Muchas gracias por las reviews, me gusta leeros para saber si voy enfocándolo bien o puedo meterle nuevos matices a la idea inicial para intentar que quede mejor de otro modo.
Siento muchísimo la demora, pero es que estuve liada y realmente no encendí ni el ordenador hasta hoy. Pero prometo que intentaré actualizar con más frecuencia.
Comente que tal vez éste lo escribía desde el enfoque de Seeley, pero creo que por ahora seguiremos narrando desde el punto de vista de Brennan, si empiezo a narrar un capítulo desde el punto de vista de cada uno de ellos, al final acabaré liándoos.
Una vez más, gracias por leer y gracias a esas personitas que no son muy Demily's pero que como grandes amigas aguantan mis enormes testamentos hablando y hablando sobre David y Emily.
Capítulo 3:
Decido volver al callejón por si Christopher todavía está tras mi búsqueda e incorporando a Seeley como buenamente puedo, hago que se apoye en mí ya que todavía se mantiene inconsciente.
Una vez refugiados tras la anchura de ese contenedor verde, lo siento haciéndole que apoye su espalda en éste y coloco ambas manos en sus mejillas zarandeándolas con cuidado mientras pronuncio su nombre casi en forma de murmullo una y otra vez.
Al ver que no da síntomas siquiera de estar escuchándome, miro el golpe de la cabeza intentando comprobar si en verdad ha podido ser más fuerte de lo que a mí, en verdad, me ha parecido.
-Hey – susurro cuando veo que hace un esfuerzo por entreabrir los ojos llevándose automática una mano a la nuca
-¿Qué… qué hago aquí? – se pregunta más para sí mismo que para mi
Cuando consigue abrir completamente los ojos y noto que empieza a poder volver a definir el contorno de las cosas con mayor nitidez, le susurro de nuevo un:
-Despierta Seeley
Arruga el ceño y entonces sé que mi voz ha penetrado en su cerebro. Me mira incrédulo, al comienzo tal vez sin reconocerme del todo, pero cuando voy a dar el siguiente paso, veo que su incredulidad da paso a la incertidumbre y otro sentimiento que mejor no nombrare
-Has sido tú la que ha originado todo esto, ¿verdad? – pregunta con un tono de voz que dista mucho del último que uso cuando coincidimos en el supermercado.
Me quedo callada sopesando que respuesta poder dar. Lo cierto es que no encuentro las palabras adecuadas para explicarle toda la situación acontecida hasta hace solamente unos minutos atrás
-¿Qué tipo de desequilibrio mental tienes? – me pregunta ahora dejando notar su enfado - ¿A eso te dedicas?, ¿A ir de guay agrediendo a la gente por las noches?
-Pensaba explicártelo, pero creo que eres un gilipollas. Un engreído y prepotente que va de tío muy maduro pero lo cierto que deja esa madurez en la fachada. No dejas de ser uno más de esos tíos imbéciles con los que una va cruzándose a lo largo de la vida y sinceramente pensaba pedirte perdón, pero ahora mismo es Emily la única responsable de que no me arrepienta de haberte golpeado más fuerte.
Te crees muy adulto por tener una hija pequeña, ¿no? – continuo escupiendo las palabras con furia, resentimiento y enfado – no dejas de ser un niño de papá. O al menos eso es lo que demuestras con tu comportamiento. Cuando madures y si el maldito destino vuelve a ponerte en mi camino, ya veremos si me digno a devolverte el saludo.
Me doy la vuelta y echo a andar reteniendo las lágrimas que me echan un pulso continuo.
"No Brennan, sabes mejor que nadie que no merece la pena" –me repito para mí.
No doy cabida a mi asombro cuando siento esa mano sobre mi brazo frenándome
-Lo siento. No me esperaba acabar tumbado en el suelo de un callejón como podrás entender y me ha cabreado al abrir los ojos encontrarte a ti como responsable del suceso. Entiende que a nadie le siente bien una situación así. Y sí – continua llevándose una de las manos al flato – puede que sea un gilipollas, creo que eres la cuarta o quinta persona que me lo dice en menos de un año. Pero sé pedir perdón cuando me equivoco – siento que quiere iniciar un contacto más íntimo, así que me aparto antes de que tome la iniciativa
-De acuerdo, disculpas aceptadas. Ahora déjame marchar – le respondo echándole una mirada rápida
-¿No crees que te estas dejando algo? – pregunta retándome con la mirada
-¿Te parece?- le respondo dejándole claro con mi mirada que es lo que siento
-Te invito a una copa enfurecida y perseverante guerrera y me cuentas esa historia que ha quedado pendiente, ¿te parece?
Enarco una ceja - ¿A caso eres de esos tíos que no saben leer entre líneas?, ¿O es que mis gestos faciales no te lo dejan lo suficientemente claro?
Mi respuesta en vez de hacer surgir el efecto esperado, le hace dibujar una sonrisa y esa es la gota que me terminando exasperando.
