CAPÍTULO XIX: PELEA
Brook
El esqueleto daba estocadas sin acertar. No era que no tuviese precisión, simplemente estaba pensando en otra cosa. En su destierro permanente de su ciudad natal, para ser exactos.
Cinco años atrás, Laboon y él habían llegado a la población. Allí, le recibieron con mucha alegría, ya que habían oído hablar muy bien del pirata. Pero dos años después, el alcalde de dicho lugar murió en extrañas circunstancias, y un hombre descubrió al asesino y lo mató, convirtiéndose por popularidad en el nuevo alcalde de la ciudad. Un fatídico día, Brook fue acusado de robo de un instrumento musical. Esa actividad era la peor que se podía cometer en la ciudad, ya que allí la música era una especie de religión: cualquiera que atentara contra ella, sería odiado y desterrado para siempre. En la casa a la orilla de la playa del esqueleto habían encontrado la prueba, un violín de quinientos años de antigüedad que había desaparecido unas noches atrás. El alcalde les aplicó el castigo, y desde entonces el músico y la ballena se dedicaron a vagar por los mares sin destino concreto.
- ¿Qué te pasa, viejo? - sonrió el Clon - ¿No aciertas... o estás demasiado viejo para esto? ¡Muérete ya, anciano de mierda!
- Yohohohoho~ Jovencito, ¿nunca has escuchado el refrán – esbozó lo más parecido a una sonrisa y su espada se prendió fuego – más vale el diablo por viejo que por diablo?
Rápidamente, estiró su huesudo brazo y le dio un golpe que casi no esquiva, haciéndole una herida en el costado.
- Viejo asqueroso...
La Copia se agachó y extendió su pie, haciéndole una zancadilla. Brook cayó al suelo. El Clon se tumbó sobre él, inmovilizándolo.
- ¿Cómo se mata a un esqueleto...? ¿Debería cortar todos tus huesos... - se relamió los labios – o arrancarte la cabeza de cuajo?
- Quizá deberías empezar por conseguir que yo no te mate... Yohohohoho~
El segundo Lied escupió sangre y manchó toda la cara de Brook. Una espada se había clavado en su estómago.
- ¿Sabes? - dijo el esqueleto – Yo a tu edad me hubiese preocupado de que un viejo como yo pese cincuenta kilos menos que un muchachito como tú.
Lo que más se asemejaban a cejas en su cuerpo se fruncieron. Sacó la espada del cuerpo de su atacante. Recibió un último puñetazo de éste cargado de haki antes de que se desvaneciera en el aire.
- Tsk - se quejó Brook -, esto va a dejar marca... ¡O no, porque soy todo huesos! Yohoho~
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Franky
- Esta vez no voy a perder, enano de mierda... Me pillaste desprevenido, eres un cobarde.
- No fue difícil, tu cuerpo resulta fácil de romper con un simple martillo de kairouseki – sonrió, provocándolo.
- ¡Hijo de puta!
El cyborg se abalanzó a él y le atacó con su puño de metal.
- ¡No sabes lo que me gustaba ese cuerpo! ¡Lo perdí, y casi muero por tu culpa!
El Clon apareció detrás de Franky y le asestó una patada en la espada. El de pelo azul se transformó en un gran robot.
- ¡¿Sabes qué?! - dijo con voz enlatada - ¡Esto era mucho más SUPER antes! ¡Ahora es una patata comparado con el antiguo General Franky! ...Pero he estado entrenando, y te voy a matar...
Elevó su pie y lo pisoteó, pero la Copia se escapó del ataque y trepó por él hasta llegar al punto de control de mandos. Cargó su puño con haki y le pegó en la cara. El hombre apartó las manos de las palancas y encajó su puño en las partes nobles del joven. Éste, dolorido, cayó hacia atrás sin poder evitarlo, dañándose en una caída de veinte metros.
- Je, je, ese golpe siempre funciona...
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Usopp y Jackie
El tirador descargaba su ira sobre el tipo. Ni siquiera había sacado a Kabuto; por una vez, había preferido el combate cuerpo a cuerpo. No era muy bueno, pero al menos no dejaba tiempo al clon para atacar.
Paró para descansar y, entre respiraciones entrecortadas, dijo:
- ¿Cómo... cómo la... cómo la mataste? Sólo... necesito... saberlo...
- Tsk... - se limpió la sangre de la boca – La envenené y manipulé los estudios, no fue difícil.
- ¿Y por qué... lo... hiciste? - apretó los puños.
