05- La Habitación de Severus Snape.
-Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K . A excepción de alguno que sea nuestro y vosotros os daréis cuenta de cuales sean los mismos.
-Advertencia: No recordábamos si en algún sector de los libros describían la habitación de nuestro querido profe. Así, que la imaginamos según como la soñamos nosotras mismas. Esperamos que no se conviertan en una molestia, las libertades que decidimos tomarnos con este fick y que pese a ellas podáis disfrutar de nuestra pequeña historia…
Se quedó mirando la puerta, como si fuese un trofeo y su temblorosa mano movió el picaporte que hizo un leve "Clack" al abrirlo. Pero no se atrevió a moverse.
Cerro los ojos y suspiro pesadamente. Apartando la puerta de la habitación de Severus Snape y se quedó completamente inmóvil ante el cuarto que se encontró…
Pues era muy sencillo y muy hermoso a la vez. Entro en la diagonal de la habitación y se encontró con una gran cama matrimonial. Con techo y cortinales de satén en el centro de la misma y al dado de la cual había dos mesitas de noche. Las sabanas eran verdes del color de su casa igual que las cortinas de la misma y tenían el escudo de esta. Pero se encontraban destendidas. Como si nadie hubiera tocado ese lugar desde que se había ido y ella no pudo evitar sonreírse ante esos respetuosos pensamientos.
Un baúl con cosas, estaba al final de la cama y la misma se encontraba sobre una alfombra. Ella trago saliva y luego de cerrar la puerta detrás de si, volvió a entrar en la habitación y se acercó a un placard que descansaba en el rincón entre la puerta y la pared. Tras el mismo había un espejo redondo de pie y una cómoda en la pared que estaba frente a la cama, llena de adornos y de polvorientas fotografías movedizas.
Solté unas lágrimas silenciosas y abrí el placard con bordados medievales por mera curiosidad. Un placard que estaba lleno de túnicas de diferentes tipos pero que todas imitaban un modelo inicial y me detuve cuando llegue a dicho modelo. Ya que recordaba haberlo visto en algún artículo del profeta. Donde él lo lucia en una de sus fotografías años atrás.
Todo lo que había luchado por estar en ese lugar y todo lo que había conseguido hasta ahora pasó por su mente y se contuvo a probársela con todas sus fuerzas.
Ya que estaba de fisgona en su ex`s habitación una pizca de decoro al menos tenía que tener y no es que Minerva le hubiera dicho que ese cuarto para ella, estaba prohibido. Teóricamente ahora era su despacho. Pero por una cuestión de respeto a quien fue durante todos esos años su mentor sin serlo, decidió no apresurar las cosas.
Si, así de sentimental era en algunas ocasiones.
Saco su túnica sin embargo y la abrazo.
Cerrando los ojos y sonriendo. Su corazón latía con fuerza contra su pecho y en un arrebato de curiosidad olio la negra tela y lo sintió: Aroma a menta. Se quedó completamente inmóvil por unos segundos y la guardo nuevamente al darse cuenta de las tonterías en las que estaba pensando.
Suspirando, pesadamente se encontró con la cómoda.
Se encontraba llena de adornos antiguas joyas que no quería imaginar de donde habían salido. Fotografías polvorientas y un atado de cartas entre las que reconoció alguna y que otra de su padre y recordó la época en que Snape vendía pociones a las familias Sangre Pura que servían al Señor Tenebroso y le recorrió un leve escalofrió que hizo que se abrazara a si misma.
También había muchas fotografías de el de niño que le sorprendieron porque en ellas sonreía tomado del brazo de quien parecía ser su madre y constantemente lo hacía. Pero en sus fotografías de mayor su porte lucia serio, altivo y arrogante y de repente se preguntó si ponía esa misma expresión frente a sus alumnos en sus tiempos de profesor y se echó a reír.
También descubrió un cuarto de baño que decidió no utilizar y tarareando una canción se puso a tender la cama y a acomodar los cortinales. Cerrándolos otra vez. Comenzó a barrer el piso. Si podía pedirle eso a un elfo domestico pero prefería hacerlo ella misma. No tenía nada que hacer ese fin de semana que le quedaba antes de comenzar las clases de nuevo y como no quería seguir molestando a Iason y no quería socializar con el resto de las criaturas existentes… bueno se encontraba en esas penosas circunstancias durante los dos últimos días de vacaciones de invierno que tenía libres.
