Capítulo XVI: Después de haber vencido fácilmente a Ptolemy de Flecha, la victoria duró poco tiempo, a pesar de que lo habían derrotado, cuando se dieron la vuelta, Bart y sus amigos, escucharon el grito de Seiya de Pegaso.
- ¡Saori! Escucharon ellos el grito, mientras que el Caballero de Pegaso corría con sus amigos para ver qué había ocurrido.
- Dios, no. Pidió Lisa y cuando se acercaron, en medio de un círculo que ellos formaron, vieron a Saori, herida, había sido alcanzada por la verdadera flecha que les había lanzado Ptolemy de Flecha.
- A un lado, estudio medicina, puedo ayudarla. Les dijo Martin, mientras que trataba de curarla con sus conocimientos en esa rama científica.
- Espera. Le detuvo Shiryu, mientras que le bloqueaba el paso a seguir.
- ¿Qué ocurre? Preguntó el chico inteligente.
- Es una flecha fantasma, una de verdad, todas las que esquivamos eran falsas, pero la que alcanzó a Saori es una orinal, si la sacas, puede morir por el desangrado. Le advirtió Hyoga.
- ¿Qué haremos ahora? Preguntó Rodd, mientras que Todd le tomaba el pulso a la chica de cabellos violetas.
- Tiene pulso aún, pero es muy débil e irá empeorando más. Les informó lamentablemente el hermano menor de la Familia Flanders.
El temor de los Caballeros a que la herida empeorara era de terror, debían hacer algo, por lo cual, en ese momento, cuando se prepararon para cruzar la primera casa, la Casa de Aries, se les apareció su guardián.
- Miren. Les dijo Lisa de que observaran al misterioso joven de cabellos, el cual estaba parado frente a las escaleras.
- ¿Quién eres? Preguntó Seiya.
- Mi nombre es Mu de Aries, el Primer Guardián de la Casa de Aries. Se presentó el caballero de cabellos violeta claro.
- Awww, es tan guapo. Suspiraron Sherri, Terri y Jessica Alegría al ver de cerca a Mu.
-Señor. Le llamó Martin.
- ¿Sí, Joven Caballero de Águila? Le preguntó Mu al chico intelectual.
- Necesitamos de su ayuda, la Señorita Kido ha sido alcanzada... Pero Mu le detuvo en ese momento.
- No puedo hacer nada al respecto para curar su herida, para eso, deberán cruzar las 12 Casas del Zodiaco y llegar hacia el Santuario, donde en la Estatua de la Diosa Athena, se encuentra el escudo de Nike, con ella podrán curar su herida, pero dense prisa, el tiempo corre. Les dijo Mu y sobre el enorme reloj, se encendieron los fuegos que marcaban el tiempo para salvar a Saori.
- Entonces, ¿qué estamos esperando? En marcha. Ordenó Bart.
- No tan rápido. -Seiya le detuvo- Recuerda lo que dijo Ptolemy de Flecha, él nos dijo que cada Casa del Zodiaco se encuentra protegida por un Santo de Oro, no es una simple tarea, muchos no saldremos con vida. Les dijo a la vez Shiryu.
Eso asustó a los niños, menos a Bart y Nelson.
- Si hay que dar la vida por Saori, así lo haremos, moriremos por ella. Justificó Seiya su postura.
- Como los Cristianos que luchan por Cristo, también lo haremos por ella. Mencionó Todd.
- A sí se habla, entonces, vamos, muchachos, vayamos a por el escudo y salvemos a Saori. Les animó Seiya, mientras que se dirigían hacia las escaleras, pero Mu les detuvo el paso.
- Con esas armaduras no podrán luchar contra los Caballeros de Oro, yo les puedo dar una mano en esto. Les dijo, dándoles su apoyo.
Tardó su tiempo el Caballero de Aries en reparar las armaduras y de darles todo lo necesario para que pudieran pelear contra los distintos Guardianes de las 12 Casas.
Una vez listas, las entregó sus armaduras y les dio un pequeño aviso a los Caballeros y a los niños que iban a entrar para salvar a Saori.
- Tengan cuidado, esto no es nada fácil, Ptolemy lo dijo, el peligro de estas Casas, es que no tienen clemencia, deberán luchar con todo lo que ustedes tengan, sin vacilar ni detenerse. Con respecto a la Casa de Aries, ustedes pasarán tranquilamente, pero mucho cuidado con la segunda, la Casa de Tauro. Les advirtió Mu, mientras que los Caballeros comprendían el peligro que iban a enfrentar, a su vez, el reloj había empezado a correr, debían apresurarse para salvar a la Diosa Athena, allí se quedó Tatsumi con varios más en el lugar para cuidarla.
- Suerte, amigos y dense prisa. Les animó Tatsumi, mientras que los Caballeros y los niños cruzaban por la Casa de Aries y se adentraban en su camino hacia la segunda casa del lugar: La Casa de Tauro era la siguiente por pasar.
