-Nota: Bueno, como Angel tiene que estudiar ella solo me ayudara con la corrección de este relato que re escribí 4 veces hasta que mi inspiración regreso durante una clase de física en la que no entendía nada. Me ofendí y surgió esto xd ojala sea de su agrado. Debería llamarlo en casa para que me de una clase cuando no se me ocurre que escribir… jajajajaj xd mentira, tan aburrida no estoy por suerte ;)

-Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K a excepción de alguno que sea nuestro y vosotros os daréis cuenta de ellos.

-Si demoramos en actualizar, es porque nos están dando muchos trabajos prácticos últimamente y si nos ponemos por aquí nos distraemos tanto que finalmente ni los hacemos.

Saludos!

Y gracias de nuevo a Nekita667 por su rev! ;) Angel es una experta en dejar todo en la mejor parte. Rétale a ella, vale?

Ahora sí:

A, disfrutar! ;)


17- Sugerencias

Severus saco un pañuelo de su bolsillo y se lo tendió. Ella ladeo levemente la cabeza en forma de agradecimiento y lo tomo con sus manos temblorosas y limpio la tumba de su madre y se levantó de allí. Entrecerrando los ojos.

Abandonamos en silencio el lugar y me seque las lágrimas con la manga de mi saco. Me afectaban aquellos lugares más de lo que admitía. Pero sentía que si yo moría en alguna ocasión no me agradaría que me olvidaran y que dejaran mi tumba a un lado.

-: Iba… ¿Iba a regresar a Hogwarts, profesor? -pregunte.-

El negó.

-: En realidad, pensaba pasar por las tres escobas para no tener que hablar del baile de navidad con la profesora Minerva durante la cena. –Exclamo el.-

Solté una leve carcajada.

-: ¿Le gustaría acompañarme? –Sugirió.-

Palidecí.

-: ¿Eh… v-vale… -murmure media hora después al creer que había escuchado mal.- después de todo no tengo nada que hacer. –Encogí mis hombros.-

Caminamos, entre la nieve.

Un grupo de duendes había comenzado a ensayar sus cánticos navideños y yo saque de mi bolso la bufanda de los colores de mi casa. El frió comenzaba a helarme los huesos y metí las manos en mis bolsillos mientras le seguía y solamente en ese momento me di cuenta de que me había guardado el pañuelo que me había dado y me sonroje. Mientras veía como la brisa arrastraba su capa y sus cabellos levemente hacia atrás a su paso.

Así entramos en las tres escobas y nos sentamos juntos en una mesa entre las sombras.

Por más que el pidió un café yo pedí una cerveza de mantequilla ya que no lograba gustarme y coloque tres sobrescritos en la taza de azúcar en el una vez que el mozo las trajo. Haciendo más ruido con la cuchara mientras revolvía del que hubiera querido.

Genial.

-: Lamento, lo de sus padres… no sabía que estaban muertos… -murmuro.-

Me puse seria de nuevo.

-: Ya. No tenia porque saberlo. –murmure con la voz apagada.-

Nos quedamos un momento en silencio. Momento, donde el miro la nieve en silencio por la ventana y yo logre calmarme una vez que deje de pensar por cinco minutos. Pero no me di cuenta de que había estado mirándole con la mano apoyada sobre la pera hasta que volvió la vista hacia mí y yo volví la mía hacia el piso. Como si de repente se hubiera convertido en una atracción navideña interesante.

-: La verdad es que he querido hace tiempo hablar con usted y desde que ha estado ayudando a Minerva con los preparativos del baile no he encontrado el momento adecuado. –Me explico.-

Palidecí.

-: ¿Hice algo malo acaso? ¿Qué hice esta vez? –pregunte.-

El, negó.

