CAPÍTULO 10

VÍCTOR P.O.V

Después de la charla en Limbhad había recogido mis cosas y había vuelto a casa con mi abuela. La cabeza me ardía, cada vez me parecía más insoportable la idea de que Jack pudiera estar interesada en aquel desgraciado. ¿Y si no lo estaba?¿ Y si la estaba engañando? La propia Jack me había dicho que estaba confusa y que no tenía las cosas del todo claras... así que quizás todo fuera un malentendido o un simple capricho de Kirtash para hacernos sufrir a los dos.

Necesitaba aclararme... llevaba con un nudo en el estómago desde el día del concierto:

- ¿Qué vas a hacer con Jack?- le pregunté temeroso.

- Lo sabes de sobra... sois renegados, mi cometido es acabar con todos vosotros – me había contestado con esa voz fría y cortante que le caracterizaba.

- Por favor...- terminé tirándome al suelo de rodillas para suplicarle, era un acto cobarde, pero fue lo único que se me ocurrió en aquel momento- haré lo que sea por ella... mátame a mí en su lugar, pero prométeme que no le harás ningún daño.

- No puedo prometerte eso. Es a ti al que necesito con vida.- dicho aquello se había dado la vuelta despareciendo entre las sombras.

- ¡ESPERA!- corrí como un loco hasta alcanzarlo- ¿Por qué no quieres matarme?

- Haces muchas preguntas..- me contestó con gesto aburrido.

- Necesito saberlo... ¿por qué yo? Sé que en el fondo ella te importa, que le tienes aprecio...

- Eso no basta, no hay nada que yo pueda hacer para salvarla.

- ¿Cómo puedes ser así? Fuiste tú el que la salvaste en el parque... no sé muy bien lo que vosotros dos os traéis entre manos, pero intuyo que sientes algo por ella porque todavía no has sido capaz de matarla... ¿Me equivoco?- cogí aire con fuerza para serenarme y continué hablando- Quiero saber qué sientes por ella... si te importa de verdad encontrarás la manera de mantenerla con vida...- Me paré a mitad de la frase al oír un siseo que me pareció una risa.- ¿Qué es tan gracioso?

- No eres consciente de la realidad Víctor, no sabes nada.

- Pues explícamelo, maldita sea!

- Estás enamorado de Jack... si ella desapareciera eso te haría desgraciado, no es cierto?- preguntó burlón levantando una ceja

- Si le hicieras daño te mataría, tenlo por seguro- ese comentario le hizo aún más gracia ya que esbozó una media sonrisa.

- Todo sería más sencillo si esa chiquilla no existiera, créeme... me está ocasionando demasiados problemas- bajó la cabeza como meditando- Su destino ya está escrito Víctor y ni tu ni yo podemos hacer nada al respecto.

- Eso no es cierto! Daré mi vida por ella si es necesario...

- Es una lástima que todo tenga que terminar de este modo, pero no soy el único que tiene interés en que ella desaparezca. Así que si no soy yo... otro vendrá a por ella y acabará con su vida.

- Te lo suplico... por favor... ayúdame! No puedes hacerme esto... no es justo- Se acercó lentamente a mí, instintivamente agarré el báculo con fuerza por si necesitaba defenderme.

- Sabes lo que me estás pidiendo, verdad?- sus ojos de hielo me taladraron como puñales. Intenté gritar, escapar de su agarre pero todos mis intentos fueron en vano. En un último resquicio de conciencia logré mencionar el nombre de Jack en mi mente, hasta que la oscuridad lo inundó todo y perdí el sentido.

Sentí un escalofrío en el cuerpo al recordar la conversación en Seattle. Si seguía dándole vueltas a las cosas acabaría por volverme loco. ¿Por qué tenía que morir ella?¿Qué tenía yo para que a Kirtash no le interesara matarme? ¿El báculo quizás? Tenía entendido que no había mucha gente capacitada para manejarlo, pero aun así me parecía ridículo que me quisiera con vida para poder tener un arma así en su poder. Lo que estaba claro es que algo había pasado por la mente de aquel engendro que le había hecho cambiar de opinión aquella noche. Jack seguía viva y estoy seguro de que se habían vuelto a ver alguna vez más. ¿Sentía algo por ella entonces? Nunca lo sabría.

De repente mi abuela me sacó de mis pensamientos entrando por la puerta sin llamar antes con una bandeja en las manos. Joder, si ves la puerta cerrada por lo menos ten la decencia de llamar... maldita sea! Estaba de mal humor y lo último que me apetecía es que mi abuela viniera de cotilla a curiosear mi vida privada.

