La Primera Noche en la Que Bailamos

Romano sintió que su primer baile con alguien sería lento, apasionado, romántico. Nunca se imagino siquiera, jamás concibió la absurda idea de como sería en realidad el suyo.

Fue estúpido.

Fue vergonzoso.

Fue hermoso.

Era una maldita fiesta hecha por el marica degenerado amigo del bastardo. Ni siquiera tenía pensado ir, pero el idiota de su hermano insistió hasta dejarlo al borde de la locura. Luego de un rato, a pesar de su mal humor, todo fue bien. La bebida, y la música, a pesar de ser algo afeminada para su gusto, fue genial. Estaban para su sorpresa todos. Desde los mismos imbéciles de siempre hasta las colonias americanas que alguna vez fueron de España. Los gemelos México arrasaban con la pista, y los angloparlantes no se quedaban para nada atrás. Brasil, Grecia y Chile competían por ver o bien, demostrar quien bailaba de manera mas sensual.

La competencia quedo entre Brasil y Grecia.

Entonces, para su sorpresa, de su cómodo asiento en la barra, mirando todo y a todos, unas manos cálidas y una sonrisa luminosa como el sol le sacaron de ahí. Lo llevaron justo al medio de la pista encerada del salón de baile del francés, y fue consciente, hasta entonces de lo que iba a suceder.

-¡Poned algo, joder...!—Exclamo con una sonrisa Antonio, mirándolo con ternura. De la nada se enrojeció como tomate.. ¡De la nada, coño! Arthur el odioso cejotas sonrió maliciosamente, antes de susurrarle algo a Francia, que sonrió de forma aun mas tétrica. Pensaba que le pondrían el tango o la salsa más pegada de la historia. Pero se equivocó.

Se equivocó de verdad.

It feels like
It feels like I'm in love

My head is in a spin
My feet don't touch the ground
Because you're near to me
My head goes round and round
My knees are shakin' baby
My heart it beats like a drum

Enrojeció como nunca cuando el idiota español bastardo del que no estaba enamorado comenzó con los animados pasos a brincos del suelo, tomando su mano y guiándolo haciendo carcajearse a los demás países.-¡Bastardo, para!

-Si paras todo el mundo se reirá de ti...—

-¡Pero si ya lo están haciendo!

-¡Entonces mostrémosle que no les damos motivos para hacerlo!...—Lo hizo girar hábilmente al ritmo de la endemoniadamente pegajosa canción. Demonios con Kelly Marie. Cantaba demasiado rápido, cantaba demasiado agudo, pero sin saber porque mierdas, el italiano sonrió de forma cómplice, siguiendo con excelencia los pasos del español, que no dudo en tomar su mano.

It feels like
It feels like I'm in love

Ain't been this way before
But I know I'm turned on
It's time for something baby
I can't turn off
My knees are shakin' baby
My heart it beats like a drum

Las risas se convirtieron en aplausos y en exclamaciones de animo para los bailarines. Sin quererlo ni pensarlo siquiera, el bailecito que se estaban ejecutando, había puesto de mas ánimos al americano que jaló al británico responsable de semejante acto a la pista, donde emocionado de la vida comenzó a sincronizar los pasos con los del cejón que aunque según el fuese humillante, no dejaría vencer a los sureños. Ah no, eso ni en sueño.

Lovino y España reían sin poderse parar. Pero de cuando en cuando los ojos verdes del español se clavaban con dulzura en los de Lovino, haciéndolo sentir su corazón alborotado, mariposas en el estomago y la infernal emoción de aquel ridículo, al menos para el, baile.

It feels like
It feels like I'm in love

My knees shake
My heart beats like a drum

It feels like
It feels like I'm in love
My knees shake
My heart beats like a drum

De un momento a otro la pista entera se lleno. No solo ellos y los angloparlantes que parecían centradísimos en su baile, sino que los de habla hispana, el griego y Japón que sorpresivamente bailaba bastante bien. Corea y Australia reían arriba de unas mesas animando a los demás y Yao e Iván no paraban de carcajearse tomados de las manos, bailoteando entre cosquillas y pullas. Lovino y Antonio, en el corazón del lugar parecían incansables.-¡Venga Lovi-Love! ¡Mostrémosles a estos novatos quienes mandan!

