Noticias, Reuniones, Decisiones.

Londres, Reino Unido.

La entrada al palacio fue excelsa. Arthur avanzo lenta pero dignamente hacia el trono que le aguardaba al finalizar el pasillo. Ahí los vio. Lo aguardaban. Hacía mas de cincuenta años que nos les veía, pero ahí estaban. Sonrió imperceptiblemente al verla.—Su Majestad, la Señora de Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la Reina Regente, Victoria II...—La mujer en el trono, fina y elegantemente vestida le dio una larga mirada cargada de significado. A sus lados, sus hermanos lo aguardaban. Estaba Sealand, tan niño pero tan alegre como de costumbre.—Lord Arthur Kirkland.—Anuncio el heraldo.—Representación Del Reino...—Entonces, rompiendo todo protocolo, una pequeña florecilla salió saltando de los brazos de la Reina, y corrió entre risas de alegría hacia él, gritando su nombre..-¡Arthur, Arthur, Arthur...!—Sujetándose el vestido infantil la niña saltó a los brazos de su hermano mayor que le dio una sonrisa calmada.-¡Te he echado de menos hermanito, mucho, mucho!

-Y yo a ti florecita.—La pequeña rió, y Sark lo miró con sus ojos impares. Uno celeste, el otro verde le contemplaron casi con devoción.—Tío Francia dijo que vendría para visitarte, estoy ansiosa... ¡Jugaremos a las espadas de nuevo! Y tu vencerás al tío Francia porque el se quiere ganar la corona de las flores ¿Si? ¡Seremos piratas, mejor aún!..—Arthur rió aturdido al escucharla. Lanna Kirkland, la pequeña micro nación en sus brazos era sobrina en común suya y de la rana. La ultima vez que jugaron, salieron mal las cosas porque el galo termino con el cuello lleno de tajos producto de un Arthur y una Lanna con el orgullo herido.

-¡Lanna Kirkland!—La imperiosa voz del mayor, los distrajo. Scott miró con dureza a la niña que se bajo, e hizo una marcada reverencia.—Mis disculpas su Alteza. No ha sido mi intención ofender vuestra regia presencia.—Victoria sonrió conmovida y le ofreció los brazos.—Venid mi niña. Dejemos a Arthur respirar.—

Ya con los demás estándares cumplidos, los hermanos Kirkland se retiraron a las estancias y Lanna a regañadientes tuvo que retirarse a su habitación.—Ya es tarde cría. Tienes que ir a dormir, ahora...—La mirada que le dirigió a Scott le recordó sus épocas piratescas. Lanna tenía mucho de si en ella. Le dio un tierno beso en la coronilla, al borde del pelo castaño, y tomando sus manitas enfundadas en la tela para dormir, le dijo.—Te prometo. Mañana iremos al puerto...

-¡Promesa de pirata!

-Promesa de pirata..—La niña se retiro entre saltos de emoción, provocándole una risita a la Reina.—Es una niña muy buena. Se porta bien, solo que es demasiado traviesa...—

-Es hermana nuestra. Se tenía que parecer en algo a nosotros.—Arthur se sentó en la cómoda silla victoriana frente a la reina, y ambos se miraron.—Has vuelto por una razón mucho mas importante que de visita.

-Si mi reina.

-¿Que ha pasado con Alfred?

¿Como lo puso? Siempre será un misterio, pero Victoria, siempre le conoció demasiado bien. Y ahora se fue directo al grano.—Lo he dejado...—

Parecía sorprendida.—Pero tu amas al americano. ¿Que ha sucedido Arthur? Háblame con la verdad, tu reina te lo ordena...—

El dolor en las palabras le quemaría los labios pero obedeció.—Alfred me fue infiel...—Dijo sin titubear. La puñalada fue certera a su herido corazón. Los ojos avellana de la reina se abrieron desmesurados.-¿Que? ¿Como que te fue infiel? ¿D-De que hablas?

-Se ha acostado con Taiwán.—El semblante de la reina palideció. El temor fue reconocido por Arthur, que también se dio cuenta de algo. Ese aspecto de inquietud lo compartió con su monarca.-¿Vietnam ya lo sabe?

-No lo sé. Me marche hace una semana. No supe.—La reina se levanto.—Pero no has roto la alianza...

Era el momento.

Tenía que decirlo.

-Te he ordenado la verdad...—

-La Alianza anglo-americana no se romperá por la fuerte razón de que estoy esperando al heredero de ambas naciones ahora mismo...—Victoria se arqueo de desconcierto. La pálida mano enjoyada se dirigió a su pecho.-¿E-Estas seguro?

-Completamente...—Arthur casi sonrió.—Es un niño...—

Victoria suavizo sus facciones en una sonrisa.—U-Un niño...—La reina pareció rejuvenecer diez años en unos segundos. Los ojos se le iluminaron.—Un niño. Un heredero. Un... Un niño...—Arthur asintió. Los pensamientos de reina y nación se sincronizaron al mirarse a los ojos.—Vietnam...