- Buenas noches hijo, te traigo la cena- me dijo con una amable sonrisa.

- Abuela no te molestes, no tengo mucha hambre de verdad. Prefiero estar solo...

- Pero bueno! Que es lo que te ocurre? – Jesús! ahora no se iría del cuarto hasta sacarme toda la información... en buena me había metido- No es nada, es que tengo que estudiar para los exámenes de esta semana y estoy un poco agobiado... solo eso.

- Ahh... bueno muy ocupado estudiando no debes estar cuando tu maleta lleva tirada en esa esquina con los libros desde hace dos días- me dijo con una gran sonrisa- además, si no recuerdo mal la semana de exámenes no es hasta después de navidades...- pero bueno esta mujer era bruja o se entrenaba?.

- Si.. emm.. bueno, no son exámenes exactamente abuela... yo.. pues...

- Anda pero si yo ya se lo que te pasa cariño, a mi no tienes por qué engañarme- me dijo levantando las cejas y cogiéndome la mano con dulzura- Tu tienes problemas con alguna chica, no es cierto?

- Pero abuela qué cosas dices!- sentí como mi cara se ponía colorada como un tomate.

- No te avergüences Víctor, anda cuéntame... ¿Cómo es esa chica que te gusta?- Dado que me había pillado no pude hacer más que resoplar con cansancio y contarle toda la historia.

- Pues se llama Jacqueline, la conozco desde hace bastante tiempo y es mi mejor amiga.- levanté temeroso la vista para ver la reacción de mi abuela.

- Y ella te corresponde? – preguntó preocupada

- Ese es el problema... que ella solo me ve como un amigo.

- Te lo ha dicho ella con esas palabras?

- No exactamente... pero digamos que no soy el único interesado en ella abuela.

- ¿Cómo es el otro chico? – pero bueno es que el interrogatorio no iba a acabar nunca?

- Pues es un maldito desgraciado- el comentario salió de mi boca antes de que pudiera pararlo y mi abuela me miró con sorpresa- Quiero decir...no es bueno para ella, ya sabes, pero supongo que le gusta porque es atractivo, más mayor o yo que sé... para serte sincero no sé que puede ver en él.

- ¿Y tú conoces a ese chico como para decir que no es bueno para ella?

- Abuela él es...- no encontraba las palabras adecuadas para describirlo- Es retorcido... es un monstruo. Ella se merece algo mejor...

- Ay pequeño! – rió mi abuela con ganas- A veces las mujeres preferimos lo difícil, el camino fácil no es siempre el más divertido cariño.

- Pues debéis ser masoquistas... ¿Por qué elegir el camino difícil cuando sabes que todo va a acabar mal, que vas a sufrir por esa relación?

- Si esos dos chicos se quieren de verdad como me has dicho... estoy segura de que podrán solucionar sus problemas y ser felices juntos, no te parece?

- No lo creo. Él solo está jugando con Jack... ese tío no tiene sentimiento alguno por nada ni por nadie.

- Habla con ella entonces. Sincérate... si es tu mejor amiga no tendrás problema en hablar de estas cosas.

- Ya lo intenté una vez y me lleve una bofetada – bajé la cabeza avergonzado.

- ¿Pero se puede saber que demonios le hiciste?

- La besé... – la abuela me miró completamente absorta. Aquello hizo que me sintiera incluso peor por la locura que había hecho.- Lo hice sin pensar abuela... no fue una buena idea.

- Por supuesto que no fue una buena idea...- soltó un suspiro y dio por zanjada la conversación- Intenta cenar algo cariño y por cierto...- dijo antes de salir por la puerta- eres un chico fantástico y creo que esa chica no sabe lo que se pierde- aquel comentario me hizo enrojecer aunque tampoco me alivió lo suficiente como para dejar de pensar en todo lo que estaba pasando.

Pasaban las horas y no era capaz de dormirme, daba vueltas en la cama sin resultado y miraba el móvil cada dos por tres esperando alguna noticia de Jack. Necesitaba volver a ver a Kirtash, tenía demasiadas cosas que preguntarle y teniendo en cuenta que él no pensaba matarme, mi acción no tendría ningún peligro. En silencio bajé las escaleras de la mansión y salí al jardín intentando despejarme y encontrar la manera de contactar con Kirtash. No me hizo falta mucho tiempo para darme cuenta de que él ya estaba allí, escondido entre unos árboles esperándome como una sombra silenciosa.

