Capitulo 17
Siguieron caminando, pero nada, la salida no aparecía, ni tampoco encontraban a nadie.
-Que es ese ruido?-preguntó Marcel
-Parece que hay un río cerca-dijo Damon
-Qué bien! Agua fresca!-dijo Elena y empezó a correr en dirección al río Los demás la siguieron.
Damon le quitó la gorra a Elena, la mojó en el río y se la volvió a poner.
-Al fin, estaba muriendo de calor-dijo Elena, mojándose la cara.-Que es ese sonido?-preguntó
-Parece mucha agua corriendo fuertemente-dijo Finn
-Maldición, Elena sal de ahí!-gritó Damon
-Qué, pero que pasa?-preguntó Elena
-Muy tarde-dijo Damon corriendo hacía ella
Damon cubrió a Elena con sus brazos justo cuando una gran cantidad de agua venía por el río. Era la creciente, que se dio justo cuando ellos estaban ahí. El agua los arrastró varios metros, el río no era hondo pero eso era aun más peligroso por el hecho que tenía grandes piedras. Cuando la creciente pasó Damon y Elena salieron de abajo del agua y nadaron a la orilla, que estaba más lejos que antes debido al agua agregada por la creciente
-Están bien?-preguntó Marcel
-Tonta! Te dije que salieras de la orilla!-dijo Damon
-Lo siento! Como iba a saber que la creciente vendría justo en ese momento!
-Era de suponerse al ver el agua turbia!-le respondió Damon
-Elena esta…-dijo Finn
-Toda mojada…-dijo Marcel. Los dos estaban embobados, aunque Damon y Elena estaban muy ocupados discutiendo.
- Tonto!-dijo Elena y fue a buscar su mochila
- Niña descuidada!-dijo Damon y se sentó recostándose en un árbol, con sus ojos cerrados y de brazos cruzados. En eso sintió que algo le ardía arriba de la ceja y abrió los ojos de golpe-Auch!
-Quédate quieto!-le retó Elena. Con un algodón mojado en alcohol estaba desinfectando las heridas causadas por las piedras.
- Tú también estás herida-le dijo Damon, aguantando el ardor.
-Sí pero tú estás peor-dijo Elena
Mientras Elena estaba muy ocupada curando a Damon, este se dio cuenta de la mirada de Finn y Marcel, y de no haber estado Elena los ahogaba en el río.
Después de eso volvieron a empezar a caminar sin rumbo, Damon y Elena estaban empapados pero por suerte hacía mucho calor. Por el tiempo que había pasado seguramente demás ya estaban volviendo, por lo que tal vez encuentren a alguien, o quizás ya todos habían llegado a la estancia
-Otra vez!?-dijo Damon
-Por favor, solo un ratito-pidió Elena
Damon se acercó a Elena y la subió a su espalda.
-No tenemos tiempo para perder, tenemos que volver rápido para poder descansar y comer algo-dijo Damon empezando a caminar con Elena en su espalda.
-No es justo - susurro Finn
-Por que él tiene tantos privilegios? -dijo Marcel
-Hey! Ustedes dos! Vienen o se quedan ahí?-preguntó Damon.
-Ya…ya vamos!-dijeron los dos
-Cuanto llevamos caminando?-preguntó Elena
-No lo sé-respondió Damon
-Unas cuantas horas-dijo Marcel
-Tengo hambre -dijo Finn
Escucharon una carcajada a su derecha
-Jajaja que te dije Klaus, se perdieron-dijo Caroline
-Jajaja si tenías razón-dijo Klaus entre risas
-No se burlen -dijo Elena
-Sí, no tenemos la culpa de que Elena sea una niña descuidada-dijo Damon
-QUE DIJISTE?!-le dijo Elena
-Lo escuchaste muy bien!-le dijo Damon
-Venga, nosotros sabemos el camino-dijo Klaus
-Y les trajimos comida-dijo Caroline. Elena se bajó de la espalda de Damon y corrió a abalanzarse sobre su amiga
-Te amo amiga!-dijo Elena
-Nos vamos a caer!-dijo Caroline entre risas
Al llegar a la estancia, Elena fue directamente a su habitación y se tiró en la cama boca arriba.
