-Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K . A excepción de alguno que sea nuestro y vosotros os daréis cuenta de cuales sean los mismos.
-Advertencia: En este relato participe mas de la redacción xd Angel hizo el resto. Espero que les guste como nos ha quedado ya que en el siguiente relato comienza lo interesante. Pensé que no llegaría a subirlo antes de ir al colegio pero me alegra que no sea así.-LadyBlack.
A, disfrutar! ;)
-Capitulo 10: El, Arco del Ministerio...
Estuve por resbalar pero Potter me tomo desde la muñeca y me miro preocupado. Sabia que querrían preguntarme que me ocurrió. No quería hablar de eso. Me sentía vacía. No me gustaba hablar de mi misma porque sabia que los demás ya tenían demasiado con sus propios problemas como para encima tener que aguantarme escuchándome hablar de los míos...
Potter, fue el primero en acercarse al arco y a mi me llevo unos instantes comprender que ya no habíamos aparecido frente a el.
Me quede completamente inmóvil... esta vez si vi el arco negro. Tras el había un velo gris. Los dos parecían de encaje y escuchaba muchas risas que salían de aquel lugar. Me quede completamente inmóvil y me acerque al arco. Extendí una mano y acaricie el velo con las yemas de mis dedos. Pero no se sentía como una tela como imagine.
-: ¿Elena? -murmuro.-
Sonreí.
-: Lo, veo... Un velo gris y un velo negro. Una, linea blanca... -Me explique.-
-: No, no hay ningún velo gris. Solamente un velo negro y yo no veo ninguna linea blanca... -dijo el mirándome sorprendido.-
-: Elena... -Escuche la voz de mi madre decirme y abrí ampliamente los ojos.-
Escuche las risas de dos niños. Dos niños que jugaban. Dos risas que me resultaron familiares y que me hicieron sentirme mareada.
-: ¿Mama? -murmure tragando saliva.-
-: Elena, estoy aquí... -decía despreocupadamente la voz de mi madre.- ven tenemos algo para ti... -reía, ella.-
Intente dar un paso dentro del velo pero Potter me tomo bruscamente de la muñeca.
-: Quieren, que entre... -me queje.-
-: ¿¡Estas, loca!? -me grito.- ni siquiera sabemos que hay allí o si podremos salir por donde entramos... -dijo el.-
-: ¿¡Crees que eso me importa en momentos como esos!? -Ademas ¿Quieres rescatar a tu padrino o no? -le recordé mirándole molesta.-
-: ¿Que sucedió? -me pregunto.-
Baje, la mirada y ni bien me soltó eche a correr dentro del velo...
Me encontré con un salón completamente blanco y rodeado de columnas. Mire a mi al rededor y vi una silueta a lo lejos que se apoyaba contra una de ellas. Corrí hacia ella pensando que seria mi padre. Pensando que seria el y que cuando se diera la vuelta todo volvería a ser como antes...
Pero cuando llegue a ella me detuve.
No, se trataba de mi madre. Ni tampoco de mi padre. Una silueta,que vestía una túnica negra y una capa que se movía gracias a la leve brisa que allí había. Dejaba caer una mano sobre la columna blanca y sus cabellos cortos azabache enmarañados se mecían levemente hacia atrás mientras observaba a dos jóvenes jugando en la nieve: Una niña pelirroja y baje la mirada de nuevo. Al darme cuenta de que con quien jugaba la joven, era el de niño. Ya que recordé las fotografías.
Metió las manos en los bolsillos de su túnica y se dio la vuelta...
Fue entonces cuando me vio y nos quedamos mirándonos en silencio...
-: ¿Quien, es usted? -pregunto fríamente.-
Yo no parecía recordar de que forma se hablaba...
-: ¿Profesor? -exclamo Potter detrás de mi.-
Los dos se quedaron en silencio y el frunció el ceño cuando vio a Black cruzando sus brazos al dado de Harry. Yo no entendía porque no se encontraban allí mis padres. Quise buscar mas. Pero por mas que miraba a mi al rededor no veía nada mas que miles y miles de columnas a lo lejos y mis ojos se tornaron húmedos.
-: Potter... -murmuro.- Entonces no lo has logrado... -suspiro pesadamente el.-
-: No. Voldemort, esta muerto. -Exclamo.-
Su rostro, se convirtió en una mascara inexpresiva. Entonces ¿Que hacia allí? ¿Y quien era esa extraña mujer?
-: Profesor, venga con nosotros. Sacaremos, a Black de aquí... -solté, sin querer.-
El, me miro confundido.
-: ¿Para que? -Se quejo.-
-: Profesor, por favor... -Pidió Potter.-
-: No tienes que hacerlo por lastima, Potter. Estoy en paz aquí. -Dijo firmemente.-
-: ¿De verdad? ¿Porque no aprovecha en algún momento la oportunidad que alguien le da de ser feliz? -pregunto.-
-: Por si no lo ha notado, Señor Potter... no hay manera de salir de aquí de todas formas. -Murmuro.-
-: Entonces, tendremos que encontrar una salida. -Finalice la discusión.-
Empezamos a caminar entre las columnas que parecían no tener fin. Hasta que me encontré con un arco gris. Lo atravesamos en silencio y caímos en la entrada del ministerio de magia. Donde todos se voltearon hacia nosotros y detuvieron cuanto estábamos haciendo para ayudarnos a levantarnos...
Había, regresado.
Y estábamos, vivos...
Continuara...