- ¿cómo sabías que quería verte?- pregunté en voz baja escrutando la oscuridad para intentar verle. Una figura aterrizó de forma grácil y elegante delante de mí proveniente de alguna rama alta de los árboles.

- Lo sabía, simplemente- todas mis alertas saltaron instintivamente al verle frente a mí, aunque esta vez no me resulto tan desagradable como las veces anteriores. Me estaría acostumbrando a él, pensé.

- Quiero respuestas- le solté – Necesito saber qué va a pasar con Jack.

- Lo sé... – contestó sin cambiar el gesto.

- Sigues teniendo intención de matarla? – pregunté con miedo

- Sabes que sí. Mi opinión respecto a ella no va a cambiar.

- ¿Cómo puedes pensar así? Cuando sabes que ella siente... algo.

- Sus sentimientos no van a cambiar la realidad y lo sabes.

- Y los tuyos...? – solté casi sin pensar- ¿Pueden cambiar las cosas?

Por primera vez Kirtash me miró desconcertado. La pregunta le había tomado completamente por sorpresa y eso jugaba a mi favor, o por lo menos eso pensaba. Si de verdad había vacilado... significaba eso que el también la quería? Le miré serio esperando una respuesta pero se quedo un rato más en silencio mirando pensativo a algún punto de la vegetación que se abría a nuestro alrededor.

- Y bien?- repetí impaciente.

- No estoy seguro... no sabes la de problemas que me puede traer una decisión así.

- ¿No crees que valga la pena?

- Si salvo a Jack, me estaré condenando a mí mismo.- dijo casi para sí mismo- Ya he arriesgado bastante y no soy muy amigo de las causas perdidas.

Resoplé agotado y me senté en el césped apoyando mi espalda en uno de los troncos. Todos mis intentos por salvarla se habían esfumado. Kirtash seguía allí de pie con aire ausente y pensé que se iría de un momento a otro, sin embargo se encaramó a una rama baja y se acomodó sin dejar de mirarme. ¿Qué se supone que estaba haciendo? Había quedado claro que él no iba a cambiar de opinión... acaso quería que le siguiera suplicando? Puede que para él esto fuese un juego, pero es de Jack de quien estábamos hablando, así que no iba a dejar que ese asesino se saliera con la suya. Haría lo que fuera para convencerle.

- De verdad que me pregunto cómo es posible que Jack pueda sentir algo por alguien como tu... sabiendo lo que sabe de ti.- le espeté con asco.

- Es más lo que no sabéis de mí que lo que crees que sabes, Víctor.- respondió con una sonrisa siniestra que me heló la sangre.

- No me refiero a eso – logré contestar casi temblando- Lo que quiero decir es que es imposible que ella pueda estar enamorada de alguien como tú así como así. ¿La tienes hipnotizada, es eso?- se ve que el comentario le hizo gracia porque esbozó una media sonrisa acompañada de su característico siseo.

- No te equivoques. Jack está en pleno uso de sus facultades mentales. Lo que sienta o deje de sentir es decisión suya, nada más.

- ¿ Y que pasa contigo entonces? Sabes que ella está confundida... ¿Lo estás tu también?

- Para serte sincero he pensado mucho en ella. Una parte de mí se siente fascinado por esa criatura, pero la otra... mejor no quieras saberlo- me dijo sombrío- Normalmente no tengo problemas para controlar mis emociones, pero con Jack me resulta muy difícil, no sabes cuanto.

- ¿Por qué? ¿Qué puede haber en ella que te desagrade tanto para querer matarla?

- Es el instinto- dijo encogiéndose de hombros- Ella y yo hemos nacido para matarnos, no somos compatibles y cuanto antes se de cuenta mejor.

- Y qué puedo hacer yo para que cambies de opinión?

- Hace tiempo te hubiera pedido que vinieras conmigo, eso hubiese cambiado mucho las cosas- clavó sus fríos ojos azules en mí y me quedé totalmente paralizado- pero ya es demasiado tarde. Ashran quiere veros muertos. No hay otra salida.

- ¿Qué hubiese cambiado si yo hubiera aceptado tu oferta?

- Podríamos haber gobernado Idhún junto a Ashran...

- ¿Gobernado con él? Acaso lo conoces... en persona?- aquella revelación me había dejado sin habla.

- Por supuesto, él es mi padre – añadió serio.