Holanda miró a Ludwig con ojos de muerte, recordandó, no olvidando como el hermano de este asedia a su preciosa hermanita.
Sujeto su cuchilla y con maestría puso el pecho del alemán en la mira. La lanzó en el anónimato, pensó hasta que le vió...
...La cuchilla le atraveso el pecho al interponerse entre esta y su esposo. Sus ojos se llenaron de lágrimas, que no fueron de dolor. Sino de felicidad. Había... Había salvado a su Ludwig. Ahora el había sido capaz de rescatarle. Dolía, dolía, pero no importaba. Había salvado a su esposo. Ludwig dejó escapar un jadeó de horror al verle caer de rodillas. Su corazón se rompió, al ver esa hermosa, esa preciosa sonrisa dibujarse en su inocente rostro. Sus ojos avellana, más bellos que nunca, observandolé con amor...
"E-Estás a salvo..."Susurró maravillado. Ludwig comenzó a sollozar, desesperado en busca de ayuda. Nada. Nadie podía ayudarles, estaban solos entre las miles de filas de soldados a su alrededor muertos. Aferró con su alma el cuerpo de aquel italiano al que había amado desde el máldito año 900, a su compañero de vida, y sintió, totalmente destrozado como esa piel cálida color caramelo que él tanto había adorado comenzaba a enfriarse. A cambiar...
"No te vayas..."Súplico."N-No me dejes... P-Por favor..." Las lágrimas le quemaban, su alma se resquebrajaba mientras su adorado Feliciano cmenzaba a dormitar.
"¿D-Dejarte? O-Oh mi amor..."Sonrió completamente dulce a su marido, "¿A que lugar iría yo sin ti...?"La sangre empapó su ropa, mientras su mano derecha acariciaba a su Ludwig y la izquierda posada sobre su vientre hinchado reposaba. Su bebé, su niño... Su pequeño. Su pequeño iría con él del otro lado de las nubes, dondé sus amigos caídos le esperaban. Se echó a llorar. Dejaría a su Ludwig solo. Eso sería lo más doloroso que jamás hiciese en su larga existencia. En su vida entera. Veía a su marido deshacerse en violentos sollozos y lo sintió cálido envolverlo entre esos brazos quee tantó había amado.
"D-Del otro lado..."Susurró, mirandoló dulce, tiernamente. "Del o-otro lado de las nu-nubes exíste unlugar lleno de luz. Sin maldad. Sin tristeza. Unicamente de felicidad..."Le regaló una ultima sonrisa a su único y verdadero y eterno amor."...a-ahí te e-estaré esperando... m-mi amor..."Al decir esto, sus ojos avellana, siempre brillantes se apagaron con lentitud. Su sangre, ahora fría empapaba sus cuerpos, y sus manos se quedaron aferradas a las de Ludwig. Su vientre dejó de mantener con vida al fruto de su amor, y con lentitud, el sonido del marmoleó material llegó a los oídos de Ludwig. Contempló, asolado como el cuerpo que tantó amó, que tanto adoró con elicadeza, casi con temor comenzaba a volverse piedra. Observo ese ser único y lleno de luz volverse una estatua, aún mirandolé con esa expresión bondadosa, llena de paz. Con delicadeza, le coloco sobre el suelo, y contemplo como ya en descanso, la transformación envolvía el lugar dondé su hijo dormitaba dentro de su madre, y como se convertía en piedra. Sus lágrimas jamás alcanzarían para compensar su sufrimiento. Su mente, su corazón su alma, todo se fue con su amado Feliciano.
De la estatua del ser más puro, inocente y luminoso de ese mundo de inmortales, observo, para nada asombrado, como flores comenzaban a surgir de alrededor del cuerpo de su amado, como ese lugar de desolación bajo el cielo belga se llenaba con un destello de luz, con un halo de pureza, señalando con descaro que en ese suelo descansaría para siempre el cuerpo del ente más noble y de corazón verdaderamente humano a pesar de su condición inmortal que jamás hubiese existido.
Ludwig, enteramente desolado se hincó sobre aquel rostro adorado y cuando las flores tocaron con cariño sus manos, irremediablemente, se echó a llorar.
