CAPÍTULO 4
Vamos Jack! Otra vez! – me gritó Alsan tendiéndome la mano para levantarme del suelo
No puedo más,... estoy agotada – logré contestar con dificultad rechazando su mano y tendiéndome en el suelo
Venga yaaa! Y tú eras la que querías poder defenderte por ti misma? No creo k cuando Kirtash te vea tenga muchos miramientos contigo, y por supuesto... no te dará un descansito para que tu reposes cuando estés cansada. Así que saca fuerzas de donde puedas y levántate – repitió con autoridad
Ya voy... – logré levantarme y agarrar la espada de entrenamiento para volver a enfrentarme a él.
Alsan se abalanzó sobre mí con rapidez y estuve a punto de volver a caer al suelo, sin embargo logré mantener el equilibrio y defenderme de su golpe. Estuvimos así durante una hora más hasta que él dio por finalizada la clase. Se despidió con una inclinación de cabeza y me recordó que mañana seguiría con sus clases a la misma hora. Yo estaba agotada, no podía casi ni moverme, el hecho de que la magia no fuera conmigo fue la razón por la que Alsan se ofreciera a darme clases de espada para que yo pudiera defenderme... sin embargo, ahora creía que era una locura... yo era incapaz de manejar una espada! No sólo porque pesaba horrores... sino porque nunca tendría la fuerza ni la habilidad suficiente para enfrentarme a nadie, y mucho menos a Kirtash, que parecía que había nacido con la espada pegada a su brazo. Me levanté despacio y seguí practicando algunos de los movimientos que había aprendido, pero no tardé demasiado en dejar la espada en el suelo e ir derecha a la ducha.
El contacto con el agua fría me relajó, no acostumbraba a ducharme nunca con agua caliente debido a mi inusual temperatura corporal. Me quedé bajo la ducha cerca de media hora dejando que el agua recorriera todo mi cuerpo, alejando mi mente de los problemas que rondaban en ella. Fue entonces cuando recordé a mis tíos y a Claire, se supone que yo ya debería haber llegado a casa no? Y si estaban preocupados por mí?...de pronto, me di cuenta de que en aquellos momentos lo que ellos pensaran de mí no me importaba lo más mínimo. Ellos ya no formaban parte de mi vida y yo había intentado mantener esa farsa desde las muerte de mis padres hace ya dos años. Esto tenía que acabar! Mi nueva vida era ahora Limbhad, con Alsan, con Shail y con Víctor.. nadie más. Estaba decidido, con mucho dolor de mi corazón tendría que despedirme de mis tíos y abandonar esa casa de una vez por todas. Si Kirtash ya había podido encontrarme en Londres una vez, podría hacerlo las que quisiera y yo no iba a permitir que ese demonio se aprovechara de mí nunca más. Él era el enemigo, un asesino...y mi misión era acabar con él.
Abandoné Limbhad cuando dieron las 8 de la tarde, doblé la esquina de mi calle y miré con tristeza hacia mi casa.. mi tía estaba en la ventana mirando hacia el horizonte, pude sentir como mi estómago se encogía por momentos al verla tan triste allí sentada. Atravesé la entrada de la casa con paso decidido hasta la cocina donde ella estaba.
hola.. ya he llegado – mi tía casi saltó del asiento cuando me vio, corrió hacia mí con lagrimas en los ojos y me abrazó.
Pero dónde te habías metido pequeña?- sollozó entre mis brazos- nos llamaron del instituto diciéndonos que no habías ido y te llamé... pero no lo cogías y yo.. yo estaba tan preocupada hija mía que...- no pudo continuar porque rompió a llorar mojándome la camisa.
Ya está tía.. ya estoy aquí no te preocupes – intenté consolarla hasta que recordé lo que había decidido hace apenas unas horas... la llevé hasta el salón y dejé que se sentara en el sofá.
