¡Buenas!

Os traigo el octavo capítulo, ¡espero que os guste!

Beauty: el interés de Shaina es el de fastidiar a Milo xD por cierto, dejaste comentarios en "Veneno" por triplicado. No te asustes si no ves tu comentario publicado al instante, es que tengo el filtro activado, entonces hasta que no lo apruebe, no se ve reflejado. Y no tienen nada que ver una historia con la otra ;) esta es en clave humorística y "Veneno" es un oneshot en otra clave, donde los he manejado como los suele manejar el fandom en cuestión de pareja ¡Muchas gracias por seguir la historia!

Sslove: ¡gracias por el comentario y por leer el capítulo! Las máscaras no tienen esa connotación tan estricta como en el anime, no te preocupes.


8. Razones y sinrazones

Frente al Patriarca se hallaban tres personas: Marin, Shaina y Jabu. Éste último se aferraba al brazo de la amazona de Águila como si fuera su tabla de náufrago.
—Afloja un poco— pidió la muchacha pelirroja, al sentir el agarre de su compatriota en su brazo cuando la amazona de Ofiuco hizo acto de presencia.

Shion observó a los tres con cierta cautela. Si bien el día anterior Milo le había informado de las intenciones del caballero de Unicornio de cambiarse de batallón, sabía de sobra que la joven italiana no estaría conforme con este cambio.

—Bien— comenzó hablando el Patriarca—, tengo entendido que usted, Jabu caballero de Unicornio, ha solicitado el cambio de tercio. ¿Podría explicarme las razones para ello? Por favor, ruego que sea conciso y sincero en tu exposición de los hechos.

El joven escorpión asintió con la cabeza y se incorporó.
—Antes de nada quisiera declarar que no es una cuestión de revancha ni que mi maestro me haya lavado el cerebro como así me hizo constar— relató con aplomo, a pesar de que sus extremidades se agitaban temblorosas—. Quiero ratificar mi gratitud hacia la amazona de Ofiuco, quien ha sido mi jefa durante todo este tiempo. A sus órdenes nos pusimos los caballeros de bronce cuando finalizó la guerra interna en el Santuario, y soy testigo de las decisiones acertadas de mi jefa.

El Sumo Sacerdote inspiró y exhaló aire, conminando al caballero de bronce a que aligerara el discurso.
—Sin embargo, mi petición se ve influida por mis ansias de exploración. Me explico— dijo el joven japonés—. El batallón de Shaina de Ofiuco se encarga de la defensa del Santuario, mientras que el batallón de Marin de Águila se encarga de misiones externas. Es esto último lo que realmente me agradaría.

Con un carraspeo, el Patriarca rompió el incómodo silencio que se había instalado tras las palabras de Jabu.
—¿Entonces el cambio se debe a sus ansias de viajar?— preguntó Shion, extrañado ante tal inusitada declaración.
—Así es— declaró el joven escorpión—. Me gustaría poder realizar misiones fuera de Grecia, y la única vía que tengo de poder llevar a cabo este deseo es poder estar bajo las órdenes de Marin.
—Entiendo— declaró el Patriarca—, entonces, ¿no hay nada más detrás? ¿Las desavenencias con ella no influyen en tu decisión?

Tragando saliva, Jabu respondió.
—Bueno…—titubeó—, es que Shaina es mucha Shaina, está claro— declaró, mientras la amazona se revolvía inquieta en su lugar—. Yo la quiero, pero es que tiene un carácter muy difícil. Si fuera más amable no me importaría permanecer a su lado.
—¡Crío insolente!— soltó abruptamente la susodicha—. ¡Si nunca te he tratado mal!
—No he dicho que me trataras mal— respondió Jabu desprevenido—, yo he dicho que tienes un carácter difícil. Me imagino que es porque no soportas que Seiya ame a otra persona, pero los demás no deberíamos pagar tus enfados…digo yo.

Ante tales declaraciones, Marin empalideció mientras que la italiana hervía en odio hacia el caballero de Unicornio.
Semejante perspectiva de una posible erupción volcánica por parte de la amazona de Ofiuco, el Sumo Sacerdote decidió intervenir.

—Vale, Jabu, está bien— declaró apaciguando los ánimos—. Esos temas no me interesan ni me incumben. Lo único que quiero es que haya paz entre vosotros y que estéis a gusto con vuestros superiores. La confianza es algo recíproco, de maestro a alumno y viceversa, como de jefa a subordinado. Marin, ¿algo que declarar?— dijo el Patriarca, cediéndole la palabra a la japonesa.
—No, mi señor— declaró ella—. Estaré contenta con aquello que usted decida.
—¿Y usted, Shaina?— dijo dirigiéndose a la italiana—. ¿Algo que objetar o está conforme?

La mujer de cabellos verdes se quedó unos segundos pensativa, pero finalmente accedió a entregar a Jabu a su compañera.
—A cambio quiero que Asterión ingrese en mi batallón— declaró la mujer—. Sé que el trato no sería justo, ya que sería cambiar un caballero de bronce por uno de plata, pero creo que después de lo que he tenido que escuchar hoy, sería lo más adecuado.

