¡Listo! Aquí está el siguiente capítulo... De nuevo, estos personajes me he atrevido a tomarlos pero no son más que la base que elaboró la perfecta Rumiko Takahashi, aún así espero que les agrade :3

Narración

Historia

-Dialogo-

Cambio de escenario

/Bestia contra bestia/

En cuanto el chico se acercó la joven lo rechazo y fué así un par de veces más pero el hanyou no se rendiría, amaba a esa mujer y no dejaría que siguiera sufriendo aún si su vida se le iba en ello.

Por su parte Sesshomaru se dirigía sin temor hacia el hechicero que parecía prepararse para atacarlo, una vez que lo tuvo cerca se detuvo para apreciar el rostro de ése enemigo -Tatsunoko- le dijo levemente sorprendido, lo conocía o de algún modo le era familiar, afortunada o desafortunadamente si era quien creía.

Tres años antes

Sesshomaru se encontraba recostado en un árbol de cerezo, el aire agitaba su cabello y un suave y dulce olor le llenó las narices -Rin- dijo extrañamente cariñoso.

La pequeña le abrazaba con todas sus fuerzas -Señor- le dijo tiernamente apegándose cada vez más a él -Muchas gracias por los regalos- agregó ahora un poco apesumbrada y desvió la mirada por sobre los hombros del poderoso demonio.

Al sujeto le pareció extraño sentir esa esencia, es decir, Rin, su amada pequeña, siempre alegre y ahora por motivos desconocidos estaba un tanto extraña, se movió un poco para verle el rostro -¿Que ocurre?- le preguntó mirándole con sus ojos amielados tiernos, solo para ella.

Rin como si le hubiesen dado motivos comenzó a llorar descontroladamente luchando por que su esposo la dejara abrazarlo, no quería que le viera así, no deseaba que creyera que era débil, desviando la mirada sólo se apartó para abrazar sus piernas.

Él se sorprendió y a decir verdad no sabía como reaccionar ante ello, pero tenía una idea para hacerla animarse, se acercó a ella y sonriéndole le dió un beso furtivo en la mejilla alejándose de forma inmediata para ver su reacción.

La niña sorprendida dejó de llorar, levantó la cabeza dejando ver su mirada tierna a aquel muchacho por el que daría todo, limpió sus lágrimas, sonrió y se quedó cautivada ante él, sin decir nada sólo guardaba sus pensamientos para ella misma. Se limitó únicamente a levantarse para poder llegar hasta él y pedirle sutilmente que la abrazara o la besara o lo que sea que quisiera hacer, ella no se opondría, dió dos pasos adelante y sintió un jalón que no se esperaba.

Cuando Sesshomaru se percató ya era demasiado tarde, un joven alto se hizo presente frente a ellos y tenía cautiva a la pequeña Rin -¿Quien eres?-le preguntó ahora poniendo su empeño por aparentar ser frío y observaba cautelosamente sus movimientos, frunció el entrecejo cuando vio a Rin parada junto a ése muchacho.

El joven sonrió -Vaya que di en el blanco- se mofó jalando a la chica para que se acercara a él, la tomó de la barbilla levantando su rostro a la altura del suyo inclinándose para besarla.

Rin estaba nerviosa y asustada pero jamas dejaría que un hombre que no fuera su amado esposo la tocara de nuevo, parpadeó un poco y como si hubiese sacado fuerzas de su molestia, golpeó al chico que la tenía presa justo en el estómago, era tal su fuerza que aún con su altura lo hizo doblegarse por el dolor, al sentir que la presión disminuía aprovechó para intentar escapar.

El muchacho sintió el golpe, o por lo menos el dolor que le provocaba y se retorció un poco soltando levemente a la chica, aun con el dolor su enojo fué mayor y de último instante mientras se alejaba la atajó por el brazo derecho jalándola violentamente de nueva cuenta hacia él -Maldita mujer- bramó levantando su mano para propinarle un golpe.

Sesshomaru observaba todo aquello pero el que intentara besar y ahora amenazara con golpear a su amada esposa le hizo enfurecerse y con una velocidad impresionante se posó justo a tiempo para tomar al joven por el brazo levantándolo con furia para después arrojarlo sobre los matorrales -¡No vuelvas a tocar a mi esposa!- replicó enojado, tomó a a la pequeña y la cargó para alejarse de ahí cuidando que el cobarde no fuera a atacarle por la espalda.

Rin miraba asustada la escena, toda, y el que su esposo la hubiese salvado la conmovía, no se opuso a que la cargara, al contrario, se acomodó en sus brazos y le abrazó con fuerza, ahora se sentía segura.

El muchacho yacía en el suelo y aunque el golpe no había sido fuerte no se lo esperó por lo cual lo había recibido de lleno, simplemente miraba al demonio alejarse -¡Algún día me vengaré, mi nombre es Tatsunoko! ¡Pobre de tí si lo olvidas!- gritaba desde abajo sin intenciones de levantarse, no podía, estaba muy débil.

Sesshomaru abrió los ojos como asustado, raro en él -Tatsunoko- repitió poniendo casi de inmediato el rostro tenso, apretó la mandíbula -Maldito- sentenció preparando su arma seguido de ponerse en guardia.

El hechicero sonrió confiado -Vaya que di en el blanco- bromeó haciendo un rápido pestañeo con el cual desbloqueó la mente de la chica -Cuanto tiempo sin vernos- agregó e hizo una pequeña mueca de satisfacción.

La chica se levantó como si nada, exactamente igual que la vez pasada, tenía la cabeza baja pero su apariencia era espeluznante.

El hanyou se levantó con ella, esperando que hubiese alguna reacción de su parte, imploraba que fuera positiva, pero esperaría.

Lentamente la chica levantó la cabeza -InuYasha- le llamó arrastrando las letras de su nombre como si por un segundo hubiese quedado tonta -Te destruiré- bramó al tiempo que levantaba definitivamente la cabeza dejando apreciar su rostro tenso por la presión, sus ojos eran ligeramente plateados y enseñaba los dientes ahora filosos para después lanzarse sobre él aventando golpes y rasguños al aire.

InuYasha se puso nervioso pero no era capaz de levantarle la mano siquiera para detenerle los golpes, tenía que hacerlo, pero trataba de acercarse a ella para abrazarla, podría hacerlo, eso creía él pero los zarpazos y mordidas lo hacían retroceder -Kagome- le llamaba cada tanto, se quedaba sin aliento y estaba cansado de evitar los ataques, debía hacer algo más, ¿Pero que?, buscaba una salida, se rendía rápidamente -ojalá hubiese alguien que me ayudara- dijo más para si mismo, cerró los ojos, la espada, si quería la espada la podría tener, si a cambio liberaba a su esposa entonces lo haría -Te daré la espada- le gritó pero sin alejar la mirada de la azabache por si aún planeaba atacarle.

Fin del capítulo...

Bianca nwn/

asdasdasdasdasdasdasdas perdonen la tardanza, pero la inspiración no me llegaba. Espero que les guste la historia, como ya les dije estén atentos que ya se acerca el final y otra cosa más... Si les gustó o no les agradecería que me lo comentaran, es alentador saber que puedo hacer para mejorar.