No pensaba actualizar hoy porque mañana me examino para el carnet de coche, pero llevo ocho horas haciendo tests, sin parar apenas 20 minutos para comer y sinceramente necesito hacer un stand by si quiero que la tarde sea productiva.

En primer lugar, gracias a todos aquellos que os animasteis a leer el prólogo. Sé que en esta historia Brennan es muy diferente a la Brennan que todos conocemos, pero solo estamos en los comienzos, ya iremos viendo todo su proceso.

Espero poder actualizar de seguido, veremos este año como me ponen el horario en la facultad. Miedito, miedito…

PD: no me maten con el nuevo personaje que introduzco en este primer capítulo. (no digo su nombre por ahora, pero creo que describiéndola vale para saber de quien hablamos, ¿no? )jajajajaja


Capítulo 1:

Termino mi jornada "laboral" y revisando el maravilloso planning para mañana, decido dejarlo estar antes de ofuscarme y hacer algo de lo que pueda arrepentirme.

Camino a casa decido parar en una de esas largas calles, repletas de grandes almacenes, tiendas, supermercados y tenderetes ambulantes para comprarme algo pre-cocinado. Lo cierto es que siempre se me ha dado bastante bien la cocina, pero no me apetece meterme entre fogones tras más de 8 horas trabajando y tener que quedarme después fregando.

Y es que esa es otra de las cuestiones que me ofusca; mi nuevo compañero de piso. Todavía no consigo asimilar el hecho de que pretenda que ceda en todas sus normas sin sentido. Claramente no entiende que por muy niño de papá que pueda ser, el alquiler nos va a tocar pagarlo a medias y de que cuando te metes a un piso compartido, te toca ser bastante más flexible, de lo que al parecer su corta sesera le deja ser.

Sumergida en mis propios pensamientos no soy consciente de como un enorme carro repleto de compra se aproxima por enfrente mía, hasta que al colisionar con él, el contenido de algunas de las bolsas se desperdiga por el suelo.

-Perdone – me disculpo agachándome al momento para recoger algunas de las cosas.

Una joven de melena rubia y ojos claros me sonríe mientras termina de coger los últimos paquetes de papel higiénico.

-No se preocupe, íbamos distraídas – es su respuesta

En ese momento veo a una niña pequeña de espaldas a nosotras, sentada en el asiento para bebes de ese carro de compra. Parece entretenida con uno de sus juguetes.

Observándola no puedo evitar pararme a pensar en Emily y lo cierto es que la niña se da un aire a ella.

Veo que la mujer me mira siguiendo la dirección de mi mirada.

-Es un bicho de cuidado, pero al mismo tiempo toda una señorita – la escucho comentar

Esbozo una media sonrisa volviendo la mirada hacia ella

-Una vez más, pido perdón por el desastre – digo mientras la veo terminando de guardar todo en las bolsas.

-De verdad, no fue nada – contesta con una nueva sonrisa.

En ese momento la niña gira su cabecita, pidiendo que la bajen al suelo.

Es la misma niña del parque. Ahora no llega la cara cubierta de purpurina, pero esos ojos verdes y vivarachos son inconfundibles. Es Emily.

-Cariño, ahora cuando lleguemos al coche, ¿vale? – le dice la joven haciéndole una carantoña, antes de contestar una llamada de teléfono.

Me mira curiosa llevándose los dedos a la boca. Dándome a entender que ella también me reconoce a mí. Y tras ese cruce de miradas, vuelve a su propósito inicial agarrando la camiseta de la joven que sigue al parecer en una conversación importante por las facciones de su rostro.

-No mami, quedo ahoda. ¡Ahoda, ahoda, ahoooooda!

Como último recurso acude al llanto buscando que de este modo a su madre no le quede otra alternativa.

Veo que la joven intenta calmarla mientras sigue atenta del mismo modo a la llamada y me ofrezco a ayudarla con la niña.