- Porque quise. Tenía que hacerte daño... Pensé en matar a tu hija, pero estabas delante y me fue imposible, así que la asesiné a ella.
Usopp gritó y sacó su tirachinas, bombardeándole con sus proyectiles más fuertes y haciéndole todo el daño posible.
Jackie observaba la escena conteniendo las lágrimas. Nunca había visto a su padre así...
La chica notó cómo una mano se posaba en su hombro. Se dio la vuelta y se topó con los ojos azules de Kuina.
- No le dejes combatir solo.
Observó cómo su nakama atacaba al Clon junto a sus padres y lo comprendió. Con manos temblequeantes, sacó una flecha de su carcaj y la colocó en la ballesta. Apuntó y disparó. Dio en el blanco: el corazón del enemigo. Éste retrocedió y se desvaneció en el aire.
Usopp miró a su hija, cuyo pecho se movía hacia arriba y abajo sin detenerse, y se acercó a ella.
- Jackie...
La niña le abrazó.
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Zoro, Robin y Kuina
Los tres atacaban al joven. Su furia no era tan grande como la de Usopp, ya que Lied no había matado a Kai, pero estaban enfadados igualmente.
- ¿Por qué me preguntaste por mi hermano? - dijo Kuina, haciendo desaparecer sus katanas.
Su rival se detuvo, al igual que Zoro y Robin.
- Necesitaba información. Debía matar a Luffy, y haceros daño a vosotros también...
- ¿Por qué? - preguntó la arqueóloga.
- Eso no importa ahora... - el Clon apretó los puños y miró a la chica con sus ojos verdes - ¿Sabes? Conocí a Kai. Era un buen chico.
Zoro se acercó a él con paso decidido y lo cogió por la solapa de la camiseta.
- ¿Cómo que conociste a Kai?
- Sí, lo conocí... No es escoria, como vosotros... Él es un gran chiquillo.
- Querrás decir era – se entristeció Robin.
El espadachín le dio un puñetazo al Clon.
- Ni se te ocurra volver a hablar de Kai. No eres digno ni siquiera de pronunciar su nombre.
La Copia miró al suelo.
- Mátame – ordenó.
- ¿Qué? - se extrañó el de pelo verde.
- Que me mates. No quiero hacer daño a la familia de Kai.
- Eso no sería digno. Pelea, cobarde.
El Clon le miró a los ojos.
- ¡Yo lo maté! - exclamó - ¡Acabé con su vida! ¡Me arrepiento, pero ya no hay nada que hacer! ¡Kai está muerto! Ahora, por favor... ¡acaba con la vida de este Clon!
El espadachín obedeció. Con sorprendente tranquilidad, rebanó su cuello. Su cabeza rodó por el suelo y, en ese momento, se desvaneció en el aire.
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Nami y Ray
Madre e hijo atacaban. El Clon se defendía sin poner mucho interés.
- Oye, Ray... - murmuró Nami - ¿Sabes quién es Kai? - preguntó, ya que había escuchado el nombre en la batalla que acababa de terminar.
- Él era... era el hermano menor de Kuina. Murió asesinado.
- ¿De verdad? No tenía ni idea... ¿Por qué no nos lo habrán contado?
- Supongo que no quieren hablar del tema...
- Quizá... - pensó unos segundos y luego añadíó: - Bueno, electrocuta al tipo ése y vámonos, no me gusta este sitio.
- ¿Puedo? ¡Sí! ¡Gracias, mami! - le dio un beso en la mejilla y se acercó a su rival con una mirada sedienta de sangre.
El Clon le daba puñetazos. Ray comenzó a sangrar por la nariz, pero no dejaba de sonreír.
- ¿Sabes qué? Mi actividad favorita es electrocutar gente... y luego matarla.
Puso la mano en el brazo de su contrincante. Éste dio unas sacudidas, cayó al suelo y se desvaneció en el aire.
Ray se fue junto a su madre, sonriendo.
- Me das miedo así, hijo...
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Luffy
El Rey de los Piratas le atacaba sin ton ni son, pero Lied lo esquivaba sin problemas.
- Vaya, parece que todos mis Clones han muerto... Qué pena... Eh, imbécil – dijo, refiriéndose al moreno -, ¿sabías que mis Copias son tres veces más débiles que yo?
- ¿Eh? ¿Y eso a mí qué me importa?
El chico se dio una palmada en la frente. Miró su reloj y le habló a Luffy:
- ¿Sabes, idiota? Vas a perder este combate en diez...
- ¿Qué? ¿Cómo que voy a perder este combate?
