Todo estuvo transcurriendo como normalmente, a excepción de que Alan ya no se le despegaba ni un minuto a Helga y no la dejaba sentarse con sus amigos, ellos no entendían como lograba que Helga lo obedeciera si ella nunca fue una niña sumisa pero ahora se veía peor, se veía que se tragaba el coraje la bilis y demás en cuanto Alan le mencionaba que si no ella ya sabía que pasaría, esta situación estaba matando a arnold no sabía que hacer le daba miedo que se la llevaran lejos y a la vez se moría por estar con ella.
Así llego el 14 de febrero, que paso casi sin ninguna novedad a excepción de una pequeña carta sorpresa para la rubia que la encontró en su casa atorada en la ventana, rápidamente se acercó para quitarla de la pequeña rama que estaba cerca de su ventana, la quito con cuidado y la leyó.
Hola princesa:
Sé que te estarás preguntando quien pudo escribirte esto, espero y no te moleste pero no te lo diré, sabía que últimamente te la pasas viendo por tu ventana así que no tardarías en darte cuenta de esta carta, y fue el único lugar que se me ocurrió en el que estarías sola para poder leerla tranquilamente.
Quiero que sepas que todo estará bien y no debes porque preocuparte ni porque estar sin comer bien, eres hermosa pero enserio si no comes no volveré a escribirte una sola carta, cada día dejare una carta en el mismo lugar para que sepas que aquí estoy yo y si yo no pudiera dejarla por alguna razón encontrare otro lugar o manera de que llegue a tus manos.
Espero y pueda ayudarte ya que no puedo bueno en realidad nadie puede acercarse a ti a causa de tu guardaespaldas, jajajaja, tal vez ya sabes quién te escribe esto pero aun así prefiero mantener el misterio y secreto por si llegan a encontrar esto no te meta en problemas.
Cada vez que mires la luna
Piensa en aquella luz que imana
Tu cuerpo para ofrecerle cobijo
Esa misma luz que aquella persona
Especial te ofrece sin darse cuenta
Nunca dejes de brillar con el tierno cobijo
Que aquella bendita luna te ofrece
Que aquella persona te ha dado
Porque tú eres más brillosa que cualquiera otra luz
No te desalientes veras que la luz llegara
Atentamente
P.A.S.
PD. Perdón no soy muy bueno escribiendo como tú, arriba ese ánimo Helga y feliz día del amor, yo te amo no te dejare.
Helga leyó una y otra vez la carta, pero no sabía quién había sido, lo que sabía o dedujo es que era de la escuela, pero quien, se le ocurrió la loca idea que era arnold ya que era el único que se le había declarado.
Jajaja no imposible, no tenía caso ya que Arnold solo le dijo que le gustaba, y ella ya lo sabía, por lo que no tenía caso esta locura pensó
Así pasaron varias semanas más, ella seguir recibiendo cartas de su admirador secreto, todas estas las oculto en su escritorio, para que nadie las viera, ya que Alan luego acostumbraba a subir a su alcoba, cosa que le molestaba, así hasta que llego el día 10 de marzo.
-¡MIRIAM!, me firmaste el permiso! –Helga buscaba a su madre para que le diera el permiso para ir a San Lorenzo
-Eh, em, ¿cuál permiso? –Estaba tirada en el sillón, seguramente ayer tuvo otra recaída
-El que tenías que firmar para irme de viaje, ya que yo gane el concurso de literatura.
-Ah sí lo tiene tu padre.
-¡Genial!, Papa….Bob? –Helga llego al estudio y vio a su padre con Alan – ¿Tu qué haces aquí?
-Helga, Alan me dice que van a ir de viaje ya te firme el permiso, pero jovencita quiero que estés en todo momento con él, le acabo de dar un teléfono, primera llamada de él y se vienen de regreso todos.
-¿Qué? Pero porque hasta en el viaje tengo que estar con él, quiero estar con mis amigas –Helga miro asesinamente a Alan, quien solo le sonrió
-Tal vez, te parezca malo Helga pero siempre que puedes, no te vas precisamente con tus amigas o ¿sí?
-¿Qué quiere decir Alan, Helga?
-Nada papa, está bien, ¿ya nos podemos ir?, el autobús no nos va a esperar –salió del estudio con su permiso en la mano, tomo su maleta y salió.
Al llegar a la escuela, el autobús ya estaba listo para que los niños se fueran al aeropuerto, era muy temprano aun, pero algo sorprendió a todos, bueno fue que el profesor Simmons tenía una sorpresa para dos rubios y una pelirroja y un castaño.
-Bien niños, como hacer de este viaje mejor, voy a asignarlos por pareja para que así puedan convivir con otras personas, así estarán durante el todo el viaje.