Capítulo 16
"Más allá de las Nubes, amor mió"
Arthur sintió su corazón entorpecerse al escuchar las noticias. El silencio reinó. Un comunicado de una asediada Bélgica le llevo la aterradora y dolorosa noticia de la mierte de Italia del Norte. Miró a su alrededor. Al otro lado del campo, veía las tropas de Vietnam agruparse en unión al ejercito del ruso. Solo se enfrentaría a ella. Por fin. Toris, Feliks, Lanna... Feliciano y su hijo, su bebé, esa inocente criatura no nacida. Todo por... Todo por esa guerra. Sintió el peso del acero en su mano. Sintió el furor del deseo de venganza. Sintió la rabia hervirl la sangre. A su lado, dos febriles ojos celestes con destellos violetas, contemplaban con ansias al enemigo. Oliver tenía la mirada fija en la que dirigía. Vietnam con su ojo izquierdo parchado aguardaba.
Tras ellos, Allen recorría las filas enemigas con ojos avídos de expresión.
"Nos han arrebatado a uno de los nuestros..."Dijo, silenciando a sus hombres. "Mataron al unico destello de paz en este mundo. Oscurecieron el alma de un hermano. Partieron en dos un futuro con una nueva vida. Han destrozado a dos compañeros, han hecho arder entre llamas y gritos a mi pequeña hermana. Han acbado con el legado del Viejo Mundo. Ahora..."Mirandoles fijamente habló. "Ahora quieren quitarnos la esperanza. Ahora su objetivo es acabar con todos. Es aniquilar a nuestra sangre, es prenderle fuego al mundo."
Voces en negativa se alzaron como una delicada ola.
"Las oraciones no nos salvarán. Nada lo hará si nosotros no lo hacemos por nuestra cuenta. Nos perderemos en el olvido si nos quedamos de brazos cruzados. Nos volveremos nada, simples recuerdos de la existencia humana e inmortal sobre el mundo. ¿Es lo que quieren? ¿Que arda el mundo?... ¡Arderá! ¡Pero no bajo sus pies! ¡Todos marcharemos hoy mismo, ahora mismo al mismo infierno! ¡Hoy mismo recorreremos los confines del averno, no huyendo, sino persiguiendo! ¡Aniquilando, desolando, tal como ellos han hecho con nuestro futuro! ¡No permitamos que esos monstruos ahí fuera acaben con nosotros, que nos dejen en el olvido! "Un rugido general le respondió. Todos resignados, todos bravos como unos guerreros que con honor marchan sin titubeo hacía el final.
"¡Aferremonos hasta la última esperanza, permanezcamos, luchemos...!"Su corazón palpitó al gritar esa palabra que hermanos y hermanas tanto ansíaban escuchar. "¡Venganza! ¡Muerte...!" Comenzó a avanzar hacía el enemigo. "¡Venid conmigo! ¡Hacía el infierno...,! ¡Hacía el destino...! ¡A defender nuestro futuro, a proteger nuestro legado...!"Gritó hasta desgarrarse la garganta. "¡Hacía el infierno...!"
¡Hacía el Infierno!
Livvie sintió su corazón enloquecer al echarse a correr. Sonriente, embravecido, mortífero, completamente demoníaco saltó encima de la primera fila de enemigos, sediento de sangre, imparable, completamente sumergido en un frenesí de sangre, en una argucia de poder y de violencia, desgarrando, rompiendo, arramcando vidas, desatando a la bestia dentro suyo, dejando bailar la daga, disparando una, y otra y otra, y otra vez. Gritaba, jadeaba, volvía a gritar y volvía a jadear desencadenado, libre, liberando al monstruo, quitando las cadenas al demonio dentro suyo.
Arthur se dejó llevar. Su corazón llameaba en determinación de parar aquella barbarie, de parar las muertes, de acabarles, de hacerles pagar. Su arma disparo a diestra y siniestra con maestría, mientras sus hombres chocaban con el ejercito enemigo en una colisión de sangre, de pólvora de valor y de muerte. Un eterno sueño de guerra ardiendo bajo el fuego del odio. Bajo la sed de venganza.
Allen como un enfurecido monstruo, destrozaba los rostros de los soldados, buscando desesperado a Iván, gritando a todo pulmón "¡Venga, comunista hijo de puta! ¡Acercaos cabrón, os meteré ese tubo por el culo...!" Sin embargo, sus esfuerzos a pesar de ser grandes, no consiguió encontrar al báltico. Arthur de igual manera, observo como Vitnam retrocedía resguardada. Pero observo como fijaba la vista en...
...Levantó su arma, y disparó...
