él —Y tanto que lo he disfrutado. Sobre todo en esas noches que tienes que marcharte temprano a tu casa —¿Qué pretendías que hiciese? ¿Tirarlo?

Él me miró con ilusión.

— No pienso eliminarlo. Nunca.

— Es vergonzoso.

—Ni siquiera lo has visto, ¿cómo lo sabes?

— Tampoco me hace falta poner la mano en el fuego para saber que me quemaré. Además —Su carita estaba hermosamente sonrosada mientras él jugueteaba nerviosamente con mi pelo. — ¿Y si alguien lo descubre?

No pude evitar reírme ante su comentario. ¿Descubrirlo? ¿Alguien que no sea yo? Alexander me miró con enfado mientras se alejaba de mí y se ponía en pie.

— ¿Te hace gracia?

— Bebé —Intenté tranquilizarle poniéndome en pie yo también y abrazándolo por la cintura. Él todavía se negaba a mirarme, por lo que continué —¿De verdad crees que dejaría que alguien más lo viese? —Por fin él alzó su vista hacia mí, mirándome intrigado.

— Sé que no, pero…

— Tu carita al llegar al orgasmo…—Susurré contra su oído —Tu cuerpo completamente desnudo… —Hice más presión sobre su cintura, pegando completamente su cuerpo al mío. Alexander jadeó mientras llevaba sus manos a mis hombros para sujetarse cuando sus piernas comenzaron a flaquear. Es deliciosamente sensible —Tus gemidos cargados de placer… Alexander, ¿De verdad crees que permitiría que alguien a parte de mí viera esa faceta tuya? Nunca.

Y era cierto. Jamás permitiría que otra persona lo viese así. Soy demasiado monopolizador como para dejar que otro escuche esos excitantes ruiditos que salen de su boca. O que otro disfrutase de su escultural cuerpo… Dios. Solo de pensarlo me pongo enfermo.

— ¿Me lo juras? —Dijo con la voz entrecortada. Pequeños ruiditos comenzaron a escapar de su boca cuando lamí su cuello con lentitud.

Quizá sea verdad que soy un adicto al sexo. No lo sé.

Lo que sí sé es que no puedo mantener mis manos alejadas de él durante demasiado tiempo.

..

Llegamos a la casa de los Lightwood sobre las nueve y media. Ojalá los sábados fuesen más largos. Ojalá él pudiese vivir conmigo.

— ¿Quieres quedarte a dormir? —Me dijo mientras yo aparcaba —Obviamente no podemos hacer nada porque está mi hermano en casa y-

— Me encantaría quedarme a dormir —Le sonreí.

Me encanta hacer el amor con él. AMO hacer el amor con él. Pero definitivamente poder dormir tranquilamente a su lado es una experiencia que supera a todas. Está realmente hermoso cuando duerme. Tan relajado e indefenso como un pequeño gatito perdido.

Me despierto en mitad de la noche con la garganta seca. He tenido una pesadilla horrible, espantosa. Hacía mucho que no soñaba con mi padre.

Alexander sigue durmiendo acurrucado a mi lado. Intento moverme lo más silenciosamente posible y me deslizo fuera de las sábanas. Bajo las escaleras y me dirijo a la cocina a por un vaso de agua mientras sigo intentando controlar mis nervios.

Cuando estoy subiendo de nuevo hacia la habitación de mi novio oigo la puerta de entrada abrirse. Son las doce y media; demasiado temprano como para que hayan vuelto de fiesta. Me miro a mí mismo con aprensión. Quizá debería haberme puesto algo más de ropa y no bajar con solo mis slip puestos.

Escucho los tacones de Isabelle acercarse por el pasillo, lo que hace que mis piernas al fin reaccionen y termino de subir las escaleras para meterme a toda prisa en la habitación de mi nephilim. No es que me avergüence de mi espectacular cuerpo, pero no tengo ningunas ganas de que Sharon o el rubito me vean en cueros. Son mis alumnos, después de todo.

Alexander se ha despertado con el ruido de mi portazo y me mira alarmado.

— ¿Qué ha pasado?

— Tus hermanos han vuelto —Le contesto mientras me acuesto a su lado. Alexander pestañea repetidas veces con cansancio antes de volver a apoyar su cabeza sobre la almohada.

— ¿Qué hora es?

— Las doce y media— Le contestó mientras entierro mi cabeza en su cuello y aspiro su delicioso aroma.

— ¿Las doce y media? — Mierda. Ahora parece que no soy el único que se ha desvelado —Mis hermanos nunca llegan tan pronto. ¿Crees que habrá ocurrido algo?

Coloco mi mano sobre su pecho haciendo presión para evitar que se levante cuando veo que esa es su intención.

— Vuelve a dormir. Si necesitan algo ellos mismos vendrán a decírtelo.

Y, como si hubiesen estado esperando a que yo lo dijese, en ese momento tocaron a la puerta.

— ¿Alexander? ¿Estás despierto?

Miré a mi novio y vi en su cara la misma expresión de terror que debía estar reflejada en la mía. No puede ser. Nunca vienen a Idris. NUNCA. Es imposible que aparezca por aquí en una de las tres únicas ocasiones en las que he dormido en la cama de mi nephilim.

— ¿Mamá?


¡WOW! ¡Otro capi largo!
Al parecer mi idiota cerebro se pone imaginativo cuando sabe que no tengo tiempo. Me odia D:

La semana que viene actualizaré el viernes, así que nos veremos entonces, pequeñas mías.

¡Os adoro!

Si os ha gustado: por favor, matad a mi jefa. Os lo suplico.

...

Un día de estos me denuncian, seguro xD

PD: Si todavía no he contestado algunos mensajes es por falta de tiempo. Esta noche sin falta contestaré lo que tengo pendiente *-*

PD2: Disculpad si el capi está peor corregido de lo normal, pero suelo corregirlo unas cuatro veces antes de colgarlo y esta vez solo he podido corregirlo una. Lamento las horribles faltas ortográficas y las partes confusas xD