Ordene, toda la habitación de Severus. Como si siguiera allí y cuando termine me sentí tan cansada que no pude evitar ir a ducharme al baño de los prefectos y cuando baje ya vestida con un simple vestido negro de tirantes una lechuza entro por la puerta y dejo caer una carta sobre mí que tome con cierta dificultad. Antes de posarse sobre mi escritorio y yo debí soltar la toalla con la que me había estado secando los cabellos…
La carta decía claramente: Para Elena XAziel de Harry James Potter.
Le, sorprendió. Desde que Potter le había aceptado en la entrevista como aurora (Cuando trabajaba en la orden) habían perdido un contacto que le parecía imposible de reanudar. Pero que después de obtener su primer empleo, poco le había importado de todos modos y suspirando pesadamente se sentó en un pupitre vacío y sonreí rompiendo el sobre.
-Estimada Señorita XAziel:
Lamento mucho el mal comportamiento de mi hijo durante su primera clase. Déjeme, disculparme por él. Pero, quiero decirle que este no es el asunto por el que le escribo. La verdad, no se me da muy bien esto de escribir cartas. Pero, considero que es necesario ya que creo que es algo que debe saber.
Los miembros de La Orden que quedamos y yo hemos estado investigando El Departamento de Misterios y yo sigo viendo un velo sobre el arco del que le hable. Creemos, que puede haber algo detrás de ese velo. Pero, todavía no nos atrevemos a averiguarlo. Si la situación lo requiere de urgencia, me gustaría que pese a que ya no trabaja con nosotros nos acompañe.
Usted, ha capturado a muchos mortifagos cuando trabajaba a nuestro lado y sé que podrá ayudarnos a realizar nuestro trabajo sin que tengamos sorpresivas interrupciones. Espero, que pueda contestarme pronto y volveré a escribirle cuando tenga más noticias sobre estos asuntos…
Me gustaría que nos reuniéramos para conversar. Avíseme, cuando tenga algo de tiempo…
Sin embargo no tenía nada que hacer y decidió escribirle diciéndole que se encontrarían esa tarde si le parecía bien y media hora después le dijo que le esperaba entonces a las tres de la tarde en el caldero chorreante y luego de terminar de peinarse comprobó una vez más su aspecto contra el espejo y se acomodó la caída del vestido negro de tirantes que le llegaba hasta los tobillos y se colocó unos tacos bajos transparentes.
Se puso, un leve rouge en los labios y luego cogió su abrigo y se desapareció…
Se apareció en el callejón Diagòn y se encamino hacia el caldero chorreante. Donde una vez allí se encontró con que Potter ya le esperaba en la puerta del negocio. Apoyado contra el margen del lugar y con las manos dentro de los bolsillos temblando de frió. Nevaba y yo tenía la mala costumbre de no adaptarme a las estaciones con la vestimenta y al verle con la mirada perdida en el suelo, no pude evitar comenzar a temblar también.
Suspire pesadamente y recobrando todo mi valor me acerque a él. Socializar con las personas fuera de la familia no eran mi característica más victoriosa y por eso prefería evitar a las personas.
Pero en esa ocasión donde sentía unas ganas irremediables de fisgonear el Departamento de Misterios (Lugar al que nunca había tenido acceso cuando trabajaba allí. Pero del que había oído hablar mucho) me acerque a él y trague saliva.
-: Ah, Elena… -sonrió el.- me alegra que pudiera venir. –Nos estrechamos largamente la mano hasta que yo le solté por inercia y entramos en el bar.-
Entramos y nos sentamos en una de las mesas más alejadas de todas.
Yo, pedí para desayunar una taza de chocolate caliente y unos dulces que me gustaban y Potter pidió una taza de café simplemente que cuando la moza se la dejo agradeció que viniera con unas galletitas dulces y no pudo evitar reírse.
-: Bien, ¿Qué quería decirme Señor Potter? –pregunte.-
-: Bueno, como aurora ha hecho un excelente trabajo y me gustaría que nos ayudara con una misión. –empezó, el.-
-: ¿Una, misión? –pregunte.-
-: Tengo que advertirle… que esto, es un completo secreto y que solo lo sabemos Granger, Weasley y yo. Ahora también usted y en caso de no querer aceptar mi propuesta, debo pedirle que siga manteniéndolo como tal. –Se le daba muy mal eso de ser formal y le costaba horrores. Pero al parecer ella prefería ese trato con el también y prefirió esforzarse.-
-: Bien. ¿De qué se trata? –pregunto.-
Sonrió.
-: Del arco, del Ministerio… -se, explico el.-
Silencio, incomodo…
-Nota: Bueno, aquí explicamos algunas cosas mas. Esperamos que les haya gustado como quedo. Les deseamos una agradable tarde ;)
-Por: -LadyBlack y _AngelRenegaed
