-Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K a excepción de alguno que sea nuestro y vosotros os daréis cuenta de ellos.

-Nota: Este fanfick esta por llegar a su fin :) y estamos muy orgullosas de el. Nos ha gustado mucho como nos ha quedado para ser la primera historia que nos animamos a subir y les comentamos que seguiremos escribiendo alguna y que otra cosilla de HP o de alguna otra película o saga que nos guste muy pronto. Esperamos que nuestros ficks sigan siendo de su agrado y no decepcionarlos con este final que nos costo tanto pensar porque no sabíamos desde donde nos convenía comenzar a narrar el principio. Ahora que nos decidimos como comenzar con los hechos, como redactarlo y ya que nuestra querida pagina ha vuelto a funcionar como corresponde -esperamos- les dejaremos los relatos finales. Muchísimas gracias a todos los que nos han estado leyendo y les deseamos un agradable comienzo de semana ;) :3

-Advertencias: Para que lo entiendan mejor les contamos que este relato ocurrió dos meses y medio después del relato anterior. Esperemos que pese a eso se entienda lo que quisimos expresar.

¡Y ahora si, a disfrutar! ;)

.Mas Contentas Que Nunca!.

-Por: -LadyBlack y _AngelRenegaed


Se desato una batalla dentro y fuera de Hogwarts.

Donde los mortifagos mataron a todo muggle que se cruzo en su camino exactamente como la ultima vez. Elena cayo al suelo y sin embargo levanto aun su varita hacia uno de los encapuchados que les cerraba el paso. Se quedo completamente inmóvil enfrente de el e iba a pronunciar, la maldición letal cuando un rayo de luz verde le dio de llano al mortifago que le amenazaba y ella se quedo completamente inmóvil al darse cuenta de que era otro encapuchado el que le había salvado la vida y palideció completamente.

Se miraron en silencio el uno al otro. El inclino levemente la cabeza hacia ella y se giro sobre sus propios pasos. Ella, quiso decir algo pero otra vez sus ojos se humedecieron. "No vallas" no quería que el muriera. A pesar de que sabia que el era el único que podía terminar con toda la oscuridad que se había desatado.

Se desmayo...

Despertó en la enfermería. La enfermera sostenía un frasco de poción crece-huesos que le hizo lamentar el momento en que recupero la consciencia. Pero tubo que bebérsela de todas formas y miro confundida a su al rededor. La enfermería se encontraba en pie. Ya había muy pocos alumnos en ella y la enfermera sonreía de oreja a oreja.

-: ¿Que sucedió... -murmure.-

Sus ojos, se tornaron húmedos y suspiro aliviada.

-: ¡Oh querida, fue increíble! te encontré cerca de las rejas del castillo. Creo que ibas persiguiendo a uno de los encapuchados y uno de ellos intento matarte. Te lanzo una maldición crucciatus y caíste al suelo colina abajo pero cuando estuvo por matarte un campo de energia te rodeo y llevas inconsciente desde entonces... todo, ha pasado. -exclamo.-

Contemple, la pulsera que Severus me había regalado y llore. Sentándome en la cama y ocultando mi rostro entre las rodillas porque eso solamente podía significar una cosa.

-: ¿Como... como que termino todo? -exigi saber.-

Ella, bajo la mirada.

-: Snape. Snape, mato a tu sabes quien hace meces. No se sabe donde esta pero estoy segura de que esta bien porque le vi dejar el castillo luego de eso mientras todos los profesores limpiábamos el desastre... -exclamo.-

Suspire aliviada.

-: ¿¡Donde, esta!? -pregunte comenzando a desesperarme.-

Me senté demasiado rápido en la cama y me marine. La cabeza comenzó a darme vueltas y ella me dijo que hasta que no lo autorizara no podría salir de allí. Había estado inconsciente mas de un mes y tenia que calmarme. No podía seguir así. No recordaba lo que había ocurrido y estaba forzando a mi cabeza a hacerlo cada vez que intentaba recordar. Solamente recordaba que había inclinado su cabeza hacia mi y que se había marchado. Después todo se había vuelto oscuro de nuevo y las sombras comenzaron a rodearme una vez mas.


Continuar con mi vida cuando pude salir de la enfermería fue muy difícil. Ya no hablaba, ni sonreía. A pesar de que los estudiantes corrían de aquí y aya y ya apenas ayudaba a los estudiantes mientras daba mis clases. El trabajo se había convertido en una obligación ridícula que ya no podía soportar y a fin de año pedí mi renuncia a Minerva explicando que quería seguir con el negocio familiar y tener una vida tranquila después de todo lo que había sucedido. Ella pareció entenderlo porque no hizo muchas preguntas.

-: Querida... ¿Puedo preguntarte algo? -exclamo ella.-

Asenti.

-: ¿No sera por culpa de Snape cierto? -adivino.-

Suspire, pesadamente.

-: Porque ser seria, no te pega querida. -me advirtió.-

Reí, por lo bajo. Por primera vez en mucho tiempo.

-: ¿Lo ves? -murmuro.-

Le mire, enfadada.

-: Entonces... -empezó.-

Baje la mirada...

-: Si Minerva, yo le amaba. Pero al parecer el a mi no y tengo que vivir con ello. -me explique.-

-: Conociendo a Snape, creo que puede haber otra razón de que no haya regresado contigo querida. -exclamo.-

-: Buenas noches, Minerva. -murmure, sin hacerle caso.-

Y di mi ultimo portazo habitual, a la puerta de su despacho.


