CAPITULO 1
- Jacqueline!- me gritó mi tía desde las escaleras- baja inmediatamente o al final acabarás llegando tarde al instituto como siempre!
- ya voooooi- le respondí, realmente no me importaba demasiado llegar otra vez tarde, desde la muerte de mis padres me había sentido tan desgraciada que ni siquiera el haberme mudado a vivir con mis tíos a Londres y el haber cambiado de instituto me alegraba. Algunos de mis clase me veían como una colgada que se pasaba el día en las nubes pero...¿cómo no estarlo con la de cosas que me estaban pasando?
- gracias a Dios que ya estás aquí hija mía, pero mírate! Te has puesto la camisa del uniforme al revés! Yo ya no sé qué hacer contigo Jacky, nos tienes muy preocupados a tu tío y a mi.
No le hice el más mínimo caso, no me apetecía discutir y menos a esas horas de la mañana. Comí las tostadas que me tenía preparadas y sin más cogí mi bolso y me dirigí hacia el metro para ir al instituto.
- JAAAACKKKYYY!
No por dios, aquella pesada otra vez no. Se llamaba Lily, y había sido compañera mía de primaria cuando de pequeña yo vivía en Londres. Años más tarde cuando a mi madre le ofrecieron el trabajo en Copenhague yo perdí a todas mis amigas y entre ellas, a Lily.
- anda ¿por qué no la dejas un ratito tranquila Lily? No ves que son las 8 de la mañana? Debería ser delito tocar los cojones a horas tan tempranas joder –dijo Claire resoplando y soltándole una colleja suave a Lily.
- lo sientoooo – me dijo haciendo un puchero y mirándome con carita de cachorro
- no pasa nada mujer, es sólo que me asustaste un poco con tanto escándalo- le dije poniendo una de mis mejores sonrisas falsas para quitarle importancia al asunto.
- venga Jacky vámonos que acaba de tocar el timbre- me dijo Claire impaciente y agarrándome del brazo para dejar atrás a Lily. Ella era desde mi más tierna infancia, mi mejor amiga. Le contaba absolutamente todo lo que me pasaba, cómo me sentía y siempre acudía a ella cuando no encontraba soluciones a mis problemas. Incluso con tantos kilómetros de por medio entre Dinamarca y Reino unido, nuestra amistad había durado sin importar la distancia, sin embargo, ahora mismo y a pesar de la confianza que tenía con ella, me era imposible contarle acerca de mi nueva vida, de idhún o de mis nuevos amigos de Limbard.
Aquello era estresante incluso para mi. El día de la muerte de mis padres, seguramente yo también hubiese perdido la vida si no llega a ser por la ayuda de Shail y de Alsan que me rescataron. Siempre me he preguntado qué me hubiera pasado si ellos nunca hubieran llegado a tiempo, me preguntaba si realmente Kirtash se hubiese apiadado de mí, o si me hubiese quitado la vida como le hizo a mis padres. Maldita sea! Otra vez volvía a mi monólogo interior acerca de ese maldito asesino, ese maldito con el que soñaba todos los días y con el que deseaba estar con toda mi alma. Seamos maduros Jacqueline, respira hondo, olvídate de él, eso es, ya está.
Pffffff respiré hondo y me enterré en mi silla.
- Señorita Redfield por favor, me podría decir el resultado del segundo problema?
- Tssssssss- me susurró Claire desde mi derecha- despierta tía, que te está preguntando a ti.
- Tiene algún tipo de problema señorita?
- No no no, lo siento es que estaba despistada- rápidamente le eché un vistazo a la respuesta de mi compañero y le contesté con voz firme.
- Muy bien Redfield, pero haga el favor de estar más atenta en la clase, parece que esté usted a millones de kilómetros de distancia, no estará usted enamorada señorita?
Después del comentario del profesor toda la clase estalló en risas y definitivamente me hundí en mi sitio roja como un tomate. Si él supiera... bueno más bien si yo misma supiera lo que realmente sentía en aquellos momentos...
Tras las clases salimos al comedor donde Claire vino lanzada hacia mi con ganas de querer sonsacarme algo.
