-Buenos días Geraldine –Arnold estaba ahí parado con una charola de desayuno
-Buenos días Arnold –Tomo la bandeja que le ofrecía
Comenzó a desayunar pero casi no tenía hambre.
-Tienes que comer más Hell, dime ¿porque no tienes tanto apetito hoy?
-…
-¿Esto tiene que ver? –Helga vio lo que le mostraba y con horror vio la cajita que le dio su prometido el día anterior
-¿Cómo lo encontraste? –Helga se levantó involuntariamente
-Se cayó de tu abrigo, Helga, en verdad…..es lo que yo…quiero decir en realidad…. ¿es enserio?
Helga comenzó a sollozar nuevamente y arnold confirmo que era verdad y que por eso ella estaba así tan triste y decaída.
-¿puedes explicarme que paso Helga?
-Arnold, yo…es que….si te lo explicare –Comenzó a redactarle todo lo que paso anoche
-No puedo creer que tu padre haya hecho esto a ti y a Olga –estaba furioso
-Necesito decirte algo Arnold, no importa lo que pase dentro de 7 años – Ya casi tenían 11 años – Pase lo que pase necesito que sepas que yo…..bueno que yo…..que tu….
Arnold vio que trataba de decirle, la tomo de las manos y se acercó a ella y pensó que para ambos iba a ser mejor expresar sus sentimientos de esta manera, estaban a punto de besarse cuando la puerta se abrió de golpe y ambos se separaron rápidamente del susto, Bob Pataki estaba frente a ellos furioso.
-Te dije claramente niño que te alejes de mi hija, y tu jovencita vamos que tu prometido te está esperando allá abajo y está muy preocupado –Dicho esto se dispuso a jalar a Helga
-Te dije que no quiero Bob –Trato de zafarse pero le fue imposible –Me estas lastimando papa
-Vamos te dije que no saldrás de casa a menos que sea con Alan, entiende hija es un buen trato ya comenzaremos los negocios juntos esa familia y….
-Sr. Pataki que no ve que está lastimando a Helga, SUELTELA! –Arnold jalo a Helga de la manera más tranquila para no lastimarla más
Bob soltó a Helga y entonces se dirigió a arnold
-Mocoso tú no te metas, nunca tendrás ni la amistad de mi hija que te quede claro te quiero a kilómetros lejos de ella o me veré en la manera más penosa de poner una orden para que no te puedas acercar a ella.
Dicho esto tomo a Helga nuevamente y salió de la habitación, arnold no podía creer lo que pasaba era increíble que un padre vendiera así a sus hijas, solo por el cochino dinero, no se daría por vencido seguiría cerca de Helga quisiera o no su padre, no la dejaría sola.
Cuando regresaron de las vacaciones de invierno, arnold estaba ansioso no había visto a Helga desde navidad y ya había pasado una semana, Phoebe le dijo que ella estaba bien, (al parecer Helga convenció a su padre de que mínimo dejara que viera a Phoebe ya que era su única amiga) al parecer lo logro, ya que a través de Phoebe le pedía que le dijera a arnold que se encontraba bien y que lo único malo es que no podía salir porque estaba castigada por lo que hizo en la noche de navidad.
Él estaba ansioso por verla, la extrañaba mucho y no podía creer que le impusieran un matrimonio para cuando ella cumpliera dieciocho aunque estaba seguro que si Helga quisiera ella podría romper ese compromiso al cumplir la mayoría de edad y poder así zafarse de algo que ella no quería.
Salió apresuradamente de la casa de huéspedes para dirigirse a la parada de autobús, salió más temprano que de costumbre quería caminar hasta la casa de Helga para que así pudiera verla antes de la escuela y poder preguntarle varias cosas, antes de que Alan apareciera.
Cuando llego a la parada de autobús, la vio estaba hermosa aunque la veía más delgada, tal vez no ha comido muy bien o tal vez está haciendo huelga de hambre, pero se veía bien, traía una falta morado de cuadros y una blusa de color rosa y un pequeño torero del color de la falta y zapatos rosas, el cabello lo tenía suelto le llegaba hasta la cintura, y tenía una diadema rosa.
-Helga! –Arnold se acercó a ella, ella volteo a verlo y de pronto sonrió como no había sonreído en días
-Arnold, hola cabeza de balón…. –De pronto la abrazo
Helga no hizo nada para quitárselo, además él ya era un poco más alto que ella y se veía tan bien sin su suéter de color azul, al parecer su camisa ya le quedaba mejor.
En ese momento llego el autobús y en el venia Alan quien al ver la escena se bajó inmediatamente y quito a arnold de Helga y se puso a gritarle
-¿Qué te pasa Arnold? No te vuelvas a acercar a Helga, ella es mía, es mi prometida, mía, ¡MIA! –Esto no le gusto a Helga.
-¿Qué te pasa Alan? No soy de tu propiedad y ya te he dicho mil veces que no me voy a quedar de brazos cruzados, y casarme contigo porque no quiero, así que no te hagas ilusiones ¡idiota!
