Capitulo 22 "Mas problemas"
-"Maldición, otra vez lluvia?"-pensó Damon entrando al edificio
Hacía varios días que el clima estaba igual, era la época, el invierno se estaba yendo para dar paso a la primavera, y como cada vez que había cambio de estación las tormentas eran frecuentes. Se sacudió el pelo todo mojado, despegándose varios mechones de la piel, y lanzó un par de maldiciones al descubrir que el ascensor estaba en mantenimiento
-"Y estos dos se tenían que comprar el departamento justamente en el piso 16, ni modo, a subir las escaleras!"
Luego de subir todos los pisos a pie, totalmente agitado y cansado tocó a la puerta. Un chico de ojos grises le abrió la puerta
-Hola, amigo te vez cansado-dijo tranquilamente Klaus
-Cállate, tonto. Elena me mando a traerte esto-dijo Damon entregándole una cajita plástica
-Gracias amigo, eres genial
-Para que quieres un CD compilado con canciones románticas?-preguntó Damon
-Es un regalo para mi hermana, dentro de poco es su cumpleaños -explicó Klaus-Quieres pasar?
-No, tengo que irme.
-De acuerdo, y no hagan cosas raras con Elena-bromeó Klaus
Sin más Damon se fue de allí. Afuera, la tormenta caía con fuerza.
En otro lado, una chica de ojos azules aun no terminaba de asimilar lo ocurrido. Sin importarle que la lluvia la mojara y que los truenos retumbaran en los edificios, cayó de rodillas y dio un golpe al piso.
-"MALDICIÓN! COMO NO ME DI CUENTA QUE ESTABAN SIGUIENDOME! Y ahora qué hago? QUE HAGO?! Tengo que llamarlo y decirle, pero va a querer matarme, no queda otra opción, yo sola no puedo hacer nada…"
Buscó refugio en una galería y marcó un número en su celular.
-Hola?-dijo una voz
-Damon, soy yo-dijo la chica
-Caroline, que sucede?
-Te lo diré rápido, pero no te alteres si? Cuando salimos de la heladería con Elena no me di cuenta que un tipo nos seguía, después de unas cuadras alguien me agarró por atrás y un auto negro se llevó a Elena. Cuando me di cuenta ya estaba sola, perdóname, Damon, no pude hacer nada…-dijo Caroline
-"Mikael…"-pensó Damon, aun sin salir de su sorpresa
-Damon?-preguntó Caroline al no recibir respuesta
-Eh, lo siento-se disculpó Damon al reaccionar.
-Damon, si lo que quieren es dinero sabes que cuentas con mi ayuda y la de Klaus…-dijo Caroline
-Me temo que es algo más complicado que eso si es lo que pienso, pronto se comunicaran conmigo.
-Eh? De que hablas?-
Damon cortó la llamada
-Maldito Mikael! Porque tenias que meter a Elena en esto! Tú problema es con mi padre! En todo caso conmigo y con Stefan, pero Elena no tiene nada que ver! Eres un maldito, te voy a matar!-gritó Damon con un profundo odio y rabia
Su celular volvió a sonar, un mensaje.
Si quieres ver a tu novia tendrás que venir por ella a la fábrica de telas abandonada. Deberías apresurarte, no puedo asegurarte que ella este a salvo.
-QUE NO ES MI NOVIA!-gritó Damon. -Siempre te metes en problemas, gatita. Creo que Kol y yo nos volveremos a ver… hace tiempo que quería tomar mi venganza. Lo mejor será, no hacerte esperar.
Buscó las llaves de su auto, era curioso el hecho que Mikael siempre hiciera que el usara su auto. Corrió al estacionamiento
-Pensaste que podrías engañarme? Ya me estoy cansando de tus trucos sucios, Mikael-dijo Damon y cerró el capo de su auto
-Hola?-dijo una voz en el parlante del celular de Damon
-Klaus, necesito que me prestes tu auto-dijo Damon seriamente
-Claro, pero que le paso al tuyo?-dijo Klaus
-Digamos que se rompió el freno-dijo Damon
En otro lado, en un edificio abandonado de varios pisos que parecía que se derrumbaría en cualquier momento, unas personas se encontraban en una de las tantas sucias habitaciones.
-Así que tú eres la famosa novia de Damon…-dijo una voz.
Elena intentó negarlo, pero un pañuelo blanco no la dejó hablar
-Jaja no me mires con esos ojos, si a Damon de verdad le importe lo que te pase vendrá a buscarte… aunque no puedo asegurarte que te encuentre en buenas condiciones-dijo malvadamente Mikael
El hombre se acercó a la joven, que estaba bien atada de manos y pies, y con una mano en su mentón la obligó a mirarlo a los ojos
-Dime, como te ha tratado, como era que se hizo llamar? Ah si! Kol! Creo que no muy bien eh? Oh, lo siento, tú querías que tú primera vez fuera con Damon? Me odias por eso verdad? Pero Giuseppe debió saber que al llevarse a su hijo a Europa, su linda novia quedaba desprotegida-dijo burlonamente
Elena se soltó de su mano de un movimiento brusco, pero no dejó de mirarlo con ojos fulminantes. Una lágrima rodó por su mejilla sin poder ser evitada ni removida
-Pero mira no más, aparentando ser fuerte al mirarme con odio, pero por dentro no eres más que una gatita asustada-dijo Mikael - Ahora entiendo porque Kol insistía tanto en querer disfrutar tu cuerpo-sonrisa malévola-yo que tú rezaría porque tu novio se de prisa, porque si Kaleb se aburre esperando vendrá en busca de diversión.