Le tomo de la mano y Lovino con una sonrisa giró de forma rápida y ágil para hacer mas espacio en el centro, dándole mas libertad a su numero. Sin borrar aquella dicha de su rostro, hicieron el paso de la decaída bastante bien, provocando exclamaciones de apoyo y risas por todo el lugar. Pero por alguna extraña razón no le importó. Estaba siendo feliz por algo tan estúpido que ni el mismo se lo creía, ni explicaba. Pero dándose cuenta de que no todo en la vida tenía mucha lógica, a juzgar por la vida que le toco vivir, solo se dedicó a gozar lo mas posible aquella estúpida canción.

Antonio no paraba de susurrarle palabras que lo hacían reírse y el no dejaba de intentar darle codazos para que no lo distrajese de su baile. Ambos estaban siendo la literal alma de la pista, animando hasta a los mas tímidos –Dígase Alemania, Austria y demás—A bailar con sus respectivas parejas. Pero el solo tenía ojos para su Antonio, para su Sol. Para su España.

My head is in a spin
My feet don't touch the ground
Because you're near to me
My head goes round and round
My knees are shakin' baby
My heart it beats like a drum

Sus manos se aferraron, y dieron los pasos para finalizar aquella pieza, provocando la carcajada suelta entre ambos sureños europeos, girando una vez mas entre saltos, muecas y risas sin control. España le sonrió tan dulce, tan tiernamente, que a Lovino no le quedo de otra que devolverle el gesto de buena gana, mientras giraban de nuevo por la pista, siendo observados y aclamados por todos los presentes.

It feels like
It feels like I'm in love
My knees shake
My heart beats like a drum

Finalmente la canción llego a su fin, y sin saber porque, ni dudar ni temblar siquiera un segundo, Lovino aferro el agarre de la mano hispana, y lo jaló hacia si, en un dramático recorrido, para finalmente besarlo de forma tierna y apasionada. El silencio relámpago producto de aquella inesperada acción se extinguió cuando los gritos de ovación dirigidos a ellos llenaron la sala.-¿Q-Que ha sido...?

-Cierra la boca y bésame...—Y Antonio sonrió y obedeció encantado de la vida.

Maldito bastardo malnacido hijo de perra.

Como le odiaba.

Le odiaba por haberlo traicionado.

Le odiaba por haber jodido la poca confianza que sentía hacia si mismo.

Le odiaba por haberse follado a la... A Emma.

Le odiaba por no haber respetado el lazo que los unía.

Le odiaba porque a pesar de todo, a pesar de odiarlo, lo seguía amando.

Y era ese inmenso e irracional amor, lo que lo hacía odiarlo aún más.

O bueno.

Eso era lo que intentaba.

...

Antonio estaba echado en su cama, con la ropa aun puesta y unas ojeras enormes. Enormes, enormes de verdad. Era el mediodía, y aun estaba en cama, con la decisión de estarse así todo el maldito día. Las jodidas 24 horas. Miro su mano izquierda y vio ahí al reluciente y sencillo anillo. Era hermoso. Al menos a sus ojos. Lovino se lo dio el día en el que se casaron. Era muy hermoso, hermoso de verdad. El techo era su entretenimiento desde la madrugada observándolo atentamente durante las largas horas. Ahora posiblemente esté en Roma con su hermano. Ahora posiblemente este llorando por su culpa. Ahora posiblemente este destrozado... Y todo por su jodida culpa. Todo por él. Por ser un maldito idiota. Todo por ser un imbécil.

Rodó sobre si mismo cuando escucho el timbre. ¿Quién sería? No lo sabía. Avanzo lentamente con la saliva seca en la comisura de la boca y el hedor a licor pegado al cuerpo. Cuando llego a la enorme entrada en cuanto abrió la puerta le llegó la bofetada mas dolorosa que en su vida le hubiesen dado. Le dio vueltas la cabeza por la desorientación que le provocó. Y luego, difícilmente se mantuvo en pie.-¡Eres un idiota!...—La voz del gemelo de su marido le llego furiosa, iracunda. Jamás en su vida espero ver al tierno Italia nortino en semejante estado. Gracias a la divina providencia, atrás suyo estaba un agitado Alemania, que lo sujeto tan pronto como le fue posible, evitando que se le fuera encima.-¡Italien! ¡Basta, detente!