-Si no quieres que nos vayamos de Hillwood, será mejor que hagas lo que tu padre te dijo, algo que no hagas que yo quiera o hagas algo que no me guste y sabes que le diré a tu padre y nos iremos tu y yo a New York con mi padre ya sabes que nosotros somos de allá, así que decide.
Esto la dejo paralizada pero no lo suficiente para dejarse intimidar por un idiota como este
-No me iré a ningún lado, nunca obedezco a mis padres ¿qué te hace pensar que por un imbécil como tú lo hare?
Alan se dio cuenta de este problema así que lo que iba a decir si iba a funcionar.
-Bien pero si no quieres que al cabeza de balón le pase algo por tus impertinencias, haz lo que te digo, sabes que no ando con juegos, te dije que me gustabas y ahora no solo eres mi novia, si no que hasta mi prometida y nos casaremos y si no pasa esto, Arnold pagara las consecuencias y se cuánto te importa –Todo se lo dijo solo a ella, pero aun así Arnold alcanzo a escuchar una parte, aunque no se percató de que la amenazaba con el
-Ella no te quiere porque seguir el juego de su padre –Arnold tomo a Helga, pero se sorprendió al ver que Helga se zafo no bruscamente pero si quito su brazo.
-Arnold lo….yo…lo siento….pero Alan es mi prometido….así es que no puedo hablarte…. ¿Entiendes verdad Arnold? –Alan sonrió triunfante ya sabía cómo controlarla.
-Hel….Helga pero tú no lo quieres –Arnold empezó a sentir que la perdía
-Tal vez ahorita no pero tal vez….digo…yo….puede que me llegue a…agradar….bueno…..yo….-No sabía que decir estaba destrozada ya
-Déjalo así Helga, no tienes por qué darle explicaciones, ¿y tú anillo? –Alan le pregunto ya que no vio el anillo –Por qué no lo traes por eso no te dejan en paz
-No voy a traerlo a la escuela si adem….
-Vamos por el a tu casa o si no ya sabes que va a pasar Helga, todavía tenemos tiempo
-No, ya mejor vamos a la escuela, además por un día que no traiga la porquería esa no va a pasar nada.
-Está bien pero mañana lo traes ¿ok?
-…..
Llego el autobús siguiente y se subieron, al subir Helga casi corrió hasta Phoebe, quien al verla solo la abrazo, Helga oculto su rostro en el regazo de su amiga, quien la acariciaba el cabello, Arnold observo la escena por lo que un poco de su alma regreso, Helga le dijo eso por alguna razón, por lo que Alan le había dicho y que no alcanzo a oír completamente pero que ¿Qué era?
En el receso Helga se dirigía hacia la mesa donde estaban sus amigos, pero Alan se atravesó.
-Muñeca ¿a dónde vas?
-Con mis amigos idiota –Ya la tenía harta
-Sabes me hice amigo de Wolfgang, sabes me dijo que ha tenido problemas con Arnold, y también sabes que él va ya en 6, me comento que igual y la secundaria cuando lleguemos, nos podamos divertir un rato juntos los tres, me dijo que le gustas, ¿tú crees?
-Y eso que significa –Helga no entendía
-Que si yo le digo que Arnold se interpone, él lo golpeara hasta mandarlo al hospital.
-¿Qué quieres?
-Vaya por fin nos entendemos querida, admito que estoy dolido no creí que…. ¿lo amas tanto?
-Dime que quieres
-Que almorcemos juntos, si quieres podemos sentarnos con ellos pero tu junto a mí, ¿te parece?
-Te odio, y si está bien porque quiero estar con Phoebs
-Esa amistad no me gusta para ti después te conseguirá una mejor amistad.
-¿Qué?! OBVIAMENTE NO! –Helga lo dejo con esto último y se dirigió hacia la mesa donde estaba su amiga y se sentó junto a ella y Gerald
Alan llego y pidió a Gerald que se quitara.
-No lo hare, sabes eres un asqueroso tramposo y Hell no quiere estar junto a ti, estoy asqueado de gente como tú que se aprovecha por su dinero según.
-Está bien iré a la mesa de Wolfgang querida, para platicar con ellos sobre un asunto pendiente.
Helga palideció, maldición que no se vaya pensó.
-NO! Alan no, mira Gerald solo jugaba ¿verdad Geraldo?
-Pero Helg…
-Nada se buen chico y pásate al otro lado de Phoebs.
No lo entiendo si ella misma me pidió que no dejara que él se sentara junto a ella, mujeres pensó.
En todo el receso Alan no permitió que Helga probara alimento alguno ya que ella se asqueo con su sola presencia, recordaba que este idiota la fastidio para siempre, y que por su culpa ahora estaba comprometidos.
Además el la quería abrazar y darle besos como si fueran una feliz pareja más de una vez tuvo que fingir ya que el idiota le recordaba la amenaza de la mañana, era inevitable, él se había percatado de su debilidad, el cual tenía cabeza de balón, su nombre era Arnold.