-"¡QUE NO ES MI NOVIO!"-pensó Elena, con ganas de gritarlo
Sin decir más el hombre se fue de allí con una sonrisa cínica. ¿Quién era Kaleb? Que importaba en esos momentos! Seguramente otro idiota que trabajaba para Mikael.
Era inútil, no importaba cuantas veces forcejeara, solo conseguía ajustar los nudos. Mikael se aseguró que no pudiera escapar. Mierda! No quería llorar, pero sus ojos no dejaban de derramar lágrimas. Se resignó y se dejó caer en la pared.
-"Siempre te meto en problemas, verdad Damon?"-pensó la morocha, mirando sin mirar.
Se acordó de Caroline, seguramente debía estar muy preocupada. A veces no sabía si Caroline era como su hermana o como su madre. Lamentaba haberla metido en eso, y esperaba que ese hombre no le haya hecho nada. La vieja puerta de madera rechinó y dejó caer un poco de polvo al ser abierta. Unos ojos se asomaron, conocía esa mirada
-"Kol…"-pensó la azabache
Estaba diferente, ahora su color de ojos era diferente y su cabello corto, pero seguía con sus misma pose de arrogante y ojos pervertidos.
-Pero miren nada más, si es la pequeña Elena-dijo el hombre entrando y cerrando la puerta tras de él.
En su rostro aun quedaban los rastros de algunas lágrimas traviesas. Oh Dios! Se sentía tan indefensa aprisionada con esas sogas! Odiaba esa sensación. Kaleb empezó a acercarse a ella como si fuera un depredador a punto de abalanzarse sobre su víctima, y ella, siendo la presa, se retrajo hacía sí misma y bajo un poco la cabeza pero sin dejar su mirada desafiante y alerta a cada movimiento de Kaleb. Inconscientemente empezó a temblar, imágenes de lo sucedido meses atrás la atacaron trayendo nuevas lágrimas a sus ojos. Apretó los dientes, tratando que el miedo no se colara en su mirada.
-Cuanto tiempo sin verte, gatita-dijo el hombre. Acercó una mano a su rostro pero ella esquivó el contacto.
-"Solo y exclusivamente Damon puede llamarme gatita!"-pensó Elena con rabia
-Me tienes miedo eh?-dijo acariciándole la mejilla, esta vez Elena no pudo escapar-Que lástima, yo pensé que podríamos esperar a que tu querido novio venga por ti
-"Y dale con eso! Les digo que Damon no es mi novio! Después de todo… es un amor no correspondido…"-pensó Elena. Kaleb notó, por unos instantes, tristeza en aquellos ojos que parecían negros en aquellos momentos
-No has cambiado mucho desde la última vez, eh? Tú pelo está más corto-entrelazó una de sus manso en aquella cascada azabache-Pero sigues teniendo la misma mirada de animal acorralado, y sigues siendo hermosa y apetitosa como siempre. Pero no me guardes rencor por lo de la otra vez, tú tienes la culpa por mirarme desafiante y ser tan tentadora-dijo el hombre, acercándose más.
-"¡Maldito imbécil! ¡Quítame tus manos de encima!"-pensó Elena aplastándose contra la pared.
-Que pasa Elena? Ya no me quieres?
-"'¡Jamás te quise! Si alguna vez te consideré mi amigo fue todo un sucio juego tuyo!"-pensó la chica
-Después de todo, no creo que Damon pueda odiarme más aún, verdad?-dijo Kaleb, y dirigió sus manos a desatar el nudo de la mordaza
-Que piensas hacerme?-preguntó Elena, una vez liberada del pañuelo
-Que no te lo imaginas?-acercándose más.
-Maldito pervertido!-gritó Elena
-Jaja, me gustaría poder hacerte todo lo que estoy pensando en estos momentos, pero dudo mucho que nos dé el tiempo-dijo Kaleb
Sin hacerse esperar, Kaleb unió sus labios con los de Elena en el más asqueroso y salvaje de los besos. Elena empezó a llorar nuevamente, su cuerpo no le respondía, dolía aceptarlo, pero estaba aterrada. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué sentía miedo?! ¡¿Por qué no se defendía?! Se odiaba a si misma… sus ojos, aun abiertos, fueron iluminados por un relámpago. Segundos después el trueno resonó en la fábrica abandonada. Se sentía sucia… una vez más… y otra vez era una carga para Damon, otra vez era dependiente de él. Y claro, Kaleb no se había detenido con un beso de lo más salvaje y sin ninguna piedad recorría las curvas de la castaña con sus manos. Una de ellas de hecho ya se había colado debajo de su falda, llegando a su intimidad. Qué buena idea ponerse pollera para ir a la heladería! Un golpe se escuchó en la vieja puerta
-Ja, parece que tu novio una vez más me arruina la diversión-dijo Kaleb volviendo a colocarle el pañuelo.
-"Que no les entra en la cabeza! Es imposible que alguna vez pase algo entre Damon y yo!"-pensó Elena, sin cambiar su mirada peligrosa.
