||Los personajes son creación de la gran Rumiko yo sólo me he atrevido a hacer ésta historia (que ya casi llega a su fin, si no es que ya lo hizo), en fin... Me he demorado bastante para éste capítulo pero ya ésta aqui... Realmente agradezco que me lean, les agradecería sus reviews y por cierto, para todos los que quieran una historia puedo escribirlas para ustedes, se aceptan comentarios aquí o en mi página de FB: Elienai Carolina Murillo Páez, de acuerdo mucho parlotear... Disfrutenla :3 ||

Narración

Historia

-Cambio de escenario-

/La libertad viene con la muerte/

Una rabia interna le empujaba a atacar, pero no sabía como, daba un paso y la mataría, ese había sido el plan del hechicero desde el principio -No espera Tatsunoko ya te dí la espada, ¿Acaso no eres un hombre de palabra?- le cuestionaba con desespero.

El joven perverso sonrió macabramente -¿Porque pierdes el tiempo con una mujer tan débil como ella?- le dijo en respuesta al tiempo que apretaba el filo del arma contra el cuello desnudo de la chica -No entiendo porque te desvives por una hembra tan estúpida como ésta, las mujeres así se usan para nuestro beneficio y cuando dejan de servir te deshaces de ellas- concluyó cinicamente.

El hanyou estaba por demás nervioso no sabía que responder, quería matarlo con sus propias manos pero debía conseguir que su esposa se alejara antes de éso -Yo puedo encargarme de ella- le respondió con el mismo tono despreciable con el que le hablaba el otro para que le entregara a la joven.

Tatsunoko río descaradamente -No puedes engañarme InuYasha, yo te ahorraré el trabajo- Bramó al tiempo que movía la espada para cortarla.

InuYasha abrió los ojos con furia corriendo casi enseguida para abalanzarse hacia el. No fué necesario, El colmillo de acero, brilló con todo su esplendor haciendo que se creara un campo de fuerza protector para la chica y el resto de los cuerpos excepto el del hechicero que salió disparado hacia atrás sin la espada ya que ésta flotaba frente la mujer.

-El sueño de Kagome-

-Kagome- le habló una voz firme pero suave a la vez -Ahora estas a salvo, nada malo podrá ocurrirte - le dijo la voz que parecía provenir de los árboles, un destello dorado fué acompañado con un juego de luces de todos los colores -Inu No Taisho está aquí para protegerte- agregó seguido de aparecer aquella figura alta, de cabello largo y plateado que parecía ya bastante pasado en años pero aún así se veía con la vitalidad y la fuerza de un adolescente que le sonreía -Eres libre, cuida de InuYasha- le dijo como despedida al tiempo que se alejaba flotando por donde había surgido.

El hechicero se hallaba muerto entre la yerba, el impacto que sufrió lo hizo deslizarse lejos por el suelo hasta que finalmente se encontró con una roca que abrió su cráneo justo a la mitad. Con el sujeto muerto la libertad en la mente de la joven era un hecho, pero por alguna razón ella se había desvanecido y el peliplateado apenas si la pudo alcanzar para sostenerla antes de que su cuerpo golpeara el suelo.

Sesshomaru se acercó para tomar la espada que aún permanecía en el aire -¿Como está ella?- le preguntó al tiempo que se agachaba para inspeccionarla el mismo.

InuYasha no podía mediar palabra, tantas emociones le habían llevado hasta el extremo y sólo rezaba con la esperanza de que despertara.

-Creo que puedo ayudarte- le dijo Sesshomaru apartándose para blandir su espada El colmillo de Luna -apártate- le advirtió a su hermano.

InuYasha así lo hizo y dejó que el otro continuara.

Sesshomaru veía a la chica en el suelo sintiendo profunda tristeza por su muerte -¡Regresa!- exclamó al tiempo que hizo un corte en el cuerpo de la chica. Brillos dorados le cubrieron el cuerpo sanando heridas, moretones y cicatrices que tenía, finalmente se detuvo y desaparecieron. Sesshomaru guardó su espada y se inclinó hacia ella para verla despertar tal como pasó con su amada Rin. Pero el cambio no se produjo, la chica permanecía con los ojos cerrados, su pulso comenzaba a bajar de ritmo.

InuYasha desesperado tomó a la mujer y la apegó a su pecho -Kagome, era mentira, nada de lo que dije sobre que estaría mejor sin ti, nada era cierto- lloriqueaba meciéndose con el cuerpo de ella entre sus brazos, muerta.

-¡No!- gritaba el joven demonio mientras miraba al cielo como si fuera éste a regresarle a la joven de la que estaba perdidamente enamorado...

Fin del capitulo

Bianca nwn/