Vietnam clavó sus ojos color castaño en la herida figura de Feliks. El polaco agonizaba tras un despiadado bombardeo por parte del ejercito ruso, pues a el y a Toris se les ocurrió ceder Polonia ante el bando Aliado. Fue una total masacre. El ejerfito Aliado tomo Varsovia la noche del 3 de Abril, y para el 5 en la madrugada, luego de un día entero sin respuesta del enemigo, llovieron bombas en la capital polaca.
Toris desobedeció ordenes expresas de Iván y envió a su ejercito para ayudar al del rubio, dando comienzo a la Cruel Masacre del Cruce, donde ejercitos polaco y lituano fueron aplastados bajo el yugo báltico. Toris murió a causa de las heridas del ultimo bombardeo, y su ejercito fue totalmente aniquilado. Polonia por su parte logro sobrevivir, pero ahora Vietnam, Rusia y una herida Bielorrusia lo tenían frente a ellos, tirados en el suelo. La sangre le escurría, caliente, ardiente que le quemaba la herida y perforada piel. Tras ellos estaba Estonia, que parecía totalmente ausente y Letonia que sollozaba con la mano de Iván sobre su fragil cuello. Vietnam no le quitó los ojos de encima. "Al parecer quieres decir algo, querido Feliks..." Sonrió con crueldad. El rubio se ahogaba en su propia sangre. Pero sus ojos verdes centellaban de pura ira, no perdiendo en la batalla de miradas que se desencadenaba en el silencio absoluto de la devastada capital. Entonces Iván dirigiendole una macabra y desgarradora sonrisa le dijo, casi susurro, suave, aterciopelado como la caricia de un amante "Estonia. Se bueno, y trae para Feliks el regalo que le hemos traído..."
Minutos mas tarde un golpe sordo distrajo al rubio y aparto la mirada... Jamás debió hacerlo. Sus ojos se cuajaron en lágrimas, y su herido pecho se contrajo en un violento y doloroso sollozo que lo hizo escupir aún más sangre. Quiso moverse, quiso arrastrarse... Tenía, tenía que llegar..
A él...
A su lado...
Feliks estiro su desgarrado brazo y su lastimada mano acaricio la helada piel de la mano de Toris que descansaba a su lado completamente deshumanizado. Las heridas lo habían dejado con las piernas qumadas, con el rostro herido a mas no poder, con tajos en sus hermosas mejillas, las mejillas que alguna vez Feliks besó y tanto amó. "Czekaj na mnie kochanie, nie odchodź beze mnie..."
Iván sonrió al escucharle. "No te preocupes. Creo que lo hará..." Entonces Feliks clavó su mirada de jade verde en el y le lanzó todo el odio, todo el desprecio que sentía hacía el, cuanto dolor, cuanta pena le deseaba, Feliks le dedico una ultima mirada del mas profundo de los desprecios antes de murmurar "E-Esta la p-paga...rás..." Hilillos sendos de sangre descendieron de sus ojos en forma de lágrimas. "..c-con.. lo q-que m-más... ames..." Los ojos inyectados en el liquido carmesí se dejaron ir en la oscuridad. La mano con la que aferro el cuerpo de Toris se rindió, y su cabeza cayó suavemente al polvoriento suelo. Entonces Iván que permaneció inexpresivo, y sus crueles compañeras fueron testigos de algo...
La piel lascerada de Polonia y la de Toris comenzaron a opacarse, a perder todo parecido con la suave textura humana. Agrietandose como si fuesen arcilla, como si la piedra comenzace a llegar cubriendo el lugar de la lastimada piel sangrante. Finalmente, el proceso termino, dejando frente a aquellos inclementes destructores dos estatuas hechas de piedra que estaban tomados de las manos. Como si no se quisieran soltar, como si a pesar del dolor, como si a pesar del filo de la muerte, la idea de estar separados fuese incluso más insoportable que el dolor que los azotó hasta practicamente matarlos, como si el final no fuese nada en comparación con la desesperación que les provocaba la simple idea de separarse.
