Capitulo 4: "Peleas..."
Luego de terminar de desayunar, se dirigieron al centro comercial. Lo que no sabían era que alguien los observaba.
-"Con que apostaron… pues no le tengo miedo a ese, además, puede que esto sea solo un trabajo, pero también lo haré por placer, es una chica muy hermosa, ni que decir de sus atributos. Esto será divertido…"-pensó un hombre de ojos oscuros. Vio que Damon y Elena empezaban a alejarse.
Al llegar al centro comercial, Elena miraba vestidos y a su lado estaba Damon de brazos cruzado mirando a otro lado con cara de fastidio. Como siempre, discutían. Ese era el 3er lugar a que iban y Elena no había dejado que Damon la viera con ninguno de los vestidos que se probó, ella decía que sería una sorpresa. Básicamente, ese era el motivo de su enfado.
-Ya, Elena, no es tan difícil encontrar un vestido!-dijo Damon
-Ay, Damon, no molestes, tú no sabes lo que se siente ser mujer-dijo Elena mirando un vestido en especial.
-Por suerte…-dijo él por lo bajo, y luego agregó-pero aun así, que es lo que es tan complicado?
-Que no entiendes nada! Tiene que ser un vestido perfecto, un color bonito pero no demasiado brillante, los detalles son muy importantes, no debe tener un gran escote pero si la suficiente insinuación, no tiene que hacerme ver demasiado baja, ni muy gorda, además que tiene que quedar bien con los zapatos y el maquillaje, y es mejor uno que me haga resaltar los ojos y...
- Entendí, es suficiente-dijo Damon interrumpiéndola
Para suerte de Damon, Elena encontró un hermoso vestido, aunque ella no dejo que se lo vea puesto. Iban caminando de regreso, Elena estaba feliz por haber encontrado lo que buscaba, y Damon estaba cargando con bolsas, porque Elena compró además del vestido, zapatos, un cartera a juego y maquillaje.
-Pero por qué no me dejaste ver?-dijo él, que se quedó con las ganas de ver el hermoso cuerpo de su amiga envuelto en esos preciosos vestidos que seguramente se moldeaban perfectamente a su figura
-Por que te dije que era una sorpresa-respondió Elena tranquilamente
-Pero era necesario mirar hasta el último vestido de todo el centro comercial?-reprochó Damon
-Ya te dije, un vestido es muy importante para una chica, refleja parte de su personalidad, y yo quería el vestido perfecto-dijo Elena
-Pero por qué tanta preparación para una fiesta que se celebra todos los años-dijo Damon naturalmente. En eso sintió que Elena se quedaba atrás. Se giró a verla y se dio cuenta que su mirada estaba mirando el suelo. Pudo denotar como algo brillaba en su mejilla.-"Esta llorando…oh! Rayos! Ahora que hice!?" Elena, que sucede?
-Fue… fue en el baile de primavera en que tú me presentaste a Matt y yo te presenté a Katherine… Lo recuerdas?… Ahí fue cuando empezó todo-dijo Elena con la voz quebrada. Levantó su mirada hacía Damon y él se sintió morir al verla así
-Elena…-se limitó a decir él, y dejando las bolsas en el piso la abrazó suavemente. ¿Qué más podía decir? Nada, se sentía como un tonto por no saber que decir para ayudarla. Pero, a él también le dolía
-Damon… Los extraño mucho…-dijo ella, se notaba que trataba de no llorar pero, siempre le pasaba lo mismo cuando se trataba de sus amigos, los sentimientos eran más fuertes.
-Ya, tranquila… Eso es parte del pasado, y ni a Matt ni a Katherine les hubiera gustado que estés llorando, vamos. Qué te parece si vas a tu casa, te bañas y luego vamos con Caroline y Klaus a almorzar?-propuso Damon
-Está bien-dijo ella y asintió con su cabeza. Se secó las lágrimas y luego dibujó una sonrisa-tienes razón, ellos no querrían…
Damon acompañó a Elena hasta su casa y después el se fue a su departamento. Apenas llegó, Elena se dirigió a la sala y puso música a alto volumen, lo suficiente para inundar toda la casa con la melodía. Como su hermano iba a una escuela pupila y su madre, una poderosa ejecutiva, estaba de viaje, tenía toda la casa para ella sola. Una canción empezó a sonar, era una melodía alegre y llena de esperanza, justo lo que ella necesitaba en esos momentos. Guardó las cosas que había comprado, y como Damon le dijo se tomó un baño. 45 minutos después llegó Caroline para ir al Mystic Grill donde se encontrarían con Damon y Klaus.
