CAPÍTULO XIII: DÉJAME EN PAZ
Llamaron al perro Shi, simplemente por molestar a Luffy. Cada vez que reía, el perro iba a su encuentro. Las primeras veces no le molestó, pero al final se enfadó y decidió no reír más... Algo imposible, obviamente.
Cuando llegaron a la próxima isla, Nami los organizó a todos en un círculo.
- Vamos a intentar obtener información sobre Lied. Alguien se tendrá que quedar al menos con Nik en el barco, quizá nos metamos en líos... ¿quién se ofrece?
Sin saber cómo, Franky acabó en el Holiday con los cuatro niños y el perro.
Al salir del barco, Luffy se percató de que en el cuadro que su hijo había dibujado, Zoro conservaba los dos ojos.
- ¿A ti no te faltaba un ojo, Zoro? - preguntó.
Como un resorte, la navegante se plantó frente al espadachín, reclamándole cincuenta berries. Habían hecho una apuesta: Nami afirmó que se daría cuenta; y Zoro, que no lo haría.
- Zoro, ¿cuando recuperaste el ojo? - repitió Luffy.
Nami rió por lo bajo. El primer oficial se sonrojó y pensó que no debía haber dejado que Robin se lo relatara.
- Etto... nos tenemos que ir... ¡adiós! - se marchó junto con la arqueóloga. Kuina sonrió; había escuchado esa hilarante historia más de una vez.
- Verás, Luffy... - comenzó la de pelo naranja. Notó cómo una mano fleur se posaba sobre su boca, y decidió no contárselo... por ahora.
- ¿Dónde vas, bakamarimo? - se rió Sanji - ¿No sabes que te vas a perder?
- ¡Seguiré la dirección que marcan tus cejas, ero-cook! - replicó el espadachín.
El cocinero le insultó y salió del barco junto al resto de sus compañeros.
.
- ¡Nik, quédate quieto! ¡Pero no le sigas el juego, Ray! ¿Dónde vas, Jackie? ¡Kuina, ayúdame!
Esos gritos eran repetidos una y otra vez ¿En qué momento empezó Franky a pensar que cuidar de unos niños sería SUPER? Y mientras, sus nakama por ahí divirtiéndose.
De repente, Kuina se levantó. Cogió a Nik y a Jackie y los plantó en el suelo.
- Os voy a contar el cuento de la niña que quería leer – dijo la chica con voz firme -. Érase una vez una niña que quería leer, pero unos niños no paraban de interrumpirla. Entonces, vino un monstruo y se los llevó a su isla. No queréis correr el mismo destino, ¿verdad? Estaos quietos.
Los dos pequeños se quedaron sentados y callados, asustados; mientras la joven se alejaba.
- ¡No estoy llorando! ¡No estoy llorando! - balbuceaba el cyborg, quien se había emocionado inexplicablemente con la historia de Kuina.
Ray la observó irse a la otra parte del barco. Era cierto que nunca había sido muy amable, pero últimamente estaba demasiado... borde, digamos. Más de lo habitual. ¿Le pasará algo?, se preguntó. La siguió, intentando que ésta no le viera. Creía haber estado oculto, pero...
- ¿Quieres algo o vas a estar ahí plantado como un idiota?
El chico salió de su escondite y decidió intentar encontrar respuesta a sus dudas:
- ¿Te pasa algo?
- Nada que te importe – contestó fríamente.
- Es que... - apretó los puños – Odio verte así... Odio ver a la gente triste...
- No estoy triste – replicó ella.
- ¡Entonces dime qué te pasa! ¡¿Por qué nos tratas así?!
- Te pedí perdón – dijo Kuina tranquilamente.
- ¡Ya, pero lo que pasa es...! Da igual. Simplemente, eres así de... de... de tonta.
Tonta. Una palabra infantil. Porque, por mucho que se esforzaran en parecer mayores, seguían siendo niños. Niños que estaban a bordo del barco del Rey de los Piratas, quien era tan sumamente irresponsable que no comprendía que no era buena idea traer a cuatro chiquillos a pelear a un mar lleno de peligros.
Tonta. La había llamado tonta. Kuina le miró y comenzó a reír.