Braginski contempló aquella estatua, aquella muestra del cruel destino que les tragó, y la ciega y estúpida valentía con la que esos dos actuaron, siguiendo por primera vez lo que sus corazones dictaban otorgando una victoria al avance Aliado. Contempló sin contemplar como esos dos se sacrificaron, como dieron todo, solo para terminar así, hechos piedra, pero mas que todo, tomados de la mano...
La ceniza comenzo a caer, y lejanas explosiones hicieron reaccionar a los presentes que se alejaron de aquel triste y desgarrador cuadro, dejandoles atrás, dejandoles en paz. Iván Braginski no se arrepentía. Pero con aquella escena, no pudo evitar recordar a alguien que seguramente estaba mas allá de todo. No quiso recordarlo, pero aun así lo hizo...
Capítulo 12;
"Estatuas de Piedra"
Los ojos rojos parpadearon ciegos, desorientados, son ningun tipo de control. La luz, la luz era tan fuerte. Tan penetrante. Escuchaba airadas voces discutir, y una cálida mano aferrandose a la suya. El olor a ceniia, a polvora y a sangre le azoto con fuerza tan pronto inhalo aire para sus pulmones de forma rigurosa. Maldijo en silencio el punzante dolor en el costado. Entonces la realidad fue a el como una violenta ola. "M-Matthew..." Los ojos violetas le observaron con alivio, mientras su voz llenó los oídos del alemá de cabellos platinados. "Has despertado..." Acarició su frente perlada en sudor. Entonces vio, asustado como a su lado no solo se encontraba Matthew Wiliams, sino que se hallaba recostado en medio de tubos y agujas el cuerpo de un pálido y demacrado Roderich. "¿Que le ha pasado? Esta vivo, por favor, por favor dime que sigue-..."
No terminó. Atravesando la cortina de la tienda, entro a ella Elizaveta que llevaba un parche hecho de vendajes en el ojo izquierdo. El largo pelo castaño que un día el trenzo mientras se burlaba de la marimacha estaba recogido en una coleta medio hecha, con restos de cenizas entre las hebras chocolate. No llevaba su habitual flor, solo mas vendas sujetando el improvisado parche del ojo, Llevaba el uniforme sucio, roído, cubierto de suciedad y llevaba arremangadas las largas y gruesas mangas dejando al descubierto mas vendas y manos enfundadas en tela negra. "Tu ojo..." Dijo asombrado. Ella le sonrió, quítandole importancia. "No importa. Lo unico malo es el dolor... ¡No me deja ni dormir...!"Se echó a reír mientras se acercaba a zancadas a la cama, llevando en la espalda un arma que hacía siglos que no le veía. Sonrió al reconocer esa peculiar y mortifera arma que varias veces derroto a su asombrosa persona. Una lanza con aquel filo reluciente, y en los costados sus pistolas. Suspiro, rememorando aquellos tiempos de luchar hombro con hombro en la Segunda. "Los dejaré a solas..." Murmuro Matthew dedicandoles una mirada amable, y sin mas salió de la tienda. Gilbert no aparto su mirada de su figura hasta que desapareció por la entrada.
"Polonia y Lituania han caído. Toris y Feliks han muerto." La noticia le sentó como una patada en el estómago. Ella siguio explicando con su unico ojo, verde lleno de tristeza. "Polonia traicionó a Rusia y su grupo cediendo Varsovia. Nos dio una ruta segura para cruzar todo el país, y cuando salimos de la zona del peligro, Rusia bombardeo. Lituania había recibido la orden de no interferir pero marcho con todo su ejercito a ayudar a Feliks. Su país también fue atacado, ahora esta bajo asedio. Pero ellos..." Lagrimas cayeron de aquel ojo sin poder evitarlo. Gilbert no supo que también lloraba hasta que quiso hablar para consolarla. Un cálido abrazo unio a los amigos antes de que ambos clavasen su mirada en un castaño que se debatía, luchando por alejar a la muerte. Austria fue bombardeada por Vietnam para distraer atención y darle vía libre a Estonia para que enviase aviones y tanques a una devastada Francia sin que ellos pudiesen evitarlo, ayudando o advirtiendo al galo.