-Una copa – lo recalca levantando el dedo índice – y después de eso cada uno por su lado
-¿Tú no deberías irte a tu casa a descansar? Tienes una hija que te espera y… - y en ese momento decido callarme. No es de mi incumbencia y además son terrenos pantanosos a los cuales no quiero meterme.
Noto que repasa mi frase como para sí mismo antes de decir algo
-Mi princesa está dormida y todavía es demasiado pequeña para pedirme explicaciones. Exceptuándola a ella, no le debo explicaciones a nadie más. Pero bueno…sí están esperándote en casa para fichar…
¿Me está retando de verdad? Definitivamente este tío no sabe quién es Temperance Brennan.
-Está bien. Una única copa –enfatizo este dato – y cada uno por nuestro lado
Sonríe y camina a mi par. Los primeros minutos se hacen tensos cuando ninguno de los dos sacamos tema de conversación. Sin embargo, el camino al bar elegido no resulta lo suficientemente largo, como para que la tensión pueda cortarse con un cuchillo.
-¿Qué van a pedir? – nos pregunta el camarero de la barra al entrar
Seeley me mira esperando que me decida y lo cierto es que no me apetece nada en esos momentos, pero en el último minuto pido un whisky que terminan siendo dos cuando veo que él pide lo mismo.
Nos sentamos en una de las mesas del fondo, frente a frente y cuando enfoco mi mirada en la suya, soy consciente de cómo él ya me estaba mirando previamente
-Bueno, cuéntame
-¿Qué te cuente el que?- pregunto sosteniendo su mirada
-El motivo de que hayas terminado agrediendo a un agente del FBI
Le miro dejando bien patente mi incredulidad – oh perdóneme, "agente"
Veo como cambian las facciones de su cara y decido darle una tregua.
-Perdona
-¿Sabes? No te lo tomes a mal, pero eres una de las mujeres más exasperantes que conozco
Me quedo mirándole con cara de "¿y qué esperas tras esto, un pin?, ¿un premio?", pero termino contestándole con un:
-Supongo que tampoco eres tú el primero que me lo dice
Sonríe mientras nos traen las bebidas y al alejarse el camarero vuelve a la traca - ¿qué edad tienes?
-¿Debo tomarme esto como un examen? –le preguntó con el esbozo de una media sonrisa para que vea, que después de todo, no soy la típica persona que esté siempre a la gresca
-Para que veas que yo también doy lo mismo que pido a los demás, empezaré presentándome yo. Me llamo Seeley, Seeley Joseph Booth. Tengo 24 años y una hija de 28 meses. Me preparo para postular a agente especial del FBI, pero por ahora solamente soy agente a secas y eso cuando mi hija no me reclama en el puesto de padre a tiempo completo.
Mi cara cambia cuando continua hablando y recordando las palabras que le he dedicado en ese callejón
-Supongo que me gusta mostrar una fachada de chico maduro, pero por dentro soy un gilipollas que…
Le miro llevándome el vaso a la boca y me muerdo el labio inferior – de acuerdo súper papá. Relaja, lo he pillado… Siento lo de antes
Me mira y reproduce mi gesto, cogiendo su vaso y llevándoselo también a la boca
-¿Y qué hay de ti?
Le miro sopesando que contar y que no.
-Me llamo Temperance. Tengo 20 años y medio y supongo que pocas cosas a las que agarrarme. Como supondrás por el primer día que nos conocimos estoy obligada a cumplir trabajos comunitarios, aunque eso no quita que pueda llegar a donde me proponga.
Veo que asiente y freno mirándole, esperando que tenga lo que tenga que decir o que haga algún comentario sobre mi pasado. Por eso me sorprende su comentario:
-Creo que eres una chica decidida. Tal vez ahora entiendo mejor tu carácter algo arisco o tus salidas de tono. Pero creo que eres una persona fuerte que llegará donde se proponga.
Le miro sin saber que decir y doy pequeños toques con los dedos al cristal del vaso.
-Bueno te toca. Pregunta – me dice decidido a los pocos segundos
Me lo pienso y veo que el espera esa pregunta
-Tú me has dicho que llegaré a donde me proponga, del mismo modo que tu estas esforzándote por llegar al puesto profesional que quieres, pero ¿qué hay del resto de la vida?, ¿Cuáles son tus prioridades?
-Ajam…. Creo que la vida es sólo una estación de las muchas que tiene la luna – mi cara debe ser un poema, porque sonríe explicándose – Emily adora todo lo relacionado con la astronomía y supongo que invertir el poco tiempo libre que me queda con ella, suele dejarme secuelas.
Y por primera vez en todo el tiempo que llevo junto a él sonrío. Pero en ese momento suena el teléfono y por su cara, deduzco que no se trata del jefe o un amigo. Lo que hace que me sienta totalmente fuera de lugar.
-Dame un minuto – me pide levantándose para alejarse unos pasos
Y cuando veo que sale del bar miro al frente replanteándome marcharme yo también.