-¡Maldito idiota, maldito, maldito! ¡No sabes lo que le hiciste a mi hermano, a mi pobre fratello!

El rubio germano, lo aferro contra sí, y mirando a España algo avergonzado se disculpo.—De verdad lo siento.—Italia no paraba de patalear furioso, exclamando insultos que solo en la boca de Lovino espero escuchar en italiano, todos dichos y proferidos con un oscuro odio, dirigido sola y exclusivamente para él. El castaño lo insultó a él, a su madre, a la moral de su madre, a su procedencia, e incluso a Dios.-¡Stupido, cretino, imbecille! ¡Figlio de Puttana!..—Y continuó, y continuo hasta que Alemania le dio un apretón más brusco de lo norma, haciéndole perder el aire, y por ende, la consciencia. Solo finalmente, Ludwig habló.—De verdad lo siento. Fue por mi al aeropuerto pero luego dijo que tenía que venir por una urgencia aquí...—La cara avergonzada del alemán le sorprendía. Al parecer aun no comprendía muy bien el porque de su pareja para insultarlo y abofetearlo.-¿Ya lo sabes, no?

El rubio suspiro, pasándose el cuerpo del italiano dormido de un hombro a otro.—Si. Lo sé. Pero Feliciano no es el indicado para decidir que es justo y que no lo es...—Antonio se sorprendió que semejante frase o semejante pedazo de músculos y sabiduría fuese pariente del ruidoso, impulsivo y a veces estresante prusiano que era su amigo.-¿Quieren pasar?

-Agradecería mucho un vaso de agua..—El cansancio del alemán era comprensible. Se paso media ciudad corriendo tras el italiano. Tenía el rostro rojo y perlado en sudor, y la ropa invernal que usaba para soportar el frío de Berlín no servía de mucho. Y para terminarla de acabar tenía a un chico en el hombro. Dentro de la enorme casa del ibero recibió un vaso de cerveza alemana helada. Le brillaron los ojos antes de preguntar.-¿Donde la conseguiste?

-Gilbert tiene guardadas en la nevera por si se pasa algún día por aquí y tiene sed..—El alemán rodó los ojos. Si, típico de su hermano. Antonio se sentó y dejo escapar un suspiro.-¿Lovino esta bien?

-Italia solo dijo que algo malo había pasado con ustedes dos. Luego se echó a correr.—Ludwig dio un largo trago refrescante y revitalizador, al liquido amargo, y luego se relajo un poco en el sofá.—Sé que no es mi asunto...—Comenzó.

-Dilo. No hay problema. A estas alturas muchos deben de saber..—

-¿Que sucedió exactamente Antonio? ¿Porque Lovino estaba tan mal? Según dijo Italia su hermano estaba mal de verdad. Y hasta ahora nada lo había puesto así.—España sintió el corazón encogérsele.—Le fui infiel con Bélgica...

La cara del alemán era un poema. ¿Escuchó bien? ¿Que dijo? ¿Es... Escucho bien?-¿C-Como?

-Si Ludwig. Me acosté con Emma. Con la rubia, de los waffles...—El rubio pestañeó, aturdido.—S-Si sé quién es, demonios, pero.. ¿Infiel?

-Yo tampoco lo sé. Solo sé que estábamos en la junta de Francis con Seychelles cuando nos saludamos y lo siguiente que sé es que estábamos...—Paro al ver el sonrojo en aumento del horrorizado germano.—Mein gott... Ahora comprendo. Por eso.—Se paso la mano por la frente rápidamente, viendo a Italia dormido.—Tienes que afrontar lo que se viene. Algo malo saldrá de todo esto. Los últimos cincuenta años han sido demasiado tranquilos como para que todo permanezca así... Y ahora con esto...—España lo miró, afligido.—Sé que ahora es lo menos que tienes que estar escuchando... Pero si Holanda se entera, si Italia reacciona mal, o si Bélgica se enfada, todo marchara mal. Demasiado, demasiado mal.

-¿Va a suceder algo muy malo cierto?