"¡No...!"Aulló Livvie al ver como Arthur caía de costado, al recibir en su hombro derecho el impacto de bala que iba para él. Enloquecido se percató como Vitnam sonreía, y rugiendo como una bestia encadenada, empujo con su fuerza sobrehumana a los que le rodeaban. Corrió con todo lo que le daban sus fuerzas a sostener a un enfurecido Arthur, que ignorando el dolor en su brazo, disparo entre gritos de rabia en contra de Vietnam. Vieron, impotentes como esta se desplegaba dejandó algo azul tirado en el suelo., mientras los ejercitos se mataban entre sí.
Mirando al cielo color ceniza que comenzaba a dejar caer la lluvia se percató de algo.
"Peter..."Susurró antes de echarse a correr con angustia rumbo a sus filas supervivientes.
(...)
Yekaterina caminaba por la asolada tierra que alguna vez recibió el nombre de Polonia. Miró aquellas estatuas que se alzaban abrazadas, fieramente unidas con ojos desbordantes de tristeza. Las orbes verdes de Feliks y las aqua de Toris estaban transformadas en piedra, mientras que las lágrimas que corrían por sus mejillas en el momento de su muerte, eran perlas opacas y terrosas. A su alrededor, sus soldados avanzaban rumbo a oriente, con la intención de llamar la atención de su hermano. Si lograba hacerlo, la llegada de las armadas nórdicas pasarían desapercibidas por Iván y por Biel. El viento aun era caliente y el suelo bajo sus pies estaba calcinado a tal punto, que levantaba olas de cenizas con solo tocarlo con la suela de su bota.
Observo con detenimiento y profunda tristeza los cientos de cuerpos incinerados que completaban un infernal cuadro de muerte y total destrucción. Y pensar que su hermano, su pequeño, pequeño hermano había hecho todo eso. Su inocente hermanito de luminosos ojos púrpura, y una sonrisa tierna deseoso de amor y cariño. Y luego estaba su preciosa princesita de la nieva, Bela, con aquel dejé de locura que siempre temió, se manifestase completamente. Aquellos niños que ella cuidó y protegió haciendo guerras y sacrificando mucha parte de su nación.
¿Como pudo ser posible? Lanna Kirkland era aquella prueba contundente que ese no era Iván. El Iván que creció y rió bajo el frío cielo en su compañía había desaparecido. Le recordó vagamente a los viejos imperios, cegados de ambición, cegados por viejas afrontas, cegados por venganza. Ella conoció a la pequeña, y no podría jamás olvidar el estado en el que termino. Su piel quemada mientras la petrificación consumía todo rastro de humanidad que quedase en aquel cádaver inocente. Sark, el lugar más puro del mundo, el más limpió, el más completo, reducido a un trozo de tierra humeante en medio del mar.
Polonia, la bella Varsovia y toda su gente, brutalmente asesinada.
Y Lituania, el tembloroso pero amable Lituania. Masacrado. No había ninguna otra definición del estado en el que encontro la muerte, con las entrañas ardiendo por el fuego de las bombas y la cabeza repleta de los alaridos de terror de su gente que era asediada y encerrada en el interior de su territorio para ser masacradas como animales. Lituania, Polonia y Sark.
Muertos.
Las lágrimas que invadieron sus ojos, marcaron el inicio de la nueva Ucrania. Desprendiendose de todo sentimiento, de todo deje de compasión y sobre todo, sepultando aquel descomunal amor por su familia, miró al frente, y encontro su ejercito atravesando aquella brecha muerta aue en el pasado fue llamada Poloniam y avanzo con zancadas. El corazón roto, su alma entristecida, su humanidad quebrada. Ucrania había muerto con esa dulce niña y sus antiguos amigos, Ucrania no volvería a ver la luz en mucho tiempo. Eran sangre de su sangre, eran carne de su carne. Ella misma acabaría con ellos, decidió.
Sin compasión.
Sin misericordia.
Sin un solo dejé de piedad.
(...)
Prusia sujetó de la pierna y el brazo a Hungría una mílesima antes de levantarla, y ayudarla a impulsarse brutalmente contra el cuerpo de Bielorrusia, haciendo que la albina cayese con violencia contra el suelo. Elizaveta se puso en pie, y con golpes veloces y sagaces cargados de furia, de ira, de rabia, de sed interminable de venganza, rompió huesos, arrancó vidas, fijando sus ojos en el objetivo que aún en el suelo trataba de recuperar el aire por el feroz golpe recibido. El corazón de Gilbert permanecía en el borde del precipicio, pensando a cada segundo en la agonía de Austria que se había quedado en cama, recuperandose de sus heridas, tratando, luchando por sobrevivir. Sin embargo, reaccionó a tiempo justo antes de que un disparo se impactase de lleno contra su hombro, ondeando entre los dedos la pistola y disparando a diestra y siniestra enfurecido.