El nombre del problema.—Habrá una reunión. Llamaré a los líderes de cada país, de cada nación por pequeña que sea. Que el G8 se reúna en el palacio de Buckingham. La noticia tiene que ser dada. Hablaras tu con el americano antes que nada. La reunión es de vital importancia. Vietnam por todos los santos...—

Arthur se sintió débil, pero la mano de la monarca lo sostuvo.—Tenemos que movernos Arthur. Ahora no solo depende de ti. Habrá algo muy malo si no lo evitamos. No permitiré, nadie permitirá que una Tercera Gran Guerra se repita. No mas muerte, no mas desolación. Tu hijo tiene que nacer en un mundo limpio..—Sonrió con ternura al rubio.—Así que en marcha...

Arthur se sintió lleno de fiereza de nuevo. Su hijo, su hijo tiene que estar a salvo. Lejos de cualquier amenaza. El mundo ya había experimentado dos Guerras Mundiales. No habría una tercera. El no lo permitiría. Asintió.—Pero antes que nada.—Le sonrió cómplice.—Que den campanadas, que se habrán los fuertes, Inglaterra tendrá muchos invitados de nuevo. Es hora de ponernos serios querido mío...

Y El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte no pudo estar más de acuerdo.

Era hora.

...

Toronto, Canadá

Matthew Williams miró extrañado la solicitud. Era dirigido a él personalmente. El sello real de Inglaterra estaba en cera carmesí sobre el papel pálido.-¿M-Me han llamado a mí?—La quietud de su hogar se había visto truncada por la ruptura de su alianza con los galos. Había mucho movimiento ahora en su hogar. Le dolía el siquiera recibir ese tipo de noticias, como para que ahora, la Reina de su ex-tutor lo llame personalmente de manera urgente. Tenía el rostro hinchado, y los ojos violetas enrojecidos luego de días largos de llorar, luego de la miseria de una semana viendo como todo lo que amo se perdía por una traición. Su superior frente suyo le pregunto con voz delicada.-¿Estas bien?

-S-Si... Solo que me parece extraño.—Matthew miró de nuevo el sobre firmado.—Una reunión en el palacio de Buckingham, con la reina y los demás líderes presentes.—El hombre le miró preocupado.—Tenemos que presentarnos. Hace cincuenta años la junta mundial se separo temporalmente por el período de paz que se vivía. Si ahora la Reina de un país extranjero llama a las demás naciones, habrá algo fuera de lo común... Pero tienes que saber...—Le tomo delicadamente del hombro.-Cuando dice que estarán todos... Es porque estarán todos...—Matthew dio un respingo.-¿Es obligatorio mi presencia?

-Si.

-Entonces si podré..—El hombre sonrió, no muy convencido, y salió dejando solo al rubio. En la soledad miró de nuevo el sobre. El escudo de armas de todos los Kirkland, junto con la firma personal de Arthur en el remitente. Todos. Todos. Tenía miedo. No sabía lo que se encontraría ahora con Francis con otra. Y el solo. hora completamente solo. Tembló. ¿Que pasaría ahora, cuando viese a Seychelles y a Francis juntos? No lo sabía. Pero le aterraba el siquiera imaginarlo. Aun así, sabía que si algo así era convocado no era por cualquier cosa. No lo era. Se secó las lagrimas con el dorso y su mirada violeta se dirigió a la ventana.

Tenía que ser fuerte. No era un niño llorón ni asustado. Era un adulto, y como adulto tendría que enfrentarse al miedo de ver a su marido con otra. Bien, ya estaba roto aquello. No huiría ni un minuto mas del suplicio que estaba seguro, le torturaría tan pronto llegase al Reino Unido. Pero el lo soportaría

Una vez tuvo el valor de luchar por la independencia. Una vez tuvo el valor de luchar por ser notado. Bueno, tendría el valor de enfrentarse a lo que se avecinase con el mismo valor que siempre.

No se dejaría caer.

No mas lagrimas, el ya no lloraría. Algo muy grande se acercaba como para que la orgullosa monarca diese aviso a una conferencia global. Algo muy grande, y si estaba siendo solicitado, el no negaría la ayuda.

Miró con firmeza la carta y asintió, antes de echarse a correr a su alcoba, con el propósito de prepararse para algo que presentía, sería de vital importancia.

...

Sicilia, Italia.

Lovino que miraba tranquilo los grandes prados del pequeño pueblecillo, noto de inmediato como un auto se acercaba a su encuentro. Bebió con lentitud el liquido de su copa, y se levanto. La casa en la que se encontraba era el lugar donde su hermano y abuelo solían sentarse por horas a contar historias sobre la conquista romana.