Shion volvió su rostro hacia la amazona de Águila, quien se encogió de hombros y musitó un "sin problemas".
—Estupendo— declaró el Patriarca sin demasiada emoción—. Pues oficialmente Marin pasará a tener como subordinado a Jabu de Unicornio una vez que éste termine su aprendizaje con Milo de Escorpio. Y Asterión pasará a formar parte del tercio de Shaina de Ofiuco. Esto es todo por hoy, podéis marchar.

Sin nada más que declarar los tres se encaminaron hacia la salida. Antes de salir por la puerta, Shaina agarró del brazo a Jabu.
—Felicita a tu maestro de mi parte— susurró a su oído—, y dile que recuerde lo que le dije. Y esto ahora te implica a ti también.
—¿Eh?— soltó el caballero de Unicornio confuso ante tales palabras.
—Hazme ese último favor— pidió la italiana, ante lo cual el japonés no tuvo más remedio que acceder.

El joven japonés descendió las escaleras a saltos, libre al fin del yugo de Shaina. Sin poder contener su alegría se dirigió al templo de Escorpio y entró pegando voces.
—¡Maestro!— gritó—. ¡Ya soy oficialmente subordinado de Marin!

Pero su entusiasmo se apagó al percatarse de que su maestro no se hallaba en el lugar. Revisando todas las habitaciones, Jabu decidió entonces dirigirse a la palestra.

Efectivamente, el caballero de Escorpio se hallaba en el lugar de entrenamiento realizando una serie de abdominales. Al ver a su alumno, Milo se incorporó del suelo y caminó hacia él.
—¿Qué?— preguntó secándose el sudor con una toalla—. ¿Qué te ha dicho Shion?

La amplia sonrisa del caballero de Unicornio provocó que el griego sonriera abiertamente.
—¡Sí!— exclamó triunfante—. Escorpio dos, Ofiuco cero. ¡Toma ya!

—No cantes victoria tan rápido— declaró una voz—. Esto no ha hecho más que empezar— repitió la misma voz, quien descendió hacia la palestra a saltos.

Shaina había sido testigo de ese breve encuentro entre ambos guerreros. Caminó hacia ellos, oculta su sonrisa tras la máscara.
—Me da la corazonada de que uno de vosotros o incluso lo dos, váis a ir derechitos a la prisión de cabo Sunión.

Milo apretó los puños conteniendo su furia.
—Reconoce de una vez tu derrota, amazona de Ofiuco, y déjanos en paz.

—Jamás— espetó la joven con una carcajada—. Voy a hacer lo imposible con tal de que vuestros huesos terminen en ese lugar, compartiendo celda con los gemelos y el Unicejo.

—De eso nada— respondió el caballero de Escorpio, apuntando con su índice—. Si uno de nosotros vamos a esa celda, ten por seguro que te arrastraremos con nosotros.

La risa de la joven hizo eco en aquel paraje.
—Ni en tus mejores sueños— dijo ella cruzándose de brazos—. Os meteré en esa celda yo misma y me quedaré con la llave. Eso tenlo por seguro.

—Apuesto lo que sea a que sería capaz de recuperar esa llave— declaró el caballero de Escorpio, cogiendo a Shaina por la barbilla y dirigiendo su rostro enmascarado hacia el suyo—.Y sabes de sobra que soy capaz de ello…tu verás…

Antes de que él pudiera levantar la máscara de plata, ella le dio un manotazo y salió corriendo de la palestra sin añadir nada más.

El griego se quedó de pie, cruzado de brazos con media sonrisa dibujada en su rostro. Jabu miró confuso a su maestro.
—Mucha palabrería pero es muy fácil desarmarla— declaró el caballero de Escorpio, mientras observaba a la mujer perderse entre los escombros del Santuario—. Venga, vamos a entrenar, que nos dan las uvas. ¡Quiero que des veinte vueltas a la palestra para calentar!— ordenó el griego, dando una palmada.

Tras un quejido proveniente de Jabu, éste comenzó a trotar alrededor del recinto.

Tras unas horas de intenso entrenamiento, los dos hombres salieron de la palestra con la intención de dirigirse al templo a descansar.

Justo cuando comenzaban a ascender por Libra, alguien les chistó. Milo se giró rápidamente cuando recibió de lleno un puñetazo en toda la cara.

Sangrando copiosamente por la nariz, el caballero de Escorpio se puso en guardia, colocándose delante del caballero de Unicornio, protegiéndole del agresor.

—¡Da la cara maldito!— exclamó el griego, aún chorreando sangre—. ¡En cuanto te atrape te vas a enterar!

Un segundo golpe imprevisto lo lanzó lejos, mientras que Jabu se protegía a falta de su maestro.
—Tranquilo enano, que contra ti no tengo nada— soltó una voz con acento italiano—. Sólo tengo asuntos pendientes con tu maestro.

Y tras hacer crujir los nudillos de su mano, Deathmask se dirigió hacia el cuerpo de Milo, tendido en el suelo.