Clases de duelo
Año 987, Noviembre
Hogsmeade
-Flexionen más las rodillas. Muy bien, así. Alcen la mano, como si tuviesen una varita en ella. No dobles tanto la muñeca, Frederick. Imagínense que tienen alguien delante, ¿bien?, mírenlo directo a los ojos. Excelente, Mackenzie.
Godric da las indicaciones y sonríe con orgullo cuando sus alumnos lo hacen correctamente. Se encuentran bajo un gran árbol, justo a unos metros de donde termina el pueblo. Algunos habitantes se han acercado a ver la clase.
-Bueno, creo que eso es todo por hoy-las palabras del maestro son recibidas con quejas-. Nos veremos mañana, misma hora, mismo lugar.
Todos asienten pero, en vez de retirarse, se acercan más a él.
-Oye, Godric-lo llama uno de sus alumnos más jóvenes-. Me han contado que tú fuiste al Bosque Prohibido hace unos años, ¡y saliste vivo!
Hay exclamaciones de asombro.
-Es cierto, sí-reconoce el aludido-. Fui y, por supuesto, sobreviví, por eso estoy aquí.
-¿Tú solo?-pregunta una niña de las que estaban observando la clase.
-No, claro. Fui con un gran amigo mío. Bueno-se corrige-, en ese momento no lo éramos tanto. Lo cierto es que nuestra amistad se forjó dentro del bosque, al tener que enfrentarnos a tantos peligros.
-¿Había centauros?
-¿Había hipogrifos?
-¿Y sirenas?
-Sí, sí y no-contesta Godric-. Aunque-añade, al ver la cara de tristeza del niño que había formulado la última pregunta-, cerca del bosque hay un gran lago. Y allí sí, vive gente del agua-el niño sonríe al escuchar sus palabras.
-¿Qué pasó con tu amigo, Godric?-pregunta una mujer-. ¿Sobrevivió también o murió allí?
-Sobrevivió, por supuesto. Es un gran mago-asegura-. Quizá hayan oído hablar de él. Una vez, ahuyentó a un basilisco que acechaba nuestro pueblo. Es conocido como el Domador de Serpientes.
Los reunidos emiten un fuerte "oooh".
-¿Y dónde está él ahora?-pregunta la misma niña que antes.
-Lejos-dice Godric-. Muy lejos, viajando.
Recorre con la mirada a sus espectadores. Nota que algunos no tienen buena cara. Quizá los que mejor recuerden lo que pasó luego de que Salazar echó al basilisco. Pero Godric les ignora, como ha hecho durante años.
-De acuerdo-dice al fin-. Los de la siguiente clase, acérquense.
Le ha costado años, pero Godric al fin ha logrado lo que se proponía: abrir una academia de clases de duelo. Aunque lo que hace, no le parece suficiente. Él quiere más. Quiere enseñarles a todos aquellos que estén destinados a las grandes hazañas. Quiere crear héroes.
