Capitulo 19

-Damon eres un idiota!-gritó retomando las lágrimas.

Empezó a correr sin mirar, tan solo guiándose por el instinto. Inminentemente iba a terminar chocando con alguien, tal vez por una piedad del destino o simple casualidad pero unos ojos la miraron preocupados

-Elena?-preguntó el chico ayudándola a levantarse-Elena que te pasa, porque estas llorando?

-Ty…Tyler!-dijo Elena entre las lágrimas

-Si soy yo pequeña, que sucede?-preguntó el chico

-Tyler, él… él… -empezó a decir Elena

-Ya veo, esperó a último momento para decirte eh?-dijo Tyler

-Tú sabías?-preguntó Elena. El chico asintió

-Me llamó esta mañana.-dijo el chico. Sintió como Elena lo abrazaba.

-Por qué? Por que se fue, Tyler?-preguntaba Elena, aunque muy sabía la respuesta a esa pregunta.

Él chico no hizo más que corresponder. Aún recordaba la conversación telefónica de esa mañana, y en su mente resonaban las últimas palabras que le había dicho Damon. "Cuídala, Idiota…". En la oscuridad dos destellos azules observaban la escena. Sin decir más el extraño hombre se dio media vuelta y se fue de allí. Al llegar a su departamento le dio una última mirada, en el pasillo se encontró con su hermano mayor y su familia. Todos juntos se dirigieron al aeropuerto. A partir de ese día odiaría los aeropuertos. No tardaron en subir al avión, y mientras el ave de metal arrancaba su vuelo, Damon veía como se iba su pasado y su historia por la ventana. Porque tuvo que ser todo así? Porque él destino le pegó una abofeteada para que al fin abriera los ojos? Como pudo ser que todo este tiempo había confundido la amistad de Elena con el más profundo amor. Jamás hubiera imaginado que se convertiría en el objetivo de una venganza, y mientras él se iba a Europa, su corazón quedaba sellado en Mystic Falls. Extrañaría a esa chica más de lo que creía… Oh si, la extrañaría mucho. Le dirigió una última mirada a su ciudad natal y pensó

-"Muchas gracias…Gatita…"

Cerró los ojos dispuesto a dormir. A su lado su hermano mayor lo observaba. Sin decir nada él también se durmió.

Y mientras Damon se iba para no volver, una vez que Elena se calmó Tyler la llevó a su casa. La chica fue directamente a la cama y sin ganas de ponerse el pijama se acostó abrazándose a su almohada. Ya no caían las lágrimas, pero la tristeza que demostraban sus ojos era profunda y filosa. En su mano estaba aquel anillo que le dejó Damon. Ese anillo que ella le regaló en su cumpleaños número 10, y que él jamás se quitaba. Tenía una piedra azul, y en el medio tenía una D en plata. Sonrió tristemente al recordar el día en que se lo dio. En aquellos tiempos ellos eran tan pequeños e ingenuos… jamás hubiera imaginado que algo así pasaría…

-Porque!? Porque!? Porque!?-preguntaba una y otra vez observando un peluche con forma de osito que Damon le había regalado para sus 12 años.- Por qué no me di cuenta a tiempo que te amaba, Damon… porque tuve que enamorarme de ti!?

Había cometido un gran error aquel primer día de escuela en que se acercó a un niño de ojos azules y le dijo "Hola, me llamo Elena, y tú? Qué bonitos ojos". Porque tuvo que escoger justo ESA escuela, porque tuvo que hablarle a ESE chico, porque tuvo que ser así… Y pensar que al mismo tiempo no podía arrepentirse de haber conocido a Damon. Empezó a recordar cada vez que 'jugaron', cada vez que él la miró indiferente, cada vez que él le dedicó una sonrisa solo para ella, cada vez que fueron cómplices en alguna travesura, cada momento, cada día... cada vez que se sedujeron…