A la semana siguiente, ya había vuelto a abrir el negocio familiar. Los clientes eran demasiados y comencé a trabajar en la publicación de mi siguiente libro sobre pociones. Al menos en el trabajo había vuelto a sonreir y ahora por lo menos ya no pensaba tanto en lo sucedido durante los días de la batalla. La gente era amable conmigo y a veces cuando lograban curar las enfermedades de sus familiares gracias a mis pociones, me hacían algún y que otro regalo. Especialmente me alegraba mucho cuando me enviaban dulces. Un día llego un joven y me entrego un paquete. Un antiguo, estudiante.

-: Señorita, me pidieron que le envié esto. -exclamo.-

-: Puedo, ¿saber quien? -pregunte, levantando mi ceja derecha y mirándole fijamente.-

-: Buenas, tardes. -se inclino hacia mi.-

Y hecho a correr, entre la fila de clientes que faltaban por atender.

Cuando cayo la noche y el negocio cerro, me senté y contemple que eran mis dulces favoritos y me encontré con una peque a nota dentro del paquete que decía: "Felicidades por volver a abrir su negocio. Snape"

Me eche a llorar y guarde el paquete en mi bolso y estaba en eso cuando golpearon la puerta. Por primera vez odie que fuera Iason quien venia a visitarme. Rode los ojos y le abrí la puerta a mala gana y farfullando cosas por lo bajo. Secándome las lagrimas con la manga de mis ropas. Iason me sonrió y los dos nos abrazamos.

-: ¿Como va, el negocio? -pregunto.-

Sonreí.

-: Bien... la gente es muy amable conmigo y al menos me dan algo en lo que distraerme. -sonreí.- ¿Que haces aquí? -añadí.-

El me miro enfadado.

-: ¿Necesito una razón para preocuparme por ti y venir a buscarte tan tarde? -exclamo.-

Suspire aliviada.

-: Erh... -"retiro lo pensado".- gracias, Iason. Supongo que desde aquel episodio en Hogwarts, estar sola a estas horas me da algo de miedo. Ya no soy como antes: La unica joven que disfrutaba de ir al callejón Knockturn... -ironice.-

Caminamos tomados del brazo de regreso a casa.

Me contó que se había instalado en un nuevo departamento en el Londres muggle con su familia y que las cosas iban bien. Ahora tenia trabajo en el Londres muggle y su pequeña hija cumpliría muy pronto dos años. Prometió que me llevaría un día para conocer a mi pequeña sobrina y me dejo en casa. Donde las pesadillas me invadían y donde apenas conseguía dormir. Me levante en medio de la noche, para tomarme una taza de chocolate caliente recordando lo que hacia mi madre cuando no me podía dormir y al rato de bebérmela me quede completamente dormida...

Pero por mas que intentara sonreir a mis clientes y que siguiera viviendo el día a día por costumbre por dentro, me sentía vacía. Todo me recordaba a el y una noche cuando camine por el corredor donde le había confesado lo que sentía por el de camino a casa no pude resistir mas la pena. Me dije que tenia que cambiar de aires un poco. Que no podía seguir así y que al día siguiente se lo diría a Iason y le escribí una carta contándole la situación en la que me encontraba y la mañana siguiente mientras desayunaba su lechuza entro por la ventana, sosteniendo un paquete entre sus patas y un sobre blanco en el pico que arrojo sobre la mesa.

Le atendí. Le di algo de comer y le acaricie detrás de sus alas y me picoteo amistosamente la mano. Sonreí y me senté en la mesa junto a ella y abrí el sobre. Desdoblando el papel de su carta que decía:

-Querida Elena:

-Voy a extrañarte mucho. Pero si insistes en tu desiciòn no puedo obligarte. Entiendo perfectamente como te sientes. Cuando devi alejarme de mi familia por las razones que tu sabes, todo me recordaba aquí a ella y eso me llevo en mas de una ocasión a estar a punto de cometer alguna estupidez y probablemente de ahí mi comportamiento también. Lo siento si no hay nada que puedo hacer para convencerte de que te quedes. Pero si lo que quieres hacer es irte, entonces no te detendré. Te acompañare a la estación y sin embargo me gustaría que primero hablemos. Te espero esta tarde a las cuatro en las tres escobas. Cierra el negocio antes y no des explicaciones. Yo, me encargare de lo demás y al menos deja que te compre el pasaporte.

PD: Mi esposa te coció un saco. Dice que no es bueno que andes tan desabrigada con este frió. Esperamos que te guste.

Iason Xaziel.

Sonreí. Luego de contestar a su carta la lechuza desplegó sus alas una vez mas...

Y le seguí con la mirada, hasta que se perdió entre las nubes grises que esperaba que pronto cambiaran de color. Suspire aliviada y solté unas lagrimas silenciosas.

No me explicaba porque Severus no había vuelto. Pero sabia que había otra razón y ya no me molestaría en averiguarla. Tenia que superarlo y si realmente eramos el uno para el otro el tiempo volvería a hacer que siguiéramos juntos.

Pensando en esto me dije que podía soportar al menos un día mas...


¿Que sucederá? ¿Finalmente lograran seguir juntos?

Espero que hayan disfrutado de este relato y les deseamos una semana agradable ;) :3

-Por: -LadyBlack y _AngelRenegaed.

Continuara...