- tía ya basta de boberías, dime ahora mismo que coño te pasa por favor. Desde que llegaste ya no eres la misma, te pasas el día como en otro mundo, la gente te habla y tú pasas olímpicamente, dime lo que te ocurre te lo ruego!
- No me pasa nada Claire enserio, y deja de agobiarme por dios que te estás pareciendo con Lily.
- A ver, mírame a los ojos Jacqueline Redfield, dime ahora mismo que es lo que te preocupa. Es por algún chico?- me preguntó sonriendo y con los ojos llenos de emoción.
- Pero qué dices... qué tío podría gustarme?
- Ay Jacky, Jacky ... con lo guapa y encantadora que tu eres... por qué me tendría que extrañar de que estés con algún chico?
- Claire enserio no estoy con nadie... oye espera un minuto que me está sonando el móvil. Si?
- Hola Jack! Soy Shail pequeña cómo estás?
- Hola Shail! Pues estoy bien, tranquilo, todavía no he salido del instituto así que ya te veré a la salida vale?
- Estupendo Jack, no veas las ganas que tiene Víctor de verte- me dijo conteniendo la risa.
- Jajaja si solo llevo 3 días sin verle, seguro que no le ha dado tiempo a echarme de menos – le contesté divertida, Víctor era uno de mis nuevos amigos en Limbard, a él también le habían rescatado de Kirtash y su gente, y como yo, él también había escapado por los pelos de la muerte. Era un chico realmente majo, vivía en Madrid y estudiaba en un curso menos que yo. La única pega que tenía el chico es que parecía que estaba embobado conmigo, se pasaba el día entero mirándome e intentando captar mi atención. No es que fuera feo, pero... me parece que tenía a otro prototipo de hombre en mi retorcida cabeza. Nooooo! De nuevo esos ojos azules volvieron a invadir toda mi mente, aunque no por demasiado tiempo.
- Jack...Jacky, Jacqueline! Me estás escuchando?
- Emmm... si, si Shail lo siento me despisté, decías algo?
- Jajaja, te decía que te esperamos en el café de la esquina con Oxford street te parece?
- Claro, estupendo nos vemos en una hora, hasta luego!
- Vale pequeña, cuídate.
Colgué el móvil y tras meterlo en mi bolso me encontré con la mirada de curiosidad de Claire, que movía las cejas de arriba abajo buscando respuestas.
- Claire por favor Shail es sólo un amigo...
- Ya, ya, y tu quedas con todos tus amigos para ir a una cafetería después del instituto? Porque yo diría que no ¬¬.
- Pfff déjalo es una larga historia- le susurré intentando quitarle peso al asunto.
- Dime quien es, y por qué vas a quedar con él- me repitió mirándome a los ojos.
- Shail es un amigo de la familia, conocía a mis padres y vivía en Dinamarca... cerca de mi casa- improvisé rápidamente- así que ha venido a verme porque hace mucho que no hablamos. Contenta?- crucé los dedos para que aquella excusa tan mala colase.
- Mmmm... no sé que decirte, bueno vale por el momento acepto la respuesta, pero... estaré vigilándote señorita Redfield!- me dijo moviendo sus dedos de los ojos hacia mi en señal de que me estaba viendo.
Eran las 3 de la tarde, me despedí de mis compañeros y me dirigí a café donde me esperaban mis amigos. Fue justo al coger el metro hacia Oxford street cuando noté una presencia detrás mía. De repente sentí que no tenía fuerza en las piernas y un sudor frío se apoderó de todo mi cuerpo. Agarré mi bolso con fuerza y empecé a respirar con tranquilidad para quitarme de la cabeza aquella sensación que me invadía poco a poco. Era él, estaba completamente segura, y me iba a matar. Rápidamente cogí el móvil para avisar a Shail pero... como iba a tener cobertura dentro del metro? Seré idiota.
Por fin llegó el metro y justo cuando me disponía a subir una mano me agarro por el hombro. Casi inconscientemente di un manotazo hacia mi agresor y me di la vuelta para plantarle cara, hasta que descubrí con alivio de quien se trataba...