Ahora París ardía y Turquía, Grecia e Italia del Sur luchaban contra un ataque maritimo que llego por la costa del Mediterraneo, España evacuaba a la población que llegaba a su país haciendo partir barcos para America. Inglaterra luchaba para poder proteger a los migrantes, y sus hermanos por resguardar a las Islas Gales de las bombas. Dinamarca recibia inmigrantes todos los días, e Islandia y Noruega brindaban su apoyo enviando a su armada marítima para luchar codo a codo con Estados Unidos reteniendo en la frontera a los barcos militares bálticos.
Finlandia, Suecia y Suiza habían formado una alianza que respondería en caso de ser atacados a favor del bando Aliado, con sus ejercitos solo a la espera de la orden. Las micronacione fueron enviadas a Australia, donde permanecían con Wy resguardados del peligro. México había atacado por aire a Bielorrusia, y los mellizos y Natasha se dieron con todo en una batalla que tuvo lugar el día 23 de Abril. El resultado fue favorecedor para el bando Aliado, pero solo en partes. Natasha perdió el brazo derecho en medio de la pelea, pero Etonia intervino, provocando que Sur quedase herida degraveda, con una pierna totalmente deshecha. Norte perdió el ojo izquierdo, pero logró sacar a su hermana con vida y seguir enviando ataques a Bielorrusia.
Japón intervino cuando Vietnam dió orden de asedio contra Taiwán, y la guerra en Oriente comenzó con la reñida y sangrienta batalla de las Lamparas, donde fueron millones de estas las que presenciaron como Honda luchaba enardecidamente contra Vietnam tratando de defender a Taiwán. La vietnamita no tuvo piedad y provoco una grave herida en Japón para lograr arremeter inmisericorde contra la que alguna vez fue su amada. China puso fin al altercado bloqueando a Vietnam y auxiliando a una grave y moribunda Taiwán. Japón unió fuerzas con Corea, Tailandia y Malasia para bloquear todo camino de Rusia a China y levantaro una barrera a lo largo de las montañas de su hermano para matar a todo invasor anonimo que se interne a ellas.
Prusia logró ponerse de pie solo para descubrir la desolación que les rodeaba. El mundo ardia en la guerra más brutal que se pudiese narrar. Sus camaradas corrían cada segundo riesgos de caer, y su amado yacía en una cama luchando por vivir. Se encontro con un Ludwig que casado defendía junto a su esposo el Norte con apoyo de Arthur y sus hermanos. Un mes después, el y Elizaveta marcharon con su ejercito rumbo a la desolada Polonia que se levantaba como un monumento tenebroso y triste recordando lo que aquella despiadada guerra había causado.
(...)
España cerró los ojos y se lanzó al suelo cuando el estruendo les sacudió. Las costas, no, no, no... "¡Proteeged a la gente, subidlos a los barcos,zarpad de inmediato...!" Miro fomo su firmamento soleado era oscurecido por la sombra de la bielorrusa. España se lleno de ira. No. No con la gente, no. El no lo permitiría. Enardecido y con la rabia a flor de pie, comenzo una violenta lucha en las que alguna vez fueron pacificas costas del país de la Pasión.
La arremetida fue limpia. Pero asombrado se dio cuenta que el que había cortado el ataque de la albina fue en quién pensaba cada segundo del día, que llegó furioso y mortal contra la báltica. "¡Lovino...!" El castaño no respondió, pero compenso aquello con el brutal golpe que propino a Bela quién cayó de bruces. En sus costas, se tenía una batalla encarnizada con disparos, muerte, buques y estallidos oscureciendo su cielo.