-Ah al fin, mis pies no dan más-dijo Elena tranquilamente.
Elena respiró profundo y cerró los ojos
-Damon-dijo cuando el chico se acostó a su lado,
-No molestes, Elena, yo tuve que cargarte-dijo Damon, cerrando a los ojos.
-Pero tú tienes tu cama-dijo Elena
-Pero aquí estoy más cómodo-dijo Damon sin abrir los ojos
-Tonto…-fue todo lo que dijo Elena y ella también cerró los ojos.
En menos de 5 minutos, los dos se quedaron dormidos. No abrazados, ni acurrucados pero muy cerca y profundamente dormidos. Elena boca arriba, Damon boca abajo con una mano bajo la almohada.
-Lo ves? Después me dicen pervertido a mí, pero tiene dos camas y duermen en la misma-dijo Klaus desde la puerta
-Cállate, es lo más normal del mundo, son mejores amigos, además solo están durmiendo en la misma cama en forma inocente, nada más. Deben estar muy cansados, lo mejor será dejarlos dormir-dijo Caroline y cerró la puerta de la habitación.
Damon y Elena siguieron durmiendo, ninguno se despertó en ningún momento, y no fueron a cenar. A media noche Damon se despertó, y digamos que al ser la cama de una plaza, él y Elena estaban muy cerca, demasiado para su auto control.
-Que calor…-dijo con voz dormida.-Que? Maldición! Despierta Elena!
-Que pasa, Damon?
Toda la habitación estaba en llamas. El ropero, el marco de la ventana, la cama de Damon, el piso de madera, sus bolsos, las cortinas, todo estaba siendo consumido por el fuego que le daba un toque rojizo a la habitación.
-Hay que salir de aquí-dijo Damon-antes que el fuego llegue a los tanques de gas en la cocina
Elena intentó abrir la puerta pero la perilla estaba hirviendo
-Arg, está muy caliente-dijo Elena tomándose la mano.
Damon tomó una campera que no había sido alcanzada por el fuego, y poniéndola sobre la perilla intentó abrir la puerta
-Está trabada-dijo Damon
-Qué?
-Alguien cerró la puerta con llave!-dijo Damon. Un nombre cruzó por su mente-"Mikael" MALDICIÓN!
-Entonces como haremos para salir de aquí!-dijo Elena. Todo el lugar estaba hecho de madera, el calor era asfixiante y el humo hacía difícil respirar.
Damon miró a su alrededor analizando la situación. Todo está en llamas, la puerta trabada y ellos dentro atrapado en un incendio, y debía salir de allí antes que los tanques de gas explotaran, pues la cocina estaba al lado de su habitación. Observó a Elena, empezaba a toser, el humo le estaba afectando. Su única salida era…
-Da…mon, no puedo respirar…-dijo Elena con dificultad
Vio una silla que aún estaba sana, la puso frente a la ventana, tomó a Elena en brazos y subiéndose a la silla saltó por la ventana atravesando el vidrio y esquivando las llamas del marco. Cayeron fuertemente sobre la tierra.
-Estas bien?-preguntó Damon
-Eso… creo-dijo Elena
Se incorporaron y pudieron ver la estancia envuelta en fuego.
-Cuidado!-dijo Damon lanzándose al piso con Elena cuando los tanques de gas explotaron.
Cuando la cosa se calmó, fueron a la parte de adelante, allí vieron a todos sus amigos y a los encargados de la estancia, ya habían llamado a los bomberos.
-Están todos bien?-preguntó Klaus
-Nosotros si-dijo Damon
-Por qué no salían?-preguntó Caroline, preocupada
-Nuestra puerta estaba trabada-dijo Damon. Elena empezó a toser
-Segura que estas bien?-preguntó Klaus
-Sí, solo respiré mucho humo-dijo Elena
-Que habrá causado el incendio?-preguntó Caroline, viendo la estancia. Por suerte ya todos estaban fuera de peligro
-"Mikael…"-pensó Damon con odio.