- ¿En serio? ¿Tonta? ¿No se te ocurre otra palabra menos... imbécil?
- Si quieres te digo imbécil.
- Imbécil serás tú.
- Yo trato bien a la gente que le salva la vida.
- Te pedí perdón.
- Lo dicho: tonta.
- ¡Y nadie te dijo que me salvaras!
- Si yo me fuera a caer al agua, ¿me dejarías morir?
- Es una posibilidad.
- ¿Ah, sí? Pues entonces, la próxima vez te dejaré morir.
- Vale, haz lo que...
No pudo terminar. Ray le había dado el primer beso de su vida. Casi sin querer, se habían ido acercando cada vez más... y pasó lo que pasó.
Había sido un beso inocente y corto, pero sincero. Y cuando Kuina se quiso dar cuenta, lo estaba disfrutando; así que se apartó de él y salió corriendo hasta saltar y marcharse del barco.
El chico abrió los ojos y la siguió con la mirada, para después salir corriendo tras ella.
- ¡No juegues con la muerte, idiota! - oyó que le decía la chica.
Jackie, al escuchar esto, se mordió el labio inferior y murmuró:
- Seguro que no sabes lo que significa la muerte... Tú te has criado con dos padres...
.
- ¿Kuina?
La había encontrado. Estaba ahí, en la orilla de la playa, sentada abrazando sus piernas y con la cabeza gacha. Sin embargo, no huyó del muchacho. Sabía que no serviría de nada.
- ¿Por qué lloras? En serio, ¿te pasa algo?
- Déjame en paz.
- Si te pasa algo, sólo tienes que decírmelo...
- Déjame en paz – repitió.
- ¿De verdad no te pasa nada?
- ¡¿Tú crees que no me pasa nada?! - alzó la cabeza, con lágrimas en los ojos – Lo intento, y mira que lo intento. Intento que las únicas personas que me importen en el mundo sean mis padres. Franky es una excepción porque lo conocí antes de eso. Pero entonces aparecéis vosotros. Con ese carisma, y ese brillo en los ojos... Y no puedo encariñarme.
- ¿Pero por qué?
- Dime una cosa... Nadie a quien quieras ha muerto, ¿verdad?
- ¿Cómo que...? No, nadie...
- Tu pasado es feliz y divertido, ¿a que sí? Tus padres son maravillosos, tu hermano... tu hermano está vivo...
- Bueno, no todo mi pasado es feliz y divertido...
- Tu hermano está vivo – dijo, sin escuchar lo que el otro le decía -. El mío no. Murió por mi culpa. Y ayer habría cumplido siete años.
Ray la miró con ojos tristes y la intentó consolar:
- Oh, lo siento...
- Cállate. Tú no tienes la culpa. La culpa es mía, por dejar que me salvara. Ahora podría ser él el que estuviera hablando contigo, y no yo.
El joven miró al frente. Kuina continuó:
- Se llamaba Kai...
¡Me ha encantado escribir este capítulo! Ha sido tan... no sé... he disfrutado tanto narrando la conversación infantil... y cuando se dan el beso... y cuando... asdasfgh *-*
Como tardé mucho en publicar el capítulo anterior, decidí hacer éste cuanto antes. Y ya sabéis: para el próximo capi, ¡flashback de la familia ZoRo!
neko alessa: XD si es que están hechos unos salidillos (? La verdad, leo lemmons/limes/escenas de amor puro (XD), me gusta leerlos, pero se me da muuuuuuuy mal escribirlos (la especialista es Neko-chan e.e) Tenemos a medio escribir un lemmon RayxKuina (con 16 años o por ahí) bastante traumatizante XDDD A lo mejor me atrevo y escribo uno, pero no sé... ¡Ah, y Nik agradece muchísimo tu regalo, espera otro igual!
hanasho: yo quiero regalos así por mi cumple TT Nik está muy feliz :D Y sí, el LuNa y el ZoRo son unos pervertidillos (? Ray y Kuina van camino a serlo (? Espero que te haya gustado el capi, al siguiente veremos qué pasó con Kai! Ya tengo ganas de escribirlo XD Nos leemos!
Fdo: otakufrikygirl/inu-chan