-Profesor Simmons yo tengo que ir con mi novia –Dijo Alan acercándose a Helga
-Lo siento Alan pero no hay favoritismo y quiero que convivas con otras personas al igual que Helga, además no se debe ser tan posesivo, así que Rhonda y Curly, Nadine y Sid, Stinky y Lila, Phoebe y Gerald, Arnold y Helga, Brainy y Iggy, Sheena y Eugene, Lorenzo, Harold y Alan
Todos se acomodaron como indico el Sr. Simmons, claro había muchos que no estaban de acuerdo.
-Bien Cabeza de balón más te vale que no se te ocurra hacerle nada a mi Helga, estaré vigilándote –Dicho esto se fue a su lugar que estaba del otro lado y más atrás que el de ellos que iban del lado izquierdo del autobús.
-No sé cómo lo aguantas –Dijo arnold cuando Alan se fue
-No tengo elección, Arnoldo, bien en fin creo que escribiré un rato, mientras esta cosa llega al aeropuerto
Dicho esto saca su libro rosa donde empieza a escribir, está más inspirada porque le toco sentarse con arnold.
-¿Puedo leer alguno? –Pregunto acercándose
-Claro que no Arnoldo, son privados
-Solo un pedazo por favor –Arnold se acercó a ella y sus caras chocaron en un momento
-Está bien…-Helga se volteo y de reojo vio hacia donde estaba Alan, pero al parecer ya todos dormían – bien veamos, porque eres la luz de mi vida, la esperanza que me ayudo, a despertar de este inmenso sueño, lleno de sombras, con tu luz que imanas sobre mí, has hecho que en realidad, pueda creer en los sueños, has rescatado esta alma atormentada, una y otra vez a pesar de que ahora se encuentre rodeada de oscuridad nuevamente esperando un milagro proveniente de tu luz para volver a confiar que siempre habrá una luz celeste que nos fundirá en uno solo.
Volteo a ver a Arnold quien solo la miraba a los ojos, la mirada de arnold era muy penetrante como si quisiera leer lo que ella estaba ocultando o tratando de descifrar algo que no había logrado hasta ahora.
-Y bien ¿te gusto?
-Claro que si Helga, me encanto, ¿puedo?
-No lo siento Arnold es que hay unos muy personales, pero ahora que por fin estamos a solas, te tengo que dar tu regalo de Navidad ya que después del problema de esa vez bueno yo…..no pude.
Le entrego una cajita, el la abrió y encontró un libro rosa, se parecía al otro que tenía en su habitación.
Lo abrió en la primera página y vio que venía escrito un poema.
-Sé que no es algo muy costoso, pero son…son….bueno yo….-Helga se dio cuenta que no tenía un pretexto cada poema escrito ahí era una parte de su amor por él.
-Gracias Hell, yo también traje tu obsequio –Le dio una cajita de color rosa con pequeños corazones de color rosa pero más claro
-Arnold! Esto no es lo que creo verdad, bueno es que tú sabes yo...-dejo la frase a medias, estaba nerviosa parecía a la cajita donde venía su anillo de compromiso
Ella tomo la cajita y la abrió, (arnold solo le sonrió dulcemente), al abrirlo encontró la mitad de un corazón en un anillo de plata, esta mitad estaba en color rosa y tenía pequeñas piedras de un color más fuerte que el otro rosa, Helga se ruborizo.
-Helga quiero que tengas esta mitad de corazón para que recuerdes que nunca estaré completo sin ti, que te llevas una parte de mi contigo –Toma el anillo, Helga se dio cuenta que el traía la otra mitad en su dedo –Solo quiero que sea una promesa, que pase lo que pase trataremos ambos de ser felices, si tu felicidad es conmigo yo te esperare y espero que tú también –Le puso el anillo en su dedo de la mano ¿IZQUIERDA?!
-Claro que si Arnold –Lo abrazo se sentía muy feliz como no estaba hace meses.
Siguieron platicando hasta que se quedaron dormidos con las manos entrelazadas y Helga con su cabeza recargada en el hombro de Arnold.
-Se ven muy tiernos no Gerald – Decía Phoebe
-Si Phoebs pero ya casi llegamos y se tienen que mover antes de que Alan los vea voy a despertarlos.
-Helga, Helga?
-Mantecado aaah –Suspiro Helga
-¿Mantecado? Helga despierta por favor no tardamos en llegar y si Alan se da cuenta….
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Donde? –Helga se sobresalto
-Helga despiértate y sepárate de Arnold casi llegamos y no tardaran en despertar tú ya sabes quién –Gerald la miraba con cierta desconfianza por lo que meses atrás venía haciendo
-Si está bien
-Helga tienes que decirme porque de pronto eres como un perrito faldero a lo que Alan te dice que hagas
-Yo…no puedo –Helga se veía realmente triste
-Tú quieres a arnold cierto, entonces ¿Por qué estás tan blanda con aquel idiota?
-Ya te dije que no puedo decírtelo –Arnold se movió en su lugar
-¿Qué pasa? ¿Por qué discuten?
-Por nada –Respondieron al unísono.
