CAPÍTULO XVI: ¿DÓNDE ESTÁ?
- ¿Ya estás de vuelta?
- Me han pillado, Jefe Lied...
- Maldición... ¿te han visto la cara?
- No, creo que no.
- Uff, menos mal...
.
Los pésames de los mugiwaras se escuchaban por todo el barco. Usopp sonreía.
Minutos después, cuando la cosa se hubo calmado un poco, Zoro pilló al tirador solo y le ofreció una botella de sake.
- Beber para olvidar es una buena filosofía de vida – brindó el espadachín.
- ¿Y tú qué tienes que olvidar? - rió el de nariz larga.
- Tsk, más cosas de las que crees.
El de pelo verde se bebió de un trago la botella entera y se limpió la boca. Cogió la que traía en la otra mano y comenzó a ingerir hasta que notó que le tocaban el hombro.
- ¿Me das sake?
- No.
- Yo también tengo que olvidar...
- Ya olvidarás cuando seas más mayor.
Usopp rió ante el comentario de su nakama. Ciertamente, siempre se había imaginado a algún hijo suyo como un borracho espadachín y rudo. Por supuesto, la teoría también se podía aplicar a una hija.
- ¡Papi! ¡Yo también quiero beber sake!
- No, Jackie, aún eres muy pequeña.
- ¿Entonces, por qué le dejas a Kuina beber de tu botella?
El hombre vio que la chica estaba intentando aprovecharse, pero le arrebató la bebida antes de que pudiera echar un solo trago.
Las dos niñas se marcharon. La menor le hablaba tímidamente a la mayor, y ésta sólo respondía con monosílabos hasta que la pequeña le preguntó sobre sus espadas.
- ¿Dónde están tus katanas? Las usas combatiendo, pero nunca veo que las lleves, como tu padre.
- Oh, eso... - esbozó su característica media sonrisa – Bueno, hace dos años me comí la mate mate no mi, que me permite crear, digamos, una especie de campos de fuerza en un sitio paralelo.
- ¿Sitio paralelo? - preguntó, curiosa.
- Sí... a ver cómo te lo explico... - cogió a Shi, que andaba corriendo por ahí – Imagina que hay un lugar secreto al que sólo yo puedo entrar – de repente, el cachorro desapareció -. Es una especie de habitación infinita en la que caben todo tipo de cosas. Y, cuando quiera, puedo coger esas cosas y traerlas aquí – chasqueó los dedos. En su mano derecha apareció el perrito; y en la izquierda, las katanas.
- ¡Qué guay! - sonrió Jackie.
- Sí, el problema es que sólo puedo llevar allí las cosas que toque. Y no puedo estar yo misma en ése lugar.
- ¿Y para qué quieres estar allí?
- ¿Que para qué? Sólo imagínalo. Puedes vivir en un lugar donde no haya nadie más, sin preocupaciones, sin...
- ¿Nadie más? - interrumpió – Eso quiere decir que no estarían ni papá, ni los tíos, ni Nik, ni Ray...
Kuina se calló. Si le hubieran dicho eso semanas antes, cuando no había embarcado, le hubiese dado igual. Pero, ahora que lo pensaba, no podría dejar a ninguno de ellos... Significaban demasiado para ella en esos momentos.
Y, sobre todo, estaba Ray. Le observó. Estaba molestando a su madre con tal de conseguir dinero para comprar no se qué en la próxima isla. Sí, no podría dejar a Ray allí... Un momento, ¿próxima isla?
- ¡Franky! - le llamó la chica, ya que estaba en el puesto de vigía - ¿Tierra a la vista?
- Sip, llegaremos en unas SUPEER horas.
Suspiró y se sentó. Quería dormir, pero, por alguna razón, no podía. Su instinto le decía que se avecinaban problemas... y su instinto nunca fallaba.
Decidió ir a por un libro a su cuarto. Fue a un ritmo lento, simplemente porque iba pensando en los giros que habían tomado los acontecimientos en los últimos días. Y, sobre todo, pensaba en el espía. ¿Quién era? ¿Y por qué le resultaba un tanto... familiar?