Elizaveta, perdiendo por un momento de vista a Natasha, alcanzó a esquivar la afilada hoja del cuchillo de la bielorrusa, sacando rápidamente de su espalda aquella arma que hizo que Gilbert se llenase de orgullo. Hacía siglos que no le veía luchar así, como un demonio de ojos esmeralda, ondeando en el aire, cortando el viento, acabando con vidas, con aquella lanza de punta plateada. Elizaveta giró con ágilidad sobre el aire, justo antes de que Natasha tuviese tiempo de cubrirse y el impacto fue totalmente certero...
La sangre salpicó el rostro de la húngara al tiempo que con rencor hundía aún más en aquella carne agonizante la hoja de su lanza. "Sufré..."Dijo con voz rebozante de odio. "Quiero que sufrás. Quiero que llores. Quiero que en tu alma máldita no quede más que agonía... Que la vida se te haga cenizas en la boca, que te quemés en lo helado del infierno que te esta aguardando, Natasha Braginski..."Al escupir lo último, giro la punta, acabando así con la vida de la agonizante platinada, que soltó un aullido desgarrador cuando llego a su fin. En ese instante, Gilbert y ejercito ondeaban banderas en la destruída asediada Bélgica escuchando hasta el ultimo confín de tierra muerta, la victoria del bando que luchaba por el bien enmedio de tanta muerte. Elizaveta alzó la vista y se halló la bandera Prusiana, Alemana, Húngara y Austriaca ondeando orgullosas, mientras esperaba que el cuerpo metamorfo de Bielorrusia se petrificase completamente, antes de con un sagaz y terrible movimiento, sacase del cuerpo su lanza, haciendo pedazos y cenizas lo que hubiese podido quedar de ese monstruo de ojos violetas.
(...)
Peter Kirkland aguanto la respiración cuando de improvisto fue lanzado al mar por Seborga. Se asusto. Estaba oscuro, el agua estaba más helada y crespada de lo normal, y alguien los estaba buscando. La sal le llenó la nariz, escociendolé y provocando que saliese a respirar, pero no pudo prevenir el fuerte golpe con el que fue recibido. Este lo lanzo de nuevo contra el mar. La negrura le trago, mientras luchaba por salir a flote, pero unas manos le aferraron el cuello e hicieron presión en este. Peter cerró los ojos y trato de aguantar.
"¡No, sueltaló!" Seborga, ese era Seborga. Cuando identifico su voz, dos cálidos brazos le sacaron y fue llevado a la orilla, donde Wy y Chipre le aguardaban con Castellfollit completamente horrorizados. "Oh, no..."Susurró Wy. "Tu ojo Sebo..." Asustado Peter alzo la vista y se encontro con que uno de los hermosos ojos del italiano había sido brutalmente atravesado y continuaba hastael borde de la mejilla."S-Sebo..."Susurró.
"Olvida eso Peter..."Sintió como lo abrazaba con más fuerza. "Tienes que correr. Tenemos que correr..."
"¿Esa era Bielorrusia?"Cuestionó Wy, enfurecida.
"¿No ves mi ojo? Esta buscando a Peter. Tenemos que salir de la playa e ir al edificio de..." El estruendo fue azotador. Segundos después, el fuego se elevo como una columna enorme enmedio de aquella parte de la ciudad. Wy alzó a Castellfollit en brazos y la abrazo. La pobre pequeña estaba sollozando. Seborga bajo a Peter y Chipre corrió a su encuentro. Le tomo una mano a Sealand y lo llevo por la oscuridad a dondé Wy.