Sin saber porque, el alemán dio un respingo. Recuerdos muy borrosos le nublaron la vista, mientras la voz fuerte de un general a lo lejos daba ordenes. Relinchos de caballos. Una espada en mano... El cielo oscurecido por las llamas... La bandera del águila negra...-¿Alemania?—La voz de España lo sacó de sus pensamientos. Estaba mareado.—Os habéis puesto pálido... ¿Estáis bien?

Trato de asentir cuando un relámpago le recorrió la cabeza con fuerza y punzante dolor. "¡Regresa, te estaré esperando...!"—S-Si est-estoy bien...—Se levantó y sonrió apanado.—Es hora de que me marché. Debemos llegar a Roma.—Levanto al italiano del sofá y con facilidad sorprendente lo cargo como si nada pesase, y avanzo con las maletas hacia la puerta.—Enviaré un taxi para que sea mas fácil el regreso al aeropuerto.—Dijo Antonio, obteniendo un asentimiento cansado del germano.—Antonio. Algo grave se aproxima. No se como. Pero lo sé. Tienes que resolver el asunto con Lovino, no estén separados, no en estos momentos.—Antonio asintió, asombrado.-¿C-Como lo sabes?

Ludwig se giró para mirarlo una ultima vez.—No lo sé. Es como una sensación de deja vu.—Se dio la media vuelta hacia el exterior de forma rápida. Antonio se quedo ahí plantado. Pensando. Algo dentro de él también le avisaba. Algo malo se aproximaba. Algo muy malo, no solo para él, sino para todos. Decidió una cosa. Solo una cosa...

No estaría más tiempo separado de Lovino Vargas.

Si él lo había jodido.

Por todos los reyes, que el lo arreglaría.

...

La muchacha caminaba por la nieve pálida, disfrutando su entorno. Era un lugar precioso. Muy melancólico, pero al fin y al cabo, era precioso. El cielo cubierto de la perpetua capa de nubes solo daba entrever alguna luz pálida del ausente sol.—Bienvenida...—La voz delicada del ahora presente la distrajo.

-Hola. Tu hogar es hermoso. Es muy hermoso...—El interpelado sonrió.—Gracias. No es muy común recibir invitados.

-No me imagino porqué. Es un lugar bellísimo...—Le regalo una sonrisa sincera. Se acerco a él.-¿Has venido por algo, cierto?

-Estas en lo cierto.—La alegría mínima que sintió en aquel momento desapareció, solo para dar paso al odio que se gestaba con fuerza en su interior.—Hace mucho tiempo, tu casi lo haces caer. Venciste al mayor régimen armado jamás antes visto. Y con creces. Ahora...

-¿Que necesitas Vietnam? ¿Porque has venido aquí? ¿Porque has venido a buscarme? ¿Que quieres de mí?

-Algo que estoy seguro, también quieres. Algo que hace mucho algo dentro de ti, quiere salir. Salir y gritar.—

-¿Y que es eso que según tú quiere salir y gritar? ¿Que es lo que quieres?

La pelinegra sonrió antes de apartarse el fino cabello lacio de la cara para mirarlo, y mirar bien a su posible nuevo aliado.—Fácil mi querido Iván. Venganza...—

Iván Braginski, sonrió como hace mucho no lo hacía.

Continuará...

Hermosas Criaturas:

¿Les ha gustado?

La trama del final se me ha ocurrido tras mucho pensarlo. ¿Les agrada la idea? La antigua y extinta Unión Soviética volverá a la vida... ¿Quién sabe no?

Agradezco de todo corazón sus reviews, son los que me dan animó de continuar. Tengo que llegar a los 50 para ganarle una apuesta a mi hermana ¡Ayúdenme, sigan opinando!

Les deje una pequeña migaja en el asunto de Alemania. ¿Saben de quien es la bandera que vio nuestro pequeño Ludwig? ¿Saben quién le gritaba que lo esperaría? Yo sé, que ustedes saben...

Comenten sus respuestas.

Gracias de nuevo mis pequeñas Criaturitas hermosas. Ayudan a esta fracasada escritora a continuar con la historia. Adivinen quien mas esta embarazado...

Adivinen, adivinadores...

Soundtrack:

Feels Like I'm In Love.—Kelly Marie

Con eterno cariño y afecto

Elisa.