-Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K a excepción de alguno que sea nuestro y vosotros os daréis cuenta de ellos.
-Nota: De momento, nos repararon el servicio de cablevision. Pero no podemos saber cuanto durara ya que nos lo han cortado varias veces a pesar de que lo tenemos pago :( estuvimos casi un mes sin servicio e intentamos ir a un cyber pero no logramos combinar para actualizar hasta ahora. Mil perdones, por demorar tanto en actualizar. Son pequeñeces que nos hacen la vida imposible u.u pero aquí estamos por tiempo indefinido y esperamos que eso no impida que disfruten de el siguiente relato :3
-Advertencias: Iason, Iason, Iason... este personaje fue muy complicado para nosotras. Ya que no teníamos decidido de que hacer con el en un principio y es uno de los mas cambiantes porque gusta de hacer lo que quiere e irse del hilo de nuestro fick. En este capitulo, también lo ha hecho y deberíamos darle las gracias a nuestra cavecita porque así sea porque nos ha gustado mas como quedo cuando lo hizo. No, se. Nosotras nos entendemos ;)
Y sin mas que decir, ¡A disfrutar después de tanto tiempo!
-Por: -LadyBlack y _AngelRenegaed.
Los dos dejaron en silencio los materiales sobre la mesa. Snape se acerco a ellos y dejo un segundo caldero al dado del que ya había sobre la mesa. Potter y el mayor de los Xaziel intercambiaron una mirada de confusión. Ya que el mayor de los Xaziel seguía sin comprender como era que su hermana menor se había podido enamorar de un hombre así.
-: ¿Que hace aquí? -pregunto fríamente, rebuscando algo.-
En una libreta de anotaciones que llevaba en su bolsillo.
-: ¿No ha entendido nada de lo que le escribí en mi carta, acaso? -pregunto.-
-: No... lo que no entiendo es que hace con Potter. -Se corrigió.-
Potter frunció el ceño.
-: Profesor, ¡Sabe que no se nada de Pociones! -se defendió Potter.- yo no podría jamas haber conseguido todos los materiales. Traje de su despacho todos los que conocía por su libro de príncipe mestizo pero me seguían faltando la mitad... -suspiro pesadamente.- y choque con el Señor Xaziel en el callejón después de salir enfadado de la tienda porque el pobre hombre no conocía nada de lo que le pedía. ¿¡Porque vende pócimas entonces!? -pregunto.-
Mientras Snape empezaba a clasificar los ingredientes.
-: Porque generalmente Señor Potter, los magos que hacen pociones o que son aurores saben de ellas. -murmuro.-
En otra situación, se hubiera reído. Pero se limito a dejarse caer en una silla. Snape no podía concentrarse con ellos dos en la sala de estar y empezó a preocuparse por como estaba ella en el piso de arriba. Pero tenia que intentar tranquilizarse porque en esa ocasión cualquier error seria imperdonable. No iba a fallar en algo tan sencillo como en una poción de sangre.
-: ¿Hay algo, en lo que pueda ayudar? -pregunto Iason preocupado.-
Si no tenia una ocupación se volvería loco.
-: Vaya a cuidar de su hermana en mi ausencia. -dijo simplemente.-
El rostro de Iason se convirtió en una mascara inexpresiva y las manos le temblaron cerradas en dos puños...
-: ¿Cree que no quiero verle? ¿Con que cara se supone que tenga que mirarle ahora? -le pregunto.-
Snape encogió sus hombros.
-: Ese es su problema Señor Xaziel. Si quiere verle hágalo. No me queda mucho que decirle. -Exclamo.- ademas... no puedo encargarme de ella como vera, si estoy haciendo la poción y no quiero distracciones. -dijo mirando envenenadamente a Potter.-
Y no era ningún tonto. Se levanto inclinando levemente la cabeza y se dirigió hacia la cocina a prepararse el tercer café de la noche. Esa noche iba a ser muy larga y muy dura y desde la puerta entreabierta vio que el mayor de los Xaziel subía las escaleras hacia la habitación de Elena. Murmurando cosas por lo bajo.
Cuando Iason entreabrió la puerta y ella le vio se sobresalto y retrocedió tanto como el respaldo de la cama se lo permitió. Cerré la puerta dando un portazo detrás de mi y ella miro hacia la puerta.