- pero serás burra... si soy yo, Claire! En que estabas pensando loca?- me dijo llevándose la mano al cuello donde yo le había golpeado- joder, casi no me rompes el cuello.
- Dios Claire lo siento muchísimo, perdóname por fav... – de repente me quedé totalmente callada, paralizada de terror al ver la figura que se encontraba justo delante de mí y que me miraba con una sonrisa burlona apoyado contra una de las barras del metro. Vestía completamente de negro, con un pantalón vaquero oscuro y algo ajustado con una camiseta de botones también oscura remangada hasta el codo, que le daba un aire informal. Claire debió notar mi cara de sorpresa mirando a aquel muchacho, porque me cogió por la manga de la camisa y me llevó hasta un asiento y me susurro:
- Jacky tu conoces a ese tío?- preguntó con una de esas sonrisas tan propia de ella y parpadeando sin parar.
- Eeeh... yoo... esto..
- Tiaaaa, por favor dime que conoces a ese tío, está tremendo que no veas- susurró un poco más bajo para evitar que nadie nos oyera.
- No, no lo conozco- dije sacando el único resquicio de voz que me quedaba.
- Pues vaya mierda – me respondió girándose hacia él y sonriéndole coqueta.
Ante esto, él miró para mí extrañado y de nuevo me perdí en sus ojos de hielo. Se suponía que yo no era la típica chica tonta que se enamoraba del primer tío guapo que le pasaba por delante. Pero con él, todo era distinto. Aquel tipo me hacia sentir cosas que yo nuca había sentido por ningún otro hombre, hace dos años había estado saliendo con chicos de mi instituto los cuales en un principio me atraían mucho, aunque al final acabaron en fracaso, pero he de reconocer que ninguno me ponía hasta el punto en el que ese maldito asesino lo hacía. Sólo mirarle me hacia querer abalanzarme sobre él y pedirle que me tomara allí mismo. Jacky, por favor contrólate por dios. Volví la mirada hacia él y noté como éste se reía disimuladamente sin parar de mirarme. Por qué se reía? Acaso le hacía gracia tenerme en aquel lugar sin posibilidad de escapar?
Jacky! Tía hoy estás en otro mundo enserio. Que te decía que esta es ya mi parada – me dijo sonriente y dándome un beso de despedida- nos vemos mañana!-gritó saliendo del metro corriendo.
Noo... – me había quedado sola por estar en las nubes y ahora que miraba el vagón, contando conmigo éramos 7 personas. Algo raro para ser una hora punta.
De repente noté movimiento en el vagón, miré a la esquina donde momentos antes se encontraba Kirtash, pero al volverme no vi a nadie. Quizás se haya bajado.
Hola criatura- me susurro una voz dulce y masculina muy cerca de mí.
Aquello si que no me lo esperaba así que solté un brinco en medio del vagón .Cualquiera que me hubiera visto en aquel momento hubiese pensado que yo era retrasada, colorada como un pimiento y tartamudeando cosas sin sentido ante aquella maravilla de la naturaleza.
-estás nerviosa Jack?- me dijo tomando con su fría mano mi mentón y haciendo levantar levemente mi cabeza- no tengas miedo pequeña, no voy a hacerte daño.
Instintivamente moví mi cabeza hacia un lado para soltarme de su agarre sin conseguirlo. Llegamos a la siguiente parada, suavemente, sin apenas notarlo se levantó del asiento y me tendió la mano:
dile a tu amigo el mago que tardaremos un poco más en llegar al café ok?- me dijo con una voz muy sensual y a la vez burlona.
Qué?- grité exaltada, acaso me iba a raptar? Acaso me iba a llevar a un lugar apartado para después poder matarme?
Tranquila criatura, no te va a pasar nada, sólo vamos a dar un paseo tu y yo juntos, te parece?- me respondió, pero esta vez con más amabilidad, y aunque seguía teniéndole miedo, el deseo que me empujaba a estar con él era mucho más fuerte. Así que tomé su mano fría con decisión y los dos salimos del metro sin decir una palabra.