Se aparta un momento el móvil de la oreja cubriéndolo con una de sus manos

-¿De verdad que no te ocasionaría alguna extorsión? Será solo un par de minutos – me dice disculpándose con la mirada – es una llamada de mi jefe que no puedo posponer y…

-Tranquila, tómese su tiempo, yo me quedo con la niña mientras tanto. Lo cierto es que nos conocimos esta mañana en el parque, ¿verdad?

Emily con los ojos acuosos, me mira replanteándose el dar conmigo el mismo numerito que con su madre.

-Gracias – escucho decir a la joven antes de alejarse camino a la calle.

-¿Qué?, ¿ya no quieres bajar del carro?

Por respuesta puedo ver como se cubre ambos ojos con las manos. Hecho que me hace reír.

-¿No eras tú el monstruito que no me dejaba hacer mi trabajo esta mañana en el parque? – le pregunto con un tono de voz más dulce

Veo como separa sus dedos, dejando asomar esos vivarachos ojos verdes:

-Pedo no sé como te yamas

-Bueno si eso es tan importante para ti, no tengo problema en decirte mi nombre. Con una condición

Me mira intrigada y expectante

-No volver a montarle a mamá esos espectáculos en la calle. No puedes ponerte a llorar como si fueses un bebé cuando no consigues algo – le digo seria y totalmente convencida mirando a los ojos.

Sé que no llegará a los tres años, pero odio que infantilicen a los niños. Son a veces más conscientes que un adulto de los actos que llevan a cabo.

-Vale – la escucho decir – te lo pometo

Sonrío para mí, al dejar patente una vez más, que vuelvo a no equivocarme en mis razonamientos.

-Me llamo Temperance – me presento guardando ciertas distancias.

Lo cierto es que me resulta admirable el hecho de ver a unos padres interactuar con sus hijos, pero yo nunca sé de qué debo hablar con ellos.

-¡Que bonito! – me responde al parecer bastante convencida de sus palabras

-Sí, lo cierto es que no me disgusta el nombre, claro que el nombre de una persona es únicamente un dato irrelevante de la misma, de lo que te darás cuenta en un futuro no muy lejano cuando en ningún caso te revele la información necesaria para saber exactamente al tipo de persona al que te estas uniendo y…

En ese momento veo que me mira con la boca abierta y los ojos como platos y llego a la conclusión de que es hora de cambiar de conversación

-¿Vas a la guardería?- es lo único que se me ocurre preguntarle al ver como vuelve a coger sus juguetes

-Sí. Yo no quedia pedo… - dice encogiéndose de hombros

-Bueno seguro que tus padres lo consideran la mejor opción. Claro que no estoy diciendo que lo sea, lo cierto es que yo dudo mucho que si alguna vez tenga hijos los lleve a una.

En ese momento veo a entrar a la joven de nuevo, esta vez agarrada de la cintura por él, por Seeley. Por el tio que no he podido sacarme de la cabeza durante todo el día y cuando se cruzan nuestras miradas, trago saliva sintiendo un escalofrío que me recorre el cuerpo.

-Vaya, veo que ya has conocido a toda mi familia – dice divertido

Siento que los nervios corren por mi estómago y me aclaro la garganta – sí…supongo que sí – contesto quedando como una autentica gilipollas

-¿Deberé preocuparme si vuelvo a encontrarme contigo antes de que termine el día?

Río a su par el comentario – oye, que conste que es tu hija la que viene a mi – digo ahora esbozando una sonrisa divertida

-Mmmm… ¿tal vez debería plantearme lo de contratarte como su niñera?

Y ese comentario hace que pierda las ganas de seguir ahí, parada, ocupándome de la hija de un tío que me gusta, pero que al parecer solo me ve como una cría.

-Bueno, debo seguir mi camino, Robert me estará esperando.

Y sin darle margen de respuesta me alejo sin ni siquiera despedirme de Emily o de su novia.


Siento si hay muchos fallos de redacción, lo escribí a contrarreloj y me apetecía subirlo hoy ya que me puse.

GRACIAS de nuevo por leerme