-: No, no se trata de algo malo esta vez. –Suspiro pesadamente recordándose que debía ser amable antes de comenzar a alterarse.- es sobre algo que me ha preguntado hace tiempo y que recordé que no le he respondido sobre la poción. –Murmuró bajando más aun la voz.-

-: ¿Eh? Entonces lo recordaba… -dije bebiendo un sorbo de mi taza antes de que el asintiera.-

-: Si. –murmuro por lo bajo.- Me pregunto porque había hecho una poción tan peligrosa si no quería que nadie la utilizara y le he dicho que no creí que nadie fuera capaz de realizara y yo tampoco lo he hecho. –Comenzó a contarme.-

-: Ese día estaba muy enfadada… -me apresure a decir.-

-: Pero ¿Quiere saberlo verdad? –murmuro.-

Volví a asentir y jugué nerviosamente a romper el borde de una de las servilletas del bar. El en cambio, se acomodo nerviosamente las mangas de su túnica y palidecí al darme cuenta de que a veces hacia lo mismo cuando me ponía nerviosa.

-: De hecho, ha sido por la persona a quien he ido a visitar en el cementerio… quería, revivirla. Había muerto de una forma y por alguien a quien siempre creí que no le merecía y desee que las cosas fueran diferentes. Pero como has notado en la nota: cometí un error y no he llegado a tiempo. Ese día me he enfadado porque cuando usted dijo que no era para tanto… para mí significaba que hubiera podido llegar a tiempo si hubiera estado en mi lugar y me sorprendió. –Se explico.-

Baje la mirada…

-: Lo lamento… -murmure.-

Recordé que no había pensado en absolutamente nada mientras hacía aquella poción. Recordé el mes entero donde había dormido con fiebre mientras mi padre tiraba todas mis cosas y mis ingredientes y también recordé el momento donde converse con mi madre en el despacho de Snape y el día en que observó la clase y acaricio los cabellos de uno de mis estudiantes y me lamente en lugar de gritarle, no haberle preguntado que pensaba de ella en ese entonces. Cuando aun tenia la oportunidad de hacerlo.

-: De modo que déjeme preguntárselo de nuevo: ¿Por qué alguien como usted, precisamente eligió ser profesora de pociones? –repitió.-

El rostro de Iason, se dibujo por un momento en mis pensamientos antes de desaparecer.

-: Por… Porque era la forma que tenía de contradecir a mis padres. Lo único que hacía que disfrutara de mi estancia en La Mansión. Lo único que hacía que las personas no pensaran que era como las demás damas de las familias Sangre Pura. Era mi forma de dar a entender que no me interesaban esas cosas. Nunca ha sido por algo más hasta ahora. –Admití finalmente.- pero era porque eso fue en esos momentos difíciles lo único que me hacia feliz. –añadí.-

Snape asintió.

-: ¿Hacía? –pregunto el acentuando la palabra en un tono sarcástico y burlón.-

Me temblaron las manos cuando intente tomar la taza. Por tanto finalmente las deje sobre la mesa e intente evitar ponerme nerviosa con todas mis fuerzas. Porque sabía que si me ponía así de nerviosa volvería a llorar de nuevo. Porque una cosa, era llorar en el cementerio. Pero otra muy distinta era ponerme a llorar sin explicación alguna en un lugar como ese. ¿Qué explicación iba a darle entonces?

-: ¿Por qué me lo pregunta? –pregunte.-

-: Si me responde se lo diré. –Se apresuro a decir Snape.-

Bebiendo un sorbo de su tasa.

A Elena hacía rato ya se le había enfriado su Cerveza de Mantequilla y decidió dejarla a un lado. Cuando era verano era agradable tomarla así de fría. Pero en invierno poseía un sabor desagradable de esa forma.

-: Porque ahora… ahora que no están aquí, siento que les estoy decepcionando y que debería hacer lo que ellos hubieran esperado de mi… porque tengo, miedo… -Me Explique.-

Lo, entendió.

Entendió porque se comportaba de esa forma tan extraña con respecto a lo que era capaz de hacer. El hecho de que sus padres hubieran muerto debía haber significado para ella, el aprender de la peor manera lo que significaba desobedecerles y por eso tenía miedo siempre. Pero Snape estaba seguro de que había algo más allá de todo eso. Un detalle que seguía ocultándole y lo averiguaría.

-: Se lo pregunto… porque quiero ofrecerme, a ser Su Tutor. –Exclamo de repente.-

Elena, le miro sorprendida. De todas las cosas que podía decirle era la que menos se esperaba: Pensó que le pediría que dejara de publicar libros con sus notas. Que se lo preguntaba porque quería que dejara de usarlas y que se las devolviera o que le pediría su autorización para romperlas pero de todas las posibilidades que rondaron por su cabeza en ningún momento se le ocurrió que pudiera llegar a ser algo tan simple y al mismo tiempo tan complicado como eso.