-Care, como vas con el programa de ayuda?-preguntó Elena
-Uff estamos súper ocupados con los exámenes finales, pero recuerdas ese chico que te conté anoche?-dijo Caroline, Elena miró a Klaus que, aunque se hacía el indiferente pudo notar algo en su mirada-Bueno, me pidió que lo ayude! Es genial, mañana en la tarde iré a su casa para ayudarlo en ciencias! Es fantástico… Y tú, como van en el programa de reciclaje?
-Todo tranquilo por el momento, pero la semana que viene haremos una campaña sobre la importancia de no arrojar basura a la calle, y ahí van a empezar los problemas.
-Por qué?-preguntó Caroline. Hasta el momento, Damon y Klaus se dedicaban a comer y escuchar.
-Porque la idea la planteó Tyler, y seguramente Bonnie le hará la contra, sabes que competitivos que son-dijo Elena
-Ese tonto no sirve para nada, no sé como lo soportas-comentó Damon
-Y yo no sé porque lo odias, que te ha hecho?-dijo Elena
-Simplemente es un tonto-dijo Damon indiferente
-El tonto eres tú-dijo Elena cruzándose de brazos
Al terminar de almorzar todos se estaban despidiendo para irse, pero Klaus le pidió a Elena que se quedara un momento. Caroline miró algo extrañada, pero Damon ya se imaginaba de qué se trataba así que sin más se fue. Una vez solos, Elena también sospechaba la razón, pero quería asegurarse.
-Que sucede, Klaus?-dijo Elena
-Elena, a ti no te voy a mentir, y además tú siempre fuiste una chica muy perceptiva para este tema así que no me iré por las ramas. ¿Quién es ese chico del que habla Caroline?-dijo Klaus, mirando fijamente a su amiga. Elena tuvo que reprimir la más grande de las sonrisas y tratar de sonar lo más natural.
-Es un nuevo vecino, viene de Europa, parece estar interesado en Caroline, y aunque aún no lo conozco, por lo que ella me dijo es muy lindo-dijo Elena, viendo divertida como Klaus creaba puños en sus manos y apretaba los dientes-Oh, vamos Klaus! No puedes estar celoso de ese chico! Care solo le está dando la oportunidad porque piensa que tú nunca le prestaras atención!
-Eh? De que hablas?-dijo Klaus con una cara de total desconcierto
-Por favor, no me vas a decir, que tú, el más grande de los mujeriegos, no se da cuenta cuando su mejor amiga está enamorada de él!-dijo Elena
-Ca… Caroline esta…?-dijo Klaus, demasiado confundido para crear una frase completa
-Sí, claro que lo está, pero Caroline siempre fue una chica un poco tímida para estas cosas, además es de esperar a que el otro de el primer pasó. Vamos, haz que tu fama de conquistador te sirva para algo útil y anímate con Care-le aconsejó Elena
-Estás segura?-dijo Klaus
-Más que segura! Los conozco a los dos muy bien y sé que son el uno para el otro, ahora ve, corre! No querrás que Caroline se vaya sola, por que al llegar a su casa podría encontrarse con el nuevo vecino...-dijo Elena
-Sí, adiós, gracias Elena!-dijo él, atropellando sus palabras y yéndose corriendo para alcanzar a su amiga.
-Esos dos…-dijo para sí misma la chica y negó con la cabeza
Sin más dio media vuelta y comenzó a caminar hacía su casa, pero en la siguiente cuadra se encontró con Damon apoyado en la pared, de brazos cruzados
-Damon? Me esperaste?-preguntó Elena, Damon abrió sorprendido los ojos al escuchar su voz, pero pronto volvió a su mirada arrogante y fría de siempre
-No puedo confiarme de ese mañoso-dijo Damon empezando a caminar con Elena a su lado.
