Conspiración

-Es una bestia-susurra el dueño de la taberna-. Debemos matarlo. Es ahora o nunca.

-¿Estás loco?-pregunta un anciano, su tono tan bajo como el de su vecino-. Si no fuese por él, el monstruo seguiría acechando cada noche y matando a nuestra gente.

-Mejor uno que un ejército-sugiere otro de los hombres en tono misterioso.

Todos los que están sentados en la mesa, lo observan. Se encuentran en una de las casas del pueblo y se han reunido todos los jefes de familia que se han quedado impactados con lo que han visto esa noche.

-¿A qué te refieres, Dexter?-inquiere el tabernero después de un rato, preguntando lo que todos tenían en mente.

-Solo piénsenlo-dice el hombre llamado Dexter-. Un basilisco es una bestia asesina. Y ese hombre puede controlarlos.

-Por eso estamos aquí-le suelta otro con cansancio-. No veo tu novedad.

-Solo digo-sigue Dexter, un poco molesto por la interrupción-, que si puede controlar a uno, puede controlarlos a todos. Imagínenlo. Que el hombre quiera controlar a todas las serpientes. Sería invencible, un peligro.

-¿Qué estás diciendo?-se escandaliza una de las mujeres-. Él nos ayudó. Podría, como bien dices, haber mandado a la serpiente a matarnos. Pero se deshizo de ella. ¿No lo ves? Es una buena persona.

Algunos asienten en señal de acuerdo.

-Qué ingenua eres, Arya-dice Dexter-. El muchacho es muy joven aún. No puedes decir si es bueno o malo. Quizá sea bueno ahora, pero cuando descubra las dimensiones de su poder, lo segará la ambición. Está en la naturaleza humana. Y para ese entonces, será ya muy tarde. Nadie podrá detenerlo.

Esta vez, son aún más los que asienten. Casi la mayoría.

-¿Sugieres, entonces, que lo matemos por si en algún momento se vuelve malo?-resume Arya-. Matemos a tus hijos, entonces. Tienen diez y siete años, ¿no? Son almas inocentes, pero como tú lo ves, podrían ser unos asesinos cuando crezcan.

-¡No digas tonterías, mujer!-exclama el dueño de la taberna-. Sus hijos no tienen tanto poder. No podrían hacer esas barbaridades.

El resto vuelve a asentir. Arya se para y se dirige a la puerta. Antes de salir añade:

-¿No se dan cuenta? Ese es exactamente el motivo por el que los muggles quieren exterminarnos. ¿Acaso no les están dando la razón con estos argumentos? ¿No ven que se aplican a nosotros también?

Cierra con un portazo lleno de dignidad. Los magos y brujas que se han reunido se miran entre ellos unos segundos. Reina un silencio incómodo, lleno de preguntas.

-Bueno-Dexter rompe con el silencio-. ¿Vamos a ello?

Algunos asienten. Otros prefieren volver a sus casas y quedarse con la consciencia tranquila. A unos pocos, las palabras de Arya les siguen sonando en su mente.