||La continuación... se que me tardé, en verdad lo siento pero por si se no se han dado cuenta les comento que estoy comenzando nuevos proyectos y se me ha ido casi todos los días en adelantarle a mi historia, es decir estoy escribiendo un libro, espero poder publicarselos pronto, muchas gracias por la paciencia, ya estamos a nada de terminar ésta historia. Disfrutenla, lo que queda de ella. ||


/Kagome despertó/

Hace años que aquel incidente había ocurrido, de cierta forma el hanyou aun esperaba que su amada despertase un día. y con frecuencia él mismo se culpaba, después de todo lo deseó...

Sango y Miroku solían ir a verlo, al igual Sesshomaru y Rin, querían animarlo pero era inútil. Se aferraba a los pocos recuerdos que le quedaban de la chica y por ésta razón ni siquiera cuidaba a sus cachorros como debía. La anciana Kaede veía por ellos y jamás pensaba en reclamarle por su falta de responsabilidad, sabía el dolor por el que estaba pasando.

Las otras dos parejas además de querer subirle el autoestima iban por ayudarle a la anciana, para ella era mucha carga cuidar a tres niños traviesos a todas horas y al mismo tiempo ejercerse como sacerdotisa, cuidar los cultivos y sanar enfermos, mucho para ella.

Yayoi, Tian y Raiko tenían cerca de los cinco años, pero la menor -Yayoi- era la más calmada de los tres, no se le reconocía por sus travesuras si no por su aspecto, su cabello tan plateado como el de su padre y los ojos brillantes y enormes que llamaban la atención de cualquiera, luego estaba Ranko que era el de en medio, su cabello negro y sus orejas del mismo color, ojos color almendra como los de su madre, él era el más travieso y por último Tian el mayor un pequeño niño de pelo castaño con heterocromía, su ojo derecho era dorado y el izquierdo oscuro como la noche, era el más reservado, no hablaba mucho pero participaba con su hermano en todo.

Los tres dormían bajo el manto de su madre sin que nadie se diera cuenta, por alguna razón podían oirle. Sus latidos eran cada vez más fuertes conforme pasaban los días, Yayoi sugería a sus hermanos el decir lo que ocurría, pero no hacían nada pues no estaban del todo seguros y no querían herir más a su padre con falsas esperanzas.

-¿Y si le decimos a la abuela?- preguntó la pequeña albina a sus hermanos.

-No nos creerá- respondió el mayor haciendo una mueca.

-Yo le diré- informó la pequeña avanzando hacia afuera de la cabaña.

Los otros dos la siguieron sin reproche -¡Abuela!- gritaban todos al unísono buscandola con la mirada.

Kaede estaba cortando una plantas medicinales para darle el tratamiento del día a la azabache -Niños aquí estoy- les dijo moviendo las manos para atraer su atención.

Los tres sonrieron y se acercaron a donde ella estaba -Abuela debo decirte algo- comenzó la pequeña.

-¿Que pasa?- les preguntó mientras los miraba en señal de ponerles toda la atención.

-Creemos que mamá despertará- le respondió seriamente contemplando a la mujer en el suelo con sus dorados orbes.

-¿Cómo dices?- le preguntó bastante consternada mientras lentamente comenzaba a levantarse.

-Ya esta aqui- le dijo Tian a la anciana

De inmediato la cabaña de la que los pequeños habían salido se iluminó con un haz de blanca luz que parecía provenir del cielo y un gran estruendo hizo temblar el lugar. Kaede cubrió a los pequeños apegándose al suelo y agarraba sus cabezas para mantenerlos calmados.

-No abuela debemos ir- le dijo Yayoi a la otra.

La mujer negó con la cabeza, estaba asustada por la violencia con que se movía todo lo que estaba cerca de ellos.

-Abuela dejanos ir- insistió el mayor mirándola suplicante.

La mujer estaba ahora un poco más convencida pero aún veía alternativas para acercarlos ella misma.

-Abuela...- le llamó el de en medio.

Al final Kaede accedió y se levantó para dejarlos salir de entre sus brazos -Tengan cuidado- les gritó mientras los veía alejarse.

Los tres se tomaron de las manos y entraron a la choza y al instante la casa desapareció con todo y sus ocupantes incluidas la azabache. Sólo quedó el espacio donde antes había estado la edificación y el temblor, la luz y todo lo demás volvió a la normalidad justo como si nada hubiera pasado.

La anciana no podía creer lo que veía y ahora como se enfrentaría al demonio que estaba tan prendado de la chica que había desaparecido de nuevo.

Fin del capítulo

Bianca nwn/