El tiempo pasó, semanas, meses. Muchos meses. Damon y Elena hablaban prácticamente todos los días por teléfono. Nunca hablaron sobre sus sentimientos, ni sobre aquel último beso, ni él del campamento, ni él del baile de primavera, ni sobre el incidente del día después del baile de primavera. Solo siguieron siendo los mejores amigos, que se extrañaban como más que amigos. Tenían que olvidar ese amor… era tan simple y a la vez tan complicado…

Siempre que hablaban por teléfono se ponían al día con lo que pasaba en cada ciudad

-Y como van Caroline y Klaus?-preguntó Damon

-Bien, bastante bien diría. Imagínate que él otro día nos pegamos tremendo susto con una prueba de embarazo, pero por suerte estaba mal-dijo Damon divertida- Y los gemelos?

-Crecen muy rápido, por suerte mi mamá los ayuda a Stefan y Lexi. Emily es más parecida a Stefan, pero Brandon es un calco de Lexi. Empezaron a hablar hace poco, aunque el primero fue Brandon. A ti te llaman tía Lena-respondió Damon

Se hacen bromas

-No sabes! Entró un chico nuevo! Es re lindo y me invitó a salir!-dijo Elena emocionada

-QUE?!-gritó Damon

Y a veces siguen con el juego

-Jaja solo era una broma Damon, siempre caes-dijo Elena riendo

-Menos mal, porque tú eres mía…-dijo Damon con voz seductora.

-Aunque Tyler si me invitó a salir-dijo Elena

-LO MATO!-dijo Damon

-Quedamos en ir al parque el sábado, junto con Bonnie, Caroline, Klaus, y todos los demás-dijo Elena terminando en un risa

Pero las conversaciones siempre terminaban igual.

-Tengo que irme, Damon. Te extraño mucho "más de lo que crees"-dijo Elena

-Sí, yo también te extraño mucho "más de lo que piensas". Adiós, Elena-dijo Damon

-Adiós, Damon-dijo Elena y colgó.

Damon también colgó y se quedó mirando el teléfono con melancolía.

-Lo vez?-dijo una persona, apoyado en la pared del pasillo junto a la puerta de la sala

-Sí, creo que tienes razón…-dijo Giuseppe, parado en la entrada de la sala observando a su hijo menor aun mirando el teléfono-Damon, podemos hablar?

-Claro, papá-dijo Damon.

Giuseppe se tranquilizó un poco al escuchar el tono familiar de su hijo, al menos sabía que su hijo no lo odiaba por separarlo de sus amigos… no aun. Damon siguió a su padre hasta su despacho.

******

Elena caminaba por las calles de su ciudad. La noche había llegado antes de lo planeado. Después de pasear a Kai se dio cuenta que en su casa se había quedado sin comida, por lo que fue a compara algo para comer y después mañana haría las comprar

-"Pensar que hoy es San Valentín y mientras yo voy a cenar con mi perro en mi casa Caroline y Klaus disfrutan de una hermosa cena romántica"-pensó Elena. Dejó escapar un suspiro.

Siguió caminando, por suerte ya estaba cerca de su casa. No estaba con muchos ánimos en esos momentos. Pasó frente a un callejón donde un gato maulló entre la oscuridad. Cuando dejó el callejón a su espalda, una mano se asomó entre la oscuridad, y unos brazos la metieron al callejón acorralándola contra la fría pared. Un terror la invadió, no podía ver nada pero la silueta frente a ella le daba a entender que era un hombre. Recuerdos golpearon su cabeza y armándose de valor intentó golpear a esa persona

-OTRA VEZ NO!-gritó en el golpe cerrando fuertemente los ojos.

El hombre fue más rápido y detuvo su mano, aunque al parecer estaba sorprendido por la reacción. Elena se aterró más, sintió como el hombre se acercaba a ella.

-Soy yo…-dijo en un susurro

Elena sintió un escalofrío, esa voz… abrió grandemente los ojos, no reaccionaba.

-No puede ser…-fue todo lo que dijo