Los personajes no son míos pero la historia aqui desarrollada si es de mi autoria... Espero que les guste
ooo- Narración
ooo- Historia
-: Diálogo
-: Cambio de escenario
/Un enemigo invisible/
InuYasha conocía bien esa mirada y jamás le había gustado, cerró los ojos y sacudió la cabeza- Creo que Kagome esta muerta- le dijo de golpe a aquella mujer -El hombre me lo dijo- agregó mientras ponía sus manos en la cabeza en señal de estrés- pero eso que estaba ahí- dijo seguido de señalar de nueva cuenta la punta de la montaña donde ya no había nada -estoy seguro que era Kagome- concluyó seguido de tirarse al suelo y cerrar los ojos para evitar que sus lagrimas rodaran hacia afuera.
Kikyo no podía creerle pero no quería que entrase en estrés o por lo menos no deseaba causarle más del que ya tenía así que tomó aire y se agachó a donde él estaba -InuYasha...- le llamó y acarició su suave cabellera plateada.
El hanyou que no estaba acostumbrado a esa clase de atenciones se sobresaltó- no estoy loco- le reprochó sacudiendose de la caricia proporcionada por la morena y se levantó para alejarse de ahí mientras evitaba que le viese llorando- solo dejame en paz- le dijo con la voz quebrada y casi al instante se alejó corriendo de ahí internandose en el bosque hacia la montaña donde quizás había alucinado a aquella chica.
La sacerdotisa sólo negó con la cabeza pero no lo detendría, se levantó para verlo alejarse y sonriendo dió media vuelta en dirección a la choza donde su hermana descansaba, una vez cerca de ella le miró fijamente a los ojos- Querida hermana- le dijo tiernamente mientras le acariciaba las mejillas que estaban por demás heladas cosa que la sorprendió -Takasu- le dijo sin alejarse del lado de su hermana- traigan el fuego aqui cerca- les ordenó mientras con la manta le cubría lo mas posible.
El aldeano de aquel nombre asintió sin decir palabra y obedeció las ordenes de aquella señora, pronto el fuego le quemaba las mejillas a la anciana que parecía que en cualquier momento perecería.
Bosque
El chico peliplateado corría cada vez más rápido pero había subestimado la cercanía de la montaña y aunque avanzaba velozmente no veía la hora en que llegaría, de pronto se detuvo al percibir una pequeña risita un tanto femenina y hasta habría jurado que le era familiar y miraba hacia todas direcciones en posición de ataque poniendo su mano derecha sobre la espada que colgaba de su cinto -Se que estás ahí- le dijo en forma de advertencia pero no sabía con exactitud de donde saldría ya que se movía con mas agilidad que incluso el mismo, tenía suerte de oirle mover las hojas y crujir las ramas a su paso, hubo un momento en el que llegó a pensar que había más de uno. InuYasha permaneció inmovil sin mover la mano de la empuñadura de su arma esperando el momento en que pudiese ser necesario blandirla contra aquel enemigo casi invisible.
Fin del capitulo. Gracias por leerme
Bianca nwn/
