DISCLAIMER: Los personajes principales son de Stephanie Meyer, la historia es de mi loca mente.

Capitulo dedicado a Edeilyn Cullen y PennyCullen'Williams:*


Outtake

02 de julio de 2011

Poco después que Edward y Emmet salieron de la casa, tanto Sally como Renée rompieron en llanto.

–Tenemos que empezar a buscar esos malditos libros Renée –Solloza.

– ¡No sabemos ni en donde comenzar a buscar! –Responde gritando Renée.

Se quedan en un tenso silencio, forzando a su mente a cada una de las cosas que le contaron sus difuntos maridos. La mente de Sally divaga a lo que le conto Marcus un mes antes de su muerte…:

Eran aproximadamente las dos de la madrugada cuando por fin Marcus llego, vestido con su elegante traje gris, su camiseta blanca y su corbata negra. Sally cambio su expresión preocupada y corrió hacia él, se detuvo al ver la expresión de su marido; era de total preocupación.

– ¿Qué tienes? ¿Ocurre algo?

–No, pero necesito hablar contigo.

Sally se preocupo aun más. Se fueron rumbo a la sala para poder hablar.

–Habla de una vez Marcus, me tiene muy preocupada tu expresión.

–Sally, tu sabes que pertenezco a la mafia –Ella asintió. –Yo… te he mentido.

–Habla claro, ¿En qué me has mentido Marcus? Acaso andas en algo más peligroso.

El negó con la cabeza.

–Cariño, yo solo estoy en la mafia porque los quiero hundir, al igual que Caius. –Ella jadeo del asombro.

–Marcus, pero tu… primo Aro esta en esa organización, simplemente tú no puedes hacer eso, a menos que Aro también este allí por lo mismo que Caius y tu.

–No Sally, Aro ni siquiera sabe que Caius y yo estamos de infiltrados. –Ella lo miro incrédula. –Nosotros somos del DEA, control de drogas y nuestro único propósito es detener ese crimen.

–No entiendo absolutamente nada.

–No tienes porque hacerlo, solo te diré algo: Caius y yo no estaremos siempre con ustedes…

–Marcus, amor no digas eso –Sollozo ella.

–Shh… por todo el amor que te tengo y que se que tú me tienes, prométeme que el día que Caius y yo muéranos, Renée y tu van a irse de aquí.

Sally asintió con las mejillas llenas de lágrimas.

–Sí, llegan a presionarte con algo de unos libros dáselos. Estos se encuentran en la cuenta de Irlanda, por favor, cuando los tengan en sus manos no los lean es lo mejor.

–Pero… pero ¿A quién se los daremos?

–A quien sea que te los pidan, pero si son los Cullen… te recomiendo que se los des sin ningún cuestionamiento. Ellos son los de la mafia y te pueden llegar a hacer mucho daño.

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–Se donde están –Dice Sally.

Renée la mira con curiosidad y se acerca a ella, la toma por los hombros y le pregunta:

– ¿Dónde? Tenemos que ir, si no queremos que les hagan nada a nuestras hijas.

–Irlanda, es allí donde están esos dos libros.

Encerradas en el despacho toda la noche tratando de buscar documentos que les dieran pistas solo encontraron, la cuenta en Irlanda. Prepararon su pasaporte, dinero y llamaron al aeropuerto.

–Le diré a Crowler que prepare el coche para que nos lleve al aeropuerto.

Renée asiente.

Después de ratos de pensar y pensar Renée llega a la conclusión de que tienen que llamar a las autoridades, por lo menos para pedir ayuda.

Sally entra de nuevo por la puerta avisando a su amiga que el auto esta listo para irse.

–Sally, tenemos que llamar a las autoridades. –Esta abre los ojos.

– ¡No! Recuerda lo que nos dijeron esos hombres, si llamamos a las autoridades no volveremos a ver a nuestras hijas.

–No me refiero a las autoridades del estado… –Inhalo. –me refiero a… comunicarnos con los del DEA. Ellos nos ayudaran Sally.

Negó con su cabeza frenéticamente, ya que esa idea era lo más tonto que se le pudo pasar por la cabeza a Renée.

–Renée, los del DEA solo quieren esos libros para destruir a los de la mafia Cullen y si nosotras se los entregamos nos estarías despidiendo de nuestras hijas. –Suspiro –Aparte, Marcus me dijo que si nos pedían esos libros la mafia, los entregáramos sin rechistar, ellos nos podían hacer mucho daño de lo contrario.

–Solo fue una idea Sally, entiéndeme estoy desesperada ¡Desesperada! –Se soltó llorando. Sally la abrazo como consuelo, y le quedo muy claro que en este asunto ella era la fuerte.

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Pasajeros con destino a Dublín, sale en media hora.

Diez minutos después de ese aviso, ambas se encontraban en el avión con destino a Dublín, Irlanda.

Por fin después de un larguísimo vuelo, llegaron a Irlanda. Llegaron a uno de los mejores hoteles y se permitieron dormir solamente dos horas en lo que amanecía completamente, para después ir a sacar esos libros.

Aprovecharon lo más que pudieron esas dos horas, pero estaban demasiado cansadas que ni las sintieron. Salieron prácticamente corriendo del hotel al banco. Renée sentía que la seguían pero trato de no prestarle atención, al ver que Sally volteaba para todos lados se tenso e hizo lo mismo que su amiga.

