Capítulo VIII: Los niños estaban bastante asombrados por lo que les había dicho Saori acerca de sus poderes, Bart pensaba en cómo utilizarlos: Para el bien o para el mal. Esa era su gran duda.
- "Como diría el Tío Ben Parker: "Todo gran poder lleva una responsablidad" Dijo Bart, mientras que caminaba por la habitación, lo bastante pensativo y atento a lo que podría ocurrir.
Sabía que allí comenzarían los entrenamientos y tendría que estar bien para la acción, ya que estos iban a ser muy serios y hasta bastante complicados, incluso en el riesgo de salir heridos.
- "¿Qué será lo que me habrá dicho esas dos mujeres en mi sueño? ¿Qué es una "Rosa Diabólica"? ¿Qué será todo esto?" Se preguntaba Bart, mientras que en ese momento ingresaba a la habitación Lisa.
- Bart, ¿estás bien? Preguntó su hermana.
- Sí, solo estaba pensando en unas cosas. Le respondió él, mientras que se dirigía a su hermana, las cosas estaban bastante raras y a parte de los entrenamientos, temía de que volvieran a ese mismo sitio donde estaban esas escaleras y los misteriosos hombres con armaduras doradas, los cuales vigilaban la zona para proteger lo más sagrado que había allí.
- Esperemos que estos entrenamientos no nos pongan en riesgo nuestras vidas. Le dijo Bart, mientras que salían de la habitación y se dirigían hacia afuera de la mansión para poder reunirse con los demás: Iba a empezar un día bastante duro para ellos.
- Muy bien, niños y niñas, es importante que sepan que este entrenamiento que empezaremos, será bastante duro y largo, tendrán que usar no solo su fuerza, sino también su intelecto, valor y coraje, no es apto para los cobardes, todos los que quieran darse por vencidos, den un paso adelante. Les dijo Tatsumi con Hyoga y Shiryu.
Nadie lo hizo, se quedaron todos en su lugar, incluso Milhouse y Martin.
- Bien, no hay cobardes, entonces estamos en un buen camino, quiero que demuestren en qué son capaces. ¿Qué es lo que los identifican? Quiso saber Shiryu, mientras que empezaban a trotar, tenían que tener sus cuerpos bien listos y aptos para correr y luego empezar con los más serios de su programa.
Lo primero que empezaron fueron los entrenamientos con el combate y la resistencia; para eso quisieron ver la fuerza de Nelson y Bart, ya que ellos eran los que más fuerza tenían en sus cuerpos junto a los demás.
Para eso dieron una serie de combates, en los cuales ambos chicos se pelearon a puños y patadas, iba bien hasta que Nelson hizo un movimiento; golpeando a Bart en los bajos, causando que se cayera adolorido al suelo.
- ¡Eso no se vale: No se puede atacar a un competidor en los bajos! Le sancionó Hyoga a Nelson.
- Pero fue un golpecito. Se excusó Nelson pero al ver a Bart, no había sido un "golpecito", sino un verdadero puñetazo en los bajos suyos.
- Los Caballeros no hacen eso, tendrás que estar arriba de esa montaña, la subirás, pero cargando esta caja de bronce a tu espalda, veremos sí eres digno de ganarte la "Armadura de Bronce" o si eres un malvado que solo busca el placer de la destrucción y la muerte. Le dijo Shiryu y Seiya le puso la misma caja que había recibido cuando había logrado convertirse en Caballero de Bronce.
Nelson, al mirar la formación rocosa, solo pudo decir una frase.
- Esto apesta. Dijo el bravucón y se dirigió hacia la montaña, soportando el peso que llevaba en su espalda y que reflejaba mucho dolor.
- ¿Será seguro que Nelson esté subiendo esa montaña con una caja de bronce a su espalda? Quiso saber Todd.
- Sí, parece que sí. Dijo su hermano, mientras que empezaban a combatir cuerpo a cuerpo contra Shiruy de Dragón.
- ¡Los ojos bien abiertos, no duden ni siquiera de su espalda, el enemigo, puede atacarles por detrás y estarán perdidos! Les dijo su maestro, mientras que ellos lo atacaban, a pesar de estar ciego, Shiryu pudo enseñarles cómo luchar estando con los ojos ciegos.
Lisa con Jessica, Sherri y Terri y Allison fueron entranadas por Shun de Andrómeda e Ikki de Fénix, ambos hermanos les enseñaban el arte de encontrar su cosmos interior y sacarlo a la superficie, para así demostrarles a los enemigos de que ellos no eran cobardes ni se iban a rendir.
- ¡Muy bien, así se hace, saquen todo el cosmos de su interior! Les animó Ikki, mientras que lo hacía las chicas.
Desde el interior de la mansión, Saori los estaba observando, ella tenía la certeza en su corazón de que podrían esos niños extranjeros convertirse en Santos de Bronce, pero en su interior, también reinaba una extraña preocupación y que venía del Santuario de la Diosa.