Llegaron al aeropuerto y fueron directamente a la cafetería, tomaron algo y se fueron para abordar el avión. Se volvieron a acomodar como venían en el autobús, a excepción de que antes de que todos subieran, Helga estaba sentada viendo por la ventana cuando de pronto se sentó alguien, ella creyendo que era Arnold, volteo pero se sorprendió.
-¿Qué haces aquí Alan? Se supone que te toca sentarte con Lorenzo y Harold –Helga trato de ocultar su mano izquierda olvido quitarse el anillo que arnold le dio.
-Solo vine a darte el beso de buenas noches, ya que no te veré por unas horas, o quieres que le pase algo a Arnold –Lo que no sabía Alan es que en ese momento Gerald estaba en el asiento de atrás esperando a Phoebs y escucho perfectamente, el creyó que solo Helga estaba ya en el avión pero se equivocó.
-¿Por qué tengo que besarte? –Helga quiso cambiar el tema ignorando lo último pero sabía que sería inútil.
-Bien el cabeza de balón, es decir tu adorado Arnold pagara y lo sabes muy bien, como me has estado obedeciendo no he hecho nada pero como esta vez no quieres, pobre de el –Se disponía a ir pero…
-¡NO! Espera Alan lo hare….-Helga se moría de la rabia pero no iba a poner en peligro a Arnold
-Bien, preciosa así me gusta –Alan se acercó a ella y la jalo.
Ella no mostro resistencia sabía que de nada serviría, así que solo cerro los ojos con fuerza (en ese momento todos los demás entraron incluido Arnold que al ver la escena se le partió el corazón) el beso fue de lo más asqueroso y Helga empezó a empujarlo porque el trataba de meter su lengua en su boca y ella no quería, entonces Gerald salió de su asiento y sin "querer" derramo el café encima de Alan.
Quien se separó de Helga y empezó a chillar por lo caliente.
-Ups! Lo siento mucho, no fue a propósito Alan, fue un accidente –Gerald se disculpó
-Claro que no, lo hiciste a propósito, seguramente tu amigo te dijo que lo hicieras –Alan estaba que echaba chispas
Se iba a ir sobre Gerald, así que tenía que intervenir de alguna forma para que no le hiciera nada, porque probablemente lo hice por ella.
-Alan, por favor no te enojes, además ya vamos a despegar, mi amor (puaj qué asco) porque no mejor te vas a tu lugar ¿sí? –Sentí la mirada de todos, la de Gerald de sorpresa, la de Arnold de asombro y dolor, y la de Alan de yo no me creo eso.
A pesar de todo le puse cara de súplica tierna e hipócrita, lo que él me sonrió maliciosamente, se acercó a mi (¡que rayos! Pretendía besarme nuevamente? O no eso sí que no) me hice aun lado, bajando la mirada, el solo me beso en la mejilla.
-Nos vemos en un rato mi hermosa muñeca –Sonrió se alejó no sin antes dirigirle a arnold una sonrisa burlona.
Gerald se fue con Phoebe y arnold tomo su asiento a mi lado, no hablamos en casi todo el camino, pero cuando todos se durmieron, arnold no pudo más y rompió aquel silencio incómodo.
-¿Por qué lo besaste?
-Porque es mi prometido y él quería despedirse de mi antes de que se tuviera que ir a sentar –No puede ser porque no se enamoró el de mi antes, por lo menos hubiéramos pasado tiempo juntos, no que hasta ahora se dio cuenta ya cuando hay otro.
-No quiero que lo beses nunca más –No era una petición era una orden
-¿Por qué rayos debería de hacerte caso Arnoldo? –Si la verdad es que me molesta que me ordenen.
-Porque tú me amas a mí, y no es justo que te la pases besuqueándote con otro, cuando yo no lo hago.
-Que? Arnold por favor que te pasa no eres quien para reclamarme, cuando hace un par de meses babeabas por la señorita perfección.
-¿Quieres que le haga caso? –Arnold le dio al blanco
-No! Digo…es decir…como tú quieras idiota
Arnold sonrío y vio los celos en Helga ya que se molestó demasiado.
-Como tú digas Helga
Antes de que ella respondiera el la tomo de la mano y se recostó en el asiento viendo en dirección opuesta a ella (por esto ninguno de los dos se percato de sus mejillas ligeramente sonrojadas).
¡Oh mi dulce Angel de cabellos dorados, ¿Por qué, porque el destino es tan cruel? Como desearía que esto fuera una maldita pesadilla, (mira hacia la ventana) ¡Oh mi dulce luna! Tu que eres una luz tan maravillosa, llena con tu luz que imanas y cúbreme con tu dulce manto, mi alma atormentada, cúbreme con tu luz el corazón desolado que esta en este inmóvil cuerpo, con tu luz cúbreme dulcemente y dame tan solo un poco de tu brillosidad para poder seguir, tan solo dame una pequeña luz de esperanza lunar para continuar –Pensó Helga antes de que se dejara abrazar por los brazos de Morfeo y así por fin soñar y volar en su mundo.