Fue justo entonces cuando mi tío abrió la puerta de la casa, nos miró confundido al ver lágrimas en las mejillas de su esposa y se sentó a su lado como buscando una explicación, es ahora o nunca pensé! Empecé a hablar con timidez temiendo que interrumpieran mi narración por considerar mi huída como una locura, al principio los dos me miraban con curiosidad en los ojos...pero cuando acabé noté sus caras tristes y miradas apenadas que no daban crédito a mi decisión de abandonar la casa para irme a vivir sola. Mi pobre tía enterró la cara entre sus manos y volvió a llorar, mi tío me miró con desaprobación, era cierto que todavía yo era menor, pero tenía 16 años y ya podría empezar a trabajar en caso de que lo necesitara... Sin esperar a que me dieran una respuesta subí escaleras arriba sin mirar atrás y empecé a meter ropa y demás en la maleta. No tenía demasiado ya que sólo me había traído de mi antigua casa lo justo y necesario. Cerré la maleta y cogí la mochila donde estaba mi móvil, hice una llamada rápida a Shail y sin decir otra palabra desaparecí de la casa sin dejar rastro, en una despedida que sería.. probablemente para siempre.
pero Jack qué haces con esa maleta? Es que ya no quieres vivir con tus tíos- preguntó Shail confuso una vez llegados a la casa de la frontera- cuando te recogimos fuiste tú la que decidiste irte a vivir con ellos en vez de quedarte a salvo aquí.. por si no lo recuerdas.
Lo sé... estaba equivocada, de ahora en adelante me quedaré aquí, aprenderé a luchar y seré útil para la Resistencia – le respondí clavando mi mirada en sus ojos castaños.
Esta bien – casi susurró con timidez evitando mi mirada como si le quemara- ven por aquí, vamos a ver qué habitación prefieres –declaró finalmente con una sonrisa cálida que me hizo olvidar que apenas unos segundos atrás había dejado a mis tíos, para siempre.
Me instalé enseguida en mi nueva habitación y me vestí con ropa cómoda para ir a cenar. Jamás pensé que me sentiría tan bien cenando con ellos, como si fuéramos una familia de verdad. Y aunque echara un poco de menos mi antigua casa... estaba segura de que mi marcha había sido la mejor opción para todos.
Al terminar me fui directa a la cama, cerré los ojos con fuerza e intenté dormirme sin éxito. Me revolví durante horas entre las sábanas y al final decidí levantarme a por un vaso de leche para intentar calmarme un poco. Me senté en el sofá con el vaso hasta que sentí una pequeña vibración en el ambiente... el Alma, pensé. Corrí por los largos pasillos de Limbhad hasta llegar a la sala en cuestión, estaba un poco asustada, pero finalmente entré. Una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo y se me erizó el vello de la nuca instintivamente, ya sabía de lo que se trataba... Kirtash. Tenía tanta rabia que corrí sin pensarlo a la sala de armas para conseguir alguna espada que pudiera igualarse a Haiass... tiempo atrás Alsan me había hablado de Domivat, la espada de fuego, y había comentado que blandirla era una locura ya que era imposible sin quemarse las palmas de las manos. Sin embargo, estaba tan alterada que ni me lo pensé, casi la arranqué de la figura de Aldun donde se encontraba y la sostuve entre mis manos con asombro sintiendo un calor agradable en la mano sin que llegara a quemarme. Solté una exclamación de asombro y de repente olvidé lo que estaba haciendo allí, con la espada de fuego en mi mano como si hubiese estado esperado toda la vida para ser empuñada por mí.
Me volví con rapidez hasta la sala del Alma y posé mis manos sobre los símbolos idhunáicos para llegar hasta donde Kirtash se encontraba, yo no era maga, pero le pedí que sacara toda la energía posible de mí o de la espada para poder transportarme...poco a poco sentí como un hilo invisible tiraba de mí dispuesto a llevarme adonde quería y distinguí la fría mirada de Kirtash clavada en mí esperándome al otro lado, tuve miedo, quise volver atrás pero aquellos ojos fríos como el hielo me habían paralizado y yo no era capaz de hacer absolutamente nada. Sin embargo, antes de que pudiera darme cuenta, sentí unos brazos que me agarraban y tiraba de mí zarandeándome de un lado al otro intentando que reaccionara... lo último que recuerdo fueron los rostros preocupados de Alsan y Shail antes de perder el conocimiento.
Me dolía mucho la cabeza, miré a mi alrededor y reconocí el armario y las estanterías de mi habitación. Me levanté con cuidado y me dirigí hacia el salón donde encontré a mis amigos desayunando tranquilamente.
buenos días – casi susurré haciéndoles un gesto con la mano a modo de saludo.