"¡Joder con esa puta...!"Exclamo con enojo Wy, mientras tres bombas más caían. "¡No, por favor no, mi hermano, le va a hacer daño a Australia, le va a...!"Seborga le tomo por los hombros y la sacudió con brusquedad. "Tienes que tranquilizarte. Estan buscando a Peter, y silo encuentran... ¡Sabes muy bien lo que Sark pasó!" A Wy se le llenaron los ojos de lágrimas al recordar a Lanna. Recordo la forma en la que Sark sonrió cuando se despidió de ella antes de que partiese con Escocia a su isla, para defenderla. Siempre recordará esa sonrisa, como si resignada esperase nada más que la muerte. Pero no la repelería, simplemente iría hacía ella. Parpadeo, cuando una cuarta bomba se estrello muy cerca de donde estaban ellos. El cielo se había oscurecido por el humo, y las llamas envolvían gran parte de la ciudad. Escuchaba las sirenas de los cuerpos de bomberos. La plays estaba solo iluminada por el fuego, y supo de inmediato que Bielorrusia los seguía buscando.
Peter alzó a Castell y le abrazo, susurrandolé palabras tranquilizadoras al oído, mientras Chipre miraba a todos lados, desconfiado. Entonces los escucho. "Son soldados..." Y no eran de la marina de su hermano, identifico Wy. "¡Al agua!" Exclamo en un susurro, y todos corrieron a la negra agua metiendose y avanzando agachados, mientras el humo de las orillas producido por los edificios colindantes que estaban en llamas "No te sueltes pequeñita.."Dijo Peter aferrando con más fuerza a Castell mientras recorrían en silencio un buen tramo por agua. Luego, las luces de la playa se encendieron, faros enormes que no habían logrado ver antes, dandolé a Wy una visión horrorizante. Buques. Buques y reconoció muy bien la jodida bandera que se alzaba en los bordes de estos. "Es Rusia..." Sealand se estremeció al recordar a Letonia, y aferrando a la niña contra su pecho, insto a los demás a seguir. "¿Que tan lejos esta Wy de aquí?"
"Hay una distancia considerable. Podemos huir a los islotes. Es más rápido llegar y hay una ladera de rocas naturales que podemos usar de apoyo, para escondernos y para no caer al agua en las zonas profundas..."Peter sintió como Castell comenzaba a sollozar.
"Tu debes ser el pequeño Sealand..."La voz le heló la sangre a la micronaciones. Seborga soltó una maldición justo en el momento que Peter sentía el frió metal y el peso ahora eterno en su cabeza. Bajo a la pequeña española, y le sonrió. "Corre nena, corre..."Ella parecía abnegada, pero contemplo el rostro inhumano de quién amenazaba a su amigo y así lo hizo.
"¿Porque ha venido tan al sur, Rusia?"Sabía que era ese máldito, el asesino de su hermana, ese monstruo sin corazón. Escucho su risa.
"Te pareces a tu hermano Arthur, Peter. Son igual de listos y desconfiados. Al parecer en la familia Kirkland se heredan siempre esas cosillas..."Sintio el brazo enorme de Ivan cruzar su cintura y alzarlo con violencia. "Pero tu hermanito y su esposo han lastimado a mi querida hermana y a una buena amiga. Así que... ¿Porque no pagamos la deuda?"
"¿Me vas a matar?"
"No. Sería demasiado fácil. Solo te haré sufrir un ratito... ¿Nada mal, cierto?"
Continuará.
Q.E.P.D.- Feliciano Vargas.
Todas te amamos Ita-chan. Que suerte que esto es solo un fic, sino hubiese quedado destrozada.
A Biel no le dedico nada porque ella es una desgraciada.
En fin, siento tanto haberles hecho esto, sabiendo que muchas me rogaron que por favor, no tocase a los embarazados, pero les juro que era firmemente necesario. Les agradezco todo su apoyo, y sepan, sufrí mucho al escribir este capítulo y el anterior. Sentía que un nudo gigante en la garganta no me dejaba respirar. Muchas gracias por todo mis hermosas Criaturas bellas. Les pido total sinceridad en sus comentarios, es muy imoortante para mi que si ven una falta, diganmelá, agradecería mucho esto.
Dedicaciones a.-
Liz Jocker: Por seguir esta historia desde el inicio. Gracias, de verdad.
zuzumomo-chan:Siento tanto haber matado a Feli, gracias por tu comentario, espero que sea de tu agrado a pesar de lo triste que es.
Garu0212: Espero que te guste el nuevo capítulo. Es muy importante tu apoyo y lo agradezco enormemente princesa :')
Cereal Pascual: Sin ti no habría muchas ganas de continuar, gracias por toooodo tu apoyo, eres súper inmensamente genial. Genial. Genial. Cuídate mucho :')
Gracias a todas por todo.
Con mucho afecto y aprecio,
Elisa Lancaster'.
