Las cosas estaban saliendo genial. Yo acababa de coger la baja de maternidad en el teatro, y Puck tenía vacaciones de Navidad. Aún no estaba de muchos meses, pero se pasaba el día detrás de mí por si necesitaba un cojín, para ver si me caía, o simplemente se enganchaba a mí y apoyaba su cabeza en mi tripa mientras veíamos la televisión. Sin duda, Noah Puckerman podía llegar a ser el chico más duro del mundo, y a la vez la persona más tierna que hayas visto jamás.

Llegamos a la puerta de la casa de los Hudson-Berry y di tres golpecitos en la puerta de forma suave. Esa Navidad Beth había decidido irse con sus amigas a una casa en la montaña para pasar la Nochebuena, y nosotros aprovechamos para reunirnos con nuestros amigos.

Tras unos segundos, Finn abrió la puerta con una gran sonrisa y Chris, que le toqueteaba el pelo en brazos.

–Feliz Navidad, chicos. –Nos dijo abriendo la puerta un poco más, mientras Chris se nos quedaba mirando. No tenía casi ni un año, pero ya podía andar y balbuceaba algunas palabras.

–Feliz Navidad, Finn. –Lo saludamos. Puck se acercó y le tendió la mano, terminando en un gran abrazo, y yo le di dos besos. Miré al pequeño en sus brazos y le acaricié las mejillas, soltando una pequeña risa.

–O –Dijo sin más el pequeño, soltando una risa después.

–Dios Finn, es igual que tú. –Reí un poco, ya que cuando el pequeño sonreía se le formaban esos dos hoyuelos en la cara y esa media sonrisa característica de Finn, además de los ojos de color miel que tenía su hijo.

–Suelen decírmelo. –Respondió con media sonrisa.

Me gire y vi cómo alrededor de la chimenea del salón estaban setados Tina y Mike con su pequeño en la cestita, que estaba mucho más grande que cuando nació, Kurt y Blaine sentados uno al lado de otro.

Un árbol enorme adornaba el en una esquina, lleno de luces y bolas. Las barandillas de las escaleras estaban decoradas con guirnaldas imitando hojas de pino verde, y todos, iban vestidos con jerséis como los que nos poníamos en el Glee Club cuando llegaba la Navidad, y Puck y yo no íbamos a ser menos.

Nos quitamos el chaquetón y lo dejamos en la entrada. Puck iba con un jersey verde oscuro y yo con uno rojo y blanco.

Finn puso a Chris en el suelo que salió corriendo con pasos torpes hasta Rachel, pero Puck lo interceptó por el camino.

–Hola colega. –Dijo con media sonrisa, y el pequeño aún estaba desorientado en sus brazos.

Me acerqué a Rachel y la abracé, soltando un suspiro.

–Rachel. –Saludé con una pequeña risa.

–Quinn. –Respondió ella. –¿Cómo llevas el embarazo? –Se separó con una pequeña sonrisa y me encogí de hombros.

–Ya sabes, náuseas, mareos, lo normal. Lo llevo bien. –Rachel iba a contestar pero noté cómo Noah se acercaba por detrás y me di la vuelta. Puck tenía a Chris en brazos, y este le pasaba las manos por la barba soltando carcajadas.

–Sí, Puckasaurus está de vuelta. –Asintió convencido, sentándose con todos en el salón.

–Oye, cielo.. –Me giré hacia Puck acariciándole el brazo. –¿Por qué no vais Finn, Mike, Blaine y tú poniendo la mesa? –Le sonreí. Tina, Kurt y Rachel me apoyaron, y Puck y los demás chicos entreabrieron los labios.

–Claro, cielo. –Respondió con una sonrisa.

–En menudo calzonazos te has convertido. –Soltó Finn con una gran carcajada.

–Finn, ayuda a Puck. –Dijo Rachel con Chris en su pecho, sacando un metiendo el chupete de la boca.

–Vale... –Respondió Finn a Rachel, levantándose para ir con Puck, Mike y Blaine.

–Gracias, sois adorables. –Respondí con una sonrisa de picardía y ternura.

Una vez sentados en la mesa, empezamos a comer. Las risas entre los chicos se sucedían, a la vez que nuestros ojos rodaban al ver las bromas entre ellos.

Noah tenía las mejillas hinchadas al comer, y me quedé mirándolo con media sonrisa. Él se giró con media sonrisa y al terminar de tragar lo que comía, se inclinó y me besó suavemente.

–¿Estás bien? –Susurró mientras los demás seguían riendo. Dejé el tenedor la mesa y sonreí, asintiendo.

–Ajá. Estoy bien. –Le respondí con media sonrisa. Acaricié su mejilla con cuidado y él volvió a mirar al frente, colocando su amplia mano sobre mi tripa. Puse mi mano sobre la de él y acaricié sus dedos, besando su hombro con cuidado. –Gracias por cuidarme. –Agradecí su gesto, ladeando la cabeza.

–Eso hacen los buenos padres, ¿no?

-0-

Me puse de rodillas en la cama y metí un mechón de pelo tras mi oreja, inclinándome sobre Puck, que yacía dormido en la cama soltando leves ronquidos que no llegaban a molestarme porque no eran muy fuertes, pero me hacían gracia.

Moví su brazo con cuidado, besando su cuello suavemente, mordiéndolo.

–Noah. –Lo moví más rápido hasta que él frunció el ceño y se agarró a la almohada.

–Qué.. –Dijo con la voz ronca.

–Ha venido Santa Claus. –Automáticamente, Noah se levantó de la cama frotándose los ojos para intentar despertarse.

–¿Qué me has regalado?

–Shh.. –Dije poniendo las manos a los lados de la tripa. –No quiero que nazca sabiendo que... –Bajé mucho más la voz. –Santa Claus no existe.. –Él asintió con una mueca extraña y abrió la puerta. Bajé con él hasta el salón y saqué una pequeña cajita envuelta con papel rojo.

–Ábrelo. –Dije dándole la caja, mordiéndome el labio inferior.

Noah me miró y quitó el papel con rapidez, abriendo la caja. Se quedó mirando lo que había en su interior hasta que lo sacó.

Un par de patucos de color azul.

Noah levantó la mirada hacia mí y parpadeó un par de veces.

–¿Es un niño? –Dijo mirándome fijamente, pero en su voz se notaba que si decía que sí, iba a romper a llorar en cualquier momento.

–Parece que papá tendrá un compañero para ver el fútbol, ¿verdad? –Dije sentándome en un sillón, con las manos en mi vientre, acariciándolo con una sonrisa, dándole a entender con esa frase que sí.

Puck se acercó a mí y me abrazó tan fuerte, que casi pude notar sus dedos clavarse en mi espalda, y no dejaba de hacer pucheros.

–¿Estás bien? –Dije con una pequeña risa, besando sus labios suavemente. –Te quiero, y sé que vas a ser el mejor padre del mundo.

–¿El mejor?

–Puckasaurus está devuelta, ¿no? –Dije con una pequeña risa, acariciandole el pelo.

–Papisaurus.

–También es adorable.