Buenos días Jacky, qué tal has dormido?- me preguntó Shail mojando una tostada en su café
Bien... me duele un poco la cabeza pero supongo que se me pasará – contesté un poco confusa buscando en las estanterías algo que desayunar
Después del desayuno me dirigí a la sala de entrenamiento donde Alsan me esperaba con actitud serena apoyado contra la pared. No dijo nada, y yo tampoco quise añadir nada. Sabía que estaba molesto conmigo por lo de anoche y dado que no era la vez que metía la pata debido a mi actitud impulsiva... pensé que lo mejor sería callarme y no sacar el tema si no quería que me echase de nuevo la bronca como a una niña pequeña. Sin embargo, no tuve esa suerte y comenzó con su reprimenda:
Jack, qué fue lo que pasó anoche?
Nada... estaba enfadada y... vi a Kirtash y yo... – balbuceé torpemente para que él me cortara al momento.
No te das cuenta de que has actuado de manera irresponsable?.. otra vez..- me respondió alzando la voz y mirándome acusadoramente- por tu estupidez casi ocurre una desgracia es que no te das cuenta?
Yo solo quería ayudar, sentí al Alma y vosotros no estabais despiertos... no quería perder más tiempo así que fui yo sola – intenté defenderme de su ataque
Pero Jack es que no te das cuenta de nada? Que habrías hecho tu sola? Enfrentarte a Kirtash? Te habría matado en un abrir y cerrar de ojos, como puedes ser tan absurda? Aparte... esta es la segunda vez que intentas esta bobería desde que llegaste aquí... si no llega a ser por nosotros no sólo habrías conseguido que te mataran... sino que además le hubieras permitido a Kirtash encontrar nuestro refugio entiendes? Cómo se te pudo ocurrir algo así, es que no piensas?
No pude soportarlo más y rompí a llorar como una estúpida pidiéndole perdón en un susurro. Había sido una idiota, realmente no sabía en lo que estaba pensando al cometer esa locura. Cuando vi a Kirtash... fue todo tan rápido que mi instinto habló por mí y me pidió atacarlo de forma irracional. No sabía por qué me ocurría aquello, simplemente tenía la necesidad de luchar contra él, por haberse reído de mí, por haber sido el causante de la muerte de mis padres, por hacerme actuar como una idiota y por... simplemente por el mero hecho de existir. Después de unos minutos sentí los cálidos brazos de Alsan en mi espalda, me volví hacia él abrazándole con todas mis fuerzas y lloré enterrando mi cara en su hombro. Estaba tan confusa que no podía pensar en nada, las lagrimas brotaban de mis ojos sin control y no era capaz de parar por más que lo intentaba.
ya está pequeña, tranquila- me susurró acariciándome la espalda
soy una estúpida Alsan, perdóname por favor... no sé por qué actué de esa forma te lo prometo... es solo que estaba furiosa y actué de forma impulsiva – termine secándome las mejillas y los ojos con la manga de la camisa- lo siento de veras, nunca pretendí poner a nadie en peligro.
Lo sé pequeña, no te preocupes... pero espero que no vuelva a ocurrir – de repente se irguió y tomó mi rostro entre sus grandes manos con suavidad para que yo alzara la cabeza y le mirase a sus ojos oscuros – Jack... otra cosa... tanto Shail como yo estamos algo confundidos por el tema de la sala de armas de ayer sabes?
Lo siento entré sin permiso y no debí hacerlo pero es que...
No no, - respondió sonriendo- no lo digo por eso.. me refiero al tema de la espada, como fuiste capaz de empuñarla?- aquella pregunta me dejó totalmente helada... ni siquiera yo sabía cómo había podido sostener a Domivat entre mis manos sin haber ardido como una tea al instante.
Puees si te soy sincera no tengo ni idea – le respondí encogiéndome de hombros – simplemente la necesitaba y la saqué sin problemas
Vayaa! Debes ser la primera humana capaz de blandir a Domivat enserio... –comentó como fascinado mirándome fijamente a los ojos- ya sabía yo que tú eras especial
Tras este comentario se levantó y me pasó una de las espadas de entrenamiento sin contemplaciones, ignorando completamente a conversación que acabábamos de mantener. Me levanté poniéndome en guardia y comenzamos el entrenamiento como cualquier otro día normal.