Sally se percato de que un hombre alto, fornido y rubio las seguía junto a otro igual de alto y fornido igual que el. Y si no le fallaba la memoria los había visto también en el aeropuerto.

–Renée…

–Los has visto ¿no es así? –susurro Renée con una pizca de temblor. –Lo más seguro es que esos desgraciados los hayan mandado a seguirnos.

–También pueden ser los del DEA. –Renée chasqueo la lengua.

–Los del DEA ni se han comunicado con nosotras Sally, por favor, deja de pensar en ellos y pues… si ellos nos buscan mejor, ellos nos ayudaran a encontrar a nuestras hijas y sobre todo a meter a la cárcel a esos… criminales.

–Renée, si son ellos tenemos que huir, ellos no nos ayudaran a encontrar a nuestras hijas. –Le puso una mano en su hombro. –si los del DEA las ven con ellos no dudaran en… matarlas. –Renée jadeo.

–Te… tenemos que desaparecernos de la vista de ellos. –miro a todos lados. –Sígueme.

Caminaron a paso apresurado pero no exagerado. Sally solo seguía a Renée, que se veía muy… tranquila, sabiendo claramente que las seguían. Renée dio media vuelta y entro a un mercado –Sally la siguió–: al entrar corrieron despavoridas por todo el mercado, hasta que dieron en una tienda de ropa y sin pensarlo se metieron; vieron a los tipos pasar corriendo y sus sospechas quedaron resuelta: las estaban siguiendo.

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Ya se encontraban en el banco, el hombre se la llevaba poniendo trabas y trabas. El hombre salió un momento para hablar con el gerente del banco, Sally presentía algo y ese algo era malo.

Para llegar al banco tuvieron que comprar ropa, se disfrazaron para salir del mercado sin que las vieran. Corrieron y corrieron hasta que por fin llegaron.

El gerente volvió con unas hojas y su semblante era neutro.

–Señoras Vulturi, solo firmen estos papeles y podrán disponer de la caja fuerte de sus esposos.

Ambas asintieron y firmaron los papeles. El gerente volvió a retirarse para ir por la caja fuerte y de nuevo se quedaron solas, sumidas en sus pensamientos.

Sally volteo hacia las escaleras por donde antes habían salido y se percato de una cabellera rubia, se puso de pie para ver el rostro del dueño de esta y susto que se llevo al darse cuenta que era la de uno de los hombres que las había estado siguiendo.

–Vámonos. –le susurro a Renée.

– ¡¿Te has vuelto loca?! –Exclamo. –Estamos a un paso de recuperar a nuestras hijas.

Sin decir una palabra la jalo del brazo y se la llevo por el corredor por donde entraban y salían empleados. Renée se negaba a seguir caminando por lo que prácticamente la llevaba a rastras.

–Renée, ¿quieres poner de tu parte? ¡Nos encontraron! –Grito.

Renée ya no puso resistencia y comenzó a caminar apresurada al lado de su amiga. Se dieron cuenta que llegaron al cuarto de archivos y no había salida.

– ¿Qué vamos a hacer?

–Primero: no quiero que entres en histeria. Seguido: ayúdame a buscar una salida y tercero: cuando la encuentres vuelves a hablar. –Susurro una exasperada Sally.

Estaban rodeadas de cajas que parecían edificios, lo único aparte de cajas era una copiadora. Comenzaron a vagar por los pasillos que se formaban por las cajas.

–Aquí deben estar. –Se escucho una voz. Ambas se posicionaron en uno de los edificios para que las cubriera.

Renée vio a lo lejos una ventana mediana por donde pueden salir, aparte no era tan alto el edificio, seguro eran dos metros lo que sería el impacto. Hizo señas a Sally, esta inmediatamente capto el aviso. Contaron hasta tres:

Una…

Dos…

–Señoras noso…

Tres…

Sally derribo todo un edificio de cajas mientras Renée derribaba otro. Corrieron hacia la ventana, pero una mano de hierro agarro el brazo de Sally, Renée volteo y vio a su amiga siendo detenida por ese hombre; no lo pensó dos veces agarro una grapadora y se la lanzo en la cara seguida de un abrecartas que le da en el brazo, caí al suelo y Sally corre, ambas usan sus cuerpos para romper la ventana.

El impacto fue doloroso pero soportable, inmediatamente se levantan con lo que no cuentan es que los del DEA estaban muy cerca. Segundos después de que se ponen de pie los hombres que las seguían saltaron también al correr una camioneta negra se les atraviesa prohibiéndoles el paso.

Un hombre de la misma edad que ellas, pero calvo se asoma por la ventana.

–Pасти. –fue lo único que dijo antes de que las puertas traseras del auto se abrieran. Sin pensarlo dos veces se subieron al auto, dejando el banco repleto de oficiales del DEA.


Hola chicas! Despues de veinte dias aqui les traego el OUTTAKE.

espero me entiendan chicas, me enferme, despues me fui a comprar el uniforme y esas cosas de la prepa y pues esta semana entre –Y ha sido dificilisima–: no saben mi profe de mate es un perro!

pero bueno espero les guste, el fin de semana subire el capitulo 5!

un beso a todas y ha leer! Por cierto pasense al fic: ¿Mas Qué Amigos? de Edeilyn Cullen.

BYEEE:**