Pasaron frente a su escuela, y vieron que un chico salía de allí
-Mira, ese chico está saliendo de la escuela, que estará haciendo ahí? Hoy no tuvimos clases por duelo-dijo Elena-pobre Prof. Tanner, era un buen maestro
-Como sea, no me interesa-dijo Damon indiferente
-Crees que sea un nuevo? Parece de nuestra edad...-dijo Elena mirando a Damon y sin darse cuenta que el extraño se acercaba
-Disculpe, señorita, acabo de mudarme a la ciudad y quisiera saber dónde queda la avenida Laurel -dijo él chico. Damon lo miró y parecía reprimir un gruñido
-Sí claro, está a tres calles al norte -dijo Elena, rogando que Damon se contuviera
-Oh, muchas gracias-dijo el extraño, pero, como Damon muy bien notó, aun no dejaba de mirar a Elena
-Disculpe, de casualidad usted se ha inscrito en esta escuela?-preguntó Elena, que le había ganado la curiosidad
-Así es, pero por favor háblame de tú, mi nombre es Kol-dijo el chico.
-Mi nombre es Elena Gilbert y él es Damon Salvatore-dijo Elena
-Un gusto conocerte, Elena-dijo Kol, besando su mano. Damon se veía cada vez peor
-Igualmente, y creo que nos veremos mañana, nosotros también asistimos a esta escuela-dijo Elena
-Entonces será un honor asistir al colegio con tan hermosa belleza-dijo él con una mirada seductora
-YA DEJA DE COQUETEARLE!-explotó Damon, poniéndose en medio
-Oh, lo siento, pensé que solo la acompañabas, pero veo que eres su novio, mil disculpas-dijo amablemente Kol
-NO ES MI NOVIO!-dijo Elena, al instante
-Entonces?-dijo Kol, bastante confundido
-Nada, nada, ya vamos Damon!-dijo Elena enojada, lanzándole una mirada fulminante a Damon. Luego agregó dulcemente-nos vemos Kol, perdona el comportamiento de mi amigo
Elena se llevó a Damon casi arrastrando, mientras el otro chico los miraba algo confundido, pero luego se fue con una sonrisa.
-Eres idiota o qué?!-le dijo Elena con notable enfado
-Yo? Y tú? Ese tipo un poco más y se te tiraba en sima!-le dijo Damon en el mismo tono
-Acaso te piensas que lo hubiera dejado?-dijo Elena con un toque de indignación
-Pues tú parecías darle pase libre!-le reprochó Damon
-Solo intentaba ser amable!-se excusó la chica
-Ja! Yo diría demasiado amable!-se burló el
-Ya me tienes harta! No confías en mi?!-preguntó ella, a ese punto ya habían llegado a la puerta de Elena. Damon se cruzo de brazos y miro a otro lado-Eres un idiota, TE ODIO, DAMON!-gritó la azabache, y se metió a su casa con un sonoro portazo
-"Perfecto, se han peleado"-pensó Kol, observando escondido, y con una sonrisa triunfal. Quedó congelado al ver como Damon dirigía una mirada filosa a su escondite. Se apretó más contra la pared, pero al fin Damon se fue, negando con la cabeza.
-"Rayos! Tengo que arreglar las cosas con Elena, pero mejor esperar a que se calme, y que esa tonta se dé cuenta de que a mí no me grita, esperare, luego vendré a buscarla, además, al final siempre es ella la que viene a pedir perdón"-pensó Damon, alejándose con el seño fruncido.
-"Ese idiota, que se cree, no entiendo porque no confía en mi… Bueno, en realidad él solo quiere cuidarme, pero me molesta pensar que no me tenga confianza. Supongo que como siempre tendré que ir a pedirle disculpas, ese tonto es demasiado orgulloso, pero aun así que no se piense que puede gritarme cuando quiera, va a tener que esperar para que lo vaya a buscar, que aprenda la lección"-pensó Elena, apretando los puños.