-Elena, estas bien?-preguntó una voz tomando las manos de la chica
-Jo no te moriste en el incendio? Que desilusión…-dijo Damon
-Cállate, pulgoso-dijo Tyler-Como decía, estas bien? No te ha pasado nada?
-Sí, Tyler, no te preocupes –dijo Elena
-Ella está bien ¡Podrías soltarla!-dijo Damon, separándolos
-Donde esta Liv, Tyler?-dijo Elena
-Ella está con Bonnie, al parecer no se qué cosa se quemó en la habitación de ellas y eso creo un gas tóxico por lo que Bonnie se desmayó. Están esperando la ambulancia-dijo el
-Que!?-dijo Elena y fue a donde Tyler había señalado
Esa noche fue bastante agitada, los bomberos, la policía, las ambulancias. Lo de Bonnie al parecer no fue más que un susto, Luke se quebró un brazo al escapar de la explosión, y Finn había sido hospitalizado por unos días por unas quemaduras, pero no más.
-Mi ropa -decía Elena, viendo como los bomberos apagaba en fuego
-Mi celular y mis cosas -decía Caroline
-Eh? Klaus, donde está Damon?-preguntó Elena
-Ya sabes que a él no le gusta las grandes multitudes, se fue al bosque
Empezaba a amanecer… el fuego ya había sido apagado, más aun así la familia dueña de la estancia se había quedado casi en la ruina. Todo por la obsesión de un hombre, que por conseguir su venganza acabaría con cualquiera. Claro, si a eso se lo podía llamar 'hombre', porque a sus ojos no era más que un asqueroso demonio. Debía admitirlo, tenía miedo. Miedo de que algo le pasara a la gente que quería. Mikael había hecho que su vida se volviera una tortura, la de él y la de su hermano. Todo el tiempo los acechaba el miedo a que por su culpa les pasará algo a sus seres queridos, teniendo que convivir con la duda de si son lo suficientemente fuertes para protegerlos. No podía evitar pensar que todo era su culpa…
-Damon…-lo llamó una voz
-Que pasa Elena?-preguntó el aludido
Elena se subió al árbol donde él estaba y se sentó a su lado
-Que sucede? Porque estas así?-preguntó Elena
-No me gustan los amontonamientos de gente-respondió el chico
-No me mientas, hay algo más que te está preocupando, no cierto?-preguntó Elena
-No es nada…-dijo Damon, los dos miraban el sol naciente-Lena… nunca te has preguntado por qué Kol hizo lo que hizo?
-Casi todos los días…-dijo Elena. Damon tan solo afiló la mirada. -Damon, me prometes que algún me dirás que te pasa?
-Tal vez…-le respondió Elena
-Nunca me cuentas nada-se quejó Elena
-"Ya tiene suficiente con lo de Kol, no quiero preocuparla más"-pensó Damon-Tal vez algún día te lo diga, gatita
-Ufa, eres un malvado, siempre me dejas con la duda-se quejó Elena
-Así que piensas que soy malo, eh?-dijo Damon. Elena conocía esa mirada
-Damon, no pensarás… no, Damon!-dijo Elena y saltó del árbol antes que él la alcanzara
-Ven aquí!-dijo Damon y saltó para perseguirla
Damon corría más rápido que ella, tenía más resistencia física que ella y era más fuerte que ella. Por lo que terminó por atraparla. Se abalanzó sobre ella con cuidado de no hacerle daño y empezó a hacerle cosquillas.
-No jaja Da jaja mon jaja detente jaja por favor jaja-decía Elena sin poder dejar de reír.
A Damon le gustaba verla reír, eso lo tranquilizaba. Era curioso el hecho que con Elena siempre parecía bajar la guardia, pero al mismo tiempo tenía la guardia alta, temeroso a que algo le pase a ella, a perderla. No, el no quería volver a perder a alguien. Tal vez por eso cuidaba tan recelosamente a Elena. Pero eso no todos lo sabían, y había varios idiotas que solo querían jugar con ella por tener un buen cuerpo. Elena no era esa clase de chica, y él no iba a dejar que algún idiota le pusiera las manos encima a Elena, SU Elena!