- ¡Calla, Nami! - escuchó que decía su padre.
- ¡Oh, vamos, déjame contarlo!
- Fufufufu...
- ¡Y tú calla también, mujer!
Kuina sonrió. Zoro estaba colorado como un tomate. Sabía la razón: Nami estaba intentando contar cómo abrió su ojo. Y es que era algo bastante divertido.
- ¡Está bien, hagamos un trato! - paró de reír la navegante – Te subo el sueldo al doble y me dejas contarlo.
El espadachín suspiró. Siempre había estado corto de dinero, y eso era algo que le vendría muy bien: su hija estaba mejorando mucho en los entrenamientos, y una de sus katanas se le estaba quedando atrás; así que estaba pensando en comprarle alguna de buena calidad.
- Vale, trato hecho – se resignó.
- ¡Sí! A ver... Bueno, resulta que Zoro estaba haciendo un entrenamiento muy importante, y le quedaban unos días para terminarlo. Justo el día en que nos separamos...
.
Unos trece años atrás...
Robin se despertó. Nami estaba en el puesto de vigía, así que ella y Zoro habían pasado una noche juntos. Éste último alegó que se iba fuera a tomar aire fresco y se fue al cuarto de las chicas.
La mujer observó lo lindo que se veía el espadachín cuando dormía, y sonrió.
- Eh, para de mirarme, mujer.
Debo decírselo ahora, o ya no podré nunca más, pensó la arqueóloga.
- ¡Que pares de mirarme! - exclamó, robándole un beso al que ella respondió gustosamente.
Se separó de él bruscamente y le miró a los ojos, diciéndole:
- Estoy embarazada.
- ¡¿Que estás qué?! - gritó, abriendo el ojo que debía tener cerrado - ¡Oh, mierda, mi entrenamiento!
.
- ¡Y es por eso por lo que Zoro tiene el otro ojo abierto! - rió la de pelo naranja - Bueno, ése día lo cerró para que no supiéramos nada.
Justo por eso, se dijo Robin, es por lo que le dije que cerrara bien el ojo cuando le conté que estaba embarazada de Kai... La morena rió interiormente.
La hija de ambos retomó su camino intentando no reírse. Abrió la que creía que era la puerta de su cuarto... pero había entrado en la cocina.
Ésa era, sí... no, ése era el baño.
Ahí estaba... maldición, la cocina otra vez.
¡Por fin!... ah, no, era el cuarto de los hombres. ¡Entonces no debía andar lejos!
¡Lo encontró!... ¿qué hacía de nuevo en la cocina?
Así, buscando, oyó un fuerte ruido. Movió la cabeza hacia ambos lados y cerró los ojos. Intentó concentrarse en el sonido, recordando que así fue como encontraron al policía.
- ¡Pap...!
¡Era Nik! ¡Es cierto, había ido a dormir a la habitación! ¿Por qué estaba gritando?
Corrió hasta donde provenía la exclamación, haciendo todo lo posible por no perderse. Al fin, abrió la puerta de la habitación... encontrándosela vacía y con la ventana abierta. Miró por ella y no vio a nadie. Llamó desesperadamente al niño, pero nadie contestaba.
- ¡Ayuda! - dijo todo lo fuerte que pudo - ¡Nik ha desaparecido!
Vale, matadme. ¡Sé que han pasado muchas cosas! *Se cubre con las manos* ¡Ay, no esperad, no tiréis cosas punzantes!
En fin, no tengo ganas de decir nada, estoy depre T.T Bye!
hanasho: está bien, lloremos las dos TTTTTTwTTTTTT Y Jackie es una emo (? es como su padre (? (? Nah, es coña, me cae bien XD ¿Quién será el espía? Je, je... Gracias, el otro fic ya está actualizado! Bye!
Kokutouyoru: me siento asesina TTwTT Y gracias, bye!
Fdo: otakufrikygirl/inu-chan