Lied se paró, dejando que el pirata le golpease y comenzando a enumerar:
- Nueve...
Recibió un puñetazo en el hombro.
– Ocho...
Le partió un tobillo.
– Siete...
Le rompió un brazo
– Seis...
Empezó a salir sangre por su boca.
– Cinco...
La sangre corrió por su cuello.
– Cuatro...
Su hombro se rompió.
– Tres...
Cayó al suelo.
– Dos...
El pie del pirata impactó en su pecho.
– Uno...
Esto último casi no lo pudo decir, ya que el puño del moreno dio de lleno en su cara.
- ...Cero.
Luffy se detuvo. Su pecho le comenzó a doler de una manera irracional. ¿Había... llegado su hora? ¿Por qué...? ¡Pero si Lied ni siquiera era tan fuerte! ¿Qué...?
Observó cómo el joven se levantaba a duras penas y le observaba desde arriba, triunfante.
- Y ahora... - dijo éste – Te daré el golpe de gracia.
El Rey de los Piratas cerró los ojos. Le hubiese gustado contraatacar, pero el dolor era demasiado fuerte. No entendía qué le pasaba. ¿Qué había hecho aquel infernal chico?
Esperó y esperó, pero la muerte no llegaba. Escuchó una voz que conocía muy bien:
- ¡Papá, eres un mentiroso! ¡Me dijiste que nunca te vencerían!
Abrió los ojos. Vio a todos sus nakamas, sin excepción, defendiéndole del golpe final. Nik, el que había hablado, le miraba con ojos llorosos. Enfrente, estaba Ray, con la cara cubierta por el sombrero.
- Eh, hijo, escúchame bien – le colocó el sombrero de paja en la cabeza -. Te lo regalo. Pero debes prometerme que nunca te rendirás. Por cualquier cosa que pase, siempre seguirás adelante, recordó Ray. No se atrevía a mirar a su padre. Quería mirar al frente, pero no podía.
Luffy apretó los puños. Le dolía ver las caras de decepción de sus nakamas.
- Zoro – le llamó a duras penas -, acaba con él.
El primer oficial sonrió y cumplió la orden. Desenvainó la katana y le atravesó con ella.
Bueno, casi le atravesó con ella.
Lied hubiera muerto si no fuera por un fuerte grito que se escuchó e hizo que el espadachín vacilase por unos momentos.
- ¡Lied!
Un chiquillo flaco y bajo, cuyo pelo rubio era casi completamente tapado por un gorro rojo, salió al encuentro del joven. Lo abrazó.
- ¡No puedes morir! ¡Me quedaré solo!
- Te he dicho que me llames jefe... - tosió, impregnando la mejilla del chico de sangre, pero a él no le importó.
El rubio se separó del muchacho y miró a Zoro a los ojos.
- ¡Idiota! ¡Ibas a matarlo!
Comenzó a darle débiles puñetazos entre sollozos. El de pelo verde, impactado, soltó su katana, que sonó fuertemente en todo el lugar, y abrazó al chico, llorando.
- ¿K-Kai? - se sorprendió Kuina.
Robin se tapaba la boca con la mano.
Esta bonita escena de reunión familiar hubiese continuado de no ser por dos personas que irrumpieron en la sala.
- ¡Ya está bien, Lied-ya! - dijo una voz calmada y masculina.
- ¡No puedo creerlo! - dijo otra voz, femenina esta vez, casi llorando - ¡Jackie, estás tan mayor!
- ¿Law? - se sorprendió Sanji.
- ¡¿KAYA?! - se exaltó Usopp.
Este capítulo se llamaba originalmente BATALLA SUPERÉPICA SUPERESPECIAL CONTRA LIED. Con eso ya lo digo todo (?
Buaano, este fic ya va llegando a su fin... ¡Voy a echarlo taaaanto de menos! :'ccccc
Perdón por tardar tanto en actualizar, pero las escenas de acción me cuestan muchísimo, y además estoy muy liada con el inicio de las clases. T.T
Para los que lean Reformatorio Shinsekai, tardaré un poco más en actualizar, el capítulo nunca me deja conforme del todo.
¡Y pasaos por mi nuevo recopilatorio de Songfics! El primero es LuNa y me parece muuuy kawaii (?
Bye!
hanasho: pues sí, ya veréis que Lied no es tan malo y tal. ¿O sí? :3 Pues me enfado :c No me lo vas a decir? TTwTT Dimeloooooo xD Bye! Buenas noches (?
Fdo: otakufrikygirl/inu-chan