-: ¿Por qué… -Exigí Saber.-

Snape pensó que había escogido un mal momento para decírselo de repente cuando le pregunto la razón. Pero ya era demasiado tarde, para echarse hacia atrás.

-: Porque es la única que me ha prestado atención sin prestármela a algo similar a mis clases, me atrevería a decir y por eso creo que también puedo decir que es la única de momento que las merece. –Exclamo.-

¿Cuántos años había soñado en secreto con que le dijera eso? Y ahora que de verdad lo tenía enfrente y que se lo decía no sabía que decir y pensó en todas las cosas que le habían pasado antes de regresar al castillo después de lo sucedido y se dijo que era una oportunidad que no podía desperdiciar y que le ayudaría mucho a mejorar en sus estudios si realmente elegía enseñarle. Sintió que a pesar del miedo que tenia y que sabía que jamás le abandonaría no tenía sentido rendirse ahora y dejar a un lado todo lo que había logrado ya cuando se encontraba a mitad del camino que quería recorrer y entonces, asintió.

Snape suspiro aliviado, por sus adentros.

Pero no lo demostró.

No quería que supiera que lamentaría que se rindiera después de todo lo que le había demostrado que era capaz de hacer a pesar del miedo que aun sentía y de todas las posibilidades de triunfar en lo que más le gustaba que tenía. Pensó que era demasiado pronto para hacerlo y que esperaría a ver como resultaban las cosas cuando comenzara a darle clases particulares, un buen tiempo antes de finalmente hacerlo.

-: De acuerdo. Comenzare a darle clases particulares después del baile de navidad y entonces probaremos lo que realmente es capaz de hacer. –murmuro.-

Elena asintió y sonrió levemente.

Regresaron al castillo y a Elena no le sorprendió que Snape no fuera a cenar.

Se quedo conversando animadamente con Minerva sobre la decoración que pondrían en el baile de navidad por primera vez en mucho tiempo y luego de comer el postre se fue a la cama temprano luego de darse una ducha. Pero una vez que lo hizo no consiguió dormirse.

Se quedo pensando en lo que le había dicho a Snape y se había dado cuenta de que lo que sentía era solamente eso: Miedo. Que no debía dejar que el miedo se apoderara de ella a pesar de que ahora estaba completamente sola y que debía vivir el presente sin quedarse pensando demasiado en eso que le había sucedido y que ya formaba parte de su pasado.

Tenía que continuar.

Pasara lo que pasara.

Para demostrarle de esa forma a sus padres que pese al miedo que sentía y al peligro que corría en esa situación: Si realmente quería algo lo lograría y haría con ello de las suyas, hasta que realmente llegara el momento en que se quedara sin fuerzas como lo habían hecho ellos dos y que de esa forma, si luchaba hasta el final a pesar de hacer de las suyas y de hacer lo que quería… no iba a decepcionarlos.

Porque si se detenía ahora a la única a quien iba a decepcionar era a sí misma.

Y todo lo que había ocurrido no significaba el fin. Significaba que todo apenas estaba comenzando…


-Nota: Bueno, falta cada vez menos para el relato del Baile de Navidad y ya tengo algunas escenitas en mente. Lo que me paso con este relato: Lo escribí cuatro veces, no me gusto. A la quinta hice algo mas o menos aceptable y se me borro el archivo :'D maldecì al World en Orco prácticamente y luego de ello escribí esto y no me gusto pero después de corregirlo me sentí mejor con el y me gusta ahora que quedo bien corregido así que aunque no me siento muy segura con el decidí dejarlo de todos modos. ¡Que histérica, soy! xd Ojala sea de su agrado y muchas gracias a quienes se pasan a leer;) Anímense a dejarnos un Review cada tanto. Nos interesa mucho su opiñon :)

Que tengan un bonito día!

El fin de semana intentaremos volver a actualizar juntas :) -prometido!- ;)

-LadyBlack ;)