-: Snape esta bien si es lo que te preocupa, Elena... -murmure.- esta haciendo una poción para que mejores. -murmuro.-
Elena temblaba y le miraba desde unos ojos translucidos que desconocía. Su rostro se convirtió en una mascara inexpresiva cuando se acerco a ella y se sentó en el sitio donde anteriormente se había sentado Snape y ella cansada al ver que no le haría daño esta vez, se dejo caer y se recostó contra las sabanas. Intente taparle correctamente pero me aparto la mano de un manotazo y me puse serio.
-: Elena, ¿quieres calmarte? -murmuro.-
Sus ojos se humedecieron y lloro.
-: Que... ¿haces, aquí? -trago saliva.- ¡Vete! -intento gritarme pero su voz apenas sonó como un susurro.-
-: Cuidarte... -respondí firmemente.- ¿O tu tampoco has entendido nada de lo que he puesto en la carta? -le pregunte enfadado.-
Soltó una risa seca...
-: El problema... Iason... es que ya no se que creerte... -murmuro.-
Baje la mirada...
-: Eso puedo comprendedlo. Pero ¿De verdad crees que me convertí en mortifago porque quería? De verdad crees que tu padre jamas te ha querido? ¿O que tu madre no estaría de acuerdo con que cumplieras tu sueño y no se preocupaba por ti? Elena, te has metido tantas veces esa versión de los hechos que hasta te los has creído. ¿O es que ya no recuerdas como eran ellos contigo, antes de que todo comenzara? ¿O no recuerdas que fue lo que lo arruino todo? -murmuro.-
Pestaño.
-: Lo único... que recuerdo cuando... intento, evocarlos en mi mente... es... sus cadáveres, en el suelo... -Se cubrió el rostro con las manos. Las mismas le temblaron y ahora fue Iason quien no pudo evitar llorar.-
-: Por favor, intenta recordar. O le dejaras ganarte. -pidió.- por favor, Elena. -pidió.- si quieres no vuelvas a confiar en mi. Pero al menos no les recuerdes así. No les recuerdes de esa manera... -pidió.-
Tomo su mano y ella se digno a mirarle... los dos se quedaron en silencio y ella logro volver a calmarse. Volvía a mirarle como antes. Volvía a estar allí para ella como en los viejos tiempos y otra vez se lamento que los dos hubieran crecido demasiado como para poder correr y reír por los jardines de la mansion Xaziel.
-: Por favor... -repitió.-
-: Cuéntame tu... y tal vez recuerde... yo no puedo. -tenia que respirar antes de decir cada palabra.-
El le tapo correctamente y le sonrió de alguna manera.
-: Tu padre solía decir que eras su orgullo a todo mago o bruja del ministerio. -dijo el y ella le miro sorprendía.- decía que no conocía a nadie mas caprichoso y arrogantemente nerviosa que su hija... -soltó una risita que fue reemplazada por un ataque de toces y callo por un momento antes de continuar. Luego de ofrecerle un baso de agua que tomo y comenzó a beber lentamente antes de volver a tendérselo y el volvió a dejarlo sobre la mesita de noche.- Siempre se esforzaba por llegar temprano a cenar y siempre cuidaba de nuestra madre. Le gustaba quedarse hasta cualquier hora leyendo libros sobre nobleza junto al fuego y después se despertaba de pésimo humor pero nunca perdió el habito. Cuando desapareció un mes, nuestra madre nunca estuvo tan preocupada. ¿Recuerdas eso? -pregunto.-
Asenti.
-: Ese día... sospecho que alguien le ha hecho la maldición imperio. Desde entonces, no ha vuelto a ser el mismo y se la pasaba encerrado en su cuarto y hasta te golpeo en el callejòn diagon de una manera que me hizo querer matare allí mismo. El jamas te hubiera levantado una mano. -murmuro.- empece a investigar su habitación en su ausencia y me encontré con unos escritos sobre El Señor Tenebroso. Me entere que había ido en su búsqueda para lograr lo que empezamos y que no había logrado regresar. -murmure.-
Dejando el baso de agua sobre la mesita de noche cuando me lo tendió.
-: Tuve que dejar que me hiciera la marca para demostrarle que estaba de acuerdo con el cuando en realidad lo único que quería, era salir de allí. Si no lo hubiera hecho me hubiera matado y después de ello la que empezó a cambiar fue nuestra madre. Cuando siempre me dijo que cuidaría de su hija y que siempre estaría allí para ella, comenzó a distanciarse de ti y eso me preocupo. Me di cuenta de que nuestro padre le había hecho la maldición a ella... y... cuando llegue a la casa ese día... -murmuro.-
Elena, me miro preocupada.
-: ¿¡Porque les mataste!? -grito enfadada y gimió. Soltando unas lagrimas silenciosas.- no lo comprendo... si... si... tenían, alguna maldición podríamos haber hecho algo para... -murmuro.-
Iason bajo la mirada.
-: Lo que quería quien quiera que les haya puesto la maldición, era llevarte hasta Voldemort para entregarle el caldero. -me explico.- nuestros padres intentaron hacerlo poseídos por ella. Querían llevarte allí y empezaron a discutir entre ellos de quien lo haría para honrar a Su Señor. De quien merecía mas merito de los dos por todo lo que había hecho y antes de que la situación empeorara... fue,un impulso. No hubiera podido hacerlo si no fuera porque estaba harto de una situacion que no tenia remedio... No siempre se que debo hacer, Elena... -murmuro.-
No pude contenerme y le abrase. El me abrazo con fuerza y acaricio lentamente mis cabellos...
-: Lo siento muchísimo... -murmuro.-
-: No podre... perdonarte... fácilmente. -murmure.-
Iason, sonrió.
-: Lo se... pero ahora, tienes que descansar. -murmuro.-
-: No, en realidad... -murmuro Severus detrás de el.-
Los dos le miraron.
Sostenía una copa dorada en su mano izquierda y su túnica preferida se encontraba completamente manchada en polvo y Elena le miro en un ademan de disculpa. Se pregunto en que estado estaría el piso inferior y después se dio cuenta de que en realidad no quería saberlo.
-: Pero, ¿Porque les mataste? -pregunto.-
Iason, le miro seriamente...
-: Porque nuestros padres jamas hubieran hecho daño a su hija favorita. -me recordó.- no quería que por culpa de Voldemort después de escuchar esa discusión hicieran algo que lamentarían toda su vida. La maldición imperio rara vez se desvanece y es muy difícil de curar y superar Elena. No quería que cuando despertaran de ella, lo primero que vieran es a su hija muerta por sus propias manos... eso, para ellos hubiera sido mas terrible que la muerte... -le explico.- no ha tenido que ver en absoluto con las ordenes de Mi Señor. Ha sido, solo una excusa para que confié en mi. -añadió, lebantàndose y besando su mano.-
Severus, le tendió la poción a Elena y ella arrugo la nariz.
-: De verdad... ¿tengo que tomar... esta cosa? -pregunto.-
-: Si tienes energías para quejarte aun, tendrás energías para hacerlo. -se burlo el.-
Elena rodó los ojos.
Pensó que ella le hubiera agregado un tónico para cambiarle el sabor y Iason se cubrió la boca. Sin poder evitar reír, pese a su cara por primera vez en mucho tiempo y volver a escuchar su risa hizo que Elena se asustase tanto que termino bebiéndose la poción de un sorbo y no tubo tiempo para quejarse porque después de hacerlo la poción hizo que se quedase dormida...
Y Iason, volvio a ponerse serio.
-: Y ahora ¿que podemos hacer? -pregunto.-
-: Esperar... -murmuro.-
Snape suspiro aliviado.
El color a su rostro estaba regresando y ahora respiraba con menor dificultad.
-: Si le baja la fiebre mañana por la noche, entonces significa que la poción estaba bien. -dijo el.- si no, habrá que hacer todo lo posible porque eso suceda y para eso necesito ir a comprar mas materiales. -Iason asintió.-
Snape, dejo caer una mano sobre su frente que seguía fría y se dijo que debía ser paciente. Volvió a erguirse y se dirigió hacia el perchero de la habitación que Potter le había asignado y tomo su capa de viaje. Ahora que Voldemort sabia que estaba vivo no podía verle nadie con vida por nada del mundo. Se dijo que si despertaba tendría que hablar con ella para ver que hacer. Para ver como destruir a Voldemort esta vez y para su desgracia también con Potter.
-: Dígale a Molly que le prepare algo de desayunar. Seguro, estará encantada. -ironizo.-
Bajo las escaleras y le dio a la puerta un portazo tan pesado como su humor.
También, tendría que comprarse otra túnica...
-Nota: Bieeen! aquí una nueva entrega. Pese a las dificultades que hemos tenido para subirlo, esperamos que hayan disfrutado de ese relato y le dejaremos el siguiente apenas podamos volver a relajarnos por aquí.
Les dejamos un saludo y muchas gracias a quienes se han pasado a leernos :3
-Por: -LadyBlack y _AngelRenegaed.