España logró hacer retroceder a la comitiva de los países del Norte con un contraataque sinigual, donde el español luchó enardecido mas por proteger a su gente que a su vida misma. Pero entonces, cuando se giró para observar con una sonrisa a su esposo, se encontro con una escena que lo marcaría de por vida...
...La punta. La punta perforó un costado de Lovino. El italiano instintivamente se protegió el vientre, dejando su cuello expuesto, cosa que la bielorrusa no desaprovecho. España corrió hasta que le ardieron las piernas, y cayó sobre la arena gritando el nombre de su amado, Era un corte ligero, pues el italiano logró quitarsela de encima de un codazo, pero aun así, se horrorizaba al verle herido. Entonces Lovino abrió los ojos. "Idiota... ¿E-Estas b-bien?" Los ojos verdes de España se llenaron de lágrimas, asintiendo le abrazo con fuerza, no midiendola, no escatimando en afecto. Beso sus mejillas y rió al escucharlo quejarse en voz baja.
"H-Hay algo... que t-te tengo que d-decir..." España lo miró, aún sollozante. Sin decir palabra, tomo la cálida mano de Antonio y la coloco con delicadeza sobre su vientre, recibiendo una timída patadita de su interior. Sonrió. "Si, pequeña..." Susurro mirando sus ojos esmeraldas. "Es tu papá..." Dos ligeros y finos hilos de lagrimas descendieron y le sonrió. "El es tu papá..."
Antonio sintió como su pecho se rompía en un violento sollozo. Sin decir lalabra se inclino sobre el vientre que ya muchas veces habia explorado con su boca, sus labios y su lengua, deleitandose con los sonidos qu el italiano soltaba,y los posó con dulzura e infinita ternura. "Hola mi niña..." Se rió en medio de lágrimas. "Hola mi princesa... Soy yo, papá. Es un gusto conocerte mi dulce estrella. Quedaté conmigo.."Susurro al vientre pero dirigiendo sus palabras hacia su esposo. "Permanece conmigo, ayudame a soñar de nuevo... Solo tu tienes el poder de darme esperanzas y..."
"...De ahuyentar las pesadillas..."Terminó Lovino con lagrimas cubriendo sus ojos olivos. Se aferro al cuello de su esposo, y le susurro una palabra que hizo que tres corazones se unieran en dichosos latidos.
"Siempre..."
(...)
Yao miraba por la ventana de su hogar, como sus soldados se comenzaban a alistar. Tenía su traje rojo sangre con una estrella dorada en su hombro, dandole un aspecto regio. A su lado estaba la cama dondé Taiwán agonizaba en silencio. Le dolia ver a su hermana asi, y a sus consanguíneos alistandose para la guerra, para el infierno que se desató. Pero una parte de él, cruel y malvada llamaba, clamaba a su hermana como una de las principales responsables.
Vio como el cielo soleado amenazaba con ennegrecerse ante el yugo de una tormenta. De sus finos labios salió el nombre de aquel a quién amaba, y en sus manos, firmes pero dolidas, aferraba con fervor, una hermosa, solitaria y triste flor.
En sus dedos un girasol reposaba, lamentandose una y otra vez aquel negro futuro que le deparaba el destino.
La flor inerte solo permameció inmóvil, inmóvil como su dueño.
Continuará...
Hermosas Criaturas:
Q.E.P.D
-Toris L./ Lituania.
-Feliks Łukasiewicz/ Polonia.
Gracias por todo su apoyo, no saben lo feliz que me hace el ver los comentarios y los favs, y los follows. Son tan hermosos. Gracias, por todo a una especial signorina que es un ángel en esta historia y ha comentado desde sus inicios. Liz Jocker, eres genial, gracias. Igual que mi hermosa Garu y la great Cereal.
Se les quiere.
Con eterno cariño y afecto,
Elisa Lancaster~