Las semanas anteriores fueron duras para él. Tenía el corazón roto, y su confianza propia disminuyo a la nada. Aun creía que no le amaban Pero jamás necesito el amor de nadie, ni de su familia para no rendirse. Su abuelo se fue siendo un pequeño. España, bueno España se había casado con el. El le había amado de verdad. Aun le amaba. Pero le traicionó de la peor manera. Y eso aunque amase mucho a Antonio. Mas que su propia vida... No lo olvidaría. Pero una cosa era no olvidar, y otra, ser una dolida.

El no era una dolida.

El sería fuere como siempre, afrontaría su soledad.

Reconoció a su superior al bajar del auto. Odiaba que le perturbaran aquellos momentos de paz. Una persona solía hacerlo mucho, hasta hace unas semanas. Era terrible el maldito deja vu que sentía cada que lo interrumpían bruscamente. Antonio, Antonio...-¿Que sucede?

-Mi señor, siento interrumpir..—Se agacho en modo de disculpa.—Pero es de suma importancia.

-Te dije claramente que todo lo relacionado con el estado lo tratará mi hermano y mis ministros.—Cortó molesto.

-Si mi señor. Pero es de suma importancia...—Insistió. Lovino tendió la mano. El hombre agotado por el presuroso recorrido le tendió la carta.-¿Inglaterra? ¿Que quiere el cejotas ahora?..—Se extraño al ver los escudos de todas las gales en el papel.-¿Los Kirkland están de nuevo unidos?—El hombre asintió, y comenzó a explicar.—La reina Victoria II, ha suplicado una reunión de los antiguos G8...—Lovino rodó los ojos.

-Mi hermano es el miembro, no yo...—

-A eso voy.—Jadeo.—No solo a ellos. Sino a todos.

Eso le extraño. Lo miró algo desconfiado.-¿Que?

-A todos mi señor...—

-¿Todos?

-Todos.—Asintió haciendo énfasis en el gesto.—América Latina ya ha recibido su carta, y los representantes de los países ya vienen para acá...—Eso le provoco un escalofrío.-¿España también?

-S-Si mi señor..—Eso lo hizo titubear antes de seguir.—De acuerdo. Que llamen a mi herm...—

-El joven Feliciano lo aguarda ya en Roma. Tanto el como el señor Alemania lo esperan para partir..—Lovino sonrió. Su hermano se había acordado de él. Pero volvió a su gesto irascible y asintió.—Que me preparen la maleta, y el dinero. ¿Ya salió mi superior?

-Así es señor. El ya esta en Inglaterra junto con los demás ministros como fue indicado.

-Bien...—Suspiro. Se quito el sombrero de palma que llevaba y se abanico. Extrañaría Sicilia en cuanto se marchase. El calor, el cielo azul y sobre todo... La paz. Pero ya había jurado no llorar como un marica. Y lo cumpliría. Encararía al bastardo de España, a la... resbalosa, si, no, a la jodida roba-maridos de Emma y a su hermano, el insoportable tulipán de Holanda, a todos si fuese necesario como Lovino Vargas. Como el gran Italia del Sur. No como la esposa cornuda. Sin mueca de titubeo esta vez, se encamino hacia el auto del pobre hombre.-¿Ya mi señor?

-Ya. Es hora.

Y si tenía razón.

Agarraría al maldito toro por los cuernos.

El no era un llorica. Era el descendiente y heredero mayor del gran Imperio Romano aunque al muy cabrón le cayese mejor su hermano.

Ya era hora.

...

Vietnam rió alegre al escuchar las noticias.—Si. Muy bien Vicky...—La voz grave opaco el de la televisión. –Protégelo muy bien. Acerca al cabrón de Alfred a mi alcance. Quiero que lo acerques. Y a la zorra de Taiwán por igual. Júntalos a todos. Júntalos bien. Si no se destruyen juntos, no van a poder con esto...—Iván también sonreía a su lado.

No estaban solos.

Habían recibido ya las cartas, y ahora admiraban por la tele la noticia de la reunión global. Los bálticos estaban con ellos. Bueno, solo faltaba Lituania. El si fue, desobedeciendo ordenes de Rusia, y junto a Polonia viajaban ahora al Reino Unido. La hermana menor del ruso estaba ahí, y también parecía hacerle mucha gracia la noticia.

Bueno, era admirable que tratasen de impedir algo como eso. Pero solo algo sabían ellos, que los otros no.

Nada los pararía.

Nada.

Absolutamente nada evitaría lo que se avecinaba.

De nuevo Vietnam saboreo la palabra entre sus labios, el vocablo mortal y dañino. Aquello que mas ansiaba. Aquello que más anhelaba.

Venganza...

Continuará...

Hermosas Criaturas:

El personaje de la hermanita de Arthur, es de mi propiedad. La Isla de Sark, un lugar muy hermoso, por si quieren investigar.

Gracias por sus comentarios, me han animado a seguir. Subiré dos capítulos por un día. El resto, la semana que viene. Gracias por leerme.

Con eterno cariño...

Elisa.

P.D. Odio